DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Ventanas del alma" © SAKURA_TRC, 2013

VENTANAS DEL ALMA
*

Capítulo 2 "EL AMOR DE UNA MADRE"

- Deberías animarte, todos están en la cárcel.

- Si pero si no lo hubiera dejado escapar ahora sabría de dónde sacó esa información –dijo Sasuke golpeando el escritorio– Soy un idiota.

- Sasuke, Naruto, tenemos un nuevo caso –les advirtió su capitán llamándolos a su oficina– Ésta mujer fue reportada como desaparecida, junto con su hija de 13 años…

- ¿Eso que tiene que ver con nosotros? –preguntó Sasuke malhumorado– Es trabajo del equipo de Suigetsu.

- Lo era hasta que la mujer fue hallada muerta ésta mañana –Kakashi les pasó dos carpetas con fotografías– Y creen que la hija fue la responsable.

- ¿Cómo podría una niña hacerle eso a su propia madre? –Naruto revisaba las fotografías de la escena del crimen.

Sasuke tiró la carpeta en el escritorio de mala gana– Te sorprendería saber cuántos adolescentes odian a sus padres.

- Bien, vayan a la escena y hagan su magia –dijo Kakashi tratando de olvidar el comentario de Sasuke.

Naruto y Sasuke no tardaron en llegar al lugar para revisar y analizar la escena del crimen. Naruto empezó a revisar meticulosamente el lugar, tratando de imaginar como alguien podría herir a la persona que le dio la vida. Sasuke mientras tanto, parecía cazador en busca de su presa.

- ¡Teme! ¿Estás prestando atención?

- Si, estas tratando de comprender porque lo hizo ¿o me equivoco?

Naruto entrecerró los ojos tratando de asesinar a Sasuke con la mirada– ¿Y tú qué piensas genio?

- No fue la niña –eso hizo que el rubio respirara tranquilo.

- ¿Entonces que tenemos?

Sasuke dio una mirada a los alrededores – Cuando un menor asesina a su progenitor lo hacer por odio, pero esto no es así –el moreno levantó una envoltura de comida chatarra– Esto más bien es un secuestro que salió mal.

- ¿Por qué lo dices?

- Mira la mano de la mujer –señaló Sasuke con la cabeza– Ella no quería soltar lo que tenía o, mejor dicho, a quien estaba protegiendo.

Naruto, con los guantes puestos, abrió la mano de la mujer– Lleven esto al laboratorio –ordenó entregando la pieza de evidencia– ¿Vamos a descartar a la hija?

- Si y debemos alertar por secuestro de una menor.

- Volvamos al precinto e informemos al padre.

- Regresa tú, yo me quedaré otro rato –dijo Sasuke pensativo– Necesito revisar algo más.

- ¿Crees que venga?

- No lo sé, pero si lo hace lo atraparé.

- Suerte Sasuke –ironizó el rubio con una sonrisa divertida.

Dos horas después, Sasuke regresó a la oficina sin señal del informante anónimo. Lo que se encontró fue una triste conversación entre Naruto y el esposo de la víctima. Quien aún no sabía de lo acontecido esa mañana.

- ¿Cómo podría pagar un rescate? Mi esposa y yo apenas tenemos para pagar las cuentas.

Naruto lo miró conmovido– Aizawa-san, aun no estamos seguros.

Sasuke estaba por entrar en la pequeña salita, cuando un par de personas mayores llegaron. Preguntaban a cuanto oficial se les cruzaba en el camino, los dos haciéndolas al mismo tiempo. Nadie parecía entender de lo que hablaban, pero exigían respuestas que nadie sabía cómo dar.

Naruto salió de la salita extrañado– ¿Qué sucede? –le preguntó a Sasuke.

- Ni idea.

- Por favor, pasen por aquí –pidió Kakashi a la pareja guiándolos a su oficina.

- ¿Qué hacen ellos aquí? –el esposo de la mujer desaparecida salió de la salita alterado.

Naruto y Sasuke miraron en dirección a la oficina de Kakashi– ¿Los conoce?

- Son los padres de mi esposa.

- Acaso ellos no podrían ser la causa del secuestro de su familia –preguntó Sasuke, aunque fue más una afirmación que una pregunta.

El hombre desvió la mirada enojado– A diferencia de mi familia, ellos son adinerados. Son los dueños de la acerera más grande del país, heredada generación tras generación desde hace 100 años –aclaró amargamente– Tienen la vida asegurada hasta mucho después de la muerte.

- Lo mejor será que entremos –sugirió Naruto tratando de regresar al hombre a la salita.

Pero el intento de Naruto fue inútil, los padres de la mujer lo vieron– Nos la arrebataste y no pudiste protegerla –gritó el hombre.

- Si no la hubieras alejado de nosotros, ahora no estaría desaparecida –reclamó la mujer.

Entre gritos e insultos, se armó un gran alboroto en la comisaría. Fue hasta que Kakashi golpeó un escritorio con un bate de baseball que la gente se quedó callada.

- Bien, ahora que tengo su atención –dijo Kakashi dándose ligeros golpes en el hombro con el bate– Pasemos a mi oficina a hablar.

