Inconmensurable II

.

Encendían con besos el mar de sus labios

.

Como ya saben, la idea y todos los personajes de Boku No Hero Academia le pertenecen al gran Kōhei Horikoshi. Esta obra está creado para fines sin lucro; más bien, lo está para tu diversión y mi aprendizaje.

Este one shot contiene un poco de KiriBaku (amo a mis dos niños, enserio)

Envueltas en el ajetreado ambiente de esa cafetería, Kyouka y Ashido observan con los ojos bien abiertos por la sorpresa a Momo, sentada frente a ellas, con el rostro enrojecido y el ceño levemente fruncido. Ambas tratan de procesar la pregunta que jamás hubieran imaginado que escucharían de la propia Yaoyorozu Momo.

— ¿… Qué?

— ¡Sí! —Hablan a la vez las dos segundos más tarde, siendo Ahisdo la que exclama, esbozando una sonrisa de oreja a oreja y recibiendo la mirada perpleja de su amiga.

— ¿E-enserio? —Responde Momo, relajando un poco su expresión.

— ¡No te preocupes, Yaomomo, tienes veinte años, no seis! —Continúa, cruzando sus brazos sobre la mesa—. Además, dudo que presten atención a eso. Más bien, te preguntarán pocas cosas como el tipo que quieres, el tamañ…

— ¡Espera, espera, espera! —La interrumpe Kyouka con el ceño ligeramente arrugado, captando la atención de las dos—. ¿¡Cómo demonios sabes tú eso?!

Mina arquea una ceja, sin entender muy bien por qué se ha alterado.

— Porque he ido un par de veces. No tiene nada de malo.

— E-entonces —carraspea Momo, llevando uno de sus mechones de su cabello suelto tras su oreja con algo de inquietud—, estás segura de que no habrá ningún problema, ¿cierto?

— Claro, puedes ir tranquila. —Vuelve a animarla Ashido, sonriendo con picardía—. Quién diría que Yaomomo pediría consejo para comprar condones. —Canturrea, a lo que Kyouka se golpea la frente con la palma de su mano mientras la azabache enrojece con más violencia.

— ¡A-Ashido san! —Exclama avergonzada la azabache.

— ¿Qué? No estoy mintiendo.

— ¡Ni tampoco teniendo vergüenza! —La regaña Kyouka.

— Oh, vamos, Kyo. —Rueda los ojos la rosada—. Es importante usar los anticonceptivos cuando mantienes relaciones sexuales y no solo para evitar embarazos, sino también para evitar las enfermedades de transmisión sexual. Y los preservativos son la mejor opción para éstos casos. —Comenta sin pudor, encogiéndose de hombros antes de coger su batido de plátano y darle un sorbo—. ¿O acaso Denki y tú no lo usáis? —Pregunta con diversión tras beber, arqueando ambas cejas.

— ¿¡Po-por qué ha-hablas de eso ahora?!

— Curiosidad, curiosidad. —Bromea, desviando la mirada al ampliar su juguetona sonrisa.

— ¡Mina! —Protesta enrojecida hasta las raíces, aunque la rosada la ignora olímpicamente, volviendo toda su atención a Momo.

— ¿Quieres que te acompañemos a la farmacia más tarde, Yaomomo? —Propone, ladeando ligeramente su cabeza mientras la azabache siente sus mejillas arder de nuevo.

— ¡N-no, no, no hace falta! —Niega, sonriendo nerviosa—. Creo que podré ir sola.

— ¿Seguro?

— Sí, no te preocupes, Mina san.

Lo siento, la verdad es que creo que si voy contigo, me pondría mucho más nerviosa de lo que ya estaré, piensa, teniendo muy en cuenta la inquieta personalidad de su amiga, quién sería capaz incluso de hacer que la farmacia al completo se enterara de lo que iban a buscar.

— Está bien, pero ¿aceptarías una recomendación de una experta? —Cuestiona con picardía, a lo que Momo frunce ligeramente el ceño, con curiosidad.

— ¿Una recomendación…?

Sin embargo, tan pronto como Kyouka se fija en la expresión de Mina se da cuenta de lo que ésta está pensando y enseguida la fulmina con la mirada.

— Ni se te ocurra. —Sentencia, clavando en un parpadeo su auricular al cuello de Pinky, provocando que ella grite al sentir cómo su cuerpo es sacudido por una leve descarga ante la mirada de sorpresa de una intrigada Momo.

