Y aquí está el segundo cuento de navidad. No diré mucho, ¿vale? Solo espero lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo. Recuerden, disfruten con una buena canción y una taza de café o chocolate caliente.
Disclaimer: My Little Pony: Friendship is Magic no me pertenece, sino a Hasbro y su creadora Lauren Faust. Yo solo hago uso de sus personajes, y uno que otro personaje mío, para el disfrute de los lectores.
Summary: La época de Navidad es una fecha mágica. Porque un simple deseo puede unir corazones y rebasar fronteras. Ya que, a fin y al cabo, la felicidad consiste en un pequeño toque… de magia.
"Un Cuento de Navidad"
La Aventura de Fluttershy
"Un Simple Deseo"
Sí, el día llegaba como todos los años a Ponyville. Podía verlo en las caras alegres de los potrillos y sentirlo en el templado viendo que acariciaba su pelaje. Las fiestas invernales estaban al otro lado de la esquina y todos los habitantes de la villa ya habían comenzado a prepararse para las festividades, ya habían colocado su árbol de navidad, decorándolo en familia como la tradición lo indicaba.
Fluttershy despertó ese día con el gorgoteo de los pájaros en su ventana. Con pereza se levantó y tallo uno de sus ojos, permitiéndose dejar escapar un enorme bostezo que la hizo lagrimear. Miró a todos lados, sabiéndose que olvidaba algo de suma importancia y una felicidad inusitada la invadió al ver la fecha "24 de diciembre".
Eran tradición las fiestas y las cenas de navidad, compartir los momentos y aventuras del año y divertirse todos como una gran familia; y eso la alegraba mucho en verdad. Además de todo, Trothy Claus siempre entregaba regalos si te portabas bien, y eso ella siempre lo había hecho. Miró su árbol y sonrió orgullosa, este año seguramente Ángel también recibiría un gran regalo, después de todo ambos se habían esforzado mucho en mejorar la actitud de la pequeña criatura para con los demás.
Salió de casa dispuesta a hacer sus quehaceres cotidianos con una pequeña bolsa colgando de su espalda. Mientras caminaba no podía evitar contagiarse de la paz y felicidad de aquellos días, viendo a través de las ventanas el compartir de las familias, el amor y la unidad que, solo por ser casi navidad, eran palpables en el aire.
Como esperaba, las tiendas de la villa apenas estaban abriendo sus puertas y recibían con sonrisas muy diferentes, estas eran sonrisas no solo de alegría y agradecimiento, no. Estas sonrisas destilaban felicidad, amor y buenos deseos, eran sonrisas de navidad, y eso la ponía muy feliz.
Entró a una de las tantas tiendas que de la calle y se acercó al recibidor quien charlaba animadamente con otro pony. Al verla este le sonrió y se aproximó.
-¿En qué puedo ayudarte Fluttershy?- preguntó el.
-Ehmm, solo busco algo de comida para mascotas-
-¿Para Ángel?-
Ella asintió, ya había llegado a este local en anteriores ocasiones y ya conocía al unicornio que lo atendía. Era alguien amable y que le había dado algunas recetas para sus tantas mascotas, pero con Ángel se la había visto difícil, el pequeño conejo era algo quisquilloso con su comida y con se alimentaba de cualquier cosa.
-Ten, estoy seguro que esto le gustara-
Ella recibió el paquete y dejó unas monedas en el mostrador como pago. Con un corto gracias y un hasta luego, se dirigió a la salida no sin antes escuchar "¡Que tengas una feliz Navidad Fluttershy!"
Llegó a la calle y pudo notar como pequeños copos de nieve caían de cielo. Estaba nevando y pronto todo Ponyville tendría un tono blanco hermoso, las montañas se volverían de cristal y las chimeneas de las casas pronto se encenderían para calentar a sus habitantes.
Disfrutando la caminata y sin apurar su paso, comenzó su camino de regreso. Comenzó a tararear un pequeño fragmento de villancico que recordaba de cuando era potrilla. Ella mentiría si dijera que no disfrutaba como cualquier pequeño de estas épocas, jugar en la nieve o tomar un chocolate caliente, pequeños placeres que ella disfrutaba en demasía, con sus mascotas o sus amigas.