El viejo matrimonio siguió a Kakashi a su oficina y, Naruto y Sasuke llevaron al esposo de regreso a la salita.

- ¿Podría decirnos que fue todo eso? –preguntó malhumorado Sasuke.

El hombre se tiró en el sillón con las manos entrelazadas sobre sus rodillas– Como podrán darse cuenta, la familia de mi esposa es morbosamente acaudalada –comenzó el relato el hombre– Cuando ella y yo nos conocimos, yo solo era un oficinista en la empresa de su padre, un peón más en el impero que él seguía construyendo –con un suspiro cargado de añoranza del pasado continuo– Fue amor a primera vista. Claro, al principio yo no sabía quién era ella, pensaba que era una de las internas que hacían sus prácticas profesionales en la empresa.

- Los padres de ella se opusieron a su relación –trató de ser breve Sasuke, no tenía humor para los relatos amorosos.

- Si, primero me despidieron y luego amenazaron con vetarme con todos los contactos de mi suegro. Luego la amenazaron a ella con desheredarla si no me dejaba –tomándose la cabeza con ambas manos el hombre mostraba su frustración– Y cumplieron su amenaza.

- Señor, lamentamos decirle que encontramos el cuerpo de una mujer que ajusta a la descripción de su esposa –explicó lentamente Naruto.

- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Ustedes dijeron que era un secuestro! –demandó el hombre buscando indicios de equivocación en los rostros de Sasuke y Naruto.

- Creemos que el secuestro se complicó y que su esposa…

El hombre perdió toda cordura y tomó a Naruto por el cuello de su playera. Sacudiéndolo le gritó a la cara– ¡Mi hija! ¿Qué pasó con mi hija?

Sasuke le quitó de encima el hombre a Naruto– ¡Señor! Si no se tranquiliza tendremos que encerrarlo –le siseo amenazadoramente.

El hombre apenas pudo sostenerse en pie y cayó de regreso al sofá. Minutos después un grito desesperado se escuchó desde la oficina de Kakashi. Podían darse cuenta que el capitán había dado la mala noticia a los padres de la víctima.

- Quiero verla –balbuceó el hombre.

- ¿Disculpe? –extrañado, Naruto preguntó mientras se sobaba el cuello.

- Quiero ver el cuerpo.

- No será necesario, con la fotografía que nos proporcionó será suficiente…

- No, tal vez no sea ella –dijo esperanzado el hombre– Tal vez sea alguien que se le parece.

Sasuke y Naruto intercambiaron miradas– Yo lo llevaré –Naruto se ofreció sabiendo que Sasuke jamás acompañaría al familiar de una víctima.

Kakashi salió de su oficina para darles un poco de espacio a los padres de la víctima. Con un suspiro de derrota se acercó a Sasuke, que descansaba recargado en su escritorio.

- ¿Sabes que es lo único que odio de este trabajo?

- Si, a los vivos que tienes que enfrentar con las malas noticias.

Kakashi miró a su detective sorprendido por su visión de la cruel realidad– Ni yo pude haberlo dicho mejor –ironizó el capitán.

- Creo que bajaré a hablar con Hinata de la evidencia que encontraron.

Un individuo vestido con unos jeans hasta las rodillas y una sudadera con capucha negra que le cubría la cabeza, caminaba en la orilla de la azotea de un edificio. Se balanceaba como si estuviera en la cuerda floja.

- No sé qué hago aquí –renegó sentándose en la orilla, con una pierna colgando y abrazando la otra contra su pecho– No, no lo haré –balanceaba la pierna colgante golpeando la pared del edificio– Si voy a allá el estúpido detective me podría atrapar –parecía estar hablando con alguien, pero no había nadie más ahí– Oh, no, no, no. No puedes ir –se levantó de golpe, agitando las manos en el aire– No quiero meterme en más de esos… líos –apretó las manos fuertemente– Eso fue una excepción –agitando las manos a los lados de su cabeza gruñó– Lo haré, lo haré, pero será la última vez –advirtió con un dedo levantado amenazadoramente– No me hables así jovencita y ahora ve como haces para encontrarla.

De un saltito bajó de la orilla del edificio y caminó hacia la puerta con las manos en bolsillos.

- Hola Hinata –saludó Sasuke entrando al laboratorio de criminalística.

- Hola Sasuke-kun –la chica sonrió nerviosamente– Has venido por los resultados de tu caso.

- Si, entiendo que nos dieron prioridad sobre los demás.

Hinata tomó unos papeles que salían de la impresora– Con una niña desaparecida, todo queda en segundo plano –la chica sonrió y se acercó a Sasuke para hablarle bajito– Aunque no me lo hubieran ordenado lo haría de todas formas.

- Gracias –contestó amistosamente Sasuke– ¿Y qué pudiste encontrar?

- Analizando la ropa de la víctima encontré dos muestras de sangre –Hinata mostró unos papeles con las muestras de ADN– Aunque todavía tengo que trabajar en ellas para separarlas.

- Bien, aunque no es mucho, pero tenemos donde empezar –Hinata se mordía el labio inferior mientras Sasuke leía los informes de ADN– ¿Qué sucede Hinata?

