¡Hora de responder reviews!
Antes que nada, voy a generalizar: ¡Muchas gracias! Siempre me alegra el día tener reviews, sobre todo si son tan pronto ~ Lamentablemente no puedo responder a todos de forma individual, sobre todo porque la mitad son de visitantes :c ¡Pero no importa! Este es el medio por el que he decidido saludar a todas las personas a las que les ha gustado esta historia pese a que solo va un capítulo y por supuesto quiero agradecerles por leer, ¡me honran!
Quiero aclarar que aunque los estoy colocando en un mundo donde los espectros sobrenaturales son normales en efecto me voy a enfocar en el mundo de los vampiros, a eso se debe el nombre del FanFic y, sobre todo, a la relación que Sasuke y Sakura comparten ahora.
Ahora, también haré un pequeño segmento para responder dudas, comentarios o preguntas directas ~
Para Risa-chan: Agradezco tu opinión en cuanto a la nacionalidad/ubicación de los personas en la historia, por lo que te explicaré que en realidad no los estoy ubicando en Norte América ~ Debido a que la organización (porque sí, así se llama para mantener el "secreto) trabajo para proteger a la humanidad en general ellos no tienen una ubicación fija en el globo. Ciertamente en el primer capítulo les puso como escenario Detroit en una primera instancia, pero el centro de operaciones se encuentra en Japón. De hecho a lo largo del FanFic verás que no menciono muchas locaciones populares, en el primer capítulo quería darle un escenario más específico a diferencia del resto, por lo que se me ocurrió un sitio con un bajo nivel económico como el mencionado. También te darás cuenta de que todos los traslados de los personajes son, de hecho, ¡en avión! Este capítulo es un buen ejemplo de ello. Finalmente reitero en que la organización tiene muchas cedes y en los últimos capítulos del FanFic se menciona que la base principal, en la actualidad, está en Tokio, misma que tiene poco tiempo ahí tras la traición del Drácula. En fin, ¡eso es todo! Espero que te parezca bien esta aclaración, nos leemos~
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La oscuridad de la noche nunca se había comparado con la de sus ojos. Ni una noche sin luna y sin estrellas había llegado tan lejos en la existencia del cielo, mientras que ella siempre vivió en la incertidumbre por saber a qué se debía aquello. Esa intensidad de las tinieblas no era algo que se viera todos los días y mucho menos cualquier vampiro la tenía. Él era un caso especial, pues era un macho alfa que había quedado sin clan muchísimos años atrás y, sin embargo, seguía siendo así como él era: un líder por naturaleza.
Se lo preguntó a sí misma en silencio todo ese tiempo. ¿Por qué su maestra mantenía a semejante potencial refundido en un equipo como solo un pequeño eslabón de la cadena? Era tremendamente fuerte, como Naruto y como Kakashi lo eran, pero él estaba a un nivel psicológico que no se podía comprender. Y ella siempre sintió esta abrumante sensación de inevitable atracción que, se aseguró a sí misma, no podía deberse a su poder de carisma.
—¿Eres tonta? Ten cuidado con eso, que puedes cortarte en cualquier momento.
Aquella voz aterciopelada siempre le puso los nervios de punta, incluso cuando lo escuchaba en su mente. Si se comunicaban por cualquier medio, igual seguía siendo irresistible y mira que las pruebas decían que el carisma solo se transmitía en vivo. Ella sabía que no era eso en absoluto, entonces, ¿qué demonios tenía él? Se había consumido las uñas de ansiedad cuando no lo había visto o escuchado por un par de días. Había aguardado por el más mínimo avistamiento de su presencia, pero siempre fue sutil. Porque estaba prohibido que alguien se enamorara de él, estaba prohibido por él mismo, después de todo.
—Ciertamente, Sakura… tú eres brillante.
Y, de alguna forma, las cosas terminaron saliendo como lo hicieron. Ella no tuvo que decir una sola palabra al respecto y ambos se dieron cuenta pero igual ambos lo mantuvieron en secreto, pues no querían ser separados de ninguna manera. O al menos eso era lo que ella creía o quería creer en el fondo de su torpe y romántico corazón. Que ella era mujer, después de todo, pero había cometido un enorme error. ¿Por qué no había sido Naruto?
