Hola otra vez.

Primero, también aquí me disculparé por mi ausencia.

Segundo, disfruten de la lectura.


Capítulo 2: La Noticia.

Escuchó el sonido del timbre, obviamente no eran sus padres, ellos tenían llaves; a lo mejor era su hermano, quien de seguro había olvidado las suyas o simplemente quería jugarle una broma. Se levantó con desgano y fue a abrir. Era muy temprano, ni siquiera se había sacado el pijama y el ama de llaves aún no llegaba.

-Sasuke, ¿qué haces aquí, teme? - saludó con sorpresa- ¿no se supone que hoy irías con Sakura-chan al cine?

-Naruto - el joven azabache no podía hablar, no veía la forma de decirle aquello. Su mirada se ensombreció más de lo habitual. El rubio lo notó.

-¿Acaso han peleado?

-No, Naruto, yo - las palabras no le salían.

-¿Y bien?- la paciencia del ojiazul estaba llegando a su límite, Sasuke jamás ponía ese semblante a no ser que se tratasen de pésimas noticias. ¿Pero que podría causar aquel mirar? - ¿Qué diablos ocurre, Sasuke?

-Naruto, nuestros padres han sufrido un accidente, están en el hospital - lo soltó así, sin más, apretando los puños y bajando la mirada.

-¿Pero qué? - unos hermosos orbes azules se abrieron enormemente para luego dar paso a la incredulidad.

-Tenemos que ir inmediatamente - indicó su automóvil con un movimiento de su cabeza.

-Pe-pero, ellos están bien, ¿no? - el miedo se apoderó del cuerpo de ambos.

-No lo sé, vine en cuanto supe. Itachi me llamó, Nagato está con él; intentaron llamarte, pero no contestas. Sakura está en el hospital con ellos. Me enviaron a buscarte para ir allá - Sasuke alzó la vista - Date prisa, Naruto, hay que ir - el chico no esperó más, esto no era una broma de su amigo, el no bromearía con algo como eso.

Entró como un loco a su cuarto, se cambió el pijama por unos pantalones y una playera que se metió a toda prisa, junto con un tenis, tomó su chaqueta, las llaves y su móvil. Sasuke le esperaba con impaciencia.

-Vamos - ordenó. Cerraron la casa y subieron al automóvil de Sasuke con prisa.

-Todo va a estar bien - animó el peliazul al ver el nerviosismo de su acompañante. Normalmente el no sería el animado, pero ahora parecía ser que su amigo necesitaba de alguien que le diera alegría.

-Lo sé, Sasuke, lo sé - pero su mirada se encontraba perdida en el horizonte. No pasó mucho tiempo antes de que Sasuke estacionar su vehículo cerca del hospital. En la puerta les esperaba Sakura.

-¡Sasuke-kun! - una joven de singular cabellera rosada y ojos jade se precipitó a los brazos de su amado. Sabía que él estaba sufriendo; pero pasó por alto el dolor de su mejor amigo el cual se quedó paralizado al lado de ambos, ¿Qué debía hacer ahora? ¿Dónde estarían su hermano e Itachi? Sasuke se percató del semblante sombrío y preocupado del rubio.

-Sakura, no es momento - la chica siguió la mirada de su novio, noto la idea que tenía.

-Lo siento, tienes razón. Itachi y Nagato están en la sala de espera aguardando que les den información - posó su delicada mano en el hombro de su amigo en señal de solidaridad, pero este no se enteraba de nada – Vamos – dijo al notar la nula respuesta de Naruto.

Los tres jóvenes de semblante triste caminaron por los pasillos del hospital hasta llegar a una pequeña sala donde les recibieron un joven de cabellera negra y ojos igual de intensos: Uchiha Itachi; y un pelirrojo con ojos de un misterioso tono morado: Namikaze Nagato; ambos jóvenes un poco mayores que los recién llegados. Al notar la presencia de sus hermanos los chicos fueron donde ellos.

-¿Qué ha pasado? - Sasuke decidió no perder el tiempo e ir directamente al grano. No tenía caso prolongar más esa agonía que les golpeaba el corazón, el alma y la mente.