La chica dio un respingo por el susto. Creía que no la estaba viendo– Naruto-kun me dijo que te quedaste en la escena del crimen…

Sasuke rodó los ojos– Si, estaba buscando más evidencia.

- Eso no fue lo que me dijo.

- Usuratonkachi –murmuró Sasuke por lo bajo– Si, me quedé. ¿Qué tiene eso de extraño?

- Dijo que hace unas semanas seguiste a un sospechoso y que…

- ¡Se escapó! –dijo Sasuke con una mirada rabiosa.

Hinata se arrepintió inmediatamente de haberlo mencionado– Pero Naruto-kun dijo que no tenía nada que ver con el caso. ¿Por qué te enfadas tanto?

- No lo sabremos si no lo encontramos.

- ¿Y piensas que volverás a toparte con él? Pudo ser alguien de la organización que quiso ayudarles.

- Durante los interrogatorios preguntamos, y nadie admitió que fuera suya.

- Es obvio Sasuke-kun, si lo hicieran, la mafia los mataría en cuanto pisaran la cárcel.

Sasuke desvió la mirada al techo buscando una respuesta– Tal vez tengas razón y deba olvidarlo todo.

- ¡A veces odio este trabajo! –interrumpió Naruto pateando el bote de basura.

- Siempre puedes pedir tu transferencia a Narcóticos –dijo Sasuke burlón.

- ¿Y quién te mantendría fuera de los problemas?

Hinata sonrió divertida– No puedes llevarte todo el crédito Naruto-kun… porque yo soy la única que los mantiene a los dos fuera de problemas.

Naruto y Sasuke miraron a Hinata con los ojos entrecerrados– ¿Piensas lo mismo que yo? –preguntó Naruto con una malévola sonrisa.

- Si estás pensando en ramen, no, no pesamos en lo mismo –con una sonrisa siniestra Sasuke se acercó más a Hinata– Aunque si estás pensando en una tortura, que no deje huellas, tal vez si pensamos en lo mismo.

Hinata sonrió nerviosamente mientras Naruto y Sasuke la acorralaban entre sus bien formados cuerpos. Ambos atraparon a la chica con las manos en los costados de su torso y comenzaron un ataque despiadado de cosquillas. Hinata se deshacía de la risa y Naruto y Sasuke disfrutaban verla llorar de la risa.

- ¡Qué envidia! ¡Eres muy afortunada Hinata!

- ¡Ino! –suplicó Hinata ahogada en risa– ¡Por favor! ¡Ayúdame!

- Con gusto tomo tu lugar. Mira que estar entre dos hermosos hombres, no se puede todos los días –Ino empujó con la cadera a Hinata para quedar en su lugar, pero inmediatamente Naruto y Sasuke se detuvieron– ¿Qué? ¿No van a continuar?

Naruto se rascó la cabeza nerviosamente– No es lo mismo.

- Pues claro que no, dobe. No creo que a tu novia le guste que pongas las manos en el cuerpo de otra chica –sonrió arrogante Sasuke pasando un brazo por los hombros de Ino.

Naruto entrecerró los ojos, inquisitivo– ¿Y tú si puedes?

- Hinata es mi prima e Ino pues ella es… una amiga.

- Cuando quieres soy tu novia, pero cuando no te conviene soy tu amiga.

Sasuke rodó los ojos– ¿Encontraste algo interesante en el cuerpo de la mujer?

Ino le dio un codazo en las costillas– En realidad no mucho, sigo esperando el análisis de la sangre y de algunas de las partículas que hallé en su cabello.

- ¿Hay alguna otra pista?

Ante la pregunta de Sasuke, Naruto se tornó pensativo–Suigetsu me dijo que tenían un poco de información, que subiéramos a hablar con ellos en cuanto pudiéramos.

- ¿Por qué con él? –preguntó Hinata extrañada.

- Anteriormente era su caso –explicó Naruto cruzándose de brazos– Se creía que era una mujer extraviada al principio, pero cuando la hija no regresó de la escuela, sospecharon que la hija había tenido algo que ver. Según las declaraciones del esposo, la madre y la hija tenían una relación un poco difícil.

- Pero encontramos a la mujer muerta y ninguna señal de la niña –terminó la explicación Sasuke– Creemos que los secuestradores aun la tienen.

- Ojala esté bien –rogó Hinata recibiendo un abrazo alentador de Naruto.

- Subamos a hablar con Suigetsu –Sasuke se retiró dejando atrás a sus compañeros.

- Me dijo Naruto que tienes algo para nosotros –Sasuke llegaba al escritorio de un hombre joven, cabello blanco y ojos de un curioso color violeta.

- ¿Estas pidiendo mi ayuda Sasuke?

Sasuke le dio un golpe en la parte posterior de la cabeza– No juegues conmigo Suigetsu, no soy Naruto.

- ¡Auch! Bien, te lo diré –Suigetsu sacó unos papeles de su escritorio y se los pasó a Sasuke– Son correos electrónicos que la mujer intercambió con un hombre desconocido.

- ¿Por qué no nos notificaron nada de esto? –Sasuke revisaba rápidamente el contenido de los papeles.

- Acaban de mandármelos –explicó cansinamente Suigetsu estirándose en su asiento– La laptop de la mujer había sido borrada y los técnicos tuvieron que rescatar el contenido.

