Título: Arrojados en el pasado: Primer encuentro

Título Original: Thrown into the Past: First Meeting

Autora: SkyGem

Traductora: Xanyxhi

Resumen: Un Tsuna de cuatro años de edad y compañía son enviados al pasado, y Giotto y sus guardianes tienen que encargarse de ellos, sin saber que esos niños un día serán sus sucesores. Fic de viaje en el tiempo. No pairings. Primero de la trilogía AeeP (ingles: TItP)


SkyGem: Wow, hasta el momento, a esto le está yendo mejor que a RaF… No estoy segura de como sentirme con respecto a eso XD ¡Pero sé que estoy realmente feliz! Cerca de 30 reviews en dos días, ha pasado un tiempo desde que eso me pasó. ¡Muchísimas gracias! De todas formas, a seguir con la historia


Capítulo II

Oh Dios, ¡hay dos!


Daemon, quien se encontraba en su camino a casa después de su última misión en Roma, miró sospechosamente lo que tenía enfrente de él. Nunca, ni en sus más locos sueños, había imaginado que hubiese otra persona en el mundo con un cabello que fuera remotamente similar al suyo.

Y repentinamente encontrar a dos niños con peinados casi idénticos lo fastidiaba sin medida; sin mencionar que la cara del mocoso también era similar a la de él, y esto le fastidiaba aún más… al menos la niña para nada se parecía a él.

—¿Quiénes demonios son ustedes? —preguntó Daemon al chico, quien le estaba mirando ferozmente.

—¿Quién demonios eres ? —replicó el niño, mirándolo con sus ojos desiguales; ahora, ¿cómo pasó eso? El Guardián de la Niebla estaba muy seguro que nadie podía nacer con un ojo rojo… ¿O sí?

Con su ceja temblando un poco, respondió.

—¡Yo te pregunté primero, mocoso! De todas formas, ¿acaso tus padres nunca te enseñaron a respetar a tus mayores?

—¡No tengo padres! —gritó el niño—. ¡Ahora aléjate de mí, tú maldito pedófilo!

—¿Pe-Pedófilo? —preguntó Daemon, retrocediendo en sorpresa. Dejando que su ira le abrumara, soltó una ilusión de cientos de serpientes, enredándose alrededor del pequeño niño. El niño lo sorprendió, sin embargo, mostrándole que él también podía usar ilusiones.

Después de una larga y tenaz batalla, los dos ilusionistas cayeron al suelo, jadeando. Durante todo el episodio, la niña, quien había sido olvidada hace tiempo, sólo se sentó ahí, observándolos silenciosamente.

Sintiendo su atenta mirada, Daemon volteó a ver a la niña, quien rápidamente desvió su mirada.

—¿Qué hay con tu hermana? —preguntó finalmente al niño, cuyo nombre aún no sabía.

—¡No es mi hermana! —refunfuñó, mirando hacía otra parte—. Ni siquiera sé quién es. Es solo que cuando repentinamente aparecí aquí, ella estaba conmigo.

—¿Aparecer aquí? —preguntó Daemon inquisitivamente.

—Juzgando por la vestimenta que tú y todos los demás parecen estar llevando y el ambiente general, diría que estamos en algún período de tiempo del siglo diecisiete. Pertenezco a unos cuatrocientos años en el futuro —dijo el niño, encogiendo indiferentemente sus hombros como si ser arrojado siglos en el pasado fuese costumbre para él.

Daemon dejó salir una risa a todo pulmón; le estaba empezando a gustar éste chico.

—Del futuro ¿eh? —preguntó escépticamente.

—Es correcto —dijo el niño, mirándolo con los ojos entrecerrados—. Y por la apariencia de su ropa, ella probablemente es del mismo tiempo.

Por primera vez, Daemon notó, con sorpresa, que sus ropas en efecto eran algo extrañas. Con una pequeña sonrisa burlona, decidió que los acompañaría en su pequeño "juego"… por ahora.

—Kufufu, ya veo —dijo—. Entonces si ustedes son del futuro, ¿deduzco que no tienen a donde quedarse mientras están aquí?

—Pensaremos en algo —dijo el niño con ojos desiguales, y Daemon levantó una ceja. A pesar de decir que no conocía a la chica, ese pequeño niño parecía estar encariñado con ella.

No queriendo que perder sus nuevos juguetes tan rápido, el Guardián de la Niebla dijo.

—Bueno, ¿Por qué no se quedan conmigo y mi Famiglia en la mansión Vongola?

—¿Vongola? —repitió el niño, una extraña expresión apareciendo su rostro—. Ya veo —dijo—. Juzgando por las ilusiones, tú debes de ser el Guardián de la Niebla de Vongola Primo, Daemon Spade, ¿cierto?

—Oh, ¿me conoces? —preguntó, sintiéndose extrañamente emocionado.

—Por supuesto, la Vongola es la Familia más influyente en toda Italia, todos saben de ellos —dijo el niño lentamente, como si le estuviese hablando a un crío o un idiota.

