Los días fueron pasando, los días se volvieron semanas y las semanas meses. Cuando menos se dieron cuenta ya era la graduación de la preparatoria de Tomoki y Sohara. Ikaros dejo de intentar ser humana y era obvio que intentaba no relacionarse tanto como antes, dejo de intentar arreglar el dolor. No volvió a poner un pie en la escuela, no volvió a probar bocado… y no volvió a mostrar sus sentimientos. Dejo de comportarse como una humana, después de todo si hubiera seguido fingiendo ser algo que no era le habría dolido aun mas.

Su único impedimento era su tiempo de vida, no era muy problemático para ella, pero Tomoki no pensaba igual. Ikaros sufriría si ellos comenzaban a estar juntos, él era débil. Porque él era humano.

Finalmente llego la conclusión inevitable. Ikaros dejo de mostrar lo poco de humanidad que tenía. Comenzó a ser más fría de lo normal, dejo de sonrojarse por Tomoki, dejo de ir a la escuela, la persona reflejada en sus ojos y corazón ya no era Tomoki. En su lugar había un lugar vacío como si nunca nadie hubiera ocupado un lugar en su corazón… Fue como si regresaran el tiempo a la fecha en que se conocieron. Un ángel sin emociones,un ser perfecto y a la vez imperfecto, un ángel que era consciente de que jamás moriría… y aun así era la cosa más triste del mundo. Si tan solo tuvieran más tiempo… si tan solo fueran inmortales. Ellos podrían amarse y ser amados el uno por el otro, pero eso jamás podría ocurrir; incluso si Tomoki decidía tener una relación con su ángel: Ella lo rechazaría sin ninguna culpa o resentimiento.

Había cambiado, el dolor la hizo sufrir lo suficiente como para perder su forma positiva de ver el mundo. Con solo mirarla a los ojos cualquiera lo notaba… ella estaba muerta por dentro, sus ojos mostraban aquellas emociones que ni sus labios ni sus acciones mostraban más.

Ambos eran incapaces de seguir soportando este dolor tan fuerte que cualquiera podría morir si lo llegara a sentir. No hay peor castigo que un amor correspondido pero imposible. Más aún porque ninguno de los dos podía olvidarse del otro y lo único que los mantenía cuerdos era el poder verse a diario. Al menos eso era antes… antes de que ella lo pidiera aquel día. El día en que termino su dolor.

-Amo...- El ángel estaba sentada del otro lado de la mesa frente a Tomoki.- Quiero pedirle algo… - Estaba mal, algo tenía que estar mal, con solo escuchar su voz podía sentirlo, estaba a punto de desmoronarse, tenía una idea de lo que quería. Ojala hubiese estado equivocado…

- Me rindo…-

-¿A que te refieres con eso?- solo alcanzo a pronunciar esa frase, si continuaba él se vendría abajo.

-Por favor… quítame la cadena. Ya no puedo soportarlo… Te amo… Te amo, te amé más que a mi propia vida. Pero es exactamente eso. Son solo palabras sin ningún significado si no podemos estar juntos. Por favor… termínalo. Quítame la cadena- esas palabras fueron las que siempre temí. Yo no quería… pero ¡¿Qué más podía hacer si ella estaba sufriendo?!

Tenía que terminarlo, de lo contrario seguiríamos corriendo en círculos. Tome la cadena y accedí a su petición. Nunca creí que ver aquella cadena desmoronándose seria como sentir una apuñalada en el corazón.

Después de mucho tiempo de no haberla visto… pude volver a verla esa hermosa sonrisa que tanto me esforcé por conseguir al menos una vez en el pasado. Estaba sonriendo

-Gracias-

Fue lo único que escuche, lo único que quería escuchar antes de verla partir

"Detenla"

En mi mente solo estaba esa acción. Creo que mis ojos estaba llorando, pero en verdad no quería apartar mi vista de ella.

"Detenla"

La vi extender sus alas y ascender lentamente al cielo. Ver como partía lleno mi cabeza de recuerdos y pesar. El mundo a nuestro alrededor parecía ir mas lento son el simple objetivo de permitirme verla lo mas posible. Era la ultima vez... yo no quería.

"Por favor detenla"

Por un momento mi boca parecía querer acceder a aquella petición de mi corazón. Ella se iría y nunca volvería a verla, pero era mejor vivir una eternidad siendo libre de este sufrimiento a vivir una felicidad efímera a mi lado que terminaría con aun mas sufrimiento. Las palabras que tanto quise pronunciar simplemente no salían de mi boca. Sentí un gran nudo en la garganta y mis manos incluso temblaban.

Puede ver sus alas moviéndose mas y mas rápido como si tuviera prisa por marcharse. Seguro era lo mejor... ella al fin seria libre. ¿No era lo que yo mas deseaba?

"¡Por favor, Te ruego que la detengas!"

Al final... no la detuve.

Ikaros aumento su velocidad de vuelo cuando perdió de vista la casa de Tomoki, se estrelló contra una gran montaña. Para eso ella ya lo había notado… sus ojos estaban llenos de lágrimas

¿Por qué no me detuvo?

-¡¿Por qué?!- Gritar todo su dolor parecía la única forma de aliviarlo.
-¡¿Por qué no puedo estar con él?! ¡Sé que he cometido muchos pecados! ¡Merezco este castigo!-
-Pero…-
-El no merece sufrir por mis pecados…-
Todas sus palabras se las llevo el viento, sus lágrimas seguían fluyendo y por primera vez en su vida se sintió completamente sola en el mundo.

Desde que conoció a Tomoki supo lo que era sentir dolor.