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Hermosa semana para todos
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Tras la muerte del hombre, Luna quedó en completo shock. Su mente trabajaba a mil por hora. ¿Quién sería el joven, y por qué Dumbledore quería que lo buscara y lo salvara? ¿Quién mató a Albus? Todo tipo de preguntas navegaban por su mente y no la dejaban pensar con claridad. Ella se encontraba aún en la habitación. Todos los médicos trataron de salvar al hombre pero era tarde, él había dejado de existir.
-Ya no podemos hacer nada por éste hombre- dijo uno de los doctores-¿Quién era el que cuidaba al paciente?
-Y..yo..-respondió la rubia tartamudeando- vi a un hombre encapuchado, saltó por la ventana después que lo mató
-¿Cómo crees que entró?- dijo mirándola intensamente el galeno- Es imposible que haya entrado sin que seguridad no se haya dado cuenta. Además, que es imposible que haya entrado por la ventana. Esto es muy sospechoso, señorita Lovegood. Señores de seguridad- dijo mirando a los hombres que habían llegado- revísenla.
La rubia no opuso resistencia, ella sabía perfectamente que no había matado al anciano y que no encontrarían nada en sus prendas. Pero, se equivocó. Al quitarle el guardapolvo, encontraron en uno de los bolsillos secretos un arma pequeña. Luna miró horrorizada el arma y no dijo más. Ella jamás mataría a Dumbledore.
-¿Qué es esto, señorita Lovegood?- dijo el médico, con una sarcástica sonrisa- ¿Qué hacía usted con un arma?
-Yo..yo juro que esa no es mi arma- dijo confundida y tratando de transmitir seguridad
-Pues yo no lo creería, llévensela.
Los dos hombres de seguridad se la llevaron a rastras, y en la puerta del hospital se encontraba la policía que recién había llegado. La empujaron hacia ellos y le dijeron que se le había encontrado un arma y que Luna era la única que estaba cerca al paciente.
-Yo soy inocente- dijo llorando- se los juro, yo no tengo la culpa
-Veremos, srta. Lovegood- dijo el policía- nos tendrá que acompañar.
-Tengo todo el derecho de llamar a un abogado- dijo tratando de zafarse del amarre de los policías, quienes ahora se dirigían al carro.
Tras ser enmarrocada y llevada a la dependencia policial, Luna no tenía ninguna esperanza de salir libre de éste problema. No se le permitía llamar a un abogado.
-Por favor, permítame hablar con mi abogado. Tengo todo el derecho del mundo.-dijo Luna suplicando
-Por enésima vez, espere a que venga un oficial de mayor rango y le brindamos las facilidades.-dijo un oficial.
Al rato llegó el coronel Kingsley, quien era conocido por ser implacable y haber llegado a muchos de los más grandes asesinos tras las rejas. Era moreno, alto y con una mirada de pocos amigos. Cuando llegó, miró directamente a Luna y les dijo a sus oficiales
-Salgan de aquí. Yo me encargo- dijo el jefe, y al ver que sus subordinados no se movían gritó-¡AHORA!
Los dos oficiales que custodiaban a la sospechosa, salieron inmediatamente. El moreno, quien siguió la trayectoria de sus subalternos, volvió su mirada a la rubia.
-Escúchame, y hazlo muy bien. No me conoces, y yo no te conozco. Pero he conocido a Dumbledore por muchos años y conozco su corazón. Quiero que me digas, qué fue lo que pasó.
-Yo..yo atendía al Sr. Dumbledore. Él llegó con heridas de bala en el cuerpo y quedó en coma. Despertó y cuando lo hizo me dijo que solamente llamara al Sr. Harry Potter, conversaron y después el hombre joven se despidió. Regresé, y Albus….
-¿Albus?- dijo sorprendido el hombre- prosiga
-Bueno, él me pidió el periódico. Se lo di y me fui a buscar el desayuno. Cuando regresaba, vi la puerta abierta de la habitación de mi paciente y ahí fue cuando lo vi- dijo llorando- Él estaba ahí, y un hombre de vestiduras negras lo mató. ¡Le juro que yo no hice nada!
-Lo sé. Escúchame, seguro Albus te dijo que no confiaras en nadie y es verdad. Yo no he estado aquí, recién he llegado de un prolongado viaje por lo que seguro no confiaba en llamar a la policía. Si te escogió a ti, es por algo.
-¿Escogerme?- dijo Luna mirándolo atónita- No estoy entendiendo esto.
-Escúchame, ya habrá tiempo de explicarte. ¿Te dio o te encargó algo?
-Encontrar a este hombre- dijo extendiéndole el pedazo del periódico-Tómelo
-¿Sabes quién es?
-En mi vida lo había visto.- respondió la rubia
-Espérame aquí.