—¿En serio? —preguntó el ilusionista mayor emocionadamente, de alguna forma creyendo más y más la historia del niño—. Muy bien, tendrás que decirme más acerca de eso cuando lleguemos a la mansión.

—No es que sepa tanto de eso —bufó el niño—. Era de la Familia Estraneo antes de que fueran… destruidos. Odio todo lo que tenga que ver con la mafia.

—Entiendo —dijo Daemon pensativamente—. Bueno, si vienes conmigo, tendrás la oportunidad de ensuciar la oficina de un jefe mafioso y cabrear a su mano derecha mientras estás en ello. Incluso me aseguraré de que no te vayan a matar.

El pequeño niño pareció pensarlo por un momento, luego asintió y dijo.

—Kufufu, parece que tenemos un trato entonces, Spade. Por cierto, soy Mukuro Rokudo y ella es Nagi.

—Pensé que dijiste que no la conocías —dijo Daemon curioso.

—No la conozco —dijo Mukuro encogiéndose de los hombros—. Pero antes de que llegaras, traté de hablar con ella, pero parece que no habla italiano, sólo algún idioma asiático. Japonés, creo. Todo lo que pude entender fue que su nombre era Nagi.

—Ya veo —dijo Daemon pensativamente, mirando hacia la niña—. Es un placer conocerte, Nagi-san —le dijo a ella, sus ojos se abrieron como platos.

Haciendo una profunda reverencia, dijo:

Hajimemashite, Spade-san

Daemon sonrió cuando ella respondió, y Mukuro sólo miro alternadamente entre ellos dos.

Llámame Daemon —dijo el Guardián de la Niebla, extendiéndole su mano en invitación—. Tu amigo aquí me dice que están perdidos. ¿Por qué no vienen a vivir conmigo hasta que encuentres una manera de ir a casa?

Nagi miró atentamente al extraño hombre con duda. Se le había enseñado muchas veces que nunca debía de confiar en extraños, especialmente los apuestos, ¿pero esas reglas aplicaban aquí? Estaba atrapada en quién sabe dónde sin ninguna opción de regresar a casa por el momento, y de todas formas moriría si no lograba encontrar una solución pronto.

Finalmente, después de dudar un poco, Nagi tomó su mano y sonrió, permitiéndole que la dirigiera a donde sea que viviese.


Giotto tenía los ojos abiertos en asombro. No podía creer lo que estaba pasando frente a él.

El normalmente calmado e imperturbable Alaude se miraba como si estuviese a punto de explotar, y todo era gracias al pequeño peliplata de quien había aprendido que su nombre era Hayato Gokudera. Ni siquiera G podía hacer enojar tanto a Alaude como lo había hecho Hayato, y lo asombroso del caso era, que el niño ni siquiera estaba tratando.

—Te preguntaré una vez más —dijo el pálido rubio en una voz a duras penas templada—, y ésta vez me responderás apropiadamente. ¿Cómo ingresaste a la mansión?

Hayato meramente desvió su rostro y cruzó sus brazos.

—Ya te he respondido muchas veces. Si aún no lo captas, entonces no tengo ninguna razón para hablar contigo nunca más.

El control de Alaude, finalmente, finalmente se rompió en dos y embistió al niño.

Lanzándose hacia adelante, G y Giotto agarraron cada uno un brazo, intentando pararlo de mutilar ese pequeño y molesto mocoso. La única razón por lo que no lo había hecho antes era porque Giotto lo había amenazado en desmantelar su red de información.

Las últimas dos horas, se las habían pasado encerrados en la sala de interrogación, tratando de extraer información de los niños para saber cómo y por qué estaban en propiedad Vongola. Hasta el momento, habían encontrado absolutamente nada.

Giotto, masajeándose la sien, tratando de disipar el masivo dolor de cabeza que estaba teniendo, estuvo a punto de empezar a hablar otra vez cuando la puerta se abrió y Daemon entró caminando a pasos largos, una sonrisa burlona en su rostro.

—¡Les he estado buscando por todos lados! —gritó triunfantemente—. ¡Tenemos invitados! —al decir eso, dos niños salieron de detrás de él, y cuando Giotto vio su cortes de pelo a lo piña, se congeló del horror.

¡Oh Dios, habían dos de ellos!


SkyGem: ¡Estoy muy arrepentida de que esto haya sido tan corto, chicos! Les prometo que se los compensaré, ¿de acuerdo? ¡Así que por favor díganme que les pareció!

¡Hasta la próxima, entonces!


Xanyxhi: ¿Ven cómo dije que no prometía nada? Ni "Verano para recordar", ni "Un amor aun por florecer". Al final terminé de traducir ésta más rápido. Mi justificación es que los capítulos de ésta son más cortos.

En fin, ¿qué les pareció la traducción? Si hay algo que no esté claro me avisan, ¿vale?

No esperen actualización por un tiempo. Con suerte y traigo un nuevo capítulo para alguna de las otras traducciones la próxima semana.

Nuevamente, ¡gracias SkyGem, por dejarme traducir tu historia!