Pov Kagome.
Estábamos descansando del largo viaje que hicimos, sin ningún resultado de nuestros esfuerzos.
Mire hacia el cielo despejado y me meto en mis pensamientos por un momento, pero este momento fui interrumpido cuando siento la presencia de fragmentos. Me levanto de golpe y aviso a mis amigos.
—muchachos siento la presencia de algunos fragmentos—dije y empecé a correr hacia el lugar de donde provenía.
Llegamos y nos encontramos con Naraku y Kikyo luchando, arco y flechas contra tentáculos.
—oh, no... Kikyo... —pensé triste.
Mire a Inuyasha y él se tensó. Al verlo sentí una opresión en mi pecho, y sin más bajo mi rostro un poco triste.
Suspiré hondo y subo mi cabeza, para después tomar mi arco y flechas con firmeza, apuntando al hanyou que tenía como enemigo, no tenía que dejar que me afecte la presencia de esa mujer en estos momentos.
Inuyasha se adelantó y empezó a ayudar a Kikyo, que ya estaba cansada. De repente de los árboles salieron diversos demonios que nos empezaron a atacar.
Mis amigos empezaron a atacarlos y yo tire mi flecha, purificando la mayoría de esos seres.
— ¡Amo bonito!—escuché una voz irritante, que me suena conocida de otros momentos.
Dirigí mi mirada hacia esa voz y me encuentro con Jaken, la pequeña Rin y el dragón de dos cabezas Ah-Un.
Rápidamente corrí a ellos con Kirara protegiéndome la espalda.
—Jaken, Rin— dije al estar frente a ellos.
—Kagome-neesan, ¡hola!— saludo la pequeña— ¿ha visto a sesshomaru-sama?
Yo negué con la cabeza.
—Mejor márchense, o los atacaran—dije apuntando a Naraku.
—tú no me das orden humana Inmunda—chilló enojado el pequeño youkai.
Yo bufé y di medía vuelta para encontrarme con mis amigos heridos y a Naraku a punto de matar a Inuyasha.
— ¿Qué pasó aquí y cuánto pasó?
Me pregunté mentalmente, tomé mi arco y apunte a las extremidades del hanyou, para después soltar la liana y clavársela en el tentáculo que estaba por matar a Inuyasha.
Tomé otra flecha, pero Naraku al darse cuenta de mi acción, me había atacado rápidamente. Sus extremidades me golpearon con fuerza y salgo disparada hacia un árbol, golpeándome la cabeza.
Lo último que vi fue a unos de sus tentáculos dirigirse a mí, para acabar conmigo. Con mi existencia.
Pov narradora.
El cuerpo de la joven Miko cayo inconsciente, y la pequeña Rin fue a su ayuda, pero antes de llegar a su lado su cuerpo herido se empezó a mover como si nada. Se sienta en el suelo y el tentáculo que venía hacía ella se desintegra antes que toque a la sacerdotisa.
—Kagome-neesan—susurró la pequeña muy preocupada ante su comportamiento.
La Miko se levantó del suelo, sin preocupación alguna, como si el golpe que recibió no afectó para nada su metabolismo.
Sesshomaru había llegado recién y vio a la Miko con los ojos cerrados, también se dio cuenta de que tenía algunas heridas en su cuerpo.
Pasaron unos segundos y el cabello de esta se empezó a teñir de rojo, su uniforme cambió de color: la blusa se tiñó de rojo sangre y la pollera de un azul con unos tonos más oscuros. Ella abrió sus ojos bruscamente y estos no eran chocolates, sino, que ahora eran de un azul marino oscuro.
Ella miró a cada uno y al cruzar mirada con Naraku, sonrío.
—Así que tú eres el idiota que me golpeo—habló muy enojada.
—... —él no decía nada, por lo sorprendido que se encontraba.
— ¡¿quién eres?! ¿Dónde está Kagome?!—grito Inuyasha levantándose del suelo.
Ella se ríe ante su comportamiento y con una mirada burlona responde.
—que te importa híbrido, y ella, pues no sé—al término de su respuesta se encoge de hombros.
Naraku saliendo de su estado, la atacó con sus extremidades.
Ella ensancha más su sonrisa y fácilmente esquivó el ataque sin esfuerzo alguno, se elevó unos centímetros del suelo y a toda velocidad se dirigió al hanyou. Antes de atacarlo, sacó de su mano derecha un látigo de fuego.
El látigo rojo choco contra los tentáculos del híbrido y los desintegro a casi todos.
Ella sonrió y dijo.
—eres débil hanyou, crees que podrás derrotarme con tu poder ja que estúpido eres—sus palabras denotaban un gran orgullo, como si ella fuera mucho más poderosa que cualquier otro ser.
Él sabiendo que no podría contra ella, desapareció de la vista de todos. A ella enseguida se le borró la sonrisa y frunció el entrecejo.
— ¡debilucho!.. Creía que me iba a divertir, pero solo fue una graaan pérdida de tiempo—dijo un poco enojada.
Desapareció su látigo e Inuyasha le apuntó con colmillo de Acero.
— ¿Quieres jugar perrito?—dijo divertida.
— ¡¿adónde esta Kagome?!—gritó muy enojado.
—hump... No te interesa perro, Kagome-Sama no...—se calló y empezó a caminar al bosque.
— ¡¿adónde vas maldita?!—gritó devuelta el hanyou.
Ella no respondió y siguió caminando a paso lento.
—aghh... Viento cortante—dijo y una gran ráfaga de poder salio del colmillo para acercarse a la Miko pelirroja.
Ella no se movió del lugar y con un solo movimiento de mano detuvo el ataque, haciendo que este se desvanezca.
—Estúpido no te lo perdonaré nunca—susurró y cayó al piso, quedando inconsciente otra vez.
Continuará.