El hombre salió, y Luna se sintió un poco relajada. Sentía que podía confiar en él, a pesar de que Albus le había pedido que no confiara en nadie. Pero algo le llamó la atención. Dentro de las pertenencias del anciano, encontró un collar con un dije. Ésta era una "f" bañada en oro. En ese momento no le sorprendió mucho, hasta que vio al joven Potter tener el mismo collar con el mismo dije. Y ahora, el moreno coronel también lo tenía. ¿Qué significaría esto? Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta abriéndose abruptamente.
-Aquí está todo lo que necesitas. Escúchame muy bien- dijo dejando una maleta encima de la mesa-Esto contiene ropa, una nueva identidad, unos cuántos euros, y un boleto de avión.
-Pero señor, ¿qué pasa con lo que me encargó Dumbledore?
-Ahí iba. ¿Realmente te sientes preparada para hacer esto? Es un gran reto, y hemos estado trabajando en esto por mucho tiempo. Por lo que te pregunto, ¿quieres realmente hacerlo?
-Señor. No tengo trabajo, no tengo familia, un poco de emoción en mi vida no me haría mal. Estoy dispuesta a hacerlo.
-Está bien. Ahora escúchame- el moreno miró su reloj y abrió los ojos asustado- no tenemos tiempo. Aquí hay ropa, tienes que pintarte el pelo y pasar desapercibida. En este file- dijo dándole un folder- está unas cartas que se las debes entregar a Malfoy. No deben ser abiertas por nadie que no sea él. Tienes que interceptarlo y sacarlo de la convención. Él no puede llegar ahí. Pero no lo saques del país, hasta que te digamos. Nos estaremos comunicando. Aquí te dejo mi número, con la identidad obtén todo lo que necesites.
-Señor, todo está bien. Pero necesito salir de aquí.
-Tengo un plan, y tienes que seguirlo al pie de la letra
Pasaron los minutos, y ya el plan estaba hecho.
-¿Lista? Que tengas mucha suerte, Luna- dijo tratando de transmitirle fuerza a Luna-nosotros haremos nuestra parte. Cuídate y no confíes en nadie.
-Estoy lista- sonrió en respuesta
-Entonces, ¡AHORA!
Se escuchó un disparo dentro de la habitación donde se encontraban el moreno y la rubia. Los agentes fueron inmediatamente y encontraron a Kingsley con un balazo en el estómago. Como todos los agentes que se encontraban en el lugar fueron al auxilio del coronel, nadie se percató que Luna, quien estaba escondida detrás de la puerta, salió huyendo sin ser vista por los otros.
Corrió hacia el estacionamiento, donde encontró el carro que Kingsley le había proporcionado. Entró y lo manejó hasta un hotel de baja categoría que estaba por las oscuras calles de Londres. Tomó una habitación, (pues ahí no le pedían el nombre) y pudo descansar con tranquilidad. Cerró con cerrojo y abrió la maleta. Como le había dicho el coronel, ahí había ropa, un celular, tinte para el cabello, un boleto de avión, 40000 euros y la nueva identidad.
La nueva identidad, estaba en un sobre sellado. De prisa, lo abrió y encontró un documento de identidad, una licencia de conducir, tarjetas de crédito, y un pasaporte. Directamente fue al nombre, y se dio con una escalofriante sorpresa. El nombre que ahora tendría, no era desconocido para ella. Era el nombre de su madre.
¿Cómo ellos sabrían el nombre de su madre? Las lágrimas comenzaron a caer, ella rompió. Sentía su corazón estrujarse, sentía como si lo estuvieran arrugando y botando. Se sentía en una encrucijada. Había tenido un día horrible, tan feo que ni siquiera sabía en qué mes estaba. Encontró un calendario, pegado en la pared y vio la fecha. Era lunes 11 de noviembre, y faltaban pocos días para su cumpleaños. Prendió el televisor, y según la hora ya eran la 1:00 de la tarde. Justo la presentadora de noticias, mandó con un enlace vía microondas en vivo a la llegada de los jóvenes inversores quienes se reunirían ese día a la convención.
-…la convención anual de jóvenes inversores comenzará a las 8:00 de la noche, en el conocido hotel Marriot de Londres- decía la presentadora- Como podemos ver, los nuevos empresarios ya han llegado a nuestro país. El representante de Inglaterra, es sin duda Draco Malfoy. Un muchacho encantador, que a pesar de tener 25 años, su padre ya le ha dado el manejo total de sus empresas, haciéndolo el empresario más joven de la capital.
-Es un joven encantador- intervino el otro conductor- he tenido la oportunidad de hablar con él en distintas ocasiones, y déjame decirte que se le nota la buena educación. Y según nos informa nuestra querida conductora de espectáculos, Rita Skeeter, él también es todo un conquistador con las mujeres.
