Advertencia: Tal y como lo había sospechado he recibido una petición de continuar el fic. Serán pocos capítulos pero sí serán largos (al menos más que el promedio), ahí va el nuevo capítulo.
La idea de unión de Konata
El día en el colegio estuvo bastante aburrido para el gusto de Konata, así que tomó la decisión de irse a la azotea a la hora de comer, y lo hizo equipada con una caña de pescar que al parecer no tenía el gancho para el anzuelo. Claramente tenía una idea para fastidiar un rato para quitarse el aburrimiento, aunque aún así le parecía bastante raro que por una vez las cuatro no se congregaran en el salón de clases para comer juntas.
Konata: Qué raro, ¿dónde está Miyuki-san? Se desapareció cuando sonó la alarma del receso. No es normal en ella- su pregunta es respondida apenas abre la puerta de la azotea y ve a la intelectual sentada en el suelo con un mantel extendido, pero comiendo sola- ¿Miyuki-san? ¿Qué haces sola por aquí?
Miyuki: Oh, Konata-san. Es que estaba esperando a Tsukasa-san porque acordamos comer sólo nosotras dos ¿Y qué haces por aquí?
Konata: Me aburrí y traje esta caña para pescar un pez Kagamin...
Miyuki: ¿Un qué?
Konata: Voy a jugarle una broma a Kagamin con un pocky en el anzuelo de esta caña, básicamente- toma asiento a un lado del mantel y prepara su carnada amarrándola al extremo de la cuerda-. Y por cierto, Miyuki-san, Tsukasa parece que se olvidó del lugar donde debían encontrarse. La vi abajo dando vueltas por ahí y me preguntó si te había visto.
La respuesta de Konata deja boquiabierta a Miyuki, quien al medio minuto se pone de pie y se va en busca de Tsukasa, por lo que Konata se queda sola en ese lugar, aún preparando con dificultad el anzuelo.
Pasillos de la escuela
Miyuki se dedica a buscar por todas partes a Tsukasa para recordarle que iban a almorzar arriba, pero tiene algunas dificultades debido a que Tsukasa misma se perdió tratando de buscarla. Se lograrían ver en el gimnasio, pues Tsukasa llegó a tener la loca idea de que tal vez se iban a encontrar allí, mientras que Miyuki sólo dejó que el azar la guiara en la búsqueda.
Tsukasa: ¡Yuki-chaaaaan! Creí que no volvería a verte- corre cual niña pequeña para abrazarse a Myuki, y ella sólo la recibe y le da unas palmadas para que no llore.
Algunas personas se quedan viendo aquella escena que era obviamente romántica, pero nadie se atrevió a decir nada al respecto, sólo Hiyori desde atrás de unos potros de gimnasia empezaba impulsivamente a realizar algunos trazos por la escena yuri. Miyuki continúa tratando un poco más de calmar el drama que había montado Tsukasa y juntas van a la azotea tal y como habían acordado, aunque a mitad de camino se encuentran con una jovencita pelirroja flotando en el aire con un hilo saliendo de su boca.
Tsukasa: ¿Qué le ocurre a Yu-chan?
Miyuki: A mí me parece que Konata-san pescó algo distinto a lo que tenía planeado...
Konata: ¡Miren lo que tengo, un pez Yu-chan!- anuncia desde el techo y Miyuki y Tsukasa suben la vista para contemplar lo divertida que se encontraba.
Después de clases
Para Konata el resto día había sido exactamente igual de aburrido que siempre, pero la sensei la pilla más que de costumbre en sus momentos de adorado sueño. Al final decide quedarse atrás con Miyuki y deja que Tsukasa y Kagami se fueran por su cuenta a casa. Miyuki al principio no entiende qué se traía la otaku.
Konata: Muy bien, Miyuki-san, es hora de hacer que Kuroi-sensei se ponga a tono y le diga la verdad a tu mamá- anuncia como si acabara de encontrar la clave de la inmortalidad.
Miyuki: ¿Cómo piensas hacer eso, Konata-san?