Ø

Traga duro y respira hondo, irguiéndose frente a la puerta de la farmacia. Siente sus piernas temblar y cómo su corazón late con fuerza dentro de ella. Se muerde el labio inferior, disculpándose mil veces con sus padres por lo que está a punto de hacer, además de sentir algo de vergüenza si alguien fuera a reconocerla ahí mismo y la viera comprar… eso. Quiere decir, es obvio que la heroína Creati tiene el derecho de comprar y disfrutar de su vida sexual, pero…

Cierra sus ojos unos segundos y trata de tranquilizarse, volviendo a respirar hondo para tratar de disipar su mente antes de ajustar la gorra roja que cubre un poco su rostro y con decisión, se adentra a la farmacia.

Las puertas automáticas se cierran detrás de ella cuando entra y un olor a medicamento junto a la brisa del aire acondicionado, la envuelven enseguida. No hay mucha gente ese día, menos de diez personas se esparcen por ese pequeño espacio, hablando con moderada voz, opacando una popular melodía que suena a través de los altavoces. Sin embargo, Yaoyorozu apenas les presta atención, acelerando su paso hacia una de las estanterías para coger una caja cualquiera e ir a pagarla.

En cambio, cuando llega y busca con la mirada el estante, agranda sus ojos al ver la cantidad de tipos, colores y marcas que hay. Traga saliva, frunciendo ligeramente el ceño y vacilando antes de escoger alguno.

No tiene ni idea de cuál es el que normalmente Shoto usa. Es más, se lo había preguntado el día de ayer, pero el bicolor prefirió no decir nada.

— Cuando buscas a un villano que ha cometido un delito, ¿verdad que no sigues un prototipo físico de un villano para ello? Esto es lo mismo. —Había bromeado sentado en el sofá de su casa, con una sonrojada Yaoyorozu entre sus piernas a quién abrazaba con fuerza—. No tuviste que confiarte tanto en las cartas, Momo.

Es la última vez que ella jugaría con él a las cartas. ¿Quién podía decir que Todoroki ocultaba esa faceta pícara tras ese rostro sereno, maduro y serio?

— No pensé que sería tan difícil… Debí dejar que Mina me aconsejara. —Se lamenta para sí misma, juntando sus cejas en una mueca de inquietud mientras continúa observando las cajas de multitud de colores que se expanden delante de ella.

Piensa durante unos segundos más antes de mandarlo todo al cuerno y, echándolo a suertes, extiende su mano hacia una caja lila, la única en su estantería, con la palabra pruébame en grande.

Aunque parece ser que no es la única que lo desea, porque en ese instante, otra mano ajena también va hacia esa misma caja, chocando con la de Momo y haciendo sobresaltar a ambos.

— ¡Ah! —Exclaman a la vez, volteándose para observarse—. ¡Lo lamen…! —Pero entonces, cuando sus miradas se encuentran y se reconocen, los dos agrandan enormemente sus ojos de la sorpresa, quedándose de piedra durante unos eternos segundos frente a la estantería de condones.

¿¡Qué hace Kirishima san aquí?!, grita en su interior la azabache, enrojeciendo en un parpadeo cuando se da cuenta de la situación mientras desea que la tierra se abra a sus pies para tragarla y no soltarla jamás.

¿¡Qué hace Yaoyorozu aquí?!, pero Kirishima también se alarma, no tan rojo como ella, pero con el mismo pánico invadiéndole.

Ninguno dice nada durante un buen rato, admirándose como si fuera la primera vez, con el corazón a mil y la vergüenza ahogándoles hasta que, finalmente, es el héroe pelirrojo quién carraspea y tratando de sonar lo más casual posible, sonríe con algo de esfuerzo, irguiéndose.

— ¡Ya-Yaomomo! —Saluda como si nada—. ¡Q-qué sorpresa encontrarte! ¿Qué haces por aquí?

La joven traga saliva y esboza la misma sonrisa nerviosa que él mientras juega con sus dedos.

— ¡S-sí, vaya sorpresa! —Ríe avergonzada, tratando de evitar cualquier tipo de contacto visual mientras se apura en encontrar alguna excusa—. Estaba buscando… eh… pastillas para la… concentración y a-agilidad mental, pero… al… al parece me equivoqué de estantería. —Vuelve a soltar otra risa nerviosa, gesticulando con sus manos—. ¡E-es que todas parecen iguales!