-Tienes toda la razón- dijo Rita Skeeter-se le ha conocido muchas mujeres. Todas ellas dicen que es un "león" en la cama.
-Retomando el enlace- dijo la primera presentadora- en imágenes podemos ver a Draco Malfoy bajando de su limosina.
Ahí pudo ver al dichoso Draco Malfoy. Era un hombre alto, rubio, blanco, con ojos grises y una sonrisa seductora que le llamó mucho la atención a la rubia. Su nariz era puntiaguda, y denotaba la elegancia que seguro le habían enseñado de niño. Con él iba una mujer, rubia e igual de joven que él. Tenía el pelo hasta la cintura, medio ondulado e iba del brazo con Malfoy.
-Y pues, como siempre puntual el rubio conquistador- dijo la presentadora-¿Quién es la mujer que lo acompaña, Rita?
-Bueno, ella se llama Astoria Greengrass. Es la novia desde hace más de 2 años, pero como muchos sabemos, el joven Draco no le ha sido fiel. Pero, me he enterado extraoficialmente, que la joven continúa con la relación porque su familia está en la bancarrota. Sí señores, las grandes empresas Greengrass, están en la bancarrota. Por lo que parece, que está obligada a casarse para poder mantener ciertos lujos y sacar de la ruina sus empresas.
-¿Quién lo iba a pensar?- intervino el presentador Lee Jordan- sigamos con la información. Podemos ver, que están entrando al hotel sede de la convención para el tradicional saludo. De ahí se dirigirán al almuerzo que será a las 2:30 de la tarde, en uno de los más grandes restaurantes del país, "The Moon". Después regresarán al hotel y esperarán a las 8:00 para la reunión. Ese es el cronograma para hoy.
-Se nota que todo lo tienen bien calculado. Y, por lo visto, la seguridad es muy grande.
-Claro que sí, como país debemos dar una buena imagen
Con toda esa información, Luna apagó el televisor. Ella pensó que no podría romper la seguridad que rodeaba a Draco, y que sería imposible interceptarlo. Pero se le ocurrió una brillante idea, tenía que entrar en el restaurante y sacar al hombre. Prendió de nuevo el aparato y vio la hora. Solo se le quedaba 1 hora para hacer todo y lo bueno es que el hotel donde se hospedaba quedaba a unas cuadras del restaurante.
La foto de su documento de identidad, era de su madre pero no con el pelo rubio que tanto la acompañó en su vida, sino con un pelo marrón oscuro. Entonces, comenzó a pintarse el cabello y éste quedó idéntico al de la foto. Mientras esperaba que se le secara, se dio un baño y cuando terminó se fue en busca de la ropa que le habían proporcionado. Ahí pudo ver 3 pares de jeans, 4 polos, y 5 pares de zapatillas. Se puso el conjunto, y comenzó a alistarse. Tenía que pensar en un plan, y rápido.
Mientras pensaba en lo que podía hacer, el celular sonó. No sabía si contestar o no, pero se arriesgó. Al otro lado, una voz conocida dijo
-Luna, soy Harry Potter. No tenemos mucho tiempo, sé que Kingsley te dijo que siguieras con lo que te pidió Dumbledore. Pero yo no estoy de acuerdo, es muy arriesgado. Nos estamos metiendo con gente muy poderosa, y puedes salir lastimada. Mira..
-Sr. Potter..yo quería decirle- interrumpió la rubia- yo no maté a Albus. Se lo juro
-Lo sé, Luna. Escúchame muy bien, si llegaras a necesitar ayuda, estoy en marcado rápido. Soy el número 2, el 1 es Kingsley. Tienes que sacar a Malfoy después del almuerzo. Nadie te puede ver, y tienes que cambiar de lugar. No te quedes por mucho tiempo, en hoteles o en ciudades. Inglaterra es grande, así que busca un buen lugar para esconderte. Nosotros te avisaremos, cuando podrás soltarlo. Suerte en todo, sé que te irá bien.
-Señor Potter- dijo la rubia, pero él ya había colgado
Su plan tendría que llevarse a cabo rápidamente. Dentro de la ropa, también encontró una pistola, un reloj y el mismo dije que todos tenían. Ahí estaba la "f" que había visto en los 3 hombres. El jean era negro y formaba su buen cuerpo, y tenía un polo morado con unas zapatillas del mismo color que le daban una apariencia juvenil. Pero, ¿cómo sacar a Draco Malfoy sin que él ponga resistencia? Ella vio que el hombre era fuerte, y que podría desarmarla en cualquier momento, así que decidió buscar una medicina para hacerlo dormir.
Empacó todas las cosas, y salió del lugar. Subió al carro y comenzó a manejar hacia el restaurante "The Moon". Restaurante, que ella conocía a la perfección.