Konata: Pues usaré mis poderes haruhinescos para hacer que Kuroi-sensei se declare a tu mamá y así todo estará resuelto. Aún si tu mamá no le corresponde, creo que ese escenario es mejor que simplemente quedarse en el mismo punto muerto más tiempo.
Miyuki asiente en vista de que Konata tenía razón. No esperaba que su madre saltara de la nada a los brazos de la sensei, pero al menos Nanako tendría la satisfacción de decirle todo lo que había guardado para ella desde aquella vez. Konata se adentra nuevamente a la preparatoria para buscar a Nanako, seguida desde luego por Miyuki.
Entre los pasillos
Nanako Kuroi estaba haciendo revisión de algunos trabajos desde su escritorio y estaba completamente concentrada en su labor al punto que no se dio cuenta cuando Konata y Miyuki entraron y se detuvieron justo a su lado.
Konata: Ya vas a ver en que consiste mi truco, Miyuki-san- susurra lo más bajo posible para que sólo su amiga escuchara.
Miyuki asiente y se queda a un lado para ver qué tenía en mente su enloquecida amiga. Konata se pone detrás de la profesora y modula su voz para que pareciera lejana, o quizás interna. Miyuki no sabía por qué, pero sentía una extrañas ganas de reír.
Konata: Nanakooo... Nanakoooooooo...
Nanako: ¿Eh? ¿Quién es?- voltea a ver a la puerta y ve precisamente a Miyuki- Oh, me asustaste, Takara. Por un momento creí que era alguien más...
Miyuki: Pero sensei... Yo no dije nada de nada.
Nanako: ¿En serio?- voltea a ver por si acaso había alguien atrás de ella, pero Konata es lo suficientemente hábil como para esconderse antes de ser vista- Yo creí haber escuchado algo.
Miyuki: N-no sé de lo que está hablando, sensei- dice conteniendo la sonrisa que esbozaba por lo gracioso que le parecía todo aquello.
Konata: Nanakooooooo...
Nanako: ¿Ahora sí lo escuchaste?- Miyuki niega rápidamente con la cabeza, pero lo hace para que no se viera su sonrisa que fallaba en contener.
Konata: Nanako-chan, soy la voz de tu conciencia...
Nanako: ¿Eso sí lo escuchaste, Takara?- nuevamente la mejor dotada (por donde la veas XD) de la clase niega furiosamente mientras las lágrimas amenazaban con salirse de sus ojos.
Konata: Tienes que levantarte de ahí y ser sincera por una vez, Nanakoooooo...
Nanako: ¿A qué te refieres?
Miyuki empieza a darle la espalda a su profesora porque ya no tenía manera simular sus ganas de reír.
Konata: Dile a Yukari aquello que no le dijiste- Nanako queda sorprendida por ello, sabía que nadie más podía saber de eso.
Nanako: ¿E... en serio quieres que yo...?- se sonroja al recordar aquello que buscaba esa vez que intentó confesarse por primera vez- Pero eso no es posible, ella ya se casó y tuvo a Takara...
Konata: No te estoy diciendo que la hagas tuya a como dé lugar, lo que digo es que dejes tu silencio de hace años y le digas a Yukari lo que sientes. Es por tu bien, Nanakooooooo...
Nanako: ¿Podrías al menos dejar de alargar la última sílaba de mi nombre?- pregunta algo fastidiada.
Konata: Eso nunca, Nanakoooooooo...
Miyuki se obligó a salir del salón para poder reírse sin que Nanako lo pudiese notar. Desde que era pequeña no había tenido unas ganas así de estallar en carcajadas. Había que ver que Konata era toda una maestra en lo que hacía.
La rubia sensei tenía años de no pensar seriamente en aquello que anheló desde que había conocido a Yukari. Era verdad, debía decirle lo que sentía. La verdadera razón por la que fracasaba una y otra vez buscando un novio era porque en el fondo no quería esmerarse en conseguirlo, siempre hubo en su subconsciente esa obsesión que más bien parecía de una niña por lograr necesariamente lo que quería desde un principio. No es que considerara en absoluto profundo el razonamiento de aquella voz, pero no se podía negar que tenía razón.