- ¿A quién se la diste? –Naruto se acercó escuchando parte de la conversación.

- A tu compañero, el chico que siempre trae de gafas oscuras –le respondió Suigetsu a Naruto, pero se dio cuenta que esa descripción no ayudaba mucho, ya que Sasuke también solía traer gafas de sol– El chico de la gabardina, el rarito –eso último lo dijo en voz baja.

- Shino –dijo Naruto como si fuera de lo más común saber su nombre– Él es el mejor que he conocido, puede revivir una computadora prácticamente de la nada.

- Espera –Sasuke encontró algo revelador en una de las hojas– La mayoría son de su trabajo como maestra de arte, pero estos –le dijo mostrando la hoja a Naruto– estos dicen que tienen que hablar sobre asuntos familiares. Asuntos que solo les incumben a los relacionados con la acerera.

Naruto hizo una mueca de desconcierto– Pero el esposo dijo que los padres la habían desconocido por casarse con él.

- Hay algo que no encaja aquí –Sasuke había sentido esa inquietud desde el alboroto de la tarde– Sé que el marido nos está ocultando algo, pero… los padres también deben estar involucrados.

- ¿Quieres ir a hablar con los padres?

- Si, con estos correos tenemos suficiente para confrontarlos.

- ¡Sasuke-kun! ¡Naruto-kun! –Hinata emergió de las escaleras con la respiración agitada. Se notaba que había subido corriendo desde el sótano– Encontré algo importante en la ropa de la víctima –Sasuke y Naruto se reunieron alrededor de ella– Son limaduras de acero.

- Kiba –Sasuke regresó a uno de los escritorios cercanos al suyo. Kiba, un chico de cabello castaño y afilada mirada, volteó a mirarlo– Necesito una orden de cateo.

- Bien, se la pediré a Neji, pero… ¿con qué bases? –preguntó mientras marcaba en el teléfono.

Sasuke sonrió soberbio– Diles que encontramos rastros en la victima de acero, y que tenemos que realizar un cateo en la fábrica del padre.

- ¿Por qué del padre? –preguntó Kiba desconcertado.

- Porque la evidencia apunta hacía él –otro hombre joven, de cabello castaño un poco más oscuro y gafas de sol se unió a la plática– Rastree la cuenta de correo de la que estuvo recibiendo mails la víctima y a pesar de usar un correo gratuito, pude rastrearlo hasta el servidor de la compañía de su padre.

- Bien, vámonos –invitó Naruto tomando su chaqueta y adelantándose al ascensor.

- Tomen sus cosas, equipo, vamos a necesitar apoyo en el cateo –dijo Sasuke invitando a Kiba, Shino y también a Hinata.

- Buenas tardes Nakamura-san –saludó Naruto después de que la secretaria los dejó pasar a él y a Sasuke.

- Buenas tardes detectives…

- Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke –el rubio presentó a ambos, ya que a Sasuke solo le gustaba hablar cuando le parecía importante.

- ¿Tienen información del caso de mi hija?

- Queremos pedirle autorización para que nuestros técnicos revisen los servidores de su compañía.

- ¿Por qué? –el hombre se puso a la defensiva inmediatamente– Mi hija está muerta y mi nieta desaparecida. No entiendo que hacen aquí.

Sasuke no dejaba de mirarlo, o eso pensaba el hombre, ya que tenía los lentes para sol puestos– Otro equipo especializado en personas desaparecidas está buscando a su nieta. Pero queremos reducir el tiempo averiguando quien contacto a su hija desde está compañía.

- Todos aquí sabían que mi hija estaba muerta para mí desde el momento que decidió casarse con ese… No pueden venir a acosarme –reclamó el padre de la víctima.

- Nakamura-san, empezaremos con la revisión con o sin su permiso, pero preferimos que acceda y no cause problemas –ofreció gentilmente Naruto tratando de evitar una confrontación– Aquí está la orden judicial, nos da acceso al equipo de cómputo y a la fábrica también.

El cateo duró todo el día, el equipo se dispersó por toda la fábrica y una pequeña parte de ellos se ocuparon de la oficina. Sasuke y Naruto se dividieron para coordinar los equipos.

- ¡Naruto! –llamó Shino al rubio– Desde ésta computadora se enviaron los correos electrónicos.

Naruto analizó el escritorio– ¿A quién pertenece este lugar?

Temerosa, una mujer levantó la mano apenas por encima de su hombro– Mía.

- Venga por favor –Naruto la llevó a una sala de juntas aislada de los curiosos– Señorita, podría decirme porque contacto a Aizawa-san.

- No, no sé de lo que está hablando –tartamudeó la joven mujer con los nervios a punto de colapsarle.

- Aizawa-san, la hija del dueño de la compañía, recibió correos enviados desde su computadora.

- Le juro que yo no fui.

- Bien, le creo –el rubio mantenía una tranquilidad envidiable– Dígame quienes tienen acceso al equipo.

La joven jugueteaba con sus manos tan frenéticamente que Naruto tuvo que poner su mano encima de las de la chica para calmarla. Naruto emanaba una serenidad difícil de creer, pero siempre tenía efecto en los demás.

