Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no son de mi propiedad, son creación de J.K. Rowling. La historia es de mi propiedad, apareció en mi loca cabeza un día cualquiera. Cualquier parecido con otra historia es solo mera coincidencia.
Summary: —¡Estas saliendo con el señor Malfoy!, ¡¿Malfoy?!—Dijo una Rose de 15 años sobándose el puente de la nariz sin poder creer nada. —Seremos hermanitos Rose— Dijo el más joven de los Malfoy. —Dales una oportunidad Rose. Scorpius es muy dulce y caballeroso. —Dijo Hermione. —Claro, es un Malfoy después de todo— Esta vez fue Draco quien hablo y al igual que su hijo, sonrió. Sonrisas de padre e hijo que dejaron sin aliento a una madre y su hija.
N/A: Hola a todos, primero quiero aclarar que no me guie por las edades reales de los protagonistas, es decir, en esta historia Hermione tuvo a Rose más joven, aproximadamente a los 19 años, al igual que Draco a Scorpius.
Es de Familia.
Capítulo 1: Un pase gratis a San Mungo.
Si se pudiera describir a Rose en una palabra en ese preciso momento del partido, seria "distraída", Y Albus Potter sabia el porqué.
Le hacía mucha gracia ver a su prima en ese estado de "no-se-que-hacer" cuando los de su equipo le cedían la Quaffle para que la hiciera pasar por el aro adversario, donde se encontraba como guardián.
Su prima era una buscadora bastante buena, a veces evitaba que anotara. Pero esta vez sus intentos de encestar eran más débiles y más fáciles de suponer por el lado que atacaría la chica.
Hora y cuarto de juego y Rose no lograba anotar ni siquiera 10 míseros puntos. Slytherin llevaba 50 puntos más que Gryffindor.
Albus, que se encontraba rondando los aros de su equipo diviso a Rose acercándose con la Quaffle en su brazo izquierdo. Espero paciente a que la pelota llegase, pero nunca paso. Resulta que como Rose no estaba concentrada, Gian Zabini vio la oportunidad de quitarle el balón, arremetiendo contra todo Gryffindor hasta llegar al otro extremo de donde se encontraba Albus y así anotando otros 10 puntos más para Slytherin.
La cara de Rose adquirió una tonalidad muy similar a la de su cabello, su equipo estaba perdiendo.
La pelirroja vio cómo su primo James se acercaba a ella con cara de enojo.
— ¡Rose, concéntrate!
— ¡No tienes por qué gritarme, James!
— ¡Estás haciendo el ridículo, si no mejoras de aquí a que termine el partido, no jugaras contra Hufflepuff! Advirtió el pelinegro a su prima quien lo miro con horror.
James Potter era el capitán de Gryffindor, al igual que su padre y su abuelo era un buscador.
Rose asintió temerosa ante la advertencia, miro a su primo y enfoco sus ojos azules en todo el campo de juego, hasta que lo vio. Scorpius Malfoy le dedicaba una sonrisa burlesca, había presenciado todo y de seguro se reía de ella.
La sangre le hirvió de pura rabia, se maldijo por haber aceptado esa estúpida apuesta hecha por el rubio horas antes.
Fulminando con la mirada al chico de sus martirios se percató de un singular brillo que se encontraba a un par de metros de él, y dándose cuenta de que era exactamente pego un grito ahogado que llamo la atención del joven a su lado.
— ¿Rose? —Interrogó el peli negro mirándola con sus ojos marrones.
— ¡La Snitch! — Apuntó hace el brillo.
Grave error el haber gritado la posición de la pequeña esfera. Malfoy que antes la miraba, había oído su grito y ahora se encontraba cazándola.
Rose miro de forma desesperada a su primo, y este entendió su mensaje. Si James obtenía la Snitch dorada ganarían el partido y de paso humillaría a Scorpius Malfoy junto a todas las jodidas serpientes. Pero antes de empezar a su búsqueda dirigió unas palabras a su prima.
— ¿Quieres ganar? — La chica asintió. — Entonces nos acoplaremos al plan D.
— ¡Pero alguien podría salir lastimado!
— ¿Estas preocupada por nosotros o por Malfoy? — Le cuestionó duramente James. —¡Rose, estamos contra el tiempo, Slytherin ganara!
La pelirroja frunció el ceño.