Nanako: De acuerdo, voz extraña. Buscaré a Yukari-san y le diré la verdad sobre mis sentimientos, de todas maneras me parecía molesto el pensar en esto desde que le conté aquella historia a Izumi y Takara.
Konata: Y una cosa más, mi joven Nanakoooooo- ya la rubia se sentía fastidiada de que le dijeran así-, tienes que subirle la nota a Izumi-sama y le debes comprar una caracola de chocolate diario por lo menos. Ella es una chica muy inteligente y muy laboriosa, y tú que no eres considerada con ella. La próxima vez que la veas deberías limpiarle los zapatos y llevar sus libros...
Ya no hacía falta escuchar más. Nanako dedujo que Konata se escondía debajo de su escritorio y en efecto estaba allí. La reprimenda que recibiría durante la próxima media hora iba a ser inolvidable. En cuanto a Miyuki, ella preparó un plan para que su madre recibiera a la sensei, ya convencida de que ella efectivamente la iba a visitar.
Residencia Takara
Miyuki anuncia su llegada y se va directo a su habitación para cambiarse de ropa antes de entablar una conversación con su madre, tenía planeado cada cosa que le iría a decir para que esperara con ansias la visita de Nanako pero que no se enterara de quién se trata hasta que llegue. Era simple lo que tenía que hacer.
Miyuki: Okaa-san, hay algo que quisiera decirte- Yukari no dice nada y sólo escucha a su hija, por lo que ésta continúa-. Este fin de semana vamos a recibir una visita de parte de una sensei de la escuela, así que quería avisarte de ello- la joven pelirrosa supo mostrar elocuencia en su mensaje y no dio espacios para que nada pareciera anormal en ella.
Yukari: ¿En serio? Entonces me gustaría mucho recibir esa visita, después de todo lo normal es que un profesor visite el hogar de sus alumnos y hasta ahora no nos había tocado ese privilegio. Tal vez dejaron lo mejor para el final, como dicen por ahí- ambas ríen divertidas por esa ocurrencia y Miyuki se muestra satisfecha por la respuesta.
Al día siguiente
Konata y Miyuki se vuelven a encontrar para hablar sobre el plan para reencontrar nuevamente a Nanako y Yukari. Ya era la hora de comer y aprovecharon para entrar en detalles con sus respectivos avances. Para variar contaron con las presencias de Tsukasa y Kagami que rápidamente se interesan por el asunto.
Miyuki: ¿Cómo te fue disuadiendo a Kuroi-sensei al final, Konata-san?
Konata: Nada mal. Al menos Kuroi-sensei prefirió no echarse para atrás con su decisión de ir este fin de semana a tu casa, Miyuki-san.
Kagami: ¿A la casa de Miyuki?- tanto ella como su hermana miran estupefactas a Konata- ¿Nos pueden contar qué está pasando?
Miyuki: Seguro, Kagami-san- se limpia un momento la garganta y empieza con su relato-. Resulta que Kuroi-sensei alguna vez fue alumna de mi madre, pero hasta que ella nos había contado no sabía que se trataba efectivamente de mi madre- Tsukasa y Kagami asienten para alentarla a continuar-. Nos había contado que en realidad se había enamorado de mi madre cuando solía ser su alumna, y de hecho aún lo está...
Tsukasa: ¿Vas a unir a tú mamá con Kuroi-sensei? Eso suena muy tierno, aunque me pregunto qué será de tu padre, Yuki-chan.
Miyuki: No estoy forzando ese escenario, Tsukasa-san- niega tanto con la cabeza como con una mano, Tsukasa y Kagami se muestran algo extrañadas por esa respuesta-. Lo que tratamos de hacer Konata-san y yo es que Kuroi-sensei le diga finalmente a mi madre la verdad sobre lo que siente. Lo que responda mi madre a partir de ello no está a nuestro alcance, pero no creo que se disguste ni trate mal a Kuroi-sensei. Sé por qué lo digo.
