–Su nombre es Sasaki Haise –le dijo Yomo –no es Kaneki.
–Tiene que ser el –gruño rápidamente – ¿no te diste cuenta del enorme parecido y el olor similar con Rize? Además escuche algo.
– ¿Los espiaste? –no presto atención al regaño.
–El chico rubio le dijo algo sobre una Kagune –esto lo susurro –no podemos negar la posibilidad.
–Tienes razón –el hombre suspiro –yo también me di cuenta de eso, pero tenemos que seguir con nuestras vidas.
Touka se quedó callada, Yomo se fue a atender a más clientes que estaban llegando al café, en definitiva ella no se iba a quedar con los brazos cruzados, estaba segura que al fin Kaneki había vuelto de nuevo a Anteiku aunque ahora tenía un nuevo nombre: Re.
Algo le debió haber pasado para no recordarlos, tenía que investigar qué cosa.
– ¿Podrías llevar estos cafés haya? –ella asintió mecánicamente y fue en dirección a la mesa que le indico Yomo.
Solo paso un día y no dejaba de pensar en lo mismo, Yomo se había encargado de investigar acerca de él, Touka estaba segura de que el hombre estaba emocionado igual que ella, para ambos Kaneki fue una persona demasiado importante, al darse cuenta que lo habían perdido ambos tuvieron que vivir con sus recuerdos de su anterior vida.
Cambiaron sus nombres, pusieron una nueva cafetería, se alejaron del lugar donde habían pasado buenos momentos y tomaron una nueva identidad, ambos se suponía que eran hermanos.
Al principio esa vida la llevaba bien, pero con el tiempo le atormento saber que paso con todos sus amigos, ¿Dónde estaban? Hinami estaba en parte con ella y en parte no, no le había dicho nada sobre el encuentro con el que podía ser Kaneki, ahora su pequeña hermanita tenía 15 años y no era tan pequeña, tenía que aceptar que había crecido al igual que ella.
– ¿Cómo te llamas? –un joven le pregunto su nombre, eso le hiso recordar cuando Hide el mejor amigo de Kaneki le había hecho la misma pregunta hace mucho tiempo.
–Touka –dijo robóticamente olvidando sus buenos modales –aquí tiene su café.
– ¿Crees que podríamos salir un día? –el chico era lindo, pero algo le impedía aceptar una cita con el, así que puso su mirada más fría y la sonrisa decayó.
–Lo siento, pero no tengo interés –lo dejo ahí sentado en la mesa completamente aturdido.
–Deberías salir –le dijo Yomo al pasar.
–No tengo interés –respondió bufando –los chicos solo buscan algo para divertirse, que mejor que una chica.
–Si sigues así acabaras sola.
–Mira quien habla –dijo cruzándose de brazos –mejor sigue trabajando.
Un brillo apareció en ambos, pero con ese brillo también vino la sorpresa, el mismo chico llamado Sasaki había entrado por la puerta, pero ahora estaba solo, miro en dirección a todos lados y luego se dirigió a la estantería.
–No hagas ninguna locura –Yomo le advirtió –él ahora es Sasaki.
–No tengo la intención de decir más de la cuenta –frunció el ceño –solo quiero acercarme.
–Está bien, ve.
–Gracias –paso entre las mesas y se colocó detrás de el, si antes había tenido dudas de que este chico no era Kaneki con esto descartaba la idea y se había convencido, observo como él estaba mirando los libros de Takutsuki, esa era la misma autora que siempre leía cuando trabajaban juntos.
Vaya, mejor recuerda sus gustos de lectura que a nosotros, pensó nostálgica.
–Por favor sea libre de elegir –dijo, él se asustó levemente y la miro sorprendido, le costó un poco terminar su frase –los libros.
–Ah, gracias –tenía que averiguar más de el, de su nueva vida.
–Lo acompaño a su mesa.
– ¿No es molestia?
–Claro que no –sonrió –para eso soy la mesara.
–Creo que tienes razón –ella lo guio hasta una mesa completamente vacia, se dio cuenta que Yomo los observaba detenidamente, el igual estaba interesado.
– ¿Qué le traigo? –pregunto amablemente.
–Lo mismo que ayer –contesto –su café es delicioso.
–Tiene mucha razón.
Fue de nuevo a la barra donde ya estaba Yomo con la taza de café.
–Tenía el presentimiento de que iba a pedir esto de nuevo –le dijo el hombre.
–Pues no te equivocaste –tomo el café y de nuevo se dirigió a la mesa, recordó como esos jóvenes lo llamaron profesor, ¿acaso trabajaba como profesor? Tal vez trabajaba en alguna universidad y salió a conversar con sus alumnos, eso era una posibilidad.
–Aquí esta –se lo tendió –Ellos lo llamaron profesor, ¿eres algún maestro de una escuela? –sabía que Kaneki entendería a que se refería.
–Ah no –el negó con la cabeza –yo no tengo que ver con nada sobre las escuelas.
– ¿Entones? –la curiosidad no la podía ocultar y estaba más ansiosa de lo normal.
–Soy un investigador Ghoul –le sonrió más de lo normal y un brillo se extendió por sus ojos –yo soy su mentor.
¿Kaneki mentor? ¿Investigador Ghoul? Parecía todo sacado de un sueño, pero estaba el mismo diciéndole eso. Este chico podía causarle muchas emociones y solo tenían un día de conocerse, bueno más bien dicho el conociéndola, asintió lo mejor que pudo.
–Eso es interesante –murmuro todavía el shock –pensó cualquier cosa menos eso.
–Pues eso es lo que soy –Kaneki encogió los hombros.
–Con su permiso –Touka tenía que salir de ahí
–Gracias de nuevo.
Miles de preguntas cruzaron por su cabeza, ¿El CCG le había hecho algo a Kaneki? ¿Qué es lo que había pasado en estos dos años con él? Todo era muy confuso para que pensara coherentemente, técnicamente Kaneki los estaba cazando y buscando, él era uno de ellos, de las palomas.
–Tenemos que investigar Touka –Yomo la miro fuertemente –hicimos mal en no hacer nada todo este tiempo.
–Es uno de ellos –susurro.
–Pero antes era uno de nosotros –respondió con una sonrisa muy poco común en el –traeremos a nuestro Kaneki Ken con nosotros de una forma u otra.
Entonces tuvo esperanza, al fin había valido algo de pena esperar por que alguno de sus amigos los encontrara en ese café, al fin uno había entrado por esa puerta y era Kaneki.
Vaya idiota, se dijo, es el primero en entrar aquí y ni siquiera nos recuerda, bueno tendremos que traerlo de vuelta.