— ¡S-sí, cierto, ¿verdad?! —Secunda enseguida Kirishima, queriendo sostenerse en ello para su propia excusa—. ¡Es-estaba buscando unas pastillas para el dolor y, hombre, me confundí por completo! Deberían poner algún cartel para poder diferenciar. —Propone, a lo que Yaoyorozu asiente sin poner ninguna pega, ignorando, al igual que él, el cartel sobre la estantería donde puede leerse con claridad la palabra preservativos.

Los dos se quedan en un incómodo silencio, sin saber qué más decir. La azabache entonces está por despedirse de él para largarse como alma lleva el diablo de esa farmacia cuando una grave y ronca voz les interrumpe, dejándolos helados en el sitio.

— Eijiro. —Ambas voltean de inmediato sus rostros, alarmándose al ver a Bakugou acercándose mientras observa con cierto interés un bote pequeño que lleva en una de sus manos—. He encontrado un nuevo lubricante, comprémoslo. —Alza sus ojos cuando llega hasta su pareja, arqueando ligeramente ambas cejas con cierta sorpresa al ver a la joven junto a él, con la misma mueca de perplejidad entre tanto sonrojo—. Ah, cola de caballo, qué sorpresa encontrarte aquí. —Comenta sin darle más importancia, volviendo sus ojos hacia su novio con plasmante tranquilidad—. ¿Has cogido ya los condones? Dijimos que esta vez serían los invisibles.

Ahora, Kirishima quiere enterrarse vivo.

— ¡Ba-Bakugou! —Le riñe entre dientes.

Esto es jodidamente irreal. ¿Cómo demonios han acabado los tres frente a una estantería de condones?

— ¿Qué? No me jodas, Ei. —Rueda sus ojos—. Ya lo hemos discutido. Que se llamen invisibles no significa que sean invisibles de verdad ni que sean tan finos que puedan romperse. Esa mierda es bastante resistente. —Estira su brazo libre, cogiendo el paquete de condones de la estantería—. Mira, qué suerte, es la última caja. —Sonríe un poco.

— ¡No me refiero a eso! —Continúa con voz ahogada y complemente tenso mientras señala a Momo con la mirada con el máximo disimulo posible.

Katsuki observa entonces a la joven, quién bajo la gorra, hierve de la vergüenza sin saber cómo salir de esa dichosa situación.

— Ah, mierda… —Maldice en voz baja—. ¿Tú también quieres este, cola de caballo? —Señala la caja de condones que tiene en su mano—. Pensé que el mitad-mitad usaba más los condones con efecto calor. —Comenta sin pudor.

Eijirou se golpea la frente con la palma de su mano mientras la azabache siente que va a estallar en cuestión de segundos.

— ¡Me-me-mejor me voy! —Balbucea la muchacha, sonriendo con claro nerviosismo mientras retrocede—. ¡Y-ya nos ve-veremos, Ba-Bakugo san, Kiri-Kirishima san! —Gira sobre sus propios talones y corre hacia la salida, abrumada y más enrojecida que el tomate, dejando a los dos muchachos frente a la estantería de condones.

Kirishima, ignorando sus calientes mejillas, fulmina con la mirada a su novio, quién a si vez frunce ligeramente el ceño.

— ¿Qué? Aunque el pokeball tenga el quirk de fuego y hielo, a veces es complicado utilizarlo mientras follas. Ya lo sabes.

Eijiro refunfuña, rindiéndose antes de cubrirse el rostro con ambas manos.

— Dios —lloriquea—, ¿cómo podré mirar a Yaomomo ahora a la cara?

— Vamos, no es para tanto, pelos de mierda. Es jodidamente natural comprar condones y esas mierdas. Ya se acostumbrará a ello. —Asegura, restándole importancia—. Ahora debemos centrarnos en cosas más importantes, ¿compramos el gel o no?

— … Sí.

Y mientras tanto, una jadeante Yaoyorozu Momo corre como alma lleva el diablo por las calles. El corazón la va a mil y su rostro hierve de la vergüenza. No entiende cómo ha sido tan torpe. ¿Por qué ha ido a una farmacia del barrio y no a otro? ¿¡Por qué no pensó en la posibilidad de encontrarse a conocidos?! ¡Demonios, ha sido el momento más vergonzoso de su vida! ¿¡Por qué tuvo que toparse con Kirishima y Bakugou?! ¿¡Por qué con Bakugou?!