-Un camión de carga impacto con el vehículo de Minato-san - la voz del mayor de los hermanos Uchiha parecía monótona e inexpresiva, pero su mirada reflejaba su preocupación y dolor.

-¿Y? - su hermanito menor estaba impaciente, no quería más rodeos ni alargamientos innecesarios.

-Impacto de lleno el frente del automóvil – el joven de cabellos negros observó de reojo a Naruto y a Nagato, sabía que la peor parte estaba sobre los padres de esos dos chicos - nuestros padres están heridos. Mamá está bajo los efectos de una anestesia, pues su brazo salió fracturado y tienen una contusión en la cabeza; papá despertó hace un rato, pero los doctores no me dejan pasar a verlo, dicen que por el momento es mejor que repose un poco, podremos pasar más tarde o mañana, aun no me dicen bien - el alivio de Sasuke no tuvo limites, sin duda sus padres vivirían, pero…

-¿Cómo están mamá y papá, Nagato? - esa voz que emanaba de los labios del menor de los Namikaze no era propia de él, tan apagada y sin vida. Deprimió a todos en un instante. Su hermano se aproximó y puso su mano en el hombro del chico.

¿Cómo le diría?

-Naruto…

-¿¡Cómo están!? ¡Responde de una maldita vez, hermano! - definitivamente su paciencia ya no daba para más. ¿Por qué los mayores le veían con tanta preocupación y le trataban como un bebé? Él era lo suficientemente maduro como para soportar lo que sea que le dijeran.

-Están graves, hermano, muy graves - al decir esto Nagato bajó la mirada un poco y apretó la mano que tenía libre.

-¿Qué tanto? - temía escuchar la respuesta, pero necesitaba oírla, tenía que oírla de labios de alguien en quien confiara, no quería mentiras.

-Tu madre está en coma, ha salido de una operación con éxito y esperan que responda y no existan complicaciones, aun continúa en estado de peligro - Itachi era el que hablaba, sabía que Nagato no podía.

-¿Y, y mi padre?

-Lo están operando en este momento, aun no tenemos noticias, pero él fue el que más daño recibió – el Uchiha mayor se aproximó a ambos Namikaze y les dio una palmadas en la espalda – Deben de ser fuertes, Naruto, Nagato – ambos hermanos estaban en shock; - voy por un café, les traeré uno a todos.

-Te acompaño, Itachi-san – Sakura decidió que era mejor ir con el hermano de su novio. Ya era mucho dolor el ver sufrir a su chico como para también ver el semblante decaído de su mejor amigo.

-Gracias – ambos se alejaron del grupo.

-Naruto – Sasuke se acercó a su amigo, pero este seguía sin dar señales de vida – Naruto – alzó un poco la voz, el rubio continuó en el mismo estado; Nagato alzó un poco la mirada, solo para ver el semblante decaído de su hermanito - ¡Naruto! - Sasuke tuvo que gritar un poco, lo cual al parecer dio resultado pues su amigo medio reaccionó.

-¿Mh?

-Todo va a estar bien, amigo.

-Sí, todo, todo va a estar bien – su expresión continuo igual, solo que esta vez fue a sentarse, Nagato y Sasuke le imitaron.

Definitivamente sería una larga espera.

.

Habían pasado horas desde la llegada de Naruto y Sasuke al hospital. Todos se encontraban impacientes. La espera era eterna y torturante para los hermanos Namikaze. Por fin, un doctor se acercó a ellos.

-¿Familiares de Namikaze Minato y Kushina?- dijo quitándose el cubre bocas que llevaba puesto.

-Nosotros - contestó Nagato mientras él y Naruto se ponían en pie - ¿Cómo están mis padres?

-Estables, por ahora; ambos sufrieron heridas muy graves, pero logramos estabilizarlos un poco. Solo queda esperar que ellos sean fuertes y respondan al tratamiento - parecían buenas noticias, el medico las decía con una sutil sonrisa.

-¿Y nuestros padres, los Uchiha, como se encuentran? - Sasuke se adelantó un poco mirando al doctor.