—Lo lamento, Sakura. Ya hemos llegado demasiado lejos para detenernos.
Jamás se había sentido tan débil. Nunca en toda su vida había estado al hilo de la muerte, como esa noche, y las imágenes jamás se borrarían de su mente. Incluso en ese estado había derramado lágrimas de tristeza en lugar de dolor o miedo. El aire había abandonado sus pulmones y ella sintió cómo se estaba desangrando, mientras no podía hacer nada pues la herida en su tórax le había producido un shock a todo su cuerpo. Y tampoco pudo negarse al beso venenoso que ese hombre le dio, dejando que en su garganta entrara la ambrosía de un demonio, su misma y propia esencia, el veneno que ardería en sus entrañas.
Capítulo Dos
Naruto estaba ansioso. Se mordía el labio inferior y jugaba frenéticamente con sus dedos. Habían subido al avión militar apenas terminaron de comer y Kakashi obligó a Sakura a dormir pues Draculina o no en su estado la falta de sueño diurno la afectaría y tenían que evitarse problemas de ese ámbito. Pero aquello solo ponía al chico mucho más exasperado, mientras Kakashi leía y le veía de soslayo encontrándose con sus ojos celestes de vez en cuando para que los propios grises le dijeran que se tranquilizara, pues no podían despertarla aún. Y ella ni siquiera se movía en su sueño, ni hacía gestos. ¡Pero cómo olía!
Iba a volverse loco. Pocas veces recordaba la intensidad de las pesadillas de Sakura hasta que estaba de nuevo cerca de ella cuando estaba durmiendo. No tenía idea de qué le era más insoportable: el aroma del poder de una reina vampira desbordándose en la enorme desesperación de las pesadillas o el recuerdo del causante de aquello. Un traidor, un vampiro miserable que los había engañado a todos y que él siempre consideró su mejor amigo. Naruto recordaba bien la escena en la habitación de Sakura. Toda esa sangre.
—Vas a volverte loco —él reaccionó al escuchar esa voz y sus ojos azules buscaron de inmediato los ojos de la pelirrosa que aún se encontraban en ese brillante color verde.
—Oh, Sakura-chan —sus dedos se detuvieron apenas terminó de mencionar aquél nombre y la forma en que los ojos verdes perdían brillo le ayudó a tranquilizarse—. Ya despertaste. ¿No fue ese un sueño corto?
—Apenas vi la mitad de las cosas —respondió ella—. Las pesadillas siempre intentan forzarme a verlo todo… lo siento, Naruto. Te incomodé de nuevo.
—No te preocupes, Sakura-chan. Yo soy un objeto de posesión, solamente. No me descontrolaré solo con eso —aunque le sorprendía que hubiese sido tan fuerte para solo ser la mitad de las cosas—. Además, se trata de ti…
—Eres la reencarnación de un Dios, no eres un simple contenedor —antepuso ella, para sonreírle con suavidad—. ¿Aún queda mucho viaje?
—Está atardeciendo —dijo el albino—, así que no debería de quedar mucho tiempo, Sakura. ¿Necesitas descansar más? Porque puedo sellar a Naruto en un sueño si ese es el caso, para que duermas con tranquilidad.
—La tranquilidad es algo que no volverá a mí jamás, mucho menos en un sueño —era cierto. Porque eso era algo que ella había arrastrado desde su transformación—. Prefiero no dormir, en realidad. Las pesadillas solo desaparecerán cuando él lo haga y aunque mantienen el momento vivo no creo que sean saludables, para nadie.
—Si tu situación fuera otra —empezó él—, no serían pesadillas, ¿no es así? El abandono de un Drácula debe de ser difícil…
—¡Ey, Kakashi…!
—No sufro porque él me haya abandonado —interrumpió ella a Naruto, mientras se acomodaba la larga cabellera y empezaba a trenzarla—. Tsunade-sama dice que un sentimiento negativo hacia el Drácula provoca malestares como este.