— Sea quien sea, James. Es peligroso ¡hasta tu podrías salir lastimado! — Trato de razonar la chica.
No importa, debemos ganar. Antes que su prima protestará la miro ceñudo. Algo debió decirte Malfoy antes del partido que tiene así y no trates de negarlo porque los vi juntos de lejos.
— ¿Qué?, No, ¡claro que no!
— Entonces mantente al plan Weasley.
Y se fue tras la Snitch antes que la chica protestara. La ojiazul suspiró frustrada por el lío que se había armado, y si quiera jugar en el próximo partido tendría que seguir las ordenes de su capitán por muy en contra de que ella quisiera realizarlo.
Le siguió en su escoba hasta posicionarse detrás de James, ambos iban detrás de Scorpius que hasta ese momento era ajeno a todo lo que pasaba.
James quien seguía con la vista fija en la espalda del Slytherin le hizo una señal con la mano a Rose, ella entendiendo la señal, avanzó hasta alcanzar al ojigris y posicionarse al lado derecho de este, mientras pelinegro se ubicaba al lado contrario de su prima, al lado izquierdo del rubio.
Se encontraban a una altura considerablemente alta, si alguno llegase a caer seria seguro obtener un par de huesos rotos junto con un pase gratis a San Mungo.
Scorpius iba tan concentrado en su objetivo que no se dio cuenta de la presencia de ambos primos, hasta que sintió unos codazos a sus costados. Giro su cabeza hacia el lado izquierdo, encontrase con la mirada burlesca del capitán de Gryffindor.
— ¡Pensé que le hacías honor a tu casa, Potter! — Gritó molesto.
— Eso es lo que hago Malfoy — Le propinó otro codazo al rubio.
Ojos grises y marrones se dirigían miradas de odio. El Slytherin soltaba cada vez más quejidos de dolor con cada golpe que le daban, de seguro al día siguiente se encontraría con tonalidades moradas en su piel blanquecina. Y lo peor de todo es que no podía concentrarse en atrapar a la esfera dorada para terminar con ese maldito juego.
Cuando ambos Gryffindor creían que Scorpius desistiría y le daría el pase a James para que terminase el juego, no contaron con la que caracterizaba a un Slytherin, su astucia.
El albino, sabía que los golpes eran sincronizados, y segundos antes de que lo volviesen a embestir, paró en seco y vio como los dos jugadores se golpeaban, perdiendo el control de sus escobas y cayendo en picada.
Le dio algo de lastima por ellos, de seguro se romperían uno que otro hueso, pero se lo habían buscado por brabucones. Sin más, prosiguió a la captura de la Snitch, y cuando sintió sus dedos rozar la pequeña esfera, escuchó un grito desgarrador en todo el campo.
Lily Potter se encontraba en las gradas de Gryffindor observando el partido. Llevaba un lado de la cara pintada con los colores de su casa y el otro con los colores de Slytherin.
— ¿No deberías apoyar a Gryffindor? — Pregunto su prima Dominique.
— Pero Albus se encuentra en Slytherin — Hizo un puchero la pequeña de los Potter.
—Querrás decir Scorpius Malfoy —Le sonrió burlona al ver como la chica se ruborizaba.
— ¿Qué haces en las gradas de Gryffindor? — Trató de evadir a su prima.
— A las serpientes nos gusta fastidiar a los leones.
Vio cómo su prima sonrió en dirección hacia el hijo de Seamus Finnigan, un chico llamado Chris, de cabello color caramelo y ojos verde pardo que le devolvía la mirada a la otra Weasley de forma desaprobatoria.
Ambas chicas se rieron por la mueca que ponía Finnigan al ver a la Slytherin ahí. Dominique volvió a mirar hacia la cancha y frunció el ceño dirigiéndose hacia su prima.
— ¿Qué coño hace James? — La colorina de pelo largo apunto hacia el cielo.
Lily siguió con los ojos hacia donde le señalaban. Vio con espanto como su hermano y una chica que no lograba identificar arremetían contra Scorpius.
— ¡James, no hagas eso! — gritaba desesperada la de cabellos rojos cortos en vano.
— Lily cálmate, James no te escucha desde aquí.
— ¡Scorpius se puede caer, o James o la chica!
Dominique trataba de calmarla en vano, nada podía ser peor en ese momento. Y ese nada fue acompañado de un grito de pánico de la pequeña de los Potter al ver como los dos Gryffindor chocaban y caían.