-Ah, ellos están bastante mejor; sus heridas no fueron tan graves, de hecho vuestra madre ya despertó, pero hemos decidido dejarla descansar un poco más. Mañana a primera hora podrán pasar a verlos - tanto Itachi como Sasuke soltaron un suspiro de alivio, pero los Namikaze aún tenían un semblante de preocupación - Deben de estar orgullosos de sus padres todos ustedes, han sido muy fuertes y creo que la razón de ello es que los tienen como hijos - El doctor volvió a sonreír.

-Gracias.

-Bueno, debo ir a verlos para… - un sonido provino de entre las ropas del galeno, este se apresuró a revisar al emisor. Su semblante cambió de manera brusca.

-¿Qué ocurre? - Sakura se animó a hablar, solo para que su pregunta fuese respondida por el rápido correr del doctor, mientras unas enfermeras le seguían.

-CÓDIGO AZUL, CÓDIGO AZUL, ¡DOCTORES DE LOS PACIENTES 294 Y 295, CÓDIGO AZUL!- la estridente voz de alarma resonó en los oídos de todos, los dueños de aquellos números no podían ser otros que…

-¡Papá! ¡Mamá!- el joven rubio echó a correr, nada le importó que la recepcionista le gritaba que no podía pasar, nada le importaba, tenía que perseguir al doctor ese y llegar donde sus seres queridos. Tenía que hacerlo ya. Sasuke no tardó mucho en seguir a su mejor amigo, al igual que Nagato e Itachi, solo a Sakura se tomó su tiempo para reaccionar y correr al igual que los demás.

Pronto llegaron a los cuartos de Minato y Kushina; ahí todo era un caos total. Gritos y más gritos. Aterrador. En ambos cuartos la misma escena: doctores y enfermeros sobre los cuerpos de aquellas personas, esforzándose por no dejar a las almas abandonar aquellos contenedores temporales.

-¡Vamos, quiero 15 ml de…! - gritaban de un lado.

-¡Suban la descarga a 350…! - gritaban del otro.

Naruto y compañía estaban ahí, sin poder hacer nada para evitar que sus padres se fueran. Veían los insistentes intentos de todo el personal. Escuchaban a todos gritar. Oían las maquinas empeñadas en marcar la nula existencia de vida en el lugar. Malditas maquinas. Malditos doctores. Maldito todo el hospital que no podía evitar el deceso de aquellas vidas.

Naruto era el más atento a todo, era el más preocupado. No podía perder a sus padres de esa forma, no, no podía. Sus amigos y hermano se daban cuenta de su estado de shock, pero no podían apartarlo del sitio. Se negaba a marcharse. Aun tenia esperanza de que ellos volvieran, hasta que…

-Los perdimos, doctor - maldijo a aquella mujer enunciadora de las palabras más torturantes escuchadas en su corta vida.

-Lo sé - ¿Qué? ¿Ya se habían rendido? No, eso no.

-Hora del deceso 20:16 p.m - irónicamente, ambos muertos al mismo tiempo, ¿hasta para eso se habían puesto de acuerdo? Era demasiado irónico pensar que alguna vez ellos comentaron que morirían al mismo tiempo, claro, de viejos; pero ahora era tan doloroso perderlos.

-No - Sakura y Sasuke hablaron al mismo tiempo mientras sus manos se estrechaban fuertemente. ¿Qué pasaría con su mejor amigo y su hermano ahora?

-No - Itachi se aproximó a Nagato un poco, pero este tenía la vista perdida en su hermanito menor, unos pasos más delante de él. Sabía lo que su amigo pensaba, veía todo en esa mirada: su dolor, su agonía pero, sobre todo, la preocupación hacia Naruto, ahora la única persona cercana que le quedaba.

-No - Nagato intentó alejar los pensamientos tristes y fríos de su mente. Dolía, si, dolía mucho, demasiado.

Sus padres estaban muertos; su amada madre, su admirado padre, muertos. Quería llorar y gritar su dolor ahí mismo; descargar toda su agonía en un solo grito y gesto de total desesperación; deseaba salir huyendo y que esta pesadilla quedara atrás, pero se contuvo. Tenía que ser fuerte, sobre todo por su hermanito. Su hermanito, quien se encontraba en un estado indefinido. Camino hacia él, ahora más que nunca debían de estar cerca el uno del otro.

