Cuando el sol bajaba para esconderse y el cielo se tornaba rosa y anaranjado, Sakura ya había terminado de fijar las fotos a la pared, y había tenido el tiempo justo para preparar la cama de Hinata, justo al tiempo que ella, puntual como toda Hyuga, tocaba la puerta de la casa.
- ¡Bienvenidos! - saludó abriendo la puerta de un tirón.
Hinata sonrió en respuesta, llevaba un ramo de jacintos azulados sobre los brazos, detrás de ella Naruto cargaba resoplando con dos bolsos de equipaje.
- Creí que te gustaría tenerlos en la mesa, Hanabi ha estado plantando toda la temporada.
- ¡Son preciosos! Aunque no sé si realmente tenga algo en lo que ponerlos - reconoció Sakura recibiendolos - pasen mientras busco algo para ellos.
- Con permiso - avisó Naruto dejando los bolsos dentro de casa y quitándose los zapatos como correspondía.
Sakura estaba en la cocina, rebuscando entre los muebles si tenía algún jarrón en que poner las flores mientras conseguía algo más apropiado, encontró uno que había comprado para hacer limonadas frescas en verano y se lo enseñó a Hinata dudativa.
- No creo que necesitemos esto para cocinar ¿verdad?
- No - rió Hinata haciendo un gesto con la cabeza.
La anfitriona llenó la jarra con agua fresca y la llevó al comedor para poner las flores de centro de mesa, Naruto ya se había puesto cómodo en el sofá de la salita, mientras que Hinata comprobaba el contenido de uno de los bolsos.
- ¿Lo trajiste todo? - se apresuró a comprobar Naruto, nervioso al ver que su novia revolvía tanto.
- Sí, tranquilo, estoy muy segura de que no quedó nada allá.
- Vamos Naruto, ¿no te habrá costado mucho traer sólo dos bolsas? - lo picó Sakura.
- No soy muy adepto a cargar bolsos rosas Sakura-chan - se quejó él llamándola por su apodo.
- Como sea, la verdad es que no me he ocupado de cocinar hoy, pero tengo helado y frutas, ¿les apetece?
- ¡Sí!
- ¿Nada de ramen instantáneo? - preguntó Naruto haciendo pucheros.
- Creo que tengo alguno por aquí...
- ¡Sí! Sakura-chan es la mejor - se alegró el rubio agregando a la frase un beso en la mejilla de su novia - aunque no se compara con la comida de Hinata.
- Naruto... - susurró ella poniéndose roja pero muy satisfecha con la declaración.
- Me encantan ustedes dos - dijo Sakura desde el marco de la puerta de la cocina - han pasado años pero aún Hinata se pone nerviosa a tu lado y tu entusiasmado como un niño.
- Qué te puedo decir, soy un hombre con suerte - dijo Naruto con una sonrisa engreída.
- Uh, Sakura... ¿No has vuelto a ver a ese chico... Sasori? Parecía un buen chico - preguntó Hinata recordando al único novio que le había visto a su amiga luego de Sasuke.
- Hemos hablado un poco en realidad, lo transfirieron como interno a Francia, así que pueden imaginarse que no iba a ser una relación muy productiva, pero ambos lo hablamos, nos despedimos bien, es un gran chico.
- Vaya, que lástima.
- ¿Y qué me dices del cejotas? - la picó Naruto - ¿No más cartas románticas?
- Ugh, no me hables de Lee - se quejó Sakura desde la cocina.
- ¿Hablas del hijo de Gai? - preguntó Hinata a su novio - ¿Entonces él le mandaba esas cartas a Sakura?
- Un acosador de primera - Naruto hizo una mueca - lo descubrimos con Sai espiándola y le dimos un susto de muerte, oh aquellos buenos tiempos.
- No es cortés amenazar a la gente - lo reprendió Hinata.
- Oh, créeme, en ese caso era muy necesario - defendió Sakura tendiendole el ramen a Naruto y el helado a Hinata, luego volvió a la cocina a por el suyo.
- Siento si me estoy entrometiendo - se disculpó Hinata - es solo que pareces muy solitaria últimamente, con el trabajo en el hospital y eso.
- Tranquila, sabía que tendría poca vida social cuando decidí entrar de interna. Además, ahora tengo mis vacaciones y tú estarás aquí, estoy segura de que no nos aburriremos.
- Claro que no - afirmó Hinata sonriendo aunque no estaba del todo convencida con la evasión de su amiga.
- Esto está realmente delicioso - alabó Naruto devorando el ramen en un par de segundos, luego como si no quisiera agregó - Hinata, ¿no ibas a guardar no sé qué cosa importante apenas llegaras?
- Sí, cierto - la chica se levantó a prisa y tomó el bolso más pequeño en el que había estado rebuscando antes - ¿Sakura, puedo dejar esto en la habitación?
- Claro, es la primera puerta a la derecha, la he tendido así que debería estar en condiciones.
- Te lo agradezco.
Cuando Hinata desapareció por las escaleras Naruto adoptó una expresión un tanto sombría, sorprendiendo a Sakura.
- Sakura-chan, hay algo que quería preguntarte a solas.
- Pareces preocupado, ¿qué ocurre?
- Quiero saber... ¿Qué piensas, sobre lo que pasó con Sasuke?
El nombre en boca de su amigo hizo que el corazón le diera una puntada.
- ¿A qué te refieres? ¿A lo que pasó con Itachi?
- No, me refiero a... - Naruto se levantó para ponerse frente a ella, se puso de cuclillas y la miró directamente a los ojos - Sakura-chan, ¿qué harías si Sasuke volviera?
- Si... Si volviera - tartamudeó Sakura dejando el helado sobre su regazo - te refieres a...
- Eres mi hermana - le dijo su amigo con total seriedad - y todos vimos por lo que pasaste cuando se fue, pero yo lo vi mucho más, te apagaste por mucho tiempo, casi ni parecías ser tú...
- Naruto - dijo ella nerviosa como quitándole importancia - eso ya lo superé, fue una etapa.
- No me mientas a mí - le ordenó el chico.
- ¿Por qué...? ¿Por qué lo preguntas ahora? - Sakura sintió como la punzada en su corazón se hacía más grande.
La foto era la culpable, ella había logrado suprimir todo recuerdo de su relación con Uchiha Sasuke, lo había olvidado enterrandolo en su mente durante cuatro años, la foto había traído de vuelta un sentimiento que creía haber olvidado, y aquella horrible sensación, esa asquerosa sensación de soledad que tenía desde que la había abandonado. Sintió sus ojos quemar por las ganas de expulsar lágrimas, pero se contuvo mirando al suelo.
- Porque hace dos días recibí una llamada telefónica de Kakashi-sensei.
- ¿Kakashi Hatake? ¿El profesor? - Naruto asintió.
- Sasuke va a volver.