Desde que era pequeña, ella había ido al restaurante con sus padres. El cocinero y dueño del lugar, era un gran amigo de la infancia de Xeno. Así que casi todos los fines de semana acudían para comer los exquisitos platos que se preparaban. Pero las cosas cambiaron cuando la mamá de Luna murió. Como su padre ya no tenía tiempo, ya no había un momento adecuado para que la acompañara, así que ella iba sola a tomar un café o a comer algo. Esta situación no cambio, hasta que su padre decidió comprar el restaurante y convertirse en socio de su viejo amigo. Pero, el cocinero tenía cáncer y al poco tiempo murió, dejando como dueño total al papá de Luna. Así, que el restaurante de la convención, es su restaurante.
Miró el reloj y vio que ya eran las 2:30, así que decidió esperar dentro del carro para no levantar sospechas. Mientras esperaba, decidió irse a una farmacia, para conseguir lo que necesitaba para sedar al hombre. Compró somníferos, analgésicos, algunas medicamentos para suturar heridas, etc. Aguardó en el carro, hasta que dieron las 4:30 de la tarde y comenzó a ver movimiento afuera del lugar. Ella sabía que los almuerzos de estas convenciones duraban poco, así que calculando el tiempo que se demorarían, esperó en un punto estratégico hasta poder entrar.
Llegó la hora, y decidió poner en marcha su estrategia. Entró por la puerta de los cocineros, ahí donde había pasado mucho tiempo aprendiendo del amigo de su padre. Tomó la ropa que estaba en los colgadores de los respectivos chef y entró a la cocina. Como ahí dentro, era todo un alboroto, nadie se percató de la chica con pelo marrón. Salió al salón y pudo ver que todos los jóvenes inversores, ya se estaban preparando para partir. De inmediato, pudo reconocer a Draco, puesto que era el único rubio del lugar. Como siempre fue buena para leer los labios, pudo percatarse que el joven pedía disculpas para dirigirse a los servicios higiénicos, y eso le dio una gran idea.
Ella sabía que cerca de los baños, había una puerta falsa. Y ésta daba directamente al lugar donde había estacionado el coche. Además, cuando inspeccionó el lugar, pudo ver que no había resguardo policial en esa zona, así que se le haría más fácil sacar al hombre de ahí.
Lo siguió hasta el baño, ahí confirmó que no había nadie más ahí por lo que podía interceptar al rubio con facilidad. Esperó en la puerta hasta que escuchara el sonido del lavamanos, tenía en su poder la pistola y el cloroformo. Cuando lo escuchó, pateó la puerta y apuntó al rubio quien la miró con sorpresa.
-¡¿Quién eres?! ¡SEGURIDAD! ¡SEGURIDAD!- gritó el rubio
-Cállate, Draco- dijo apuntándolo con el arma- estás en peligro. Tengo que sacarte de aquí.
-¡SEGURIDAD! ¡SEGURIDAD!-seguía gritando el rubio
- Si no quieres que dispare tienes que hacer todo lo que yo te diga.- dijo la rubia algo nerviosa- Por favor, coopera.
-Eres débil- dijo sonriendo el rubio, calmándose- eres la primera asesina que escucho titubear
-No soy una asesina.
-¡SEGURID…-pero Luna le tapó la boca y aunque él trató de impedírselo, ella se lo llevó a uno de las cabinas de los baños. Cerró la puerta y continúo con la mano en la boca del rubio
Luna había escuchado que alguien se aproximaba a los baños, así que decidió meterse con el muchacho a una de las cabinas para que nadie se dé cuenta. Dentro, todavía le tapaba la boca, por miedo a que gritara y llamara la atención. Por lo que pudo escuchar, eran dos hombres y estaban muy molestos
-¿Draco? ¿Draco éstas aquí?- dijo uno de ellos
-¡NO ESTÁ!-gritó uno de ellos
-Barty, te dije que no despegaras tu mirada del imbécil de Malfoy- dijo uno de ellos
-¿Qué querías que hiciera? El hombre se fue al baño, lo hemos seguido y no está. ¿Qué le diremos al señor ahora? ¿Cómo le explicaremos que no tenemos al hijito del traidor de Lucius? Va a querer nuestras cabezas. Quería que lo matáramos ahora. Él va a querer que lo encontremos. Sea como sea. Greyback, revisa cada uno de los baños. ¡AHORA! Yo te espero afuera.
Después que escucharon lo que gritó el hombre, Luna y Draco se miraron asustados. El miedo se había apoderado de los 2, y ya no sabían que hacer. Escuchaban que las puertas de las otras cabinas eran azotadas fuertemente por el hombre, así que tenían que actuar rápido.
-Yo conozco esas voces- dijo susurrando el rubio
-¿De quiénes son?- preguntó la rubia de igual manera
-De mis guardaespaldas-respondió con los ojos abiertos
-Pues, te querían matar. Sube al wáter- le dijo Luna a Draco-¡Ahora!