.

.

¿Había escuchado bien? Sí, creo que sí. No quería que fuese real, pero lo era. Deseaba que solo fuese un mal sueño, una pesadilla, pero no lo era; estaba completamente despierto.

No era un sueño.

No era una fantasía.

No era falso.

No era irreal.

Esto era cierto. Había escuchado bien. Ellos, mis padres, estaban…

-Naruto - parecía que Nagato me hablaba – Hermano - alguien me sujetaba el hombro, pero no le di importancia. No quería desconcentrarme, quizá si seguía pensando en que mis padres no estaban muertos estos volverían a la vida. La mano me oprimió el hombro con más fuerza. Hasta ese momento me di cuenta de que había caminado unos pasos hacia aquellos cuartos – Hermano, no puedes pasar - en ese momento reaccione lo suficiente. Tapaban las caras de aquellos seres que tanto amaba con unas mantas blancas.

Sí, estaban muertos.

Sí, era real.

Estaban muertos.

Un dolor agudo provino de mi pecho, mi mano se movió instintiva a aquel punto. Dolía en exceso, dolía agónicamente. Dolía. Dolía. Mi cabeza daba vueltas. Sentí mis piernas y el resto de mi cuerpo debilitarse, no podría mantenerme en pie por mucho tiempo. Tenía que deshacerme de aquel molesto sentimiento.

-¡NOOOOOOOOOOOOO! - sentí las lágrimas brotar, cubrí mi rostro con mis manos y eché la cabeza hacia atrás cayendo sobre mis rodillas - ¡NOOOOOOOOOO! - mis piernas querían correr, huir de allí - ¡MADRE! ¡PADRE! - las piernas, pues ya no era mi cuerpo en el que estaba, se movieron - ¡MAMÁ! ¡PAPÁ! - tenía que ir a su lado, pero alguien me detuvo - ¡MADRE! ¡PADRE! ¡NOOO! ¡VUELVAN! ¡VUELVAN! ¡NO ME DEJEN!- pensé en Nagato- ¡NO NOS DEJEN! - unos brazos me sujetaban firmemente, yo solo quería escapar.

-¡NARUTO, HERMANO, CONTRÓLATE! - era Nagato, él me hablaba.

-¡NO, NAGATO, NO! ¡Ellos no puedes, no pueden…! - los brazos me hicieron girar, ahora me encontraba golpeando el pecho de aquel pelirrojo que se había convertido en toda mi familia - ¡No~! ¡Ellos no!

-Tranquilo, hermano, todo va a estar bien - mi hermano mayor me abrazaba intentando darme consuelo. Lo podía sentir, también él sufría. También a él le dolía aunque tratase de ocultarlo.

-¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! - continué golpeando su pecho con frustración. Y mis padres continuaban muertos, era inútil, nada los traería de vuelta.

-Desahógate, hermanito, es lo mejor - mis lágrimas continuaron brotando. Ya no podía más, el dolor, cuanto maldito dolor. Mi cabeza quería explotar - Naruto, ¿estás bien? - la voz sonaba preocupada, yo no me enteraba del porqué.

-¡Se desmaya! - esa era la voz de Sakura-chan, no la pude ver, mis sentidos estaban aturdidos. Sentía mi alma desprenderse poco a poco de este maldito cuerpo. Todo mi ser me pesaba.

-¡Naruto! - al parecer Sasuke e Itachi se aproximaron, escuché sus pisadas.

-¡Hermano! - Nagato me zarandeó un poco, pero las fuerzas me faltaban - ¡Naruto! ¿Me escuchas?

-Mamá. Papá - después mis ojos se cerraron.


Una cosa: les recuerdo que esta es una historia llena de drama, no me culpen por nada

Otra cosa: estaré actualizando a diario alguna historia esta semana, tengo lo que se podría conocer como vacaciones intercuatrimestrales, ¿existe esa palabra?. En fin, no se acostumbren, jamás pueden saber cuando me desapareceré otra vez...no, no es un chiste.