"¡Allara!, ¡Allara!" Una voz resonaba en mi cabeza, como si me estuviesen llamando. Mi cuerpo estaba tumbado en alguna parte. Sentía que me respondía poco a poco y empezaba a sentirme incomoda. Comencé a palpar el suelo con mi mano y me di cuenta de que probablemente era un césped, bastante frio en realidad.
"¡Allara! ¿Me oyes?" Seguía escuchando esa voz, pero no lograba que mi voz se escuchase. Conseguí abrir los ojos con dificultad y me quedé observando el paisaje. El cielo estaba totalmente azul, pero se veía alguna nube a lo lejos. El viento soplaba lentamente y hacía que el ruido de los árboles te relajase. El problema es que podía oír coches y algún perro aullando al fondo.
Volví a oír la voz.
"¡Allara! Responda, por favor." La voz sonaba como… ¡un eco! Por fin, mis labios se movieron y conseguí que se me escuchara.
"¡Sí! Estoy bien, estoy bien." Grité tan fuerte como pude y al parecer eso llamo la atención de un par de señoras que paseaban. Las podía ver al revés, ya que seguía tumbada en la hierba.
"¡Menos mal! Pensábamos que habíamos metido la pata. Pero no grite, con un pequeño susurro podremos escucharla, no se preocupe."
"Lo siento, me dejé llevar por el momento." Ahora hablando mucho más bajo.
Las señoras siguieron su paseo cuando me senté y les sonreí dulcemente. Entonces me fijé, el lugar se veía exactamente igual a la rivera del anime de Inazuma Eleven. La cuesta llena de hierba, con escaleras para bajar al campo, situado al lado del río. Era exactamente igual. Además todo se veía como en un anime, personas con ojos enormes y cabellos de diferentes colores y formas. Era increíble, os juro que me habría gustado poder sacar fotos para llevarlas a casa a mi vuelta. Pero no era tiempo de pensar en eso.
Expliqué a mis superiores, que será como llame ahora a la gente del mundo real, que me sentía bien y como veía mis alrededores. Y como no puedo ocultarlo más, sí, estaba en el anime de Inazuma Eleven GO, justo después de los acontecimientos sucedidos en Inazuma Eleven Go Chrono Stone. ¿No os parece una pasada? Sin contar que viviría cinco años aquí. Era un sueño hecho realidad.
"¿Qué debería hacer?"
"Lo primero, busca un espejo, un sitio donde puedas ver tu apariencia al completo. Diseñamos tu avatar lo más parecido posible a ti. No creo que tengas problemas en adaptarte a él." Genial, me vería como en un anime. ¿Nunca habéis intentado crearos un avatar en Internet? Pues os puedo asegurar que esto era muchísimo mejor.
"Estupendo, pero ¿Y si me piden mi documentación o me preguntan por mis padres?" La verdad es que me tenía bastante preocupada. La policía o el FBI podrían tomar cartas en el asunto. Una niña sin identidad, sería la noticia del año.
"Puedes estar tranquila. En el bolsillo izquierdo de tu pantalón debería estar tu carnet de identidad y los papeles necesarios. Hemos creado una identidad totalmente nueva en ese mundo. No tendrás problemas si te aprendes tu historia."
"De acuerdo, deme un momento para confirmarlo." Y allí estaban chicos, todo lo que me haría falta lo tenía en mis manos. La historia de mi vida resumida en el papel era algo así.
Me había mudado sola desde un pueblecito cercano. Mis padres me mandaron allí porque quería jugar a fútbol en el Raimon y me hospedaría en… bueno, ya sabéis donde ¿no? ¡La casa de huéspedes de Aki! Es decir, donde vive Tenma. Por un momento noté como mi cuerpo iba a estallar de la emoción, una persona hiperactiva no se podría comparar conmigo en este momento.
Fui corriendo hasta la tienda de ropa más cercana e hice como que me iba a probar algo de ropa para poder meterme en los probadores, con suerte, tendrían espejo.