Ø

Quince minutos más tarde, se encuentra en el pueblo vecino, frente a una farmacia que ha encontrado siguiendo el GPS de su móvil. Traga saliva y con los mismos nervios, se atreve a entrar, dejándose envolver por el olor a medicamento que le da la bienvenida cuando las puertas se cierran tras ella.

Esta vez, para su suerte o desgracia, no hay nadie, solo una simpática farmacéutica detrás del mostrador que detiene su tecleo en el ordenador cuando se da cuenta de su entrada.

Al menos es mujer, suspira aliviada la Yaoyorozu, con la idea de acercarse a ella y pedirle ayuda. Después de haber visto la gran cantidad de condones que hay, prefiere preguntar antes de quedarse frente a la estantería decidiendo durante horas sin tener la mínima orientación.

— ¡Bienvenida! —Saluda risueña y Momo no puede evitar fijarse en esa larga melena rubia cuyos mechones flotan a su alrededor, dando grandes pistas sobre su quirk—. ¿En qué puedo ayudarla? —Pregunta cuando Momo se acerca con timidez.

— Em… verá yo… —carraspea nerviosa—, vengo por… bu-bueno… eso. —Enfatiza la última palabra con un suave tono de voz, juntando sus cejas con pesar, deseando que la haya entendido.

La farmacéutica arquea ambas cejas y no evita alargar la sonrisa, observándola durante unos segundos antes de hablar.

— ¿Es la primera vez que viene a comprar condones? —Pregunta con naturalidad y Momo, enrojeciendo de nuevo, asiente con la cabeza—. ¡Tranquila, no tenga vergüenza, estamos en confianza! —La anima mientras los mechones de su cabello se alargan, avanzando hacia una de las estanterías de donde atrapan varios paquetes de multitud de colores—. Es natural que vengan jovencitas como usted para comprar preservativos, además de ser lo correcto. —Explica y su cabello deja más de una docena de cajas sobre el mostrador. Yaomomo las observa y su corazón vuelve a acelerarse cuando se da cuenta de que todas esas cajas son de diferente tipo de condones y que realmente los va a comprar—. Vamos a ello, ¿tiene en mente qué tipo quiere? —Cuestiona, a lo que Momo se queda algo aturdida, balbuceando.

— ¿… Eh?

La mujer frunce sus labios, reteniendo la carcajada ante la inocencia de la muchacha. Hace mucho tiempo que no encuentra a nadie como ella y tiene que esforzarse por no molestarla.

— Hay varios tipos de condones según la textura, la talla, el espesor, sabor y material. —Empieza a explicar, agrupando las cajas con sus propias manos.

¿Qué tan difícil es comprarlos? ¿No dijo Mina que serían preguntas simples y cortas?, se alarma un poco.

— ¿Ti-tipos de… sabor? —Se atreve a preguntar la azabache, observando con cierta curiosidad a la farmacéutica, quién asiente con la cabeza.

— ¡Claro! De hecho, tenemos con sabores a chicle, cereza, vainilla, limón, piña, manzana verde, melocotón, fresa, chocolate, menta y creo que nos queda todavía alguno de naranja, aunque no sé si también tenemos…

Yaoyorozu parpadea durante unos segundos, algo abrumada tanto por la rapidez con la que los ha numerado, como por la existencia de condones con sabores. De hecho, no tenía ni la más remota idea de que existieran y, de cierta manera, es algo extraño. ¿Por qué chupar un plástico pudiendo chupar… lo otro?

Tan pronto como esa pregunta se formula en su mente, sacude sutilmente su cabeza, disipándola con vergüenza antes de seguir prestando atención a la profesional que continúa divagando acerca de la cantidad de sabores que le quedan en el almacén.

— ¡Bueno, me estoy enrollando demasiado en eso! —Exclama—. ¿Está interesada en los condones con sabores? —Cuestiona, tornando a sonreír con simpatía.

— Em… n-no, de momento no. —Prefiere rechazar, esbozando una pequeña curva en su rostro.

— Bien, entonces devolveré estos. —Habla para sí misma, dejando que los mechones de su cabello hagan el trabajo sucio por ella, devolviendo algunas cajas del mostrador—. ¿Usted o su pareja es alérgica al látex?

— Ah…, n-no.

Dos cajas más vuelven a su estantería, disminuyendo la cantidad que continúa sobre el mostrador.