El rubio hizo lo que le pidió y subió al retrete. Luna lo imitó y estuvieron así, hasta que sintieron que tratarían de abrir la puerta de al costado. La poca distancia entre los rubios, hacía que la situación fuera aún más incómoda. Con un simple contacto, cuerpo con cuerpo, pudo sentir que el pecho del rubio estaba bien formado. A pesar de usar un terno, éste estaba bien entallado y esto hacía pensar a Luna en muchas cosas buenas quería con el hombre. Pero el pensamiento, se le fue rápidamente al darse cuenta que tal vez moriría esa misma tarde. Pero no solo Luna se sentía atraída por el muchacho, sino que el sentimiento era recíproco. Draco, al estar parado con la rubia (ahora morena), sentía que podía tomarla y hacerla suya. Su cuerpo no era de infarto, como el de las mujeres que acostumbra a tener un tipo de affair, pero tenía curvas que parecían inocentes y que él quería recorrer. Pero, las cosas no estaban tan bien como para tener algo con ella en ese instante, puesto que morirían en cualquier momento si eran encontrados.
Luna vio los pies del hombre en la puerta del baño, y los nervios colapsaron. Apuntó el arma hacia la puerta, y en el momento en que la abriera, dispararía. La escena fue muy rápida, ya que Greyback abrió la puerta y vio a los dos muchachos. Trató de sacar su arma, pero fue tarde. Luna ya había disparado. Dos balazos fueron a dar al estómago de Greyback, con lo que hizo que se desmayara y los chicos salir. Pero se encontraron con otra sorpresa. En la puerta estaba el acompañante del herido, así que Luna lo golpeó con el arma y lo desmayó. Tomó la mano del rubio, y salieron hacia el coche que los esperaba cerca. Entraron rápidamente y comenzaron a manejar sin rumbo conocido.
Draco tenía mucha preguntar por hacer, y los nervios lo estaban matando. Así que inconscientemente sacó su celular para llamar a su padre, pero Luna frenó intempestivamente.
-¡QUÉ HACES!- le gritó
-Voy a llamar a mi padre. Los hombres que se supone que cuidarían, me querían matar. Tiene que soluciona…..
-No hagas nada. Deja por favor, el celular. Estamos hablando de gente con mucha influencia, que seguro estará interceptando tu celular. Así que dámelo- le extendió su mano, y el rubio le dio el celular- vamos al mar.
-¿Qué haremos allá?-preguntó de nuevo
-Botar tu teléfono.
Manejó lo más rápido posible, por la nueva carretera que estaba al frente. Luna no pensaba con claridad, y se sentía frustrada y manchada por haber matado a un hombre. No paró por ningún motivo, y en ningún momento. Así que llegó rápidamente a su destino. Estacionó el carro, y salió de él. Tomó el celular de Draco, y desde las rocas que formaban un camino hasta llegar a la mitad del mar, ella corrió y lo botó. Cuando lo hizo, no pudo más y comenzó a llorar. Cayó rendida y las lágrimas no le paraban. El rubio también salió del coche, y se acercó lentamente a la rubia.
-No sé porque lo haces, pero gracias- le dijo tocándole el hombro.- Gracias a ti, estoy vivo.
-Yo no hice nada, yo no debí hacerlo. Yo no debí matar a un hombre. Aunque sea malo, no debí.- dijo la rubia aún arrodillada y con las manos cubriéndole el rostro.
-No se debe tener piedad. Esos fueron tus instintos- dijo tratando de animarla
-Tenemos que buscar un lugar donde pasar la noche,- dijo Luna levantándose y limpiándose las lágrimas.- Sígueme
Corrieron hacia el carro y Draco la detuvo.
-¿Puedo manejar?- preguntó
-Si quieres-dijo dándole una sonrisa sincera
Subieron y comenzó la marcha. Como el silencio era incómodo, Luna encendió la radio.
-Todavía nadie lo puede creer- dijo el locutor, con asombro- En la convención han herido a los 2 guardaespaldas del joven empresario Draco Malfoy. Su paradero es incierto, y según especula la policía, esto sería un secuestro.
-Perfecto. No están muertos- dijo enojado Draco- ¿Lo puedes creer?
-¿Tú querías que ellos murieran?- preguntó inocentemente la rubia
-¡CLARO QUE SÍ!- gritó sorprendido por la pregunta- Me querían hacer daño. Si no hubiera sido por ti, tal vez estuviera muerto. No sé cómo pagártelo. Sinceramente no lo sé. A todo esto, ¿cómo sabías que me iban a matar?