Lily vio con horror como la pierna izquierda de la Gryffindor se estampaba quebrándosela con uno de los aros de su equipo. Se escuchó un grito apenas audible debido a la lejanía de las gradas.
— ¡Scorpius Malfoy atrapó la Snitch dorada, 150 puntos para Slytherin! ¡Slytherin gana!
En el momento que daban el anuncio del ganador, una bateadora de Gryffindor la daba a una Bludger, lanzándola cerca del aro y dando con el brazo izquierdo con el que se sostenía Rose luego de golpearse la pierna, volviendo a gritar debido al impacto y terminando de caer al suelo junto a su primo. Todo observado por los ojos marrones de Lily.
— ¡Es Rose! — Y salió corriendo de las gradas directo a la cancha seguida de su prima.
— ¿Quién cayó? — Preguntó preocupado Scorpius acercándose a su amigo Albus. Ambos mirando la nube de polvo que se había formado debajo de ellos.
— James y la otra persona era una chica.
El pelinegro le restó importancia, pero el albino al escuchar que fue una chica miro a hacia todos lados buscando a alguien, a quien no encontró.
— ¡Mierda! — El ojigris bajo rápidamente en su escoba mientras su amigo lo miraba incrédulo.
Albus lo siguió, mejor se cercioraría de que su hermano estuviese vivo, de seguro lo estaba. El impacto de él no había sido tan bélico como el de la chica, había logrado controlar su escoba antes de impactar totalmente con el suelo, por lo que había caído prácticamente a 1 metro de altura y rodado por los suelos elevando polvo.
Por otra parte Scorpius se bajó apresurado de su escoba, entró donde se concentraba la nube de polvo y buscó de forma desesperada a la colorina.
Hasta que la vio, recostada de espalda sin moverse, con los ojos totalmente abiertos y una mueca de dolor por ambas extremidades izquierda rotas.
Se acercó apresurado a socorrerla.
— ¡Rose!
— ¡Desmaius! — Con su mano buena la chica saco su varita cuando escucho al rubio acercándose.
Scorpius fue lanzado unos metros lejos de Rose. Aturdido se levantó e intento nuevamente acercarse a la chica.
— ¡No te me acerques!
— Rose — Volvió a insistir, dando unos pasos a ella.
— ¡Desmaius! — lo lanzó lejos nuevamente.
El Slytherin no se rindió, se colocó nuevamente de pie y trato de aproximar a ella.
— Maldita sea Malfoy, aléjate. ¡No te quiero cerca!
Rose intentó ponerse de pie para poder alejarse, pero fue en vano. Su pierna estaba inservible. Se arrastró por el suelo mientras contenía las lágrimas.
— Rose, solo deseo ayudarte. — Suplicó el chico.
— ¡¿Por qué siempre tienes que ganarme en todo lo que me gusta?! ¡Hasta en el Quidditch! —Bramó casi llorando.
— Si perdía tendría que cumplir la apuesta, y no es lo que quiero Rose. — Se defendió.
Cuando estuvo a punto de alcanzar a la chica, James lo enfrentó, sacando su varita de entre sus ropas.
— Aléjate Malfoy. No dudare en hacerte daño.
— Inténtalo Potter, y serás expulsado.
Ambos se miraron con furia contenida, hasta que cierto pelinegro intervino.
— ¿Qué coño les pasa?, están dando un espectáculo. — Les reprocho Albus. Dirigió su verde mirada hacia su prima. Preocupado se acercó. — Rose, ¿Te encuentras bien?
— ¿Tú ves que me encuentro bien? — Soltó de forma irónica.
El chico resopló.
—Ya que estas de humor… esa no fue forma de tratar a Scorpius.
— ¡Me importa un rábano!
— ¡Solo quiso ayudarte!
— ¡¿Un Slytherin ayudando a un Gryffindor?! ¡Debes estar de broma Albus!
— ¡¿Pero qué te pasa Rose?! Las rivalidades entre casas se quedaron atrás.
— ¡Lo que pasa es que ya no soporto a sangre pura de amigo!
Fue el grito colérico de la Weasley que dejo todos en silencio, lo de Sangre pura lo había pronunciado con tanto odio contenido.
— ¡Te estás pasando Rose! — Le reprimió su primo.