-Vamos Miss Derpy, te enseñare lo que es un Marygold-
-Pero, Doctor. ¿Qué es eso?-
-Oh, no te preocupes, estoy seguro que te gustara tanto como tus muffins. ¡Es una delicia de chocolate!-
Fluttershy sonrió ante la escena. La navidad no solo era una época de paz y armonía, también era una época de amor, y a pesar de que ella aun no conocía tal sentimiento, era muy feliz al lado de sus queridas amigas y mascotas.
-Applejack, solo estaremos la abuela Smith, Applebloom, tú y yo- escuchó Fluttershy a sus espaldas. –¿Por qué llevamos tanta comida? No acabaremos con todo esto-
Un pequeño sonrojo invadió las amarillas mejillas de la pegaso al ver al mayor de los hermanos Apple. No sabía desde cuándo o siquiera la razón, pero la amabilidad y tranquilidad del semental de pelaje rojo le había llamado la atención. Su gentileza y hasta cierto punto, tierna actitud la habían capturado.
Nadie conocía este hecho, ni siquiera ella misma lo definía del todo bien. No había cruzado más de dos palabras con él, y a veces, en su tiempo libre, Big Macintosh llegaba a su mente, jugueteando en su imaginación con palabras delicadas y sonrisas amables.
Lo había intentado platicar con sus amigas, disfrazando el nombre de Big Macintosh claro está, pero, a pesar de toda la ayuda, nunca pudo definir ese sentir que la invadía al ver al semental. Twilight la hizo leer interminables columnas de libros que llegaban hasta el techo de la biblioteca, buscando algún "síntoma" que coincidiera con alguno de los suyos; claro que el sentir "mariposas en el estómago" y que "su corazón se agitara como si corriera una maratón al verlo" no serían síntomas o signos de alguna enfermedad descrita en los manuscritos. Rainbow Dash en cambio, confundió sus síntomas con algo parecido a "estar a punto de ganar una carrera contra un gran adversario"; claro que ella no estaba en ninguna carrera y por supuesto, no tenía ningún adversario al que ganar.
Así, todas y cada una la habían intentado ayudar, dándole los más variopintos consejos sobre su sentir. Vale aclarar que nada ayudo hasta que se encontró con la Princesa Cadence, la princesa del amor. Le conto sus preocupaciones, sus sueños y la forma en que se sentía al estar cerca del semental, y lo único que la princesa pudo contestar con una gran sonrisa fue: "Mi querida Fluttershy; tu estas enamorada".
¿Amor? ¿Ese sentimiento que hacía que los ponys se quisieran mucho, estuvieran siempre juntos, luego se casaran y tuvieran potrillos, para luego envejecer juntos, compartiendo toda una vida de alegrías? ¿Ese amor? La Princesa Mi Amore Cadence, asintió con energía, ella lo aprobaba al cien por ciento.
Y después de haberse desmayado por un par de horas, había pensado en la no tan remota posibilidad de estar sintiendo eso por el pony de las manzanas; la pregunta era, ¿por qué? Ella no lo conocía, ni siquiera había charlado con él, y en diferentes ocasiones un saludo ocasional y cordial, un encuentro en el mercado de la villa y ya, nada más.
"El amor trabaja de diferentes y misteriosas maneras, y a veces junta a los ponys menos esperados" Había dicho ella. No comprendió la idea en realidad, pero Cadence le aconsejó seguir a su corazón, algo raro porque ella no sabía cómo hacerlo.
Por esa misma razón estaba ahí, ella, escondida detrás de un puesto de verduras y acechando cual acosador a Big Macintosh que jalaba con dificultad una carreta que fácilmente llevaba comestibles para un batallón entero. Debía admitirlo, el semental de pelaje carmesí era grande, se notaba a leguas cuan desarrollado estaba… Negó con la cabeza repetidas veces y con el rostro sonrojado, no debía pensar así, no quería que todos pensaran que era una pervertida. Miro a todos lados para ver si alguien la estaba observando y suspiró aliviada, al parecer nadie la había notado.
Deseando no pensar más en esas cosas que la ponían nerviosa y la habían sonrojar, dio vuelta en otra dirección, alejándose del objeto de sus fantasías, sin saber muy bien la razón. Ya había terminado sus compras, así que solo se dirigía a su casa a alimentar a sus crías.
Más tarde, después de llegar a su casa y haber alimentado a todas sus mascotas, Fluttershy se preparaba para asistir a la fiesta que se llevaría a cabo en la plaza central de la villa. Habiéndose bañado y puesto un vestido que Rarity había confeccionado para ella, salió de casa rumbo al lugar de la fiesta.