—¡Eso es porque Sakura-chan lo odia! —exclamó el rubio, ante lo que Kakashi suspiró.
—Tú no cierras la boca, ¿verdad? —Naruto resintió el golpe directo—. Como sea. Si no vas a dormir sería bueno que empezaras a prepararte para el descenso.
—Por supuesto. Estaré en la habitación de armas —se despidió.
—En serio eres idiota, Naruto —atacó él—. Incluso yo comprendo el corazón de una joven como ella…
—¿De qué estás hablando, Kakashi?
—De la peor agonía de todos los tiempos, idiota —continuó él, mirándole de soslayo entonces—. El mal de amor.
—Ya te lo he dicho —dijo él, mientras iba frunciendo lentamente el entrecejo y no le quitaba la mirada celeste de encima—. Sakura-chan no lo ama. Y ella no es una Draculina porque ella no es su mujer, debería quedar claro para todos de una vez.
—Admiro la forma en que defiendes a Sakura, Naruto. Pero debes ubicar tu puesto y reconocer con quién estás hablando —el aludido reaccionó con sorpresa, para luego mostrar un poco de remordimiento—. Aún si Sakura no lo ama ahora, ella lo amó… de no ser así ella no poseería el poder que tiene. Bien sabes: una Draculina nace del amor y la pasión de una mujer.
—Solo han dicho estupideces como esa desde que todo esto sucedió —aquejó el chico en voz baja—. No tienen que andar por ahí encarando los errores a las personas.
—No se trata de ponerla en evidencia. Es importante que ella lo recuerde, así no volverá a cometer ese tipo de errores —las manos de Naruto se empuñaron en sus propias rodillas, apretando la tela de su pantalón—. Todos queremos a Sakura, por eso alimentamos el odio que hay en ella… para que no se atreva a volver a sus garras.
—Ella no caerá en el engaño de nuevo —sus palabras contenían un tono de dolor, de un poco de nostalgia—. Sakura-chan es fuerte. Ella es inteligente. Solo se dejó llevar.
—Sé que es imperdonable —Naruto abrió los ojos—. Que Sasuke fuera un monstruo de ese talle, como para engañarnos a todos y dejar que Sakura se enamorara de él. Peor aún… él utilizó esos sentimientos a su favor.
—Está prohibido decir ese nombre —masculló él.
—Mis disculpas —esas dos palabras y el siguiente silencio fueron suficientes para que el rubio se calmara.
Pero ellos subestimaban las capacidades de Sakura, que había podido escuchar la discusión desde la distancia. Ella comprendía muy bien cómo se sentían todos pues ella siempre fue una parte importante de la organización. La sonrisa de Sakura era conocida por ser agradable y sincera, mientras que sus acciones ligeramente exageradas la habían hecho famosa como un personaje cómico y dulce. La gente la quería aunque a veces fuese insuficiente o boba, tanto sus compañeros como sus maestros o capitanes, inclusive los miembros de otros equipos la conocían y la querían.
Sin embargo Sakura había cambiado. Todos saben que no fue un asunto de su transformación. Todos comprendían que por encima de todas las cosas ella era una mujer y, peor aún, era una mujer a la que habían herido y traicionado.
—Volverás a nacer para mí y entonces vendrás a mis brazos, donde perteneces.
Controló la fuerza de sus manos a como pudo y recobró la calma en el mismo instante en que casi la perdió. No podía alterar más a Naruto o a Kakashi. Ellos tenían suficiente por afrontar una vez que la veían en acción, como para que ella los sorprendiera con sus ataques de incontrolable ira, pues así los había llamado. Los recuerdos de él eran leña para sus llamas internas y debía guardarlos para el trabajo, sin lugar a dudas.
Terminó de tomar sus armas y de acomodárselas antes de salir de ahí. Justo a tiempo para que les indicaran que estarían en tierra. Así que los tres se pusieron de pie y se acomodaron las cosas que llevaban encima. Cada uno usaba su propio tipo de armamento o de técnicas de batalla, pero Sakura siempre terminaba usando el mayor número de armas porque no debía explotar sus poderes innecesariamente. Ella guardaba energías para situaciones críticas, para entrenamientos intensivos y para el día cero.