-Yo…yo…es una larga historia- dijo mirando por la ventana del auto
-¿Cómo te llamas?- preguntó sonriéndole
-Ángeles…Ángeles Voltaire
El rubio abrió los ojos. No podía creer que ella era Ángeles Voltaire
-Es imposible-dijo estacionando el carro, cerca de un pueblo.
-¿Por qué lo dices?- dijo mirándolo con los ojos abiertos
-Ángeles Voltaire, es el nombre de la dueña de "El Quisquilloso". Aunque te le pareces mucho, yo diría bastante, es imposible que tú lo seas. Ella era rubia, y tú tienes el cabello marrón. Pero después, eres muy parecida a ella. Pero lamentablemente, murió hace muchos años.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó de nuevo
-Porque resulta que yo organicé la convención, y el restaurante donde tú me salvaste es del esposo de ella. Él me lo comentó todo. Así que, ¡dime quien eres!
-¿Ese hombre no te comentó más? – dijo aguantando las lágrimas, la rubia
-Me comentó que era dueño de esa revista, y que ha comprado otras muy importante. Así han crecido sus inversiones.
-¿No te comentó de su hija?-dijo con los ojos vidriosos
-Sí. Pero no quise profundizar el tema, porque vi el cambio en su cara. Parece que estaba decepcionado de ella, porque se le notaba tristeza.
-Yo soy su hija. Soy Luna Lovegood.
Draco la miró sorprendido, no había visto la foto de Luna, pero su padre le había comentado que tanto la madre como la hija eran muy parecidas. Pero jamás pensó que se la encontraría. Siempre escuchó a su madre hablar maravillas de la mujer y de su pequeña hija rubia. Pero que desde la muerte de Ángeles, la niña se había vuelto loca. Pensó que estaría recluida en un sanatorio mental, pero no se imaginó que lo salvaría de la muerte.
-¿Estás bien?- preguntó la rubia preocupada
-Sí, todo bien. Tenemos que buscar un lugar donde dormir hoy. Ojalá que éste pueblo nos brinde hospedaje.
Manejaron hasta la entrada del pueblo. Un hombre los paró. Él era alto, más alto que cualquier otra persona. Gordo y con un frondoso cabello, se acercó al carro y miró a los visitantes.
-Muy buenas noches, jóvenes. ¿Cómo se encuentran? Bienvenidos al pueblo "Delfine".-señaló el letrero- ¿buscan hospedaje?
-Sí señor.- respondió Draco un poco asustado- queremos saber si podemos pasar la noche aquí
-Claro que sí. Aquí hay un lugar, pero lamentablemente no se puede pasar con carros. Así que sería mejor que dejaran su coche.
-¿Dónde lo podemos dejar?- preguntó el rubio
-Aquí.
-Nos lo pueden robar- replicó algo molesto
-No se lo robarán. Nadie viene por aquí. Somos casi un pueblo escondido, como un pueblo fantasma.
-¿Tú qué opinas Luna?-preguntó dirigiéndose a la rubia, quien no despegaba su mirada del letrero- ¿Luna?
-Oh perdón- dijo con un amplia sonrisa, y los ojos brillantes- lo que quieras. Tú decide Draco.
-¿Está bien, señorita?-preguntó el gran hombre
-Sí- sonrió.
Aparte de la gran altura, algo más le llamó la atención del gran hombre. Escondido entre su gran barba, algo brillaba. Agudizó la mirada, y pudo ver el dije que vio en Dumbledore, Potter y Kingsley y que ella misma tenía.
-¿Cómo te llamas, buen hombre?- preguntó Luna
-Mi nombre es Hagrid. Todos se asustan por mi gran tamaño, pero es por mis hormonas de crecimiento. Ellas se desequilibraron y produjeron en mí, un tamaño inmenso e incontrolable.
-Entiendo, soy doctora y sé de lo que hablas. ¿Dónde dijiste que podíamos dejar el carro?
-Bueno, lo puede dejar aquí en la entrada.
Ella sabía que era cuestión de horas, que se descubrieran la matrícula del carro que se había utilizado para interceptar al rubio. No podían dejar el carro a la deriva, sino los descubrirían con facilidad.
-¿No habrá otro lugar?- preguntó preocupada
-No señorita, no hay otro lugar.
-¿Y ahora qué hacemos?-le preguntó Draco
Ella sabía que de algo le serviría tener a la mano el dije que el coronel le había proporcionado. Así que lo sacó y se lo mostró a Hagrid.
-¿Ahora nos puedes ayudar?- dijo con una sincera sonrisa
El hombre la miró sorprendido y dijo
-Está bien. Miren, pueden estacionar el carro en esa casa grande que ven ahí.- dijo apuntando a una casa que parecía una granja- y háganlo rápido. Nadie puede sospechar. Ese lugar es de mi propiedad, así que no hay problema de nada.