No creo que os pueda describir la emoción que sentí al verme. Mi pelo marrón oscuro estaba totalmente suelto y ondulado, brillaba como nunca y caía sobre mis hombros. Su tacto era esponjoso y suave a la vez. Era la primera vez que pensaba que tenía un pelo bonito. Mis ojos eran enormes y se podía notar su color miel perfectamente. Por último, mi ropa se formaba de unos vaqueros cortos, una camisa blanca corta, con una gran estrella negra en medio y unas Vans negras. Bastante simple, pero también cómodo.
Me fijé en que llevaba un reloj de muñeca y miré la hora. Las cinco de la tarde, tiene gracia, parece que ese número me perseguirá durante un tiempo. Salí de la tienda y volví a la ribera, intentando esquivar a las personas que se me cruzaban. Al llegar me senté debajo de un árbol, porque el calor me estaba matando y comencé a hablar de nuevo con los superiores. Posiblemente aunque no dijesen nada, me estarían observando en todo momento.
"Mi atuendo se ve bastante bien, no habéis hecho un mal trabajo." Me sentía en la necesidad de elogiarlos.
"Gracias, supongo. Recuerda que no puedes rebelar tu autentica identidad, tampoco hablar con nadie sobre el mundo real, ¿entendido?"
"Sí."
"Bien. Lo siguiente que tendrás que hacer es ir a la casa de huéspedes. Por la hora que es, todos los alumnos estarán en el colegio. Aprovecha ese tiempo para llegar hasta allí y acomodarte en tu nuevo hogar. Después, tendrás tiempo libre. Mañana será un día largo, así que descansa."
"Gracias." Ese gracias fue de corazón, tantas cosas nuevas en un mismo día me estaban haciendo gastar muchas energías. Al momento de pensar eso, una maleta apareció a mi lado.
"Ahí está todo lo que puedes necesitar para vivir, como ropa y cosas de aseo personal. Todo estaba en la lista que enviaron tus padres." Que en realidad hice yo, por supuesto. Pero eso era algo de lo que no se podían enterar.
Cogí la maleta y me encaminé a la casa de huéspedes.
No tuve muchos problemas en llegar, gracias a las indicaciones de mis superiores y al de unos minutos ya estaba delante de la casa. La antigua gerente del Raimon me saludo amablemente y me ayudo a meter las maletas en mi nueva habitación. Me explicó que en la casa había más personas, por lo que tendría que seguir pequeñas normas para el baño, desayuno, etc. Cosas cotidianas del día a día.
También me habló sobre Tenma y yo me tuve que hacer la inocente un par de veces, fingiendo que no lo conocía. Después de ayudarme a colocar algunas cosas en mi habitación se fue dejándome sola y me dijo que si necesitaba algo o no entendía algo la llamase. Era tan considerada como siempre se vio en el anime. Sonreí para mí misma y terminé de ordenar toda la habitación. Se podría decir que era parecida a la habitación de Tenma, solo que las cosas eran de color rosa, algo que me molestaba un poco. Definitivamente, no era mi color favorito.
"¿No te gusta?" Ahora que me había acostumbrado a no oír el eco, volvió.
"No es eso, bueno sí. Pero no puedo hacer nada, no es como si pudiésemos cambiar cada detalle de este mundo."
"En realidad sí." Eso me dejó literalmente en shock. ¿Cómo que sí? "Podemos cambiar pequeñas cosas cómo el color, pero también modificar pensamientos o incluso borrarlos. Todo mientras tu estés presente."
"¿Quieres decir que tenéis control absoluto?"
"No. Hay algo que no podemos cambiar." Se escucho un pequeño suspiro y después silencio."Las personas. No podemos modificar a las personas, ni sus sentimientos. Lo único que podemos alterar, son sus recuerdos. Eso es todo." Empezaba a entender mejor las cosas.
"No hace falta que lo cambiéis."
"¿Por qué?" Su voz sonó confundida.
"Quiero que las cosas sean lo más reales posibles. Dejemos todo como esta. Seguro que ella me dejo este cuarto pensando en mí. Porque así es ella." Me reí un poco mientras miraba por la ventana de mi nueva habitación como Aki le daba de comer al perro de Tenma.