- Siempre lo bloqueó al levantarme, son políticas de la empresa que solo el usuario tenga acceso a su propia información –la chica suspiró arrepentida– Pero hubo un día… una amiga me levantó de mi asiento a jalones, dijo que tenía algo importante que consultarme. Solo fueron 5 minutos, lo juro, no más.

Naruto sonrió complacido y le permitió retirarse– Una cosa más. ¿Cerca de su lugar hay videos de vigilancia?

- No, mi área maneja información muy delicada y por seguridad solo se tienen en la entrada del área.

- Gracias –dijo Naruto dejando ir a la joven.

- Estamos donde comenzamos –señaló Shino con una mueca de disgusto.

- Espero que Sasuke haya tenido mejor suerte.

- Este lugar es enorme –señaló uno de los laboratoristas– Nunca terminaremos.

- Si dejas de quejarte te tardarías menos –dijo Hinata en tono divertido.

- ¿Por qué no te tomas un descanso...? –la propuesta de Sasuke iluminó el rostro del joven, pero Hinata sabía que su primo no era tan benevolente. Había algo escondido en sus palabras– En tu casa y te olvidas de regresar a la oficina, porque estás despedido.

El joven se quedó mudo y totalmente paralizado de la impresión. Hinata le dio un par de palmaditas en el hombro– No te preocupes, él no te puede despedir.

- Pero yo si –anunció Ino llegando a la fábrica.

- ¿Qué te trae por aquí Ino?

- Sigue con tu trabajo sino quieres que cumpla la amenaza del detective Uchiha –le ordenó el joven que lloraba amargamente– Iba a decirle a Sasuke que la mujer fue movida post-mortem. Y les traje unas fotos de unas marcas que encontré, casi imperceptibles a simple vista.

Ino sacó las fotografías de un sobre y se las mostró a Hinata– ¿Cómo sacaste la fotografía?

- Con la cámara UV –dijo con una sonrisa triunfal Ino. Luego de la breve explicación llamó al equipo de evidencias– Necesitamos buscar este patrón. Es nuestra principal escena del crimen.

Sasuke se acercó a Ino, después de que los científicos se dispersaron– Excelente descubrimiento Ino.

- ¿Tan bueno que merece una invitación a cenar cuando cierres el caso? –la indirecta de Ino provocó una sonrisa en Sasuke.

- Ya veremos.

Tras varias horas de revisar la zona de producción, el equipo de evidencias no encontró nada relevante. Todos estaban cansados y el dueño de la fábrica amenazaba con demandar a la policía, sino se le permitía regresar a su rutina normal de trabajo.

- No hubo muchos avances –se quejó Naruto tirándose en el asiento del copiloto del auto patrulla.

- Ahora solo debemos esperar que Hinata compare las muestras de acero que encontraron en el cuerpo de la víctima y las de la fábrica.

- Si, con eso solo tendremos la escena del crimen, pero ¿y el asesino y sus motivos? –el rubio golpeo el tablero del auto con frustración– Además está la niña, tiene días desaparecida.

Sasuke se quedó pensativo– ¿Y si lo estamos viendo desde otra perspectiva?

- ¿A qué te refieres?

- El dinero es el móvil, eso es claro –explicó Sasuke tratando– Pero no matas a tu rehén antes de cobrar el rescate, porque siempre se pide una muestra de vida.

- Pero todavía tienen a la niña.

- Si, esa es la cuestión –Sasuke recordó su breve estancia en la oficina del dueño de la acerera– El abuelo de la niña, no estaba preocupado –afirmó el detective.

Naruto abrió los ojos como platos– ¿No creerás que él…?

- Aun no lo tengo claro, pero lo que sí sé es que el esposo sabe algo y tiene miedo de decirlo –Sasuke encendió el auto– Y el padre, sé perfectamente que nos miente.

- ¿A dónde vamos?

- A la casa del esposo –avisó conduciendo lo más veloz posible.

Entrada la noche, Sasuke y Naruto tocaron a la puerta de la casa de la víctima. Solo esperaron unos momentos cuando el esposo abrió.

- ¿Tienen noticias de mi hija?

- Aún no Aizawa-san –la demacrada cara del hombre se ensombreció más. Sin importarle dejar la puerta abierta, se sentó en la escalera. Naruto se sentó junto a él y Sasuke permaneció de pie frente al hombre.

- Su esposa debió decirle sobre los correos que estaba recibiendo.

El hombre desvió la mirada y la escondió entre sus manos– No, si lo hubiera hecho…

- ¿Si lo hubiera hecho que Aizawa-san? –Sasuke se acercó un paso más al hombre y lo confrontó. El detective se veía imponente y atemorizante desde la perspectiva del esposo de la víctima– ¿Desde cuándo supo que su esposa estaba siendo chantajeada?

Naruto cambio su semblante a uno más serio y menos compasivo. Pero el hombre se levantó de golpe y a pesar de estar parado un escalón por arriba de Sasuke, no estaba a la altura de los ojos de Sasuke.

- ¡Aquí yo soy la víctima! ¡Mi esposa, mi hija y yo! ¡Mi familia ha sido lastimada! ¿Y usted me pregunta sobre unos estúpidos correos? –señalando la puerta el hombre empujó violentamente a Sasuke por el hombro– ¡Los quiero fuera! ¡Fuera de mi casa!

