Cosplay
Simplemente nadie puede saber dónde estoy y, mucho menos, que hago. Lo bueno de ser una idol en formación es que aún tengo cierta libertad, misma que acabará en cuanto tenga mi primera presentación. Otra cosa a mi favor, es que nadie sabe quién soy, por eso me será más fácil pasar desapercibida entre toda esta gente. Y para asegurar que no quede rastro de mí persona en este evento llamado Comiket, he decidido venir con cosplay de Chikane Himemiya, como lo he planeado desde hace un año. Por suerte, pude engañar a Master diciéndole que mi abuela estaba enferma y asistir al último día de la convención. Por suerte estaba muy ocupado regañando a Meiko por eso de las carreras clandestinas, así que tampoco me mandó con seguridad. Esto era perfecto.
¿Quién se imaginaria que aquella Chikane que apareció de pronto era en verdad Megurine Luka? Nadie. La peluca azul cubre a la perfección mi cabello rosa y el maquillaje deforma un poco mi rostro. Y a pesar de las constantes fotografías, estoy segura de que nadie me reconocerá en ningún lugar del mundo.
Es la primera vez que hago cosplay y, tal vez, la última. Es algo divertido y se siente una gran satisfacción cuando te dicen que hiciste un gran trabajo o que luzco igual a la Chikane del anime. ¿Será similar cuando sea una idol? Por ahora, solo me interesa comprar nuevos doujins. Hay un par de autores que están haciendo un trabajo excelente con Saint Seiya y una chica que tiene unos mangas yuri increíbles. Es una pena que ninguna editorial quiera publicarla aun.
Mi mochila ya está llena, no le cabe ni un libro más y pesa demasiado. Aun así, me detengo ante todo kameko que me pide una fotografía. Escucho cumplidos, pero lo que más llama mi atención es aquella chica que viene con un cosplay de Himeko Kurusugawa, ¡la pareja de mi personaje! Sin dudarlo, me acerco a ella y le llamo la atención. Cielos, de cerca se ve más bonita y su rostro tiene una dulzura natural.
—¿Puedo tomarte una fotografía? —le pregunto.
—¡Claro! Y una juntas —me respondió con una sonrisa. Su voz por un segundo me resultó muy familiar.
Pero aquí no hay secretos. Apenas fuimos vistas juntas y un mar de fotógrafos aficionados vino para inmortalizar el momento. Lo mágico de este mundo es que a veces no necesitas conocer a la persona con quien te vas a retratar, al personaje se apodera de ti y se coordinan. Por más de una hora las cámaras nos atacan, hasta que cada kameko consigue un recuerdo de nuestros cosplays. Y al terminar con la lluvia de luces, ambas nos miramos y agradecemos por el momento de diversión; nos deseamos vernos de nuevo en la próxima Comiket y tomamos nuestro propio camino. Es una pena, no volveré a ver a esa chica tan linda.
Entro al baño. Estoy cansada de cargar con la pesada mochila y el sudor ha afectado mi maquillaje. Es hora de un pequeño retoque. Saco mi estuche, no tardare tanto. Comienzo aplicando un poco de polvo, levantando la peluca para no mancharla.
—¿Luka? —la puerta se abre y escucho esa voz.
Mi corazón da un salto. ¡¿Quién me ha reconocido?! Demonios, mi cabello real se alcanza a ver. Pero esa voz de nuevo que me es familiar.
—¿Qué haces aquí Luka? —se acerca a mí "Himeko", la misma de hace rato. No alcanzo a decir nada, estoy sorprendida de que sepa quién soy—. Oh quita esa cara, ¡soy Miku! —y levanta un poco su peluca para que vea ese inconfundible cabello color aqua que me encanta.
—¿Miku? —tartamudeo—. Pero que… ¿qué haces aquí?
—Pues lo mismo que tú —me sonríe al mismo tiempo que muestra una mochila llena de doujins—. No sabía que te gustaban estas cosas.
—¡Y tampoco pensé eso de ti! —dijo señalando su cosplay.
—¿Te gusta? Gumi me ayudó a hacerlo —y se atrevió a modelarlo frente a mí.
—Luces muy bonita.
—¡Gracias! Y tú estás increíble, ¡preciosa! —siento como me ruborizo.
—Espera… entonces la chica con la que me tomé fotos hace rato… —ahora entiendo por qué su voz me era familiar.
—¡Sí! ¡Era yo! —y sin decirme nada, se arroja a abrazarme—. Que sorpresa; ahora estoy más feliz por esas fotografías.
Y yo también lo estoy. Como no te imaginas.
El día en la Comiket ha llegado a su fin. Emprendemos el regreso a casa juntas, aun usando pelucas para ocultar nuestras verdaderas identidades. Este día fue mejor de lo que pensé, y resulta increíble que ninguna de las dos nos reconociéramos estando frente a frente. Si así de buenas somos disfrazándonos, quizá podamos evitar fans y paparazis en un futuro. El problema ahora es que debemos explicarle a Master por qué cargamos mochilas tan pesadas y por qué regresamos juntas a casa. Pero antes, llevare a Miku a comer.