-¡Ayuda!-
Fluttershy miró hacia dentro del bosque Everfree, de donde provenia el grito de auxilio. Volteo a un lado y otro con miedo, esperando ver algo terrorífico que la hiciera huir.
-¡Alguien, ayuda!-
"Oh cielos, oh cielos. Alguien debería ir a ayudar a ese pony"
-¡No hay nadie más! ¡Ayuda!-
"Oh cielos, debería ir a pedir ayuda"
-¡No hay mucho tiempo! ¡Ayuda!-
"Pero… pero… ¡No!"
Con miedo se adentró a través de los troncos de los árboles, sorteando ramas y raíces, guiada por los gritos de auxilio y los rugidos de lo que parecía ser un feroz animal.
-¡Largo gatos! ¡Váyanse! ¡Ushcale!-
Fluttershy esperaba ver muchas cosas, una hidra, una manticora, incluso una cocatriz aterrorizando a un pobre pony; pero jamás espero ver a un unicornio que parecía tener varios kilos de más, trepado en un árbol alejando de si un grupo de gatitos salvajes con una vara de madera.
-¡Largo criaturas de mal!-
La imagen le parecio tan bizarra que no supo cómo reaccionar. Después de un par de minutos se acercó y ahuyento a los gatitos que corrieron felices al terminar su pequeña travesura. Uno incluso volteo la vista al asustado unicornio antes de irse y le lanzó una mirada amenazadora que le hizo temblar.
-¿Ya se fueron todos?-
-Ehmm, si, ya se fueron-
-Oh, vaya eso es bueno- dijo él, bajando del árbol con dificultad. –La verdad no sé cómo fue que subí, pero cuando veo a esas criaturas del mal, simplemente dejo de ser yo mismo-
Fluttershy aun lo miraba con duda. El pobre anciano le costaba respirar, seguro que subir a la copa del árbol había sido una odisea para alguien como él.
-Gracias, pequeña- le tendió el casco. –Soy Trothy Claus, ¿Cuál es tu nombre?-
-Oh, soy Fluttershy…-
Tardó un poco de tiempo en que su cabeza localizara el nombre.
-¿Tu eres Trothy Claus? ¿El unicornio que entrega muchos regalos el día de navidad?-
El sonrió y asintió en respuesta.
-Eso es increíble, es un honor saludarle señor Trothy Claus. Su trabajo llevando alegría a toda Equestria es grandioso-
-Oh, querida, eres muy amable- contestó el sintiendo vergüenza. –Pero solo hago mi trabajo-
-Aun así señor, es usted muy bueno, pero debo preguntar. ¿Qué hace usted en este lugar?-
El abrió los ojos sorprendido y se sintió algo avergonzado al olvidar su gran responsabilidad.
-Jajaja, veras querida. Cuando viajo en mi trineo, a veces dejo conducir a mi querido sobrino… pero él se deja llevar y en una vuelta algo fuerte, perdí el equilibrio y caí del trineo. Cuando me di cuenta estaba rodeado por esas endemoniadas creaturas del averno que no me dejaban de seguir. Pedí auxilio y nadie aparecía… Oh, debiste ver la sed de sangre en esas feroces bestias-
Fluttershy solo se reía por lo bajo. No podía entender como alguien como él le temía a los gatitos, pero le eran muy graciosos los ademanes que realizaba.
-Y ahí fue cuando apareciste tú, te agradezco en serio que los hallas ahuyentado-
-Oh, no fue nada, en serio-
-Claro que sí, me salvaste la vida pequeña. Y como unicornio de honor, te debo un deseo. ¿Qué es lo que más deseas?-
-No deseo nada en realidad señor-
-Bah, tonterías- se acercó a ella y con su cuerno tocó su frente. –Querida, todos deseamos algo, incluso yo, pero a veces nos da miedo desear, porque nos da miedo que este no se haga realidad-
"Deseo… deseo poder tener un día muy feliz al lado de los ponys que amo… un día de paz y tranquilidad"
-¿Ves? No era tan difícil… espera… hay algo más… ¡oh si, lo encontré! Tu más grande deseo-
"…Deseo… Deseo conocer lo que es el amor"
-Que así sea entonces-
Y con un deslumbrante brillo todo se volvió oscuridad para Fluttershy. Su cuerpo tocó el suelo con delicadeza gracias a la magia del unicornio frente a ella quien la veía de manera paternal.
