Partitas inmediatis.
A pesar de recitar el hechizo de destrucción, el jarrón ni siquiera se movió. Bonnie suspiró y le dio una patada a la mesa sobre la que estaba el jarrón. Había recuperado sus poderes el día anterior pero todavía le costaba controlarlos. Bonnie se sentía muy frustrada. Antes era una bruja poderosa que podía controlar cualquier tipo de hechizo y ahora no podía ni hacer explotar un simple jarrón.
-Veo que estás de mal humor.
Bonnie se giró a pesar de que reconocería esa voz en cualquier parte después de estos cuatro meses. Damon estaba en el marco de la puerta con una sonrisa que solo sirvió para hacer sentir a Bonnie todavía más irritada.
-¿Por qué iba a estar enfadada?-dijo Bonnie sarcásticamente.-Solo tengo que ocuparme de tener mis poderes perfectamente controlados, encontrar una forma de salir de aquí y librarme de ese psicópata de Kai. Todo eso antes del eclipse de esta tarde.
-¿Sabes cuál es tu problema? Que estás muy tensa.
-No me digas...
-Creo que soy una mala influencia, te has vuelto demasiado sarcástica.
Bonnie se rió a carcajadas. Jamás lo hubiese pensado cuatro meses atrás, pero Damon tenía un don natural para hacerla reír.
-¿Ves? Ya estás más relajada-dijo Damon.
Era cierto. Bonnie se sentía menos tensa y decidió intentar el hechizo otra vez. Obtuvo el mismo resultado y volvió a darle una patada a la mesa, esta vez haciéndose verdadero daño en la pierna. Se sentó en el suelo y sintió cómo las lágrimas se le acumulaban en los ojos, cada vez más impotente. Damon se arrodilló a su lado y le dijo con voz suave:
-No te preocupes, ya lo lograrás.
-¿Y qué pasa con Kai?
-Si ese psicópata te toca un solo pelo le daré una patada en el culo tan fuerte que lo mandaré a la otra punta de este maldito mundo.
Aún así Bonnie estaba muy nerviosa y no conseguía calmarse. Damon se puso enfrente de ella, colocó sus manos sobre los hombros de la bruja y le dijo:
-Bonnie, mírame.
Bonnie fijó sus ojos verdes en los azules de Damon. Estaba a punto de abrir la boca cuando el vampiro la interrumpió:
-Por una vez en tu vida, vas a callarte y dejarme hablar, ¿de acuerdo? Muy bien-continuó cuando Bonnie asintió,-respira hondo y suelta el aire muy despacio.
Estuvieron así varios minutos, inspirando y exhalando hasta que Bonnie se sintió más calmada.
-Voy a intentarlo de nuevo.
-De acuerdo-dijo Damon, levantándose.
Bonnie cerró los ojos y se concentró, pero esta vez no en el jarrón sino en la presencia de Damon detrás de ella. Se concentró en saber que no estaba sola, que tenía a alguien que se preocupaba por ella. Abrió los ojos y esta vez, sí, el jarrón explotó.
Bonnie levantó la cabeza y se encontró con la mirada de Damon, una mirada que transmitía alegría y orgullo.
-¿Ves?Te dije que lo lograrías.
Bonnie sonrió. Mientras Damon estuviese a su lado, todo iría bien.