La compuerta trasera descendió poco a poco. Aún estaban a unos veinte metros del suelo y descenderían unos diez más, como máximo. Los pilotos no ponían un pie en zona roja, como la llamaban, por ser peligrosa y propensa a una matanza. Solo ellos podían hacerlo y a penas el foco verde intermitente se los indicó dieron aquél salto de diez metros. No eran personas comunes y corrientes, eso quedaba claro. Kakashi era un sacerdote, como muchos de los humanos en la organización, pero él había adquirido un poder especial cuando le dieron el ojo de un demonio. Naruto había nacido como la reencarnación de un Dios zorro que controlaba el fuego, así que poco a poco se acostumbró a ello. Y Sakura, queda más que obvio.
Hablando de zona roja. Aquella parecía más bien un campo minado, pues no habían esperado semejante población del enemigo a su alrededor, que aunque no eran cientos sí eran unas cuantas docenas… Kakashi tan solo emitió un suspiro profundo, mientras se guardaba su libro en el bolsillo y miraba a su alrededor descuidadamente, prestando especial atención a los dos muchachos que estaban a su cargo. Naruto se entusiasmaba fácilmente y Sakura había ganado una tranquilidad digna de un viejo monje de su templo.
—Vaya, vaya… parece que llegamos a mitad de la fiesta, chicos —los tintineantes ojos de los vampiros de rango D los observaron con determinación, con ese ímpetu asesino.
—Eh, no sabía que nos tenían preparado semejante ambientazo. ¿Nos estaban esperando con tanta emoción? —soltó el chico, con una sonrisa divertida mientras se tronaba los dedos, llevando esa emoción que le caracterizaba.
—No necesito semejante festín —dijo la pelirrosa, haciendo que ambos la miraran de soslayo—. Me encargaré de los que sean necesarios. Pueden divertirse.
—Oh, agradezco tu gentileza y humildad —respondió Kakashi con una sonrisa por debajo de la máscara que cubría sus labios y nariz—. Muy bien —él separó ligeramente sus dedos, para que un par de choques eléctricos empezaran a brotar—. ¿Naruto?
—Lo sé —de la mano derecha del chico empezaba a brotar un resplandor que asemejaba el color de sus ojos—. ¡A por ellos!
Aquella señal fue suficiente para que se separaran. Esos no eran mucho más que soldados hambrientos, de su más baja categoría, los que solo eran un dolor en el trasero y que desequilibraban más la balanza de la humanidad. Solo eran la escoria dentro de una raza realmente poderosa, que solo servían para causar terror y molestias. No era la primera vez que se enfrentaban a ellos y los de Detroit eran, apenas, un ni superiores a estos.
La escena cambió drásticamente de un montón de bestias salvajes acosando a sus presas a la de un puñado de animales siendo limpiamente cazados con una agilidad digna de temer. Naruto podía exterminar a tres de una sentada con sus manos, usando aquellas esferas de luz en el acto. Kakashi exterminaba al menos al doble electrocutándolos y achicharrándolos con esa misma acción, mientras que Sakura tenía una agilidad inhumana para ir destruyendo uno a uno a los monstruos, saltando a sus espaldas o sobre ellos para dar una diestra mordida en su piel y envenenarlos con la pureza de su naturaleza, sorprendiendo a las mismas bestias.
¡Ella era un vampiro! Y estaba en su contra… lo más increíble aún era que el veneno fuera tan potente para reducirlos a cenizas con una pequeña mordida que a penas la dejaba succionar uno o dos tragos de su sangre para alimentarse y saltar a su propia presa en cuestión de un par de segundos. Y, pese a estar a mitad de batalla, un ojo de Kakashi la seguía a cada movimiento pues era responsable de estar al tanto de su avance, pues él era el capitán de ese equipo y ahora Sakura era una situación más que un miembro de la organización.