Konata estaba de lo más tranquila tomando jugo y tenía una caracola de chocolate en su mano. No estaba participando tanto en el tema como se esperaba en principio, pero la atención que ponían Tsukasa y Kagami a la explicación de Miyuki le parecía algo divertida, así que no creía necesario quejarse.
Kagami: ¿Entonces Kuroi-sensei tuvo a otra chica como su primer amor, y encima platónico? Hay que ver que descubrimos cada cosa- ríe divertida al pensar en cuántas chicas más del grupo que ellas conocían podrían tener la misma orientación-. Recuerdo cuando Tsukasa se le confesó a Miyuki, o mejor dicho cuando Konata le estaba diciendo qué tenía que decirte cuando decidió que no quería soportar el no decirte lo que sentía, Miyuki- tanto Miyuki como Tsukasa sonríen a Kagami-. Yo al principio pensaba que se trataba de una broma de mal gusto de Konata, e incluso la regañé y todo.
Konata: Lo que no soportabas era que no utilizara esas mismas líneas para decírtelas a ti primero, Kagamin- la tsundere no podía reaccionar de otra forma que no fuera ruborizándose y poniéndose a la defensiva.
Kagami: E-e-eso n-no es cierto, tonta.
Konata: ¿Que no?- de forma seductora se acerca a Kagami y la toma por la cintura, se limpia la garganta y empieza a decir lo que una vez hizo que Tsukasa dijera-. Kagamin, tus ojos son como luceros que dan luz a mis noches. Tocar tu sedoso cabello es una de mis mayores ambiciones en la vida. Tus pechos son la almohada que necesito para dormir bien...
Kagami: ¿Qué dijiste?
Konata: Estaba repitiendo casi palabra por palabra lo que le indiqué a Tsukasa y se me salió, aunque tus pechos tampoco están demasiado mal, Kagami-sama- la aludida se tapó con apuro y se escapó de los brazos de Konata.
Miyuki: ¿Qué ocurrió después que me fuí, Konata-san?- recuerda la verdadera razón por la que quería hablar con Konata.
Konata: Pues resulta que algunas cosas me salieron mal y Kuroi-sensei me regañó como nunca antes lo había hecho. Pero afortunadamente no cambió de parecer, como ya te había dicho, Miyuki-san.
Miyuki: Yo hablé con mi madre ayer y se mostró entusiasmada por ello, aunque no le dije que se trata de Kuroi-sensei quien hará la visita.
Kagami: ¿Cómo crees que podría empezar esa reunión entre tu madre y Kuroi-sensei, Miyuki?- demuestra su interés sin descuidar a Konata que intentaba abrazarla.
Miyuki: Supongo que Kuroi-sensei tal vez se apene un poco al principio, pero desde luego Konata-san y yo estaremos ahí para apoyarla- sonríe optimista y Tsukasa se contagia de esa sonrisa.
El final de la hora de descanso se acercaba. Konata se abrazaba con fuerza a Kagami, pero ésta trataba de despegarse hasta que Konata tuvo una idea para tenerla flojita y cooperando.
Konata: Vamos, Kagamin. Dame un besito aunque sea. Si hasta me lavé bien los dientes y traje conmigo algunos mangas yaoi de los buenos para que los leamos juntas donde quieras.
Kagami: ¡A mí no me gusta el yaoi!- casi todo el salón escucha y ella se pone roja como un tomate al darse cuenta de su error- Quiero decir, no me sobornes con esas cosas. Tenemos cosas más importantes que hacer y...
Konata: ¿En serio no tienes tiempo?- saca con picaresca uno de los mangas prometidos y se lo da a Kagami- Sólo léelo y verás lo que te digo, Kagami.
Kagami: Sólo estás diciendo tonterías...- abre involuntariamente el manga y mira su contenido, resultando en que su sonrojo regresa a sus niveles altos.
Konata: ¿Qué te dije, Kagamin? Y aquí tengo unos mejores, jejeje.