-Espero que mi regalo cumpla tus expectativas, pequeña-
-¡Tío! ¿Qué haces ahí?- grito un pegaso de pelaje oscuro desde el un trineo que flotaba en el aire.
-Oh, sobrino, simplemente le agradecía a una amable señorita el haberme ayudado-
-¿Y por qué la amable señorita esta inconsciente en el suelo?-
Trothy Claus miró la escena y frunció el ceño. Ciertamente no se veía del todo bien.
-Eso no importa, debemos seguir con nuestra empresa querido sobrino-
-Por mi propia salud mental no preguntare más tío. Démonos prisa entonces-
-Oye, ¿tan difícil es creer que pueda salir con una jovencita sin dejarla inconsciente?- volvió a fruncir el ceño. –No contestes a eso-
-Supongo que quieres que la llevemos a su casa-
-Supones bien-
-Has lo que quieras-
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Abrió los ojos con pereza ante el cantar de los pajarillos en el alfeizar de su ventana. Se desesperezó del todo y estiró sus cascos intentado quitarse el sueño que aun la invadía. Con una sonrisa risueña saludó a los pajarillos, se bajó de la cama y camino hacia la puerta de la habitación.
A medio camino se detuvo de improviso. Su habitación estaba diferente, pocas cosas a decir verdad, pequeños detalles que no había notado hasta este preciso instante. El cuarto era más grande, a pesar de tener el color amarillo canario que a ella le gustaba, las ventanas estaban en diferentes lugares; esta definitivamente no era su habitación.
Voló hacia a ventana, asustada. La imagen del bosque Everfree que siempre tenía en su hogar ahora estaba remplazada por un campo lleno de manzanos. Miró a su lado y encontró un guardarropa donde pudo observar varias prendas que le pertenecían, pero había algo más. Ropa masculina… ¡junto a su ropa había ropa de alguien más! ¡De un macho!... ¡Esta era la habitación de un macho!
Inhalo aire, una y otra vez. Lo primero que tenía que hacer era tranquilizarse. Debía averiguar dónde estaba. No se encontraba a las afueras del bosque, eso era claro.
-… ¿Dónde estoy?- susurró confundida.
-Amor, ya es hora de despertar. Sé que te gusta dormir hasta tarde preciosa, pero si no te levantas no podremos ir a ver ese nuevo zoológico- dijo una voz suave a sus espaldas.
La puerta se abrió lentamente y ella pudo ver a un semental de pelaje rojo y crin naranja entrar a la habitación. Se quedó estática ante la imagen. Ver a Big Macintosh avanzando lentamente hacia ella con una sonrisa ladina en su rostro fue algo que su mente no pudo superar del todo.
Sin poder mover un solo musculo fue testigo de cómo Big Macintosh pasó sus brazos por su cintura, abrazándola cariñosamente. Fluttershy sintió un click en su mente y se separó bruscamente del semental ante la mirada de confusión de este.
-… ¿Big… Mac?…- preguntó desconcertada.
Él estaba ahí, mirándola con duda. Luego sonrió y se volvió a acercar paso a paso hacia ella. Paso que el daba ella retrocedía.
-¿Qué sucede amor? ¿Te sientes bien?- pregunto el preocupado cambiando su semblante.
Ella no supo que contestar, su mente era un completo caos. Big Macintosh la había llamado "amor" y al parecer la quería abrazar de nuevo. ¿Qué estaba sucediendo?
"Es tu deseo, pequeña" escuchó una voz en su cabeza.
-…¿Dónde estamos?- preguntó ella.
Big Macintosh la miró preocupado. –¿Te sientes bien amor? ¿Acaso no recuerdas que vivimos en nuestra propia granja desde hace dos años? Desde que confesé mi amor por ti a toda Ponyville, y que juntos fundamos un pequeño albergue para animales necesitados. ¿Acaso no recuerdas?-
Ella quedó estática como una roca. ¿Es que esto era un hermoso sueño? ¿O acaso se había golpeado muy fuerte la cabeza?... Ellos… ¿estaban casados?
"…Deseo… deseo conocer lo que es el amor…"
Debió habérselo imaginado. Esto indudablemente era una ilusión creada por Trothy Claus por haberle rescatado de una manada de gatitos salvajes. Seguramente se encontraba en su casa dormida y arropada o, en el peor de los casos, en el bosque Everfree tirada en el suelo e inconsciente.