"Como quieras. Nosotros te dejamos ya, mañana cuando despiertes estaremos listos con nuevas indicaciones, descansa bien."
"Igualmente, gracias." Y pude escuchar como sí colgasen una llamada. Luego, silencio. Me tumbé en la cama y pensé en todo lo que me esperaba, pensé tanto, que acabe quedándome dormida.
…
De repente oí como la puerta de mi habitación se abría lentamente. Casi al mismo tiempo, se escucharon pasos de varias personas.
"¿Esta es la chica nueva?" Su voz se me hacía familiar.
"¡Para Tenma, o la despertarás!" ¡¿Tenma?!
"Vamos Aoi, si estamos hablando muy bajito." ¡¿Aoi?!
"Shinsuke no le sigas el juego a tenma."¡¿Shinsuke?!
No aguanté más y abrí los ojos. Y allí estaban amigos, Aoi, Tenma y Shinsuke. Los tres parados mirándome de arriba abajo. Estaba tan nerviosa, que casi no podía hablar.
"¿Veis? ¡Ya la habéis despertado!" Aoi les empezó a echar la bronca a los dos chicos. Por un momento me alegre de que se tomase su tiempo, porque seguía sin poder articular palabra. Además mis superiores no estaban, ¿qué debía hacer? Cerré los ojos con fuerza, me sentía perdida y sola. Entonces, sentí una mano encima de la mía. Era pequeña, pero inesperadamente cálida.
"¿Te encuentras bien?" Shinsuke me miraba preocupado a pocos centímetros de mí, mientras Aoi seguía echándole la bronca a Tenma. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Es qué no había venido a demostrar que las relaciones entre nosotros y ellos eran posibles? Si seguía así no conseguiría nada.
"Sí estoy bien, tranquilo." Cuando mi voz se escucho, los tres se giraron hacia mí y me sonrieron casi al mismo tiempo.
"Mi nombre es Shinsuke y estos son Tenma y Aoi." Dijo Shinsuke señalando a los otros dos. "Encantados." Dijeron mientras me sonreían muy animados.
"Yo soy Allara y acabo de llegar a la ciudad. Me encantaría que fuésemos amigos." Sonreí todo lo que puede y la cara de Tenma se iluminó.
"¡Pues claro! Y podremos jugar al fútbol juntos." ¿Fútbol?... ¡Claro!, se me había olvidado por un momento el fútbol. Pero yo no soy nada buena en el fútbol, me gusta pero hasta ahí. Solo he jugado en la portería de pequeña y no tengo ninguna supertecnica. Más importante aún, ¿Cómo no se me ocurrió esto antes?
"¿No te gusta el fútbol?" Supongo que mi silencio hizo que se plantearan varias opciones.
"¡Sí! Me gusta, me gusta mucho. Solo que no se si sabré jugar muy bien." Al menos fui sincera.
"No te preocupes, nosotros te enseñaremos si hace falta." Dijo Shinsuke con la misma energia que Tenma segundos atrás. Aoi se sentó junto a mí en la cama y me guiñó el ojo.
"Puedes estar tranquila." Y os parecerá mentira, pero esas palabras me calmaron de verdad.
Aki entró en mi habitación poco después con pastel y zumo para todos. Nos sentamos alrededor de la mesa de mi habitación y comenzaron a contarme todo lo que les había pasado desde que llegaron al Raimon. Estos chicos son demasiado abiertos, en fin, mejor para mí. Y aunque yo ya me sabía toda la historia, no pude evitar sentirme emocionada o reírme por como lo contaban todo. Era mucho mejor que verlo detrás de una pantalla, la forma en que ellos mismos te explicaban las cosas eran tan humanas… En ese momento, sentí como si fuesen totalmente reales y me encantó esa sensación.
Parece que el primer capítulo no tuvo tanto éxito, pero era lo que esperaba. A veces explico demasiado los alrededores o lo que piensan los personajes y me voy por las ramas. Espero que estés disfrutando.