— Ya déjala Albus, y aleja de nosotros al imbécil de tu amigo. — Espetó ácido el Potter mayor.
— Él no les ha hecho nada para que lo traten así. — Defendió el ojiverde. Su cerebro hizo una especie de "clic" — Ahora entiendo, están jodidos porque les acabamos de ganar.
— Apesta a escoria, eso es lo que pasa. — Dijo mordaz James.
— Me estas cabreando James. — Advirtió Albus.
— Tú no te quedas atrás. Eres la oveja negra de la familia con solo estar en esa jodida casa.
Y esa fue la gota que rebalsó el vaso en Albus Snape Potter. Se abalanzo furioso hacia su hermano, dándole un puñetazo en la quijada. Por su parte, James se lo devolvió con un rodillazo en el estómago.
Golpes iban y venían, ambos sangraban. Rose estaba con los ojos cerrados y en el suelo, su correcta forma de pensar le decía que debía detener a sus primos. Por otro lado, el Slytherin quería detener la pelea, pero sus piernas no querían moverse después de haber escuchado como la chica que le gustaba se refería a él. Y por primera vez, sintió odio hacia su apellido.
— ¡Ya basta!
Ambos Potter pararon de golpearse al ver a su pequeña hermana con el rostro casi del mismo color que su cabello.
— Mis padres no los criaron para que se comporten así. —Miro a su hermano mayor enojada. —James, lo que hiciste estuvo mal. Por tratar de hacer trampa merecías perder… y tú… — Esta vez miro a Albus. — Los golpes no solucionan las cosas.
— Lily… — Llamó su atención su prima Rose.
La de pelo corto observo a su prima y suavizó su mirada.
— Rose, Lo siento por tu pierna y tu brazo. Pero lo que hiciste con James estuvo mal. — Se acercó y abrazó a su prima. — Era obvio que alguien saldría lastimado. Me asuste cuando me di cuenta que eras tú la chica que caía.
— Lo siento Lily. — Se disculpó apenada la Weasley.
La más pequeña del grupo se levantó y se secó las lágrimas que estaban próximas a salir.
— Y debo agregar que estoy de acuerdo con mi hermano. — Rose la miró sin comprender. — No debiste tratar así a Scorpius, el solo quería ayudarte.
Rose frunció el ceño y la miro enojada.
— ¿De parte de quien estas?
— De nadie. Pero deberías admitir que sientes algo por él.
Y eso fue lo que colmo a Rose. Todo el dolor que sentía en su cuerpo se había vuelto enojo hacia su pequeña prima Lily.
— Yo no siento nada por él. — Siseó. Y antes que su prima le contestase prosiguió mientras reía de forma irónica. — Que a ti te guste no quiere decir a que mi sí. Seremos primas, pero tenemos gustos diferentes.
Entonces Rose se dio cuenta que la había cagado literalmente al dejar en evidencia uno de los secretos de su prima.
Yo y mi maldita bocota. Se maldijo mentalmente la pelirroja mayor al ver la decepción en los ojos de la pelirroja menor.
Nadie dijo nada. Albus tenía la mandíbula desencajada, había sospechado hacia un tiempo atrás de lo que sentía su pequeña hermana por su mejor amigo, pero no lo había confirmado hasta ahora.
Scorpius en cambio miraba a Lily con pena, ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Ahí la razón porque la chica era tan atenta con él.
James en cambio miraba indignado a su hermana.
— Debes estar de broma ¿verdad Lily? — Pero no recibió respuesta. — ¡Maldición! De todos los idiotas te tenía que gustar precisamente el. — Espetó furioso hacia el Slytherin albino.
La chica sintió como le empezaban a caer las lágrimas, pero se las seco de inmediato y haciendo honor a su casa, enfrento a su hermano mayor con coraje y valentía.
— Si, me gusta Scorpius, pero tú no puedes decir quien debe gustarme o no. —Apartó la vista de James y se dirigió hacia Rose. — Si no te das cuenta a tiempo por lo que sientes, no dudare en intentar tener algo con Scorpius… Solo por respeto a ti no me había confesado. — Vio a Rose intentar decir algo. Y con tristeza volvió hablar. — Para cuando te des cuenta de tus sentimientos, será demasiado tarde.
— ¡Weasley, Potter! — Gritó Neville Longbottom.