Una pequeña y alegre Fluttershy aleteaba en su cabeza, gritando a los cuatro vientos que eso no importaba ahora. Estaba viviendo un hermoso sueño, lo que había deseado su corazón desde hace ya mucho tiempo y que hasta este momento tenía. Un hermoso sueño donde vivía feliz al lado del pony que quería, donde eran felices los dos, sin preocupaciones o problemas y, aunque fuera solo una fantasía… ¿Quién era ella para desaprovecharla? Después de todo, este era su regalo de navidad.
Esbozó una pequeña sonrisa. Tal vez este era el momento indicado para hacer y decir todo aquello que había deseado.
-…Si… me encuentro bien- susurró con las mejillas sonrojadas.
Big Macintosh asintió con la cabeza y le regaló un beso en la frente, justo como le gustaba hacer y siempre hacia.
-Me alegra que estés feliz preciosa-
Ella volvió a sonrojarse. A pesar de querer vivir esta nueva experiencia, no estaba acostumbrada a tales muestras de afecto, y estos cariños y palabras amorosas, simplemente la volvían, increíblemente feliz.
El día trascurrió incluso mejor de lo que ella había soñado. Descubrió que al lado de Big Macintosh todo era paz y tranquilidad, nada de preocupaciones, nada de apresurarse aquí y allá, no; con él a su lado, todo llegaba cuando debía llegar, y aunque estuviera retrasada la hora de la comida o se hubiera olvidado del paseo al zoológico, simplemente era divertido estar a su lado.
Hacia la tarde recibieron la visita de sus amigas. Y por increíble que pareciera todas y cada una de ellas estaban acompañadas de su respectiva pareja y eso la alegraba mucho, todas habían encontrado esa magia especial que hacía a todos felices.
Todo el día fue alegría, paz y tranquilidad, podría haber considerado ese el día más feliz de su vida. Pero solo era un sueño, única y solamente eso. Ojala y no despertara jamás.
Ya todos se habían retirado hace unos momentos quedando únicamente ellos dos. Y ahora se encontraban así, recostados el uno en el otro frente a la chimenea. Ahí, con su cabeza reclinada en el pecho de Big Macintosh, supo que podía permanecer una eternidad a su lado.
Cerró los ojos y se dejó llevar por el momento. Sintió el latir de su corazón acompasado al suyo. Ambos latían al unísono, y aunque fuera un sueño, ambos se pertenecían.
Una lagrima cayó de sus ojos y el la limpio delicadamente.
-Amor, ¿estás bien?-
Ella abrió sus ojos sin mirarle, solo viendo al fuego frente a ella y lamentándose el temido despertar.
-Big Mac… te…tengo que decirte algo muy importante. Por si no puedo decírtelo en el futuro-
-¿De qué hablas amor?-
Ella guardó silencio unos instantes, intentando ordenar las ideas que se revolvían cada vez más y con más ahínco en su cabeza. Tenía que decírselo, porque no sabía si al despertar tendría una oportunidad.
-… te quiero… Y, aunque no lo diga todos los días y a cada hora. Quiero decirte que te quiero, que aprendí a amarte, no, ya sabía que te amaba… pero que solo necesite un día a tu lado para confirmarlo… y… y…-
El la miró callado dándole tiempo a expresar su sentir. La abrazó a el más fuerte, dándole fuerza para continuar todo lo que quería decir.
-…Y que este día a tu lado, ha sido el día más feliz de mi vida-
Big Macintosh no necesitó decir nada más. La besó con tal ahínco, con tal ímpetu que las palabras se volvieron innecesarias para ellos. Él era alguien de pocas palabras y ella era alguien que había aprendido a leer las pequeñas señales. Ambos se entendían.
Ambos se separaron por la falta de aire. Ella abrió sus ojos lentamente y lo encontró observándola, con un brillo que jamás había visto en sus ojos y que le hacía sentir mariposas en el estómago.
-…¿Qué… que pasa?-
-No pasa nada… es solo que… creo que soy muy feliz- dijo el, y sonrió ampliamente. Ella sonrió en respuesta y volvió a besarlo, deseando sentir de nuevo esa sensación, ese nerviosismo que le recorría la piel y el corazón. Ese nerviosismo que la había hechizado a él, que la había capturado y al que se había vuelto adicta.
