Hola, a todos. En el anterior capítulo no puse la respectiva Nota de Autor... Así que disculpas por ello, recién me empiezo a familiarizar con la forma de edición de el sitio.
Solo diré que como bien se puede leer en el Sumary esta es una historia AU, es decir, un Universo Alternativo. Las protagonistas son Quinn y Rachel, aunque tendrán sus participaciones Santana y Brittany... a decir verdad, es mi primer Fanfic con Faberry por protagonista; así que me llevará un poco de tiempo que los capítulos se lean naturales. Una disculpa por ello.
También les adelantó que esto es lo que viene siendo una precuela, ya que después de esta historia subiré la que fue la idea original de todo esto. Espero, llegar al final al menos de esta primera historia con una buena recepción.
Por cierto, hay que aclarar que este Fic esta ambientado en los años 70 y 80. Y por lo demás, poco a poco irán conociendo a los personajes. Sin embargo, creo que por última anotación debo aclararles algo... los personajes han cambiado de apellidos. Así pues:
Lucy Q. Hotchner, es Quinn Fabray.
Rachel Luchesse, es Rachel Berry.
Brittany Gotti, es Brittany Pierce
Santana Suazes, es Santana Lopez
Finn Devino, es Finn Hudson
Sammuel Delacroce, es Sam Evans
Hay otro par de personajes que habría que aclarar, pero lo haré cuando hagan sus respectivas apariciones. Sin más, me despido de momento... espero que les agrade.
"Escuela Preparatoria Pública de New York" se leía en una placa en los jardines principales del edificio. Suspiré mientras apretaba un poco la correa de mi mochila, nunca me ha gustado ese aire de ser la nueva de la clase; y ahora había que aunar el hecho de que los últimos dos años los había cursado en casa. Casi se podría decir que había olvidado como era ir a una escuela con chicos de mi edad por doquier. Sencillamente, escalofriante.
Voltee a ver a mis espaldas, papá seguía estacionado justo donde me había dejado bajar. Me sonrío con orgullo y satisfacción, entonces lo supe no podía echarme atrás y decir que quizá quería seguir estudiando en casa.
-Diviértete princesa- grito eufórico justo antes de arrancar el vehículo, dirigiéndose seguramente a la base policíaca en la que ahora trabajaba, sonreía forzosamente y me di la vuelta. Justo después estaba de bruces contra el pasto que adornaba el lugar.
-¡Fijate por donde vas, idiota!- dijo una chica en un acento que remarcaba su extranjerismo. Seguramente sería latina o española.
-¡Fijate tu estúpida! Yo estaba parada justo aquí solo me di la vuelta... Has sido tu el estorbo- contesté mientras me levantaba del suelo
-¿Yo? Ahora resulta... Pero si has sido tú la que se dio la vuelta sin más. Deja que me levanté y te haré saber quién es la estúpida aquí... Querrás nunca haber venido aquí-
-A vamos... te estoy esperando- contesté con mi ira borbotando al mil, esto no se quedaría así.. Acababa de regresar a mí la vieja perra Hotchner.
La chica se levantó del suelo, cuando estuvo frente a mí me dio una fuerte mirada acusadora; la cual, por supuesto, respondí. Ella sonrío con desdén, comenzando a arremangar las mangas de su chaqueta de cuero.
-Santana Suazes Fajardo... ¡¿Que diablos estás haciendo?!- cuestionó una mujer que me pareció conocida, justo un par de metros detrás de la chica frente a mí
-Nada... Solo pongo en su lugar a esta...-
-¿Perdona?... "Esta" tiene su nombre- le contesté molesta
-No me importa... es igual de irrelevante que el número de habitantes de este país- contestó la chica, pero justo entonces la mujer de tez algo bronceada la tomo por el brazo izquierdo aplicando algo de fuerza; lo supe por el gesto que se instaló en el rostro de la chica.
-Disculpate Santana...- indicó la señora
-¿Porque? Ella me tiró al suelo- se defendió
-Santana... haz lo que te digo o ese Camaro que quieres jamás llegará- amenazó la mujer mirando con severidad a quién supuse era su hija
-Pero mamá...- volvió a quejarse la chica, su madre le miró seriamente un par de segundos; Santana suspiró resignada mientras volteaba a verme con desprecio
-Disculpas...- dijo entre-dientes
-Ni ella ni yo te hemos oído-
-Disculpa... como quiera que te llames...- su madre le miró de nuevo severamente
-¿Como que "como quiera que te llames?- reprendió la mujer, de nuevo
-Es que no sé su nombre- se excusó la chica
-¿Cuál es tu nombre hija?- preguntó la señora
-Lucy Hotchner- contesté
-Disculpame Lucy- dijo Santana aún con ese desdé impreso en su voz
-Bien, ahora... Intenta hacer amigos y deja de pelear con todos- dijo su madre mientras le palmeaba las mejillas y poco después se iba. Santana suspiro pesadamente
-Lo siento...- dije antes de que ella reanudara su andar
-Claro que lo haces... Y ahora hasta nunca... espero- Santana reanudó su andar hacia la entrada del edificio, justo donde el resto de chicos se aglomeraban; cada vez más, debido a la cercanía del inicio de clases.
Miré de nuevo el edificio, intentando darme una razón para seguir allí y no ir a dar un tour por la ciudad. Entonces la música proveniente de un automóvil deportivo último modelo me llamo la atención; "Woman in Love" era una canción muy vieja para mi gusto y sin embargo por algo llamó mi atención.
-Pero Finn, lo que te diga o deje de decir mi padre no tiene ningún veredicto final en mis decisiones... Soy mayor, me se cuidar sola. No te necesito como guardaespaldas sino como novio- argumentó la castaña de baja estatura, mientras bajaba del automóvil de un brinco
-¡Abre la puerta!... Oh, vamos Rachel. Te lo he dicho muchas veces... No bajes de ese modo, no es adecuado para tu imagen y mucho menos para la integridad de este precioso- dijo un chico de considerable altura, mientras se acercaba a la puerta del copiloto y comenzaba a revisarla como buscando una imperfección
Era una escena algo graciosa, no sólo por lo opuestos que se veían la dulce pareja: el vestía como un rockero empedernido, muy al estilo de Jim Morrison; mientras que ella vestía un perfecto atuendo que podría jurar haber visto en la última edición de Vogue... también por la forma en que el chico escrutaba milímetro a milímetro de su automóvil, con una cara de concentración que parecía demasiado para sí. Suspiré, era hora de dejar de chismosear en la vida ajena y comenzar a caminar rumbo a la dirección en busca de mis horarios y demás formalidades. Busque aquel papel que me había dado mi padre esa mañana para presentar con la secretaria; finalmente lo encontré en medio de una de mis libretas, sonreí aliviada. Entonces alcé la vista y me topé con una mirada marrón que irradiaba euforia como si de un momento a otro toda esa energía fuera a estallar y encender el lugar, un extraño nudo se instaló en mi garganta acompañado de un cosquilleo que ocupaba mi abdomen. Ella sonrío mostrando su perfecta dentadura y a su vez me hizo sonreír a mi de la manera más sincera que había llegado a sonreír desde hacía dos años.
La campana que anunciaba el inicio del día escolar sonó, el chico del automóvil puso un brazo alrededor de la castaña y antes de siquiera poder contestar aquel ademán de mano que ella me regalo; fui arrastrada a clase gracias al tumulto formado por los chicos que llegaban tarde a clases.