Luna sonrió en agradecimiento y Draco comenzó a manejar. Llegaron a la casa, y el hombre les abrió las puertas y metió el carro con sumo cuidado. Luna tomó la maleta y salieron.
-Síganme- dijo Hagrid- aquí hay un lugar, se llama "El Caldero Chorreante". Ahí alquilan habitaciones, ojalá y hayan vacías.
A pocos metros estaba el hostal. Aparentemente no era muy concurrido, porque la fachada estaba muy sucia, pero al entrar la perspectiva cambió. El primer piso era grande y en ese momento estaba lleno de personas. Por la vestimenta, se podría decir que eran del mismo pueblo. Hagrid hizo una seña, y el dueño del lugar se le acercó
-Hagrid, amigo- dijo afectuosamente- ¿cómo estás? ¿quieres whisky?
-Oh, no gracias Tom. Venía a pedirte ayuda. Dos amigos míos han venido al pueblo, y necesitan 2 habitaciones.
-Bueno Hagrid, solamente hay una habitación. Es lo único que te puedo dar.
-¿Ustedes son novios?- le preguntó Hagrid a los forasteros
-¿Nosotros?- dijo Luna extrañada- claro que…
-Sí- interrumpió Draco- somos novios y hemos estado juntos por mucho tiempo. Solo que nos cansamos de manejar y decidimos pasar un tiempo aquí.
-Entiendo- dijo Tom- entonces no habría ningún inconveniente en que duerman en un mismo cuarto. Ahorita les traigo la llave.
-Bueno muchachos, me retiro. Ya saben dónde vivo, así que cuando me necesiten ahí estaré. Descansen
Y se fue. Luna miró a Draco sorprendida y no le dijo nada. En ese momento, Tom se le acercó y les dio su llave.
-Su cuarto es el 2, es la suite matrimonial. Pero como nadie la toma, se la doy a ésta pareja- dijo sonriendo- si necesitan algo, me avisan. El desayuno se sirve a las 8:00 de la mañana.
-¿Cuánto es y dónde pagamos?-preguntó Draco
-Bueno, el hospedaje está 80 euros la noche.
-¡¿80 euros éste….-gritó Draco enojado
-…maravilloso lugar?- completó Luna, dándole una sonrisa al dueño.-Aceptamos. ¿Dónde pago?
-Mañana temprano señorita- le devolvió la sonrisa- seguro están cansados, suban y descansen
Luna siguió con su sonrisa y jaló a la maleta y a Draco hasta la habitación. Cuando la abrió, se dio con la sorpresa de no era un "mugroso lugar" como supone había pensado Draco; sino, parecía un lugar muy acogedor. Tenía una cama de 2 plazas, una pequeña sala, un baño, un ropero, y 2 mesitas de noche. Entró y comenzó a acomodar sus cosas. Pero se detuvo, al darse cuenta que Draco ni siquiera había entrado al cuarto
-¿Quieres pasar o te vas a quedar afuera?- preguntó la rubia
-¿Quieres que yo, Draco Lucius Malfoy…-dijo enojado
-No tenemos otro lugar, por favor entra.- dijo casi suplicando Luna
-Pero Luna, éste lugar es horrible.- replicó como niño pequeño
-Draco- respondió tranquila- si nos íbamos a un lugar 5 estrellas, como a lo que estás acostumbrado..
-Tú también lo estás- le sonrió perversamente
-Bueno, si vamos a esos lugares será más fácil encontrarte. Así que por lógica, debemos escondernos en diferentes lugares hasta que me avisen.
-¿Quién te tiene que avisar, qué?- preguntó receloso
-Bueno, yo…
Pero en ese instante, sonó el celular de Luna. Draco la miró extrañado y ella contestó
-¿Hola?
-¡Luna!-dijo la otra voz
-¿Quién habla?- preguntó
-Soy Harry.
-Sr. Potter, ¿cómo está?- dijo aliviada-Ya tengo a Draco conmigo
-Ya lo sé, aquí estamos muy orgullosos de ti. Gracias Luna, has hecho un buen trabajo.
-¿Y ahora qué tengo que hacer? Porque nosotros estamos en….-pero Draco le arrebató el teléfono- ¡OYE!
-¡POTTER! ¿qué está pasando aquí?- gritó el rubio
-Ponme en altavoz, Malfoy. También necesito hablar con Luna.
-Listo- dijo el rubio presionando el botón- ahora los dos te escuchamos.
-Bueno, es un total disgusto hablar contigo. Escúchenme bien, como ya debes haberte dado cuenta, estás en peligro. Luna está acusada de asesinato, pero no es verdad. Nosotros estamos tratando de limpiarla, pero no podemos mover todas nuestras fichas aún. Malfoy, Dumbledore murió. Lo mataron y de eso le acusan a ella. El siguiente eres tú, y lo sabes muy bien. Tu familia ha estado metida en muchas cosas turbias. Pero tu padre traicionó a alguien muy importante, y lo harán pagar con tu vida. Así que ten mucho cuidado. Cambien de lugares constantemente, no se queden en el mismo sitio. No hablen con nadie que no sea de tu confianza, Luna. Sé que tienes un collar con el dije, eso te abrirá muchas puertas ahora y en el futuro.