Tan solo pasaron un par de minutos para cuando hubieron terminado con su pelea y Sakura se había limpiado sutilmente los restos que evidenciaban sus acciones. Sus ojos pasaban del color rojizo brillante al verde radiactivo y, después, a su verde jade natural. A ella no le fascinaba el cambio de matices, pero no podía hacer absolutamente nada al respecto luego de bajar lo suficiente la guardia. Y los aplausos no se hicieron esperar.
—¡Tu equipo siempre es algo digno de ver, Kakashi! —exclamó él, captando la atención de los tres al mismo tiempo—. Están en el clímax de su juventud.
—Debí suponer que cuando Tsunade-sama dijo que había enviado a un equipo con dos Hércules y dos sacerdotes ese era el tuyo, Gay —bufó el albino—. Ha sido un tiempo desde que no nos vemos en la zona roja.
—Esta era solo una zona amarilla hasta que ustedes llegaron —antepuso entonces su segundo al mando, un sacerdote de cabellera negra y larga—. Buenas noches.
—¡Neji! —exclamó Naruto al verlo, como un saludo—. ¿Son el equipo de resistencia?
—Y ustedes el de aniquilación, como podemos ver —comentó entonces una voz femenina, de una mujer de cabellera color chocolate—. ¡Naruto, Sakura, me da gusto verlos!
—¿Naruto está aquí? —exclamó el segundo Hércules del equipo, saltando desde atrás—. ¡Naruto, enfrentémonos! —los dos sacerdotes suspiraron al escuchar semejante saludo de parte de su compañero de equipo.
—¡Lee, te perdiste de una vigorosa batalla! —informó entonces su capitán.
—¿Una batalla? —repitió él, mirando el escenario en decadencia ante sus ojos, antes de notar al equipo completo ahí—. ¡Sakura-san!
—Yo no lo llamaría aniquilación, ni batalla —dijo la aludida, mirándolos hacia arriba, pues habían subido a un edificio de aquél poblado en que se había desarrollado la escena anterior—. Fue más bien un servicio de limpieza.
—Sakura puede ser bastante indiferente cuando así lo quiere —admiró Kakashi, mientras el equipo contrario se mantenía en su lugar—. ¿Qué tal si nos reunimos para discutir los detalles de la misión? Me gustaría informarme de lo que han visto hasta ahora y cómo lo han manejado, para saber si debemos tomar algunas medidas.
—Por supuesto. Tomamos un edificio como base de movimientos. Los pueblerinos han sido trasladados a una zona segura. Sígannos —invitó Gay mientras emprendía camino.
Como Gay había dicho, tenían un pequeño edificio designado como base para calcular sus operaciones, pero en realidad los capitanes se encargaban de todo ese movimiento. De esa forma, los dos mayores se separaron de los cinco muchachos para andar a discutir sus asuntos en privado mientras que ellos se ubicaban en el primer piso del edificio, manteniendo la defensa que pudiera llegar a ser necesaria. Y, al final, todos ellos se conocían. Eran conocidos pues solo era una generación de diferencia y Sakura tenía mucho tiempo en la organización, desde antes que cualquiera de ellos, por ser la estudiante de la sacerdotisa principal y líder de la organización en que todos trabajaban.
Naruto y Lee siempre habían tenido esta relación extraña de rivales que se agradaba, aunque generalmente terminaban discutiendo asuntos de lo más triviales. Entre la rara educación que su maestro había puesto en Lee y lo idiota que Naruto podía llegar a ser, el reunirlos siempre daba resultados que depreciaban la inteligencia de ambos.
Tenten era una chica muy simpática que había sido educada en China, en las montañas junto a un montón de monjes. Era la nieta del monje principal de su templo y había sido educada en el arte de la guerra y las armas para ser la protectora de su villa. Ella peleaba diestramente con todo tipo de demonios y su habilidad era reconocida ante su corta edad, pero el equipo de Gay era famoso por tener también a Neji, un sacerdote considerado un genio entre los suyos mismos y, para mayor sorpresa, el primo de Hinata Hyuga.