Sasuke no le dio importancia a la agresión– Si algo le pasa a su hija… vendré por usted y luego iré por su suegro –amenazó el detective dejando la casa.

- ¿Estás loco Sasuke? –le reclamó Naruto dándole alcance y obligándolo a mirarlo– Si Kakashi se entera que lo amenazaste te va a suspender.

- No me importa, mientras me dejen hacer mi trabajo, luego pueden mandarme a casa el tiempo que quieran –dijo Sasuke despreocupado.

A la mañana siguiente, Sasuke se detuvo en su cafetería de costumbre para comprar un café.

- Un café americano, con una carga extra de café y sin azúcar –dijo la mesera en cuanto lo vio acercarse a la barra.

- Gracias –Sasuke se sentó para esperar su gran dosis de cafeína. Mientras, aprovechó el tiempo y revisó los mensajes en su móvil.

Las meseras más jóvenes dejaban a un lado su trabajo solo para observar a Sasuke. Él sabía perfectamente el efecto que causaba, pero no le daba importancia. A menos claro que quisiera cambiar de la rutina de la oficina, o como decía Naruto, cuando se aburría de aprovecharse de las oficiales de policía.

- Aquí está su café detective –la mujer de la barra entregó un vaso de más de medio litro de la bebida energizante– Y aquí tiene, le dejaron esto hace unos instantes –dijo extendiéndole un papelito doblado.

Sasuke lo tomó extrañado. Lo abrió y se topó con una enorme sorpresa.

Aizawa-san fue asesinada
tratando de proteger a su
hija.
Pregunte por el compromiso
arreglado entre Nakamura y
Mishima.
La chica está en una vieja
bodega abandonada.

- ¡¿Qué demonios?! –gruñó Sasuke enojado. Se levantó de golpe y barrió el lugar con una mirada– ¿Quien fue?

La mujer se sorprendió del comportamiento depredador de Sasuke– No lo sé, tal vez era un chico. No lo vi bien porque estaba muy ocupada.

- ¡Demonios! –arrojó el dinero y se fue hecho una fiera furiosa.

Al llegar a la estación de policía, al otro lado de la calle, todos se dieron cuenta de su mal humor. Y para evitar una riña segura se quitaron de su camino.

- Buenos... dí...as –la alegría de Naruto se fue apagando conforme se iba acercando Sasuke– Tengo miedo de preguntar –pensó el rubio dando pequeños pasos hacia atrás.

- Ese maldito se cree más listo que yo –Sasuke estampo el papelito en su escritorio.

Naruto suspiró aliviado y levantó la nota para leerla– ¿Donde la encontraste?

- La dejó en la cafetería. ¡¿Puedes creerlo?! ¡En la cafetería a la que vamos todos… los… día…s! –Sasuke se dio cuenta de sus propias palabras hasta que las dijo– Nos ha estado vigilando.

- No seas paranoico Sasuke –se burló Naruto muy divertido– Todo mundo sabe que el Distrito 7 va a esa cafetería, no es un secreto.

- Aun así…

- ¡Sasuke! –gritó Kakashi desde la puerta de su oficina– Quiero hablar contigo.

Naruto miró a Sasuke y una sonrisa socarrona se asomó en sus labios– Estás frito teme.

Tras arrebatarle el papelito a Naruto, caminó a paso tranquilo hacía la oficina del capitán. Al entrar cerró la puerta tras de sí.

- Ya te habías tardado –ironizó Sasuke restándole importancia a la seriedad de Kakashi.

- Te excediste Sasuke –lo reprendió el capitán con pesar en su voz– Pasaste los límites y ahora tengo al jefe de policía encima de mí –Kakashi se sentó a la orilla del escritorio, mirando a través de la ventana– No solo tenemos un homicidio, también la vida de una niña corre peligro. Si es que no está muerta también…

- No lo creo –dijo Sasuke, pero mantuvo la nota escondida– Tengo nueva información y estaba por investigarla. Pero estoy aquí, escuchando un estúpido regaño por la forma en que hago mi trabajo. Lo único que quiero es salvar la vida de una inocente.

Kakashi suspiró derrotado– ¿Qué tienes?

En su interior, Sasuke sonreía victorioso– Al parecer había algún tipo de arreglo matrimonial entre Nakamura y otra familia, pero como vine a hablar contigo… no pude iniciar mi investigación.

- Ponte a trabajar –ordenó Kakashi la puerta para que Sasuke abandonara su oficina.

Sasuke salió con una sonrisa socarrona. Naruto que lo esperaba impaciente entrecerró los ojos molesto– Te saliste con la tuya.

- Kiba, ¿podrías investigar el apellido Mishima? –pidió en cuanto vio a Kiba llegar a la oficina.

- ¡Claro! ¿Alguna referencia en especial? –de un salto se sentó en su escritorio.

- Qué relación tiene con Nakamura.

Kiba movió los dedos rápidamente– ¡Listo! Mishima es una colosal empresa constructora. Según las páginas de sociales, la hija de los Nakamura y el hijo mayor de la familia Mishima, celebraron un compromiso cuando ella tenía 16 años. Pero ella lo rompió un año después cuando se casó con Aizawa.