Kagami escuchó lo que dijo Konata, pero no respondía. Sus ojos se habían quedado clavados en el manga de Konata y sus dedos estaban entre pasar o no la página para ver más escenas yaoi. Al final Kagami cedió casi sin querer, terminó de leer el manga lo más rápido posible para que no sonara el timbre antes, se lo devuelve a Konata y le dice algunas cosas algo avergonzada.
Kagami: No creas que me impresiona eso que me mostraste- su rostro decía exactamente lo contrario-. Sólo quiero ir a tu casa para ver que hayas hecho tu tarea como se debe, Konata.
Konata: En cuanto llegues a mi casa, lo último que te llamará la atención será mi tarea, Kagami-sama- la tsundere siente un corrientazo en el espinazo por lo dicho, pero lejos de responder más bien se va a su salón de clases.
Después de clases
Nanako Kuroi nuevamente se disponía a ir a casa para relajarse y jugar en línea un rato, y así olvidarse una vez más del mundo exterior y de su deprimente soltería. Aunque pensándolo bien, últimamente su estado civil le estaba preocupando cada vez menos. No recordaba cuánto tiempo llevaba sin estar así de emocionada, lo más probable era que por lo menos desde que solía estudiar bajo la tutela de Yukari. Se ruboriza al recordar por un momento aquel pequeño beso que le había dado cuando fue por primera vez a dormir en su casa. Se preguntaba cuál sería la reacción de su ex-sensei cuando supiera aquello, y eso la hizo reír un poco.
No sabía si alguien la vio riendo, pero la verdad es que tampoco le importó saberlo. Si los estudiantes tenían recurrentemente escenitas en las que se veían con sus parejas o personas pretendidas, ¿porqué ella no? Kuroi también tenía derecho a pensar en su futuro, a amar a quien realmente quisiera, a tener una ilusión.
Miyuki: ¿Kuroi-sensei?
Nanako: ¿Eh?- sale de su pensamiento y voltea a ver a Miyuki acompañada de Tsukasa- ¿Se te ofrece algo, Takara?
Miyuki: Sólo quería avisarle que le dije sobre su visita a mi madre, pero no le dije quién haría la visita ni a quién iba dirigida la visita- Nanako asiente algo sonriente- ¿Cree que podría venir a vernos este sábado?
Nanako: Seguro. Me va a encantar ir a recordar viejos tiempos, y francamente creo que es mejor tarde que nunca para decirle sobre todo ello. Muchas gracias, Takara.
Miyuki sólo sonríe en respuesta. Tsukasa permanece en silencio escuchando la conversación que estaban teniendo ambas, entusiasmada porque también quería ver lo que pasaría. Konata y Kagami se habían ido por adelantado, y Kagami se defendía diciendo que era sólo por las tareas.
Residencia Kuroi
El día pasa inusualmente lento para la rubia, aún el viciarse online no parecía gran cosa ni duraron mucho tiempo sus ganas de estar conectada. En un par de ocasiones sale para dar una vuelta por la manzana y volvía con una bolsa de frituras en la mano. Estaba ahora aburrida ese día, pero aún así la noche llega para ella y encuentra alivio con un interesante partido de béisbol que llegó a extrainning (tiempo extra en el lenguaje del béisbol). Nanako reía divertida al imaginarse a Konata lamentándose porque sus queridos anime no serían transmitidos por el alargue en el juego, seguramente Konata estaba tratando de inventar qué hacía para entretenerse porque sus contactos en el MMORPG aún no estaban en línea, Nanako lo sabía muy bien.
El juego duraría hasta muy tarde en la noche y Nanako decide ir a la cama de una vez, tenía mucho sueño y no tenía ánimos de hacer nada. Se cubrió muy bien y rápidamente cayó en el preciado sueño.
Sueño de Nanako
La sensei se ve repentinamente en una casa bastante amplia con un jardín de rosas rojas que abarcaba todo lo que abarcara la vista. Era un lugar espectacular y Nanako se dejaba llevar por un extraño impulso de recorrer el lugar para contemplar toda su belleza.