Todos voltearon a ver como se acercaba corriendo el actual jefe de la casa Gryffindor, mientras que detrás de este venia Minerva McGonagall, actual directora de Hogwarts.
La nube de polvo que antes los cubría ya había desaparecido.
— ¡Por Merlin señorita Weasley! — Exclamó McGonagall. — Longbottom, tenemos que llevarla a San Mungo.
Neville antes de tomar a la chica en brazos, recito un hechizo para entablillar sus extremidades por precaución. No era muy bueno en hechizos de sanación.
Todos los presentes veían como se llevaban a Rose de ahí, todos sumergidos en sus pensamientos.
— ¡Lily! — Llegó corriendo Dominique al lado de su prima. — ¿Cómo esta Rose?
— Se la acaban de llevar.
— Bien jóvenes, todos vuelvan a sus torres. — Demandó la directora.
Se dirigieron hacia el colegio. Nadie decía nada, y Dominique miraba curiosa hacia todos lados sin comprender nada.
— Lily…
— Scor… ahora no deseo hablar, por favor.
El chico asintió.
Draco bajaba las escaleras hasta llegar a la planta baja de San Mungo. Algo le decía que ese día no iba hacer precisamente tranquilo y lo supo cuando a la lejanía vio a Longbottom fuera de la habitación a donde se dirigía.
— Longbottom. — Fue su saludo.
— Malfoy. — Respondió Neville.
— ¿Avisaste a sus padres? — Supuso Draco que se trataba de algún alumno de Hogwarts.
— Si… pero... — Neville estaba nervioso.
Draco alzo una ceja si comprender.
— Puedes ir verlos, si así lo deseas. Ahora me encargo yo. — Apuntó hacia la puerta el medimago.
El ex-Gryffindor asintió al comprender a que se refería con verlos.
Draco abrió la puerta para luego entrar a la habitación y cerrarla tras de sí, sin prestar mucha atención a la habitación.
Se acercó sin apartar la vista de los papeles que tenía en mano. En la camilla estaba recostada su paciente.
— Bien, aquí dice que caíste de tu escoba durante un partido de Quidditch. — El hombre solo escuchó un resoplido frustrado, y quitando su vista de los papeles por primera vez miró hacia la camilla.
Frente a él, se encontraba una jovencita recostada, con la pierna y el brazo hinchados por la rotura. Lo que más le llamo la atención fue su cabello, pese a que era de una tonalidad rojiza, se parecía precisamente al de ella. Sin embargo, sus ojos no los pudo apreciar, la chica los tenia cerrados.
Un cabello bastante alborotador.
Sospecho que podía tratarse de la hija de Granger. Y para salir de su duda volvió su vista al papel.
Suavizo sus expresiones, y lanzo la primera pregunta de la forma más amable que pudo.
— ¿Me podría decir su nombre?
— Rose Weasley Granger.
Y eso fue todo para confirmar la sospecha de Draco.
— ¿Edad? — Siguió cuestionando el rubio mientras rellenaba la ficha.
— 15 años.
— ¿Sabes a que altura caíste?
Vio como la chica frunció el ceño, eso le recordó a sus tiempos en Hogwarts cuando iba a fastidiar a la madre de esta y ponía el mismo gesto.
Sonrió de medio lado.
— ¿Cómo podría saberlo?, solo sé que caí, primero mi pierna choco contra el aro del campo y luego una Bludger me dio con el brazo partiéndomelo.
— ¿Y quién te hizo ese intento de entablillado? — Unas vendas mal elaboradas envolvían las extremidades de Rose. Y de forma burlesca prosiguió. — El que lo hizo es un asco en hechizos de sanación.
Por primera vez la chica rio.
— El profesor Neville. — Dijo la chica mientras abría sus ojos y miraba el techo. — Pronuncio algo mal el hechizo y el movimiento de varita. Iba a corregirlo pero el dolor no me dejaba hablar mucho.
Igual a su madre pensó Draco. La chica era igual a ella, siempre corrigiendo lo que los demás hacían mal.
Recién se había percatado de sus ojos, quien al mirarlo borro de inmediato esa sonrisa que tenía. Lástima que no eran los de Granger, había sacado el tono azul de la comadreja.
Por otra parte Rose había devuelto su mirada al techo. Justo se tuvo que topar con un medimago que era casi igual o prácticamente igual a Scorpius Malfoy. Era una versión más adulta, era… apuesto igual a él.