- Naruto –nombró Sasuke– Llama a Neji y pide una orden para la información financiera y registros telefónicos de los Nakamura y de Mishima también.

- ¿También los registros de las propiedades de ambos?

- Si, avísale a Suigetsu, que su equipo se preparé para una acción táctica.

El equipo de homicidios se movilizó rápidamente.

- ¿Quién va a hablar primero? Recuerden que la vida de una niña está en peligro –la advertencia de Sasuke era cierta.

El esposo de la víctima se levantó intempestivamente– ¡Es su culpa! –gritó señalando a su suegro– ¡Ese hombre hambriento de dinero mató a mi esposa y puso en peligro a mi hija! ¡El prometió unir a las familias a cualquier costo y ahora mi pequeña… mi pequeña! –el hombre estalló en llanto.

Con un movimiento de cabeza de Sasuke, Kiba sacó a Aizawa de la sala de interrogatorios. En cuanto Sasuke supo que no lo escucharían comenzó su elocución– Dígame en donde la tienen, antes de que algo malo le pase.

- No lo sé –negó el hombre evitando la mirada de Sasuke.

Pero el detective no se reprimió y de un manotazo en el escritorio hizo brincar al hombre de su asiento– Le advierto que no descansaré hasta verlo sufrir lo que sufrió su hija, al saber que usted entregó a su propia nieta a cambio de un imperio de banalidades.

- Está en una de mis viejas bodegas… cerca del viejo distrito comercial –respondió temblando el hombre.

Y Sasuke sabía que la reacción de Nakamura no era solo por miedo a él, sino también por el coraje de perder un trato– ¡Maldito bastardo! –le murmuró en el oído– Yo mismo me encargaré de que su estancia en la cárcel sea un infierno. Y créame, deseara no haberme conocido.

Nakamura escondió la cabeza entre sus manos, aterrado por la amenaza.

- Sasuke, tenemos la dirección –interrumpió Naruto– Los equipos están listos.

- ¡Oficial! –Sasuke llamó al primer uniformado que vio en el pasillo– Llévelo a una celda y que lo fichen.

Unas horas más tarde, Suigetsu salía con la niña en brazos, arropada con una chamarra de la policía. Su padre, empapado en lágrimas, la abrazó fuertemente, deseando nunca más separarse de ella.

El equipo de Sasuke, aprehendió a la cabeza de la familia Mishima. Él lo había planeado todo. Exigía, al padre de la víctima, una compensación por la falta de respeto que mostró su hija al casarse con Aizawa. Por lo que le dio a elegir entre una sanción millonaria o encontrar la forma de unir a las familias.

Por miedo a perder su empresa y sus negocios Nakamura le tendió una trampa a su propia hija, pidiendo ver a su nieta. Ahí aprovecharían la ocasión y someterían a la menor a un matrimonio forzado. No contaron con que la mujer defendería a su hija hasta la muerte y eso llevara al equipo de Homicidios hasta el caso.

- ¡Jamás imaginé que algo así sucedería en estos días! –exclamó cansado Naruto.

- Es impresionante lo que el dinero puede hacer en algunas personas.

- Por fortuna la chica no resultó lastimada –Suigetsu regresaba del hospital con una enorme sonrisa– Ella declaró que el hijo mayor de los Mishima fue el asesino de su madre y que con gusto testificaría contra él en el juicio.

- Dos casos cerrados en un día –Naruto se levantó de su silla de un salto– Eso merece una celebración.

- Vayan ustedes, aún tengo cosas que hacer –dijo Sasuke rechazando la oferta.

- Pero… –Naruto trató de detenerlo pero fue en vano.

- Déjalo Uzumaki, seguramente tiene una cita con una candente mujer a la que le gusta jugar con los muertos.

Naruto sabía que eso no era probable. Conocía a su amigo y se había obsesionado con el individuo que les dejaba las pistas de los homicidios. Y no se lo quitaría de la cabeza hasta que lo tuviera en una sala de interrogatorios.

Sigilosamente, Sasuke esperó fuera de la bodega donde la mujer había muerto. Aunque era un lugar abandonado en medio de la ciudad, viejas construcciones de bodegas que pronto se demolerían; tenía el presentimiento que algo sucedería.

La noche cayó, una luna menguante apenas se asomaba por entre las esponjosas nubes. Ya tenía 4 horas esperando, pero confiaba en sus presentimientos, nunca lo habían defraudado. Y así fue, cerca de la sexta hora de vigilancia su persistencia dio resultados.

Una pequeña figura vestida completamente de negro, seguramente para confundirse en la noche, se acercó a la entrada de la construcción. Pudo notarla porque en la mano llevaba un par de flores blancas iguales a las del caso de los gemelos. No era muy fuerte, ya que empujó con el costado de su cuerpo la pesada puerta de madera para poder colarse en el interior.

Con una sonrisa arrogante, Sasuke bajó del vehículo y se dirigió a la parte posterior. Del maletero sacó un rifle previamente cargado, se lo hecho al hombro y se guardó más municiones en el bolsillo. Cuando estuvo listo, trotó hasta el interior de la bodega por una puerta trasera que había dejado abierta antes de disponerse a vigilar. Todo estaba listo para atrapar al tipo que jugaba con él.