El Clan Hyuga formaba una parte fundamental de la organización desde antaño y ellos representaban una importante relación hacia el mundo exterior. Solo un hijo de cada casa podía ser designado a la organización y en sus casos habían sido ellos dos, Neji al ser hijo único y Hinata al ser la mayor de dos mujeres. Ambos educados con las estrictas artes de la energía vital y portadores de una habilidad de línea sanguínea.
Después estaban Gay y Lee, que eran ambos Hércules. El primero había sufrido una transformación y lo había sobrellevado sorprendentemente bien, mientras que el segundo había nacido en un clan de súper hombres, como él. Él se había fortalecido gracias a su maestro y ahora era el orgullo de su clan. Todos, en cada equipo, eran completamente diferentes entre sí y de los demás equipos por igual. Cada quien tenía su especialidad y a raíz de los acontecimientos del último año el equipo número siete, al cual pertenecían Naruto y Sakura, se había convertido en un equipo exclusivo de caza de vampiros buscando encontrar al Drácula más poderoso de la generación: un traidor.
—Sakura, ¿quieres un poco de café o té? —invitó la castaña, mientras veía a la pelirrosa que limpiaba las armas que apenas había utilizado.
—No, gracias. No bebo nada caliente —lo había olvidado, pues ese tema se había vuelto tan tabú que pocos lo tocaban a conciencia y Tenten era una de las personas que menos juzgaba a Sakura por lo acontecido—. Por cierto, ¿cómo han ido las cosas entre tú y Neji?
—Oh, en realidad —empezó la chica—, el abuelo dice que una mujer debe casarse y que yo estoy en edad, incluso aunque nosotros solo intentamos salir.
—Ah, así son los parientes —sonrió ligeramente ella.
—Sí, bueno… en cualquier caso, tendría que abandonar mi lugar en la organización, así que intento sobrellevarlo de momento y esperar a lo que Neji considere mejor.
—Entonces van en serio —sí, Sakura era una mujer. Ella se emocionaba con esas cosas, incluso en su situación. Quizá por eso Tenten sentía algo de lástima al tocar el tema—. Verás que las cosas te saldrán bien. A la gente buena como ustedes les va bien.
—Gracias, Sakura. ¿Qué hay de ti? ¿Cómo te ha ido?
—Bueno, no es como que mi situación pueda mejorar —una sonrisa adornó a sus palabras, provocando que Tenten se remordiera por preguntar—. Pero mis poderes se están fortaleciendo… mi maestra dice que estamos al tope del día cero.
—¿Tan pronto? —reaccionó la castaña, con impresión—. Solo ha pasado un año…
—El tiempo suficiente —la voz de Neji las interrumpió mientras él se acercaba a ellas, por lo que Sakura apenas lo miró de soslayo—. Pronto estará detrás de ti mientras no vayas a él. ¿Qué vas a hacer entonces, Sakura? Estoy seguro que enviará a soldados fuertes, al menos serán vampiros de clasificación B.
—Será una matanza —comentó Kakashi, pues se había desocupado recién.
—No, no lo será —ellos le prestaron especial atención a sus palabras ahora, incluidos Naruto y Lee, hasta Gay que venía detrás de Kakashi—. No pueden matarme a mí, así que lo aprovecharé para destrozar a cada uno de sus peones… no dejaré que oscurezcan este mundo.
—¿Y qué harás con las víctimas inocentes? —cuestionó el albino.
—Los liberaré de esta agonía —los ojos de todos la miraron con incertidumbre, aunque se dieron cuenta de cómo se reflejaba en la situación—. Nadie merece vivir en la muerte.
—En pocas palabras —empezó Lee, considerándolo seriamente.
—Prometo tomar responsabilidad de lo que mis actos han ocasionado —ella se levantó a par que se acomodaba las armas—. Prometo destruirlos a todos, por su propio bien.
La matanza era una promesa. Así sucedía desde antaño en las historias de vampiros. Las masacres eran un hecho cuando escuchaban de ellos, considerados más demonios que seres divinos, como se autoproclamaban. Pero pocos entendían la evolución del ser humano, que en este caso era mucho más una maldición que cualquier otra cosa.