— ¿Y qué tipo de textura usan? Tenemos dos, la lisa normal o la de puntas y… —la muchacha coge una de las cajas, leyendo el nombre de una de ellas— estrías, eso es. —Amplía su sonrisa—. No sé por qué, pero siempre olvido la última palabra. —Ríe un poco.

Ella olvidará la última palabra, pero Momo jamás las ha oído juntas y mucho menos, para describir condones.

— ¿Qué significa que… sean de puntas y estrías?

— Más placer. —Simplifica, y ante la confusión que persiste en el rostro de la joven, su cabello trae justo a tiempo un envoltorio colorido del almacén que ella abre sin dificultad. Momo no puede evitar recordar la noche en que, por decisión propia y curiosidad, quiso abrir uno con sus propias manos con tanta habilidad como lo hacía (y sigue haciendo) Shoto; aunque resbalaba y estaba tan nerviosa que terminó por crear unas tijeras y acabar con ello de la forma más simple—. Como puede ver, este condón dispone de bultos pequeños y líneas perpendiculares que sobresalen y están distribuidos de forma uniforme y alternante. ¿Lo ve? —Explica tras extraer la maqueta de plástico de un miembro viril y colocar el preservativo en éste—. Con este diseño se crea una sensación más intensa ya que provocan una mayor fricción en la vagina. —Alza sus ojos hacia la muchacha, quién observa el preservativo con cierto recelo, quizá no muy convencida del diseño que a sus ojos es algo extraño y, de cierta manera, incómodo.

— N-no lo he probado nunca, pero m-me temo que esto no es para mí. —Señala con cierta timidez y la farmacéutica arruga ligeramente la nariz, divertida.

— Es importante también probar junto a su pareja tanto los diferentes condones, como geles y lubricantes hasta encontrar el idóneo en el que disfruten ambos. —Asegura—. Aunque sino le convence, no se preocupe, hay tiempo para probarlo. De momento, guiémonos por lo que más le resulte cómodo. —Le resta importancia al asunto, devolviendo la caja de condones tras tirar el que ha utilizado como muestra—. ¿Cuál tipo de textura prefiere? ¿Extrafinos, finos, extra lubricados, invisible o estándar? Tengo que remarcar que lubricantes son todos, aunque hay unos en específico que lo son más por si se tiene problemas en la lubricación natural. A propósito, también tenemos unos que son extra seguros, pero no por ello son gruesos. ¡Ah, y también tenemos preservativos con efectos! —La mujer parece estar emocionándose mientras que la joven heroína empieza a enrojecer de nuevo, abrumada ante tanta información en tan poco tiempo.

— E-espere… —Intenta detenerla, pero la farmacéutica no parece estar en la labor de oírla de momento.

— Hay unos que son una auténtica maravilla y que permiten incluso disfrutar un poco más porque retardan la eyaculación de su pareja. Y, a parte, también otros que tienen doble efecto, como el del calor y frío. —Teniendo el quirk de Shoto, ese no me hará falta, piensa casi sin ser consciente—. Aunque, en lo personal, éste último no es de mis favoritos. Prefiero el que te provoca hormigueos, ese sí merece la pena. —Comenta sin descaro, aunque pronto se da cuenta de que ha vuelto a perderse en su parloteo y pone una mueca de circunstancias, percatándose del rostro enrojecido de la joven—. Oh… lo lamento. —Sonríe algo nerviosa, rascándose la nuca—. Será mejor que sigamos, ¿ha decidido cuál?

—… M-mejor me quedo con el extrafino.

— Buena elección. —Retira el resto de los paquetes haciendo uso de su quirk, quedándose finalmente con uno colorido de una marca muy reconocida. Creati finalmente suspira aliviada, sacando de su riñonera la cartera para pagar por fin y largarse de ahí. Sin embargo, todavía la queda algo por especificar—. Por cierto, ¿qué talla utiliza su pareja?

La azabache se detiene de golpe, con una seca y pequeña sonrisa en su rostro. La talla. La dichosa talla.

Respira hondo, y pasa saliva.

— XL. —Dice tan rápido como puede y entre carraspeos, a lo que la farmacéutica frunce un poco el ceño, parpadeando.

Es lo único que ha dicho sin vacilar desde que ha entrado a la farmacia porque es, literalmente, lo único de lo que está segura.

— ¿Ha dicho XL?

— S-Sí.