Tras unos segundos de caminata, Sasuke pudo ver el pequeño cuerpo colocando religiosamente los inciensos en un lugar cerca de los depósitos de deshecho de los residuos de acero.

Se aseguró de no hacer ruido alguno, se acomodó a espaldas del individuo y apuntó con el rifle a su objetivo. Estaba seguro que no lo vería llegar. Pero de pronto vio cómo el sujeto se levantó de golpe mirando hacía su costado izquierdo, como si algo o alguien hubiera llamado su atención. Sasuke escuchó un murmullo y fue cuando supo que lo había descubierto.

- ¡No te muevas! Te juro que esta vez no serás capaz de escapar –gritó Sasuke aun desde su escondite– Tírate al suelo con las manos en la cabeza.

Pero el individuo solo se quedó estático y salido de la nada, un viejo trozo de tela voló por el frente de Sasuke; dándole al detective una nula visibilidad por unos segundos. Segundos que aprovechó el sospechoso para escapar.

Ya que era una bodega, no tenía paredes y su objetivo no tenía donde esconderse, no le sería difícil encontrarlo. Había bloqueado la puerta por donde lo vio entrar y solo quedaba la salida que Sasuke había cerrado con candado.

- ¡Sal ahora! –ordenó furioso buscando con la mirada, pero no hubo respuesta. Caminó un par de metros, unas cajas bloqueaban una esquina, otorgando un pequeño escondite– Esta vez no tienes escapatoria –dijo Sasuke haciendo notar que el arma estaba lista para disparar.

Pudo ver que el individuo se levantó lentamente con las manos en alto y la cabeza ligeramente agachada. A pesar de que la gorra de la sudadera cubría la mayor parte de su rostro, pudo ver que sus labios se movían. En un murmullo, que Sasuke apenas pudo escuchar pronunció las palabras– Cuidado arriba.

Una pila de tubos rodaron de la plataforma encima de la cabeza de Sasuke, cayéndole encima. Por el brusco movimiento, el rifle se disparó dando a su sospechoso en el hombro con una bala de goma. El individuo cayó al suelo de sentón tomándose la zona afectada, pero tan pronto como pudo, se reincorporó y corrió tratando de alejarse de Sasuke. Y como era obvio que el policía no pensaba dejarlo escapar, disparó dos veces más. Uno de los proyectiles atinó a golpearle el brazo y otro más en la parte trasera del tobillo. Ahora el tipo cojeaba por el dolor.

Sasuke trató de levantarse, pero los tubos estaban demasiado pesados, además de que una que otra caja también le había caído encima. Cuando pudo levantarse, el sujeto había desaparecido.

- ¡Teme! ¿Apuntaste la placa del camión que te arrolló? –preguntó burlón Naruto al ver el rostro de Sasuke con moretones, una ligera cojera y que apenas podía moverse.

- ¡Cállate usuratonkachi! –Sasuke casi le cierra la puerta de su apartamento en la cara, pero Naruto logró poner un pie antes de que lo golpeara.

- Aquí tienes lo que me pediste –mostró el rubio una bolsa de farmacia– Analgésicos, vendas y antiséptico para tu curación.

- Déjalos sobre la mesa –dijo Sasuke sumergiéndose en el refrigerador y sacando un par de cervezas. Le pasó una a Naruto y se tiró en el sofá quejándose del dolor.

Naruto se acomodó en el otro sillón– No quiero preguntarte como te fue, porque es obvio que te apalearon. ¿Con cuántos te enfrentaste?

- ¡Gracioso! –Sasuke fulminó a su amigo con la mirada poniéndose la cerveza en la cabeza– Fue todo tan extraño.

- Que digas eso es… insólito –Naruto sonreía divertido– ¿Qué fue lo que pasó?

- No lo sé –dijo el moreno riéndose de sí mismo– Pero no termine con las manos vacías, logré herirlo.

- No vas a ganar nada con eso.

- Claro que sí, no solo pude herirlo dobe, pude ver sus ojos y te juro que la próxima vez que lo vea lo reconoceré inmediatamente.

- ¿Y cómo eran? ¿Pudiste ver algo más? –Sasuke comprendía la mirada y la pregunta de Naruto. Sabía perfectamente a lo que se refería.

Echándose el cabello hacia atrás Sasuke miró fijamente al techo– No. Pero no sé si fue porque la bodega estaba sumida en la oscuridad o porque veía borroso.

- Debió ser el golpe en tu dura cabezota –dijo Naruto golpeándolo en el brazo.

Sasuke solo lo acribilló con la mirada. Estaba totalmente adolorido. Pero eso no lo hacía olvidar lo que había visto esa noche. Un par de ojos color jade, vacíos y carentes de vida. Esa visión se grabó profundamente en su memoria. Ahora no solo era obsesión por atraparlo, sino por conocer al dueño de tan perturbadora mirada.

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¿Por qué preocuparse tanto por tener poder económico y ostentar un alto status social en vida,
cuando en la muerte solo te llevas el amor y el respeto de los que te rodearon?
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