Carraspeó, ¿Apuesto? ¿Malfoy? ¡No! Quizás se había pegado muy duro en la cabeza.
— ¿Le puedo hacer una pregunta? — Cuestiono tímida.
— La estás haciendo. — Malfoy sonrió burlón, la chica nuevamente frunció el ceño al estilo Granger.
— Bueno, otra pregunta. — Esta vez miro al medimago. — De casualidad ¿Tiene algún hijo? Aunque sea perdido o un bastardo. — Quería asegurarse.
Draco se sentó en la silla que estaba al lado de la camilla y se cruzó de brazos mientras alzaba una ceja.
— Podría ser. — fue su respuesta.
— Lo siento. — Rose se disculpó de inmediato. El hombre la miro sin comprender. — Es solo que estoy frustrada porque mi equipo perdió y termino con mi brazo y pierna un desastre.
— Es algo que se puede arreglar, Weasley.
Draco se levantó y se acercó a una mesa, dándole la espalda a la chica. Preparo una poción para mitigar los dolores y hacerla dormir.
— Cuando estaba en segundo grado, también perdí un partido de Quidditch y caí de mi escoba. — Soltó el ojigris.
Rose miraba expectante la espalda del hombre.
El medimago no sabía porque le contaba eso a ella. Suponía que era un intento por animarla, después de ver su cara de dolor mezclada con frustración, en cierta medida la comprendía, había sentido lo mismo en cada partido de Quiddich que perdió contra Potter.
Draco se giró y le dio la pócima. La chica sin protestar se la toma, sabia a rayos.
— Gracias. — Dijo la chica, refiriéndose por el intento de ánimos.
El hombre solo asintió, mientras deshacía el intento de entablillado de Longbottom y hacia uno mejor.
— Férula. —Golpeó despacio con su varita el brazo de la chica y lo repitió en la pierna.
Rose veía como sus extremidades eran perfectamente envueltas por un par de vendas y tablillas.
— ¿Eso es todo? ¿Me podre ir? — Pregunto Rose esperanzada.
Draco rio sobre la ingenuidad de la chica.
— No, esto es el principio de un proceso largo. — Le sonrió de forma paternal, como solía hacerlo con su hijo.
No supo porque lo hizo, pero acaricio la cabeza de la chica de forma cariñosa.
Y Rose se dijo que era imposible que fuese un Malfoy por mucho que se pareciese a su némesis. El hombre era amable y se dedicase a la sanación. Su padre se lo había dicho, esa familia de sangre pura eran personas sin escrúpulos, el hombre frente a ella era una imagen paterna, y eso provoco que recordara a su padre, su amabilidad y el cariño que le profesaba. Esperaba que la fuese a visitar más tarde, porque lo necesitaba. Por mientras se quedaría con las dedicaciones de aquel hombre al lado de ella, era tranquilizador.
Iba a agradecer al mendimago, pero antes de decir algo había caído dormida.
Draco observó como la chica se quedaba dormida por efecto de la poción.
Cuando iba a abrir la puerta para salir alguien se le había adelantado, y con ella le había dado en toda la cara. Sintió un le crack en ese momento.
— ¡Rose! — Gritó una voz angustiada de mujer.
Hermione entro a la habitación sin tocar. Avanzo a pasos apresurados hacia la camilla donde estaba su hija, sin percatarse de la presencia del medimago que tenía una mano en la cara.
— Bien hecho Granger, me acabas de romper la nariz por segunda vez en tu jodida vida. — Pronunció un molesto Draco.
La mujer se sobresaltó al escuchar esa voz a sus espaldas. Se apresuró a sacar su varita y apuntar al rubio con ella.
— ¿Qué haces aquí Malfoy? ¡¿Qué le hiciste a mi hija?! — Si su rostro antes mostraba preocupación ahora solo había enojo.
Draco la miro indignado, ¿Es que acaso era ciega y no veía la bata de medimago en el?
— Si Granger, tanto tiempo, ¿Qué cómo estoy yo? Pues estaba bien hasta que llegas como una desquiciada y me golpeas con la puerta. — Seguía molesto pero contenía la paciencia.
— No estoy para reencuentros. ¡No te metas con ella!
— Para ser una maga de inteligencia innata, demuestras lo contrario. —Dijo burlón, sonriendo de medio lado.