Porque su deseo ya se había cumplido. Ahora comprendía lo que se sentía el verdadero amor.
"Un nerviosismo que te recorre la piel y el corazón. Que te hechiza y te captura, y que jamás te vuelve a dejar… por cuanto tiempo te quede en la tierra."
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Unos golpes en la puerta la hicieron despertar. Abrió los ojos con parsimonia y la oscuridad inundo su visión. ¿Dónde se encontraba ahora? ¿Big Mac?
-¿Un… sueño?- susurró.
Bajó la mirada entristecida. Al parecer todo había sido un hermoso sueño, solo una bonita ilusión de su mente haciéndole una jugarreta. Recordó un poco más detrás, cuando conoció a Trothy, ¿también eso habría sido un sueño? Entonces ¿por qué le hizo soñar algo así? ¿Acaso solo jugó con ella?
-Fluttershy, ¿estas dentro?- gritaron en su puerta.
Ella no hizo caso. Lagrimas corrían por sus mejillas, había sido un sueño hermoso, había tocado el paraíso y este le había sido cruelmente arrebatado.
-No quiero salir… no quiero nada-
Una pequeña y dulce melodía se escuchó en la habitación. Fluttershy miró sorprendida al pequeño trenecito que paseaba alrededor de su árbol de navidad. Una pequeña locomotora de color rojo que recorría los rieles en la base de su árbol y que al frente tenía la figura de un unicornio barbudo y barrigón muy conocido para ella.
Fluttershy se acercó despacio creyendo irreal lo que veía. Ella jamás había comprado ese pequeño juguete que ahora adornaba su habitación. Sus ojos se abrieron en sorpresa cuando al final del tren una carta apareció. La tomó entre sus cascos y la abrió con suma delicadeza.
Querida Fluttershy.
Espero no estés triste con el regalo que te di.
Mi regalo para ti, no fue solo un sueño, fue un vistazo a los muchos futuros que tú puedes tener.
Puede que parezca solo un sueño, pequeña. Pero de ti depende el hacerlo real.
Tú tienes la suficiente magia en ti para hacer posible todo lo que desees en tu vida.
Y no necesitas de la magia de nadie más para conseguirlo.
Y ahora que ya comprendes mi regalo, ¿Por qué no sales a buscar aquello que siempre has deseado?
Tu buen amigo, Trothy Claus.
PD. Perdón por haberte dejado inconsciente.
PD2. No quiero volver a ver ninguno de esas criaturas infernales en mi vida.
Ahora entendía la razón de su regalo, y se lo agradecía de todo corazón.
-¡Ya voy chicas!- gritó ella, feliz.
Salió de su casa donde fue recibida pos sus amigas en un gran abrazo. Todas la miraron confundidas a lo que ella solo sonrió en respuesta.
-Tuve un sueño maravilloso- fue su única respuesta ganándose una sonrisa de cada una de sus amigas.
Lejos de ahí, sobre la copa de un árbol se encontraba un unicornio barbudo y gordinflón de cálida mirada al lado de un pegaso de pelaje oscuro y ceño fruncido.
Ambos miraban entretenidos la lejana imagen de las chicas, pero más que nada, felices por haber por haber dado uno de los mejores regalos de navidad.
-Tío, eres un tacaño- dijo Rage sonriente mirándolas desde lejos.
Trothy sonrió confidente. –Sobrino, a veces los regalos más valiosos vienen envueltos en misterio, para que así, cuando los abras, te des cuenta de que la felicidad no viene del regalo en sí… sino de lo que viene después de el-
-Claro tío, claro-
"Porque la felicidad comienza con un sueño, con una ilusión y con el valor de dar un paso adelante"
"Un Cuento de Navidad"
La Aventura de Fluttershy
"Un Simple Deseo"
FIN
¿Y bien? ¿Qué les pareció? El tercer cuento tardara un poco porque apenas eh escrito una tercera parte, además esta última semana de diciembre estaré demasiado ocupado. Pero me tomare mi tiempo, ¿vale? Aún queda la aventura de Twilight y si ustedes me logran convencer puede que haga las de las demás e ¡incluso una de Derpy! Jajajajaja.
Bueno, por ahora me despido porque tengo que seguir trabajando. Espero nos leamos pronto. Cuídense, ¿vale?
Sin más que decir, solo les pido una última cosa. Lean, disfruten y sean parte de la magia.
