Era de noche en la ciudadela. Las persianas del apartamento estaban cerradas, impidiendo la entrada de la luz de los carteles. Casi todas las luces en el apartamento estaban apagadas, con la luz del fuego de la chimenea como única fuente de luz del lugar. Frente a este, sentadas en el sillón, se encontraban la comandante, con su brazo alrededor de su amada Asari. Mientras que Liara apoyaba su cabeza en el hombro derecho de Karina, mientras que su brazo tocaba el izquierdo.
El ambiente estaba acompañado por una tonada tranquila. Mientras dejaban pasar el tiempo.
En la pequeña mesita frente a ellas, había dos copas y una botella de vino abierta. Hoy era un día especial para ambas. Por un lado, Liara había recibido la confirmación de la editorial, iban a publicar su libro sobre la cultura Proteana. Ella, con un poco de ayuda de Javik, había estado trabajando por mucho tiempo en ese proyecto. Y ver como su trabajo era finalmente valorado la hacía sumamente feliz. También habían llegado los estudios que confirmaban que Karina se encontraba una vez más en perfecta salud. Pero no era esa la razón principal de que estuviesen celebrando.
- Cuesta creer que solo hayan pasado unos pocos meses – dice Karina, pensando como hacía poco habían estado peleando la más grande guerra de la galaxia – Cuando todo esto empezó ¿quién diría que terminaría saliendo con toda una autora publicada?
- Me parece que "heroína de la galaxia y avatar de la victoria" es un poco mas impresionante que el libro de una simple arqueóloga – le contesta, sonriendo por el halago – además, esta autora no habría podido publicar su libro de no ser por cierta comandante.
- Cierta comandante no habría salvado a nadie si cierta arqueóloga no estuviese allí para armar el rompecabezas – le responde.
- quizás tengas razón, puede que sea un poco demasiado buena para ti – admite, a modo de broma
- Solo trataba de ser modesta – contesta. A continuación, ambas empezaron a reírse juntas.
Una vez tranquilas, vuelven a quedarse en silencio, observando el fuego.
- She… Karina… ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? – le pregunta, curiosa.
- ¿Te refieres a cuando destruí esas ruinas? Un poco difícil de olvidar – le responde, para en seguida añadir – Es difícil olvidar el día que conoces a la mujer más hermosa del universo.
- Solo dices esas cosas.
- Y aún hoy lo afirmo.
- Ese día fue el día mas feliz de mi vida – admite, avergonzada por lo que acababa de decir – me sentía un poco como una doncella en una de las historias de justicieras que mi madre solía contarme. Tu eras como una justiciera. Eras la brava guerrera que enfrentaba increíbles peligros para salvar a su amada.
- Y tú eres como la hermosa princesa de un cuento de hadas. Encontrarte justifica atravesar cualquier peligro – declara. Apoyando su cabeza sobre la de Liara – Feliz aniversario, cariño.
- Feliz Aniversario – le responde liara. Para luego quedar ambas en silencio. Sin necesidad de decir nada. Simplemente disfrutando del momento, rodeadas por la luz del fuego, mientras la noche seguía su curso.