— No estoy para bromas Malfoy. — No dejó de apuntarlo con su varita.
— Granger, pensé que eras más lista. — Malfoy empezaba a desesperarse.
— He dich…
El rubio carraspeo y apuntó hacia su bata, mientras la miraba con las cejas alzadas.
Hermione quería decir algo mientras asimilaba todo, abría y cerraba la boca como pez.
— Sé que soy sexy al punto de dejar sin aliento a las féminas. — Soltó ególatra. — Pero no pensé que también dejaba sin habla a las casadas.
La mujer frente a él le lanzo una mirado cargada de veneno.
— Tranquila leona, no le diré a la comadreja. — Rio ladino.
— ¿Eres medimago? — Evitó el tema de su estado civil.
— Esa pregunta es tonta, después de que te señale lo obvio. — Alzó una ceja. — Pero contestando a tu pregunta, si, lo soy.
— No estaba enterada. — Se relajó. Aunque volvió la vista hacia su hija. — ¿Qué fue lo que le paso?
Draco comprendió a quien se refería.
— Ahora está dormida por una poción que le di para el dolor. — Se sobo la nariz, había olvidado que la castaña se la había quebrado. — Espera aquí Granger, iré arreglar esto. — Apuntó hacia su nariz con el ceño fruncido.
Hermione vio como el ex-Slytherin salía de la habitación, observó a su pequeña Rose dormida sobre la camilla. La vio con tristeza, últimamente no lo estaba pasando bien. Durante esos dos meses que llevaba soltera se había hundido en el trabajo a tal punto que se saltaba las comidas, o si no, comía chatarra.
Ver a su hija le hacía mucha falta, se sentía tan sola, y tenerla ahí — a pesar de estar accidentada —le hace sentir paz.
Pero su paz no duraría mucho, porque cierto albino había interrumpido su momento de tranquilidad.
— Necesito que hablemos afuera. — Dijo Draco, con la nariz perfectamente arreglada, sin rastro de un daño.
La castaña se alejó de Rose limpiando una lagrima rebelde que se había escapado de uno de sus ojos.
El ojigris la escudriño al ver como se sacaba la lágrima. Pero no dijo nada, después de todo cualquier padre o madre estaría angustiado por su crío.
Ambos salieron de la habitación y Hermione siguió a Draco por el pasillo.
— No sabía que eras tan rápido en arreglar narices.
Y se di cuenta tarde de lo estúpido que había sonado su comentario cuando escuchó como se carcajeaba Malfoy. Maldito hurón, pensó.
— Soy medimago, Granger. Pensé que te había quedado claro.
La mujer no dijo nada.
Pararon frente a una puerta que sobre ella reposaba una placa plateada con el nombre de Draco Malfoy. Hermione supuso que era el despacho de este, y en efecto, lo era.
La invito a pasar. La habitación era amplia y estaba muy bien amoblada.
El rubio cerró la puerta, se sacó la bata dejándola colgada en un perchero donde reposaba un sacro gris de la misma tonalidad que los pantalones que llevaba el dueño.
Invito a Hermione a sentarse frente a él en uno de los sillones que había ahí.
— Granger, tu hija tiene rotura de tibia y peroné en la pierna izquierda y una de húmero en su brazo izquierdo. — Dijo serio Draco.
— Supongo que el proceso será largo. — Suspiró Hermione.
— Supones bien, Granger. — La peli castaño iba a preguntar cuanto tiempo, pero fue interrumpida. — Mínimo 1 mes tiene que estar aquí en observación. Recomponer esos huesos no es sencillo.
— Tendré que verte la cara durante todo un mes, Malfoy. — Arrugó la nariz.
— Para cualquiera sería un placer verme durante un mes seguido. — Dijo de forma seductora.
— Pero yo no soy cualquiera. — Dijo molesta.
—De todas formas no son de mi gusto las mujeres casadas. — El ojigris se encogió de hombros.
La bruja apretó la mandíbula e intento no soltar un improperio. Se relajó evitando el tema que delatara su soltería. No sería el hazme reír de Malfoy.
— ¿Cómo fue que te volviste medimago?
Por primera vez trataba de entablar una conversación civilizada con Draco Malfoy, y que no fuesen insultos.
Draco la miro sin expresión en su rostro. Se debatía si contestarle o no.