— …

— …

— Qué suerte tienen algunas. —Confiesa, dejando sin palabras a la Yaoyorozu—. Deme un segundo, iré a por la talla. —Sonríe de nuevo, volteándose para ir personalmente al almacén y buscar la talla.

Cuando la figura de la mujer desaparece del campo de visión de la azabache, ésta suelta todo el aire que ha retenido y se permite recostarse sobre el mostrador, completamente enrojecida y con el corazón a mil, sintiendo cómo sus piernas tiemblan ligeramente.

Jamás, nunca, se hubiera imaginado acabar en una situación semejante; mucho menos, que la compra de unos condones fuera tan complicado. ¿Cómo lo hace Todoroki cada vez que va a comprarlos? ¿También tuvo que pasar por esa especie de interrogatorio?

Se irgue de inmediato cuando escucha los pasos de la farmacéutica acercándose y cuando llega, observa cómo coloca la caja sobre el mostrador; pero para su sorpresa, la caja viene envuelta junto a un bote que no recuerda haber pedido. Alce sus ojos hacia la mujer, algo extrañada.

— Disculpe, ¿el bote qué es?

— Es un gel de masaje frío con sabor a fresa. —Explica risueña—. Viene adicionado con la caja de condones. ¿O prefiere la caja solamente?

Momo observa de nuevo el gel, dudando durante unos segundos hasta que finalmente niega con la cabeza.

— Me llevaré los dos. —Sonríe un poco, extrayendo de la cartera el dinero mientras la muchacha pasa el paquete por la caja registradora, la cual pita antes de mostrar en una pequeña pantalla el precio final.

Yaoyorozu paga con el dinero justo y la farmacéutica le entrega la bolsa con el logo de la farmacia en ella.

— Ha sido un placer atenderla, muchas gracias por elegir esta farmacia. —Se despide, inclinándose ligeramente hacia delante—. Esperemos verla pronto… Creati. —Cuando la joven escucha su nombre de heroína, se tensa de inmediato y abre los ojos como platos, con la sangre subiéndole al rostro en un parpadeo.

— ¡Ah... eh...! —Balbucea de nuevo—. ¡Nos pronto veremos! —Se despide torpemente, apenas siendo consciente de lo que dice antes de acelerar el ritmo y salir finalmente de la farmacia, gritando en su interior de la vergüenza.

Ø

Apoyado en el marco de la puerta de su apartamento y con los brazos cruzados, Shoto observa a una cabizbaja y tensa Momo cuyo rostro cubre la gorra que una vez fue suya. Él se muerde el labio inferior, reteniendo la sonrisa divertida que amenaza con aparecer en cualquier momento.

— ¿Y bien? ¿Lo has conseguido? —Pregunta con suavidad.

— Sí. —Ella responde con cierta sequedad y a continuación, impacta con cierta fuerza la bolsa de plástico que tiene en su mano contra el pecho de él, haciéndole sobresaltar ligeramente antes de cogerla.

La Yaoyorozu pasa junto a él hacia el interior de casa mientras Shoto, arqueando ambas cejas con sorpresa, baja los ojos hacia la bolsa y la abre, encontrándose con la caja de condones envuelto junto a un gel. Realmente lo ha conseguido, piensa con cierta diversión, volteando su rostro hacia su novia, quién ha terminado de descalzarse y ha dejado tanto su gorra como su riñonera en el mueble de la entrada.

— Momo. —La llama, pero ella le ignora y camina a grandes zancadas hacia la habitación con Todoroki siguiéndole, aún con la bolsa en sus manos—. Espera, Momo. —Insiste cuando la azabache se adentra a la habitación, apresurándose en tumbarse bocabajo sobre la cama a ras de suelo, evitando a toda costa que él pudiera verle el rostro.

Shoto la contempla durante unos segundos y sonríe levemente, dejando la bolsa en su mesita antes de tumbarse a su lado, hundiendo el colchón y poniendo en alerta a la Yaoyorozu, quién se tensa, abrazándose con más fuerza a la almohada.

— Ey, Momo, por favor, mírame… —Pide con esa voz grave y susurrada mientras su mano se alza hacia su cabello, hundiendo sus dedos en esa melena para acariciarlo con esa suavidad y delicadeza que la hace derretirse por dentro—. Quiero verte… ¿tú no me quieres ver?