Justo al final de un camino hecho de pétalos de rosa que Nanako había encontrado de casualidad se encontraba nada menos que Yukari Takara de cuando enseñaba a la rubia. Yukari le sonríe con ternura a su ex-alumna y levantó una mano para invitarla a acercarse. Nanako no sabía que hacer, cuando una voz que la sorprendió bastante empezó a aconsejarla.
Konata: Ve ahora y llévatela, Kuroi-sensei- Nanako contempla a su alumna encima de su hombro.
Esta extraña versión de Konata era tan pequeña que Nanako no tendría problemas para agarrarla con una sola mano, además tenía puesto un cosplay de demonia sexy con cola y tridente incluidos. Nanako veía esa pequeña aparición con una gota en la cabeza.
Nanako: ¿Qué estás haciendo, Izumi?
Konata: Te estoy ayudando, sensei- expresa con una amplia sonrisa llena de malicia-. Es momento de que tomes a la mamá de Miyuki-san y le des hasta por donde no es.
Miyuki: No le haga caso, sensei- aparece la pelirrosa con vestido blanco y unas alas pulcras en su espalda, además de una aureola encima de su cabeza-. Si realmente ama a mi madre debe ir con calma y no caer ante sus impulsos más bajos...
Konata: Escúchame a mí, sensei- continúa atacando de forma implacable con sus argumentos-. Todo el mundo sabe que si quieres enamorarla debes ir directo al grano. Un buen beso francés no le hace daño a nadie.
Ir suavemente o poseerla inmediatamente. Obviamente a Nanako se le hacía agua la boca al pensar que podría estar con Yukari haciendo quién sabe cuántas cosas, pero por otro lado sabía que Yukari era alguien de una mentalidad bastante inocente para alguien de su edad, y propasarse sin siquiera intentar acercarse apropiadamente podría ser perjudicial. La elección era más que clara.
Nanako: Mejor elijo lo que me dijo Takara.
Konata: ¿Qué crees que haces, sensei?- pregunta incrédula porque Nanako prefirió no escucharla- Esta es una oportunidad perfecta para que hagas con ella lo que no...- Nanako la echa de su hombro con un soplido- ¡No olvidaré esto, sensei!- dice antes de desaparecer a mitad de la caída.
Miyuki: Gracias por escuchar mis palabras, sensei.
Ahora que ya lo tenía decidido, Nanako fue a paso seguro a su antigua sensei hasta que logró estar frente a ella. Ambas se miran a los ojos por un momento, completamente enmudecidas. Nanako quería decirle algo después de todos esos años, pero no concebía qué. Miyuki entonces le susurra algo en el oído para aconsejarla sobre cómo empezar, cosa que Nanako agradece desde el fondo de su alma.
Nanako: Yukari-san, tenía tiempo sin verla- empieza con cortesía y algo de nostalgia.
Yukari: Veo que has crecido y te has hecho muy hermosa, Nanako-chan- la aludida sólo se sonroja y mira apenada al suelo-. Me alegra saber que has sabido arreglártelas sin mí, y más que eso, te convertiste en educadora de preparatoria. Estoy segura que mi hija debe estar en muy buenas manos.
Nanako: N-no creo que sea para tanto- dice sin levantar todavía la vista y con su color intensificándose poco a poco-. Yo deseaba d-decirle que la he extrañado todo este tiempo. Usted ha sido la persona más increíble que haya conocido jamás, es todavía hoy en día una imagen central en mi vida.
Ahora que lo pensaba mejor, si hubiera escogido la opción que le ofrecía Konata, lo más probable es que no lo hubiera logrado. Nanako estaba demasiado nerviosa por el sólo hecho de hablar y ni siquiera lograba sostenerle la mirada, ni hablar sobre abrazarla o algo más cercano o incluso sugerente como quería la otaku que fuera. Yukari se mantenía sonriente y no parecía haber manera de hacer caer aquella aura tan brillante y hermosa que irradiaba, cosa que hacía que Nanako recordara una y otra vez todas las cosas que solían hacer juntas. Sería un error hacer como si nada, tenía que decirle o nada del esfuerzo que se ha estado haciendo tendría sentido.