El ser humano siempre persiguió la inmortalidad sin comprender su verdadero significado, fue así como comenzaron las transformaciones y la pureza de su linaje fue perdiéndose. Pero también descubrieron que servía para hacer soldados y entonces los nocturnos se aprovecharon, desatando incontables guerras que impulsaron al armamento humano. Una cosa llevaba a otra y las cosas terminaron de esa manera: enemigos naturales.
Se realizó un convenio, entonces, con la organización. Todo para mantener un control entre ambos, pero siempre hubieron rebeldes que se oponían ante esa cultura. Y el convenio fue debilitándose conforme la raza vampira fue siendo exterminada y las últimas familias de linaje puro rechazaron la renovación a un convenio que solo causaba la lenta extinción de sus hermanos. El drama fue inminente. Las relaciones humano-vampiro se rompieron y se prohibió por ambas partes que fraternizaran, pero la amenaza para la raza humana creció. Sobre todo cuando los Drácula comenzaron a reproducirse y a crear a las Draculina en ausencia de mujeres de su propia especie, pero resultó que el poder de una Draculina se comparaba al de su pareja al grado de casi igualarse. La cuestión eran las condiciones para ello.
Una Draculina debía de ser virgen y entregarse a su Drácula la noche en que se realizaría la transformación. Debía ser una entrega sincera basada en el amor, mientras que la humana se transformaría solo al filo de la pasión. Entonces la mujer tenía que morir para poder renacer con los poderes de un vampiro común y corriente, pero al cabo de cierto tiempo su poder crecería para el día cero: el día de su boda. El día cero que era medido según el avance de sus habilidades, según el despertar de sus poderes como Draculina. No era una ciencia ni nada parecido… era un ritual.
No había mucha información a parte de ello, pero se sabía que las habilidades de Sakura habían crecido lentamente en un principio y se habían disparado a últimas fechas. Esa era prueba de que el día cero se acercaba. Ella lo sentía. Su Drácula lo sentía. Estaba en sus interiores y era inevitable el encuentro en el día cero, pero no sabían cuáles serían los resultados pues ella había hecho una promesa de venganza.
—Sasuke-kun —oh, él odiaba que lo llamara así. Pero, por alguna razón, él seguía permitiéndoselo—. He comenzado con los preparativos. Tenemos soldados de clasificació para combatir las fuerzas de su novia.
—¿Novia? —enarcó él una ceja.
—La Draculina, Sasuke-kun —él suspiró. Nunca nadie había hablado de ella como su novia, así que el término era algo nuevo e inesperado—. Solo necesito que estés de acuerdo con las medidas que tomaré.
—¿Clase B y A? ¿Acaso quieres matarla? —la pregunta provocó en Orochimaru una sonrisa divertida.
—Tengo un video para ti —le informó—. Cuando lo veas lo autorizarás. Además ellos no tienen permitido atacarla, solo van a atraerla para cuando el día cero llegue. Sin olvidar que son apenas un equipo de cuatro y un capitán los de clase A y un par de regimientos de clase B.
—Un equipo de cuatro y su capitán —repitió él, considerando la situación con seriedad para entonces mirar al sacerdote—. Quiero detalles.
—Dijiste que querías que la fortaleciera —le recordó, con esa sonrisa burlona que siempre llevaba pintada en el rostro—, ¿qué mejor forma de hacerlo que engordando su odio, Sasuke-kun? Ella ha eliminado a clas con facilidad, le enviaremos lo uno a uno para que vaya explotando sus habilidades.
—¿Qué te hace creer que lo logrará?
—Ella siempre está acompañada —los ojos negros del vampiro observaron de inmediato al sacerdote—. Se cree humana y se cree persona de principios que sigue las bases de la organización. Con personas a su alrededor las pondrá como energía y el más mínimo daño la enloquecerá.
—¿Acaso quieres que me mate? —su tono fue travieso y juguetón, ante lo que Orochimaru engrandeció su sonrisa.
—Será divertido de ver, ¿no lo crees?
—Hn —se cruzó de brazos, levantando la vista en la oscura habitación, para entonces redirigirla al pelinegro—. Trae el video.