Creati trata de aguantar, jura que está haciendo todo lo posible, pero cuando se trata de Todoroki, se debilita tanto…

— … Ha sido horrible. —Termina por susurrar contra la almohada segundos más tarde y por suerte, el bicolor lo alcanza a oír y vuelve a sonreír, colocando uno de sus mechones tras su oreja justo cuando ella gira su cabeza hacia él, permitiéndole admirar su rostro al fin, encontrándose con sus labios fruncidos, su frente sutilmente arrugada, sus mejillas enrojecidas y sus ojos cristalinos de la vergüenza en un dulce puchero.

Shoto quiere comérsela entera en ese momento, pero hace milagros por contenerse, deslizando su mano por su mejilla.

— ¿Tan horrible ha sido? —Cuestiona, no pudiendo evitar sentir un pequeño pinchazo de culpabilidad.

Quizá se ha pasado con el reto.

— Mmh. —Asiente ella y casi por impulso, se coloca sobre él, entrelazando sus piernas y envolviendo su cuello con sus brazos, ocultando su rostro en el espacio entre éste y su hombro. El héroe bicolor envuelve enseguida su cuerpo con sus fuertes brazos como si fueran alas de ángel y amplía su sonrisa, entrecerrando sus ojos—. Me han visto Bakugou san y Kirishima san y he tenido que salir huyendo hacia la farmacia del barrio vecino y ahí, una farmacéutica me ha hecho mil preguntar con las que pensé que moriría de la vergüenza. —Relata para sorpresa del joven, que agranda un poco sus ojos.

— ¿Te has encontrado con Bakugou y Kirishima? —Nota cómo ella asiente con la cabeza y suelta una pequeña carcajada antes de gemir con suavidad cuando ella le golpea el pecho, regañándole por reírse—. Lo siento, lo siento. —Se disculpa enseguida, sonriendo mientras una de sus manos navega hasta la base de su espalda, colándose bajo la fina camisa blanca que lleva ese día y sintiendo su piel erizarse a cada roce—. Pero lo has hecho, Momo. Buena chica. —Susurra en su oído, encendiéndose cuando ella se estremece sobre él. Su segunda mano también asciende, pero esta vez, deteniéndose en su glúteo, en el que se aferra—. Mereces una buena recompensa.

Yaoyorozu levanta finalmente su cabeza e inclina su sonrojado rostro sobre la de su novio, quién la admira desde abajo como aquél que mira la luna y las estrellas.

—… ¿M-me la puedes dar esta noche? —Pide con voz suave mientras su mano acaricia el rostro de él, quién ya siente su lado derecho derretirse—. Ahora estoy hambrienta. —Confiesa con algo de vergüenza y Shoto ríe.

— Vale, ¿qué te apetece comer? —Pregunta mientras la mano aferrada a su glúteo se mueve sutilmente en círculos.

— Mmh… no lo sé. —Susurra, con su dedo índice deslizándose por su nariz con suavidad, llegando hasta esos labios carnosos que parecen estar esperando los suyos y que no tarda en probar al fin en un tierno beso que Shoto enseguida corresponde, aferrando con más fuerza su cuerpo contra el suyo.

— … ¿Te apetece soba fría después? —Le pregunta de nuevo cuando se separan y Momo sonríe en esa curva bonita que le encanta a Shoto.

— Sí. —Vuelve a besarle con la misma delicadeza que antes, acariciando su mejilla con ternura, dando comienzo a una ronda de besos y caricias que no tienen prisa en acabar.

Al fin y al cabo, también le apetece los labios de Todoroki, como aperitivo de la recompensa que tiene más que merecida.


¡Dios, me morí leyendo vuestros reviews! ¿Cómo pueden ser tan fantásticas? :'(

AngelZafir0: ¡muchas gracias por la bienvenida, es un placer! Argh, también leí la toxicidad que se desprendía sobre Sakura y puedo hacerme a una idea de lo que tuviste que aguantar. :( Es muy triste. Y es real que siendo multishipper es imposible enojarte con las demás parejas, ser multishipper es lo más sano que hay. :') No comprendo por qué odiar a Momo solo por el ship yaoi, ahre, que, de momento, no se confirma nada; de hecho, la única ship canon que Horikoshi sensei muestra sin dudas en el manga es la de Ochako y Deku, i mean, nada está confirmado, así que podrían dejarnos disfrutar con nuestros ships y ser felices. ¡Cierto, y es lo que más rabia me da! Esas mismas mujeres meten hate a Yaomomo incluso usando insultos machistas que dan vergüenza ajena :c ¡Awww, muchísimas gracias por tu halago! Me ha hecho feliz saber que te ha gustado :') JAJJAJAJ, en cuanto al lemmon… sigo trabajando en ello, me cuesta más de lo normal y aunque haya escrito algo, continúa dándome mucho respeto y quiero conseguirlo de la mejor manera sin salir de mi propio estilo