— Bueno, no es como si me interesara, solo me sorprendí cuando te vi. — Se sinceró la mujer frente a él.
— ¿Tus amigos nunca te mencionaron sobre mí?
Hermione lo miro sin comprender.
— ¿Qué cosa?
— Llevo 10 años en esto Granger. Acudí al último parto de tu amiga Lovegood por petición de Theo.
— ¡Pero eso fue hace 6 años atrás! Ni siquiera estuve cuando nació Emily porque estaba de viaje por trabajo.
— Pero soy el medimago personal de los Nott-Lovegood.
— ¿Qué?
— También le he recompuesto varios huesos a Albus Potter, o la chica Potter cuando se dobló la muñeca.
Hermione no dijo nada, se sentía fuera de lugar. Nadie le había comentado sobre la vida de Draco Malfoy.
— ¿Por qué eres medimago? — Volvió a cuestionar.
Draco tardó en responder, suspiró antes de contestar.
— La guerra trajo sus consecuencias y lo sabes. — Hermione asintió. — Mi familia fue la que se llevó la peor parte después de todo. Fui el único Malfoy que quedo, y me vi obligado a reinsertarme en la social mágica de alguna forma.
La castaña lo observo unos minutos, analizando la breve respuesta que le había dado. Ya no era el Draco Malfoy que la insultaba cuando eran adolescentes. Lo que había pasado hace muchos años lo había cambiado para bien, porque se había vuelto mendimago después de todo.
¡Por Merlin, habían pasado 15 años sin saber nada de Draco Malfoy!
— Podríamos llevarnos bien desde ahora. Me tocara soportar tu cara durante un mes. — Propuso Hermione, tendiéndole la mano.
Draco sonrió, hace muchos años atrás debió haber hecho las paces con ella. Tomó la mano de la castaña y la apretujo contra la suya.
— Me parece bien, Granger.
Y eso, fue el inicio de algo que en el pasado no se logró dar entre ambos.
¡Hola a todos! Y hasta aquí llega el capítulo de hoy, espero que les haya gusto… y pronto veremos un poco más de cercanía en ambas parejitas.
Sobre Draco y Hermione sé que fue algo poco lo que se vio ¡pero prometo que la otra semana se veremos más!
Para aclarar las dudas: Dominique y Lily tienen 14 años, James y Chris Finnigan ambos 16 años casi 17, y Gian Zabini 15 años. (Tanto Chris y Gian me los invente. Sobre el último de estos dos sabrán quien es el padre ¿No?)
Me disculpo por los dedazos que de seguro me mande por ahí y que no los note.
Y agradezco enormemente a todas las personas que pusieron esta historia en favoritos y seguidos,
me da a entender que tiene aceptación y eso me hace feliz — Inserta Corazón —
Y claro, muchísimas gracias a las chicas que me comentaron apoyándome a seguir con este fanfic, ¡son las mejores!
Nina (La verdad no encontraba ninguna historia de esta pareja donde sus hijos ya estuvieran más grandecitos y pudiese haber dos relaciones. Por eso se me ocurrió esta loca historia XD), SALESIA (Justamente en el comentario de ese critico me base. Tuviste toda la razón sobre Rose, la chica se cayó de su escoba por distraída por la confesión y por seguirle el "jueguito" a su primo James. Lamento decepcionarte por la actitud de Rose, pero ella es algo superficial y recordemos que Ron cuando fue a dejarla al expreso Hogwarts su primer año, ahí le dijo que no hiciera amistades con Scorpius y que lo superara en todo, Pero bueno, quizás con lo dicho por Lily hizo que algo se removiera en ella y no dudemos de su inteligencia. Sobre Harry y Hugo… pues veremos más adelante que pasa con ambos), Lorena (Muchísimas gracias por tu apoyo y por animarme a seguir con la historia, para mi es algo nuevo y has sido ese empujoncito a seguir adelante), Damalunaely (Espero que te haya sido de tu agrado el capítulo ^^), Sorcieres de la Neige (Agradezco que te interese la historia jeje, ya tendré más sorpresas sobre Scorpius).
A ustedes muchísimas gracias nuevamente.
Espero que todos los que siguen y leen la historia hayan tenido un buenísimo fin de semana y que su comienzo de semana sea excelentísimo.
Me despido y nos vemos el próximo domingo, saludos y abrazos a todos.