-El señor que nos atendió, se llama Hagrid. Él también tenía el dije
-Lo sé, él me avisó que ustedes habían llegado. Es un gran amigo de nosotros. Por lo que te digo, Luna. Hemos averiguado mucho sobre ti, sabemos de tu pasado. Sé que tu padre es el dueño de "El Quisquilloso" y de otras revistas, que tu madre falleció cuando tenías 9 años. También que tu padre te desheredó por no querer estudiar lo que él quería y que trabajaste en un restaurante con la familia Weasley. Ellos están siendo investigados por la policía, piensan que tú estás allá con ellos. Es un buen escondite, así que te avisaré cuando podrás ir con Draco. Las cosas se pondrán peores. Agradezcan que al lugar no llegan noticias. Es un pueblo olvidado por todo el mundo, así que ni el periódico es de la capital. Es un pueblo independizado. La investigación acerca de la muerte de Dumbledore, ya salió en las noticias. El rostro de Luna, ha salido en todos los canales. Y ya sacaron recompensa si te encuentran. El secuestro de Draco también ha salido a la luz, y uno de los guardaespaldas atacado te reconoció. Dijo que te veías diferente, pero que tus ojos eran iguales. Se te acusa de asesinato, secuestro e intento de homicidio. Pero ya veremos cómo limpiarte. En el caso de Malfoy, tus padres y tu novia han salido a rogar que no te hagan daño. Pero las cartas no están a tu favor. Tenemos información de MUY BUENA MANO,- enfatizó esa palabra- que tal vez uno de tu círculo de entera confianza esté detrás de tu asesinato. Ahí hay tinte, para cuando quieran salir de la ciudad. Procuren llevar lentes negros para pasar desapercibidos. Adiós Malfoy. Luna, nos mantendremos en contacto. Cuídate mucho.-y colgó
Draco le devolvió el celular a Luna, y entró rápidamente al baño. Ella trató de seguirlo, pero él corrió y se encerró. La rubia se sentó en la cama, y comenzó a imaginar cómo estaría su padre en ese momento. Sabía a la perfección que lo buscarían para preguntar el paradero de su hija, y lamentablemente él no sabía nada sobre ella. Se imaginaba su cara de decepción, de tristeza y tal vez de ira. Estaba tan enfrascada en sus pensamientos, que no se dio cuenta cuando el rubio salió del baño. Él se le acercó y le comenzó a tocar insistentemente la pierna
-Luna, Luna-dijo llamándola
-SÍ- respondió saliendo de su imaginación
-¿Te dieron ropa para mí?
-No, solamente tengo ropa para mí. Aunque creo que vi un polo y un jean que te podría quedar- dijo sonriendo
-No me apetece jugar ahora, Lovegood- dijo serio
-Entiendo, para mí tampoco es fácil.- se paró y fue a buscar la maleta.
La puso sobre la cama, la abrió y sacó la ropa que tenía para ella. Y no se había equivocado, dentro de sus pertenencias, encontró un polo negro, un jean y un par de zapatillas que le quedarían exactos a Draco. También pudo ver el folder que le había dado Kingsley con las cartas para el rubio.
-Draco, aquí hay ropa para ti. También estas cartas, me dijeron que te las entregue.
Cuando alzó la mirada, notó que Draco ya se había bañado y tenía una descubierto el dorso. El agua corriendo por su cuerpo, le daba un toque más sexy. Por lo que Luna quedó maravillada con el cuerpo atlético del hombre con el que pasaría los siguientes días.
-¿Te gusta lo que ves?- dijo sonriendo seductoramente
-Sí, en algo. Aquí está todo. Me meteré a bañar.
Cogió una toalla y se metió al baño. Draco aprovechó en cambiarse, y leer las cartas. Pasó 30 minutos, y cuando Luna terminó de bañarse, decolorarse el pelo y ponerlo rubio de nuevo y cambiarse salió y no pensó encontrarse con aquella imagen. Draco, el hombre que parecía fuerte y decidido, estaba arrodillado llorando con las cartas regadas por todo el piso. Se acercó a él sigilosamente por detrás, y cuando lo iba a abrazar, él le ganó. Se volteó y la abrazó con todas sus fuerzas.
-Draco, ¿qué pasa?- preguntó asustada
-Éstas cartas son de mi padre hacia mi madre. Aquí la llama asesina.
-¿Por qué?
-Aquí dice que ella mató a tu madre, Luna.