D.P.I.Y.O.N: la mía también :') ¡muchísiiiimas gracias por tu comentario! yo estoy feliz de leerte a ti también *inserte acá emoticono de corazón*

Roayme: ¡muuuchas gracias, bonita! :')

caro: ¡miiil gracias por tu review! estuve pensando en ello, pero al ser one shots, no le quise dar mucha importancia; de hecho, me gusta escribirlos cuando ya se encuentran en una relación ya que me resulta más divertido y bonito :') Aunque no descarto para nada hacer algunos cuentos respecto a confesiones, flechazos, descubrimiento de emociones... ¡Yo espero leer más comentarios tuyos! Y sí, tienes razón respecto a lo castigados que están esos dos ships y da bastante pena, no tiene justificación el odio que reciben :(

L. Nowi: ¡aaaah, muchas, muuuchas gracias! ;u; un placer estar aquí y también espero ansiosa leerte de nuevo!

Kari: ¡un millón de graaacias! y sí, ignorando el hate se disfruta más, aunque sigue molestando el odio que reciben injustificado. :c tienes razón y no comprendo del todo por qué, quiero decir, aunque nos duela, son personajes ficticios que no existen. xd Para mí, esas personas son inmaduras. Yo amo los ships yaoi, entre ellos, el TodoBaku, pero no por ello me pongo a menospreciar otros ships y a odiar a personajes secundarios porque pueden interferir cuando es realmente estúpido y una excusa sin sentido, lol. ¡Muchas gracias de nuevo por los halagos, de verdad! ;u; Para la segunda parte del primer one shot sigo trabajando en ello, el lemmon es un género al que le tengo mucho respeto y en el que intento buscar mi propio estilo para poder hacerlo cómodamente, así que estoy tomándome mi tiempo y espero conseguirlo pronto :') ¡Otro abrazo gigante para ti también, cielo, estoy deseosa de volverte a leer por aquí!

Lily: ¡graaacias! c':

Hati-chan: cuando leí tu comentario prácticamente me caí del sofá porque no me podía creer que fueras tú de verdad, quiero llorar :') tus fics fueron de los primeros que leí de este fandom aquí en FF y creo que desde mi cuenta principal te stalkee completamente JAJAJAJA (tu cumpleaños es el 8 de mayo, ¿cierto? el mío el 6, me mueero). Soy muy fan tuya. ¡No tengo palabras para agradecerte las tuyas, enserio! ¡Un billón de graaacias, bonita! Que alguien con tanto talento como tú me diga que le ha gustado mi trabajo y lo está siguiendo me hace TAN feliz, de verdad lo digo. ;u; ¡Es que no me lo creo, de verdad, estoy encantada de que te haya encantado incluso mi forma de escribir, waaaa! Espero leerte pronto a ti también y que tu computadora se repare pronto, porque, querida, lo que haces con tus fanfics es arte que me tiene enganchada *inserte acá emoticono de corazón*

Ay, espero que le haya gustado también este capítulo y lo hayan disfrutado tanto como yo escribiéndolo. :') Espero que, para el próximo, logre sacar adelante el lemmon. Como ya he dicho en las respuesta de los reviews, el lemmon es algo al que tengo muchísimo respeto. He leído muchos de diferentes estilos que me han encantado y, pese a haber escrito uno en un fanfic de Vocaloid, todavía sigo algo recelosa. Tengo las escenas en mi cabeza, pero luego, cuando las tengo que plasmar y enlazar, siento que meto la pata :( Así que estoy procurando moldearlo a mi propio estilo y tratar de acomodarme a ello, de esta forma puedo acostumbrarme a hacerlo sin temblar por el pequeño temor de no salir como lo estoy pensando

Vale, ya me estoy volviendo a enrollar ahre

¡Un billón de gracias por todo el apoyo, enserio, no pensé recibir tantos! ;u; Son un amor, espero leeros pronto tanto en los reviews como en sus propios fanfics

Un abrazo pluuuus ultra y que la vida os sea bellísima