Nanako: S-sensei...- traga grueso y respira hondo unos segundos, pensando por su cuenta en lo que tenía que decir, en vista que ni siquiera Miyuki tenía la clave que ella necesitaba- Realmente la he estado extrañando todos estos años, me hizo falta desde el día que se tuvo que ir. Creí que no sería capaz de superar su ausencia durante un tiempo, me dolía mucho el no tenerla cerca, porque la verdad es que...- tenía serias dificultades para continuar, sudaba bastante por lo nerviosa que estaba y no sabía si lo que iba a decir sería bien recibido, pero una vez más recuerda la importancia sobre ello- Yo me enamoré desde la primera vez que la ví cuando me defendió de aquellos chicos. Me enamoré de usted, Yukari-sensei. A pesar de todos los años que han pasado, este sentimiento que albergaba no ha cedido ni siquiera un poco, por el contrario ha crecido y se ha mantenido firme en mi corazón sin importar las circunstancias que he vivido desde que se fue. Aún hoy en día... la sigo amando, Yukari-sensei.
Ya estaba dicho, no había vuelta atrás. Miyuki desde el hombro de Nanako la felicitaba por haber tenido el valor de haber declarado sus sentimientos de manera sincera. La misma Nanako también deseaba que lo que había dicho acabara en lo mejor, pero eso sólo dependía de la respuesta de Yukari. Sólo ella podía decir algo al respecto, y tanto Nanako como la ángel Miyuki lo único que les quedaba era cruzar los dedos ante lo pudiera decir, no más que eso.
Yukari: No me había dado cuenta que tú guardabas esa clase de sentimientos por mí todo este tiempo, Nanako-chan- empieza mirando fijamente a su antigua estudiante con algo de aflicción-. Como profesora era mi deber conocer mejor a los estudiantes que enseñaba, pero parece que fallé en tratar de entenderte del todo, aún siendo mi alumna favorita. No sé de qué manera podría retribuir mi negligencia y demostrar cuánto lo siento, Nanako-chan.
Nanako: No creo que haga falta que haga nada, Yukari-san- dice algo apenada por aquel ofrecimiento que no se podía dar el lujo de aprovechar para no pasar por maliciosa-. Creo que con que sólo me haya permitido decirle esto fue más que suficiente...
Yukari: Insisto, Nanako-chan- sin previo aviso se quita la ropa y queda completamente desnuda ante Nanako y Miyuki que habían quedado completamente blancas por esa actitud inesperada-. Si hay algo que quieras hacer para curar el dolor de no poder decirme tus sentimientos, sólo dilo y hazme lo que quieras. Yo soportaré tu dolor y tu enfado, Nanako-chan.
Eso no tenía sentido. El ángel Miyuki estaba perpleja y no se le ocurría nada que pudiera decir, no se esperaba que aquello ocurriera ni nada que se le pudiera parecer en absoluto. Konata reapareció en el otro hombro de la rubia, riendo bastante satisfecha por lo que ocurría.
Konata: Oshe ke ryko. Y ustedes que creían que actuando decente y con recato iba a bastar- Nanako y Miyuki sólo miran a Konata con cara de WTF-. Vamos, castiga a la mamá de Myuki-san. Dale unos cuantos azotes por donde más te guste, pero no te pases o dejará de pedirte por más, sensei.
Yukari se acercaba desnuda a Nanako que estaba completamente inmóvil en su lugar. Konata bailaba triunfante mientras que Miyuki acabó tapándose los ojos para no ver más a su rejuvenecida madre. Yukari estaba a apenas centímetros de los labios de Nanako, iba a besarla...
De vuelta a la realidad
Nanako continuaba dormida mientras estaba babeando sobre su almohada y se movía de un lado a otro, pero no por una pesadilla sino que empezaba a disfrutar de verdad de su sueño.
CONTINUARÁ...
Sé que me tardé para hacer este capítulo, pero más vale tarde que nunca :p. Le daré algo más de continuidad en vista que he finalizado el otro fic de Lucky Star y he logrado hacer un espacio para escribir, así que pronto sabrán más de esta historia :)
Hasta otra
