Capitulo 2

Habían pasado dos días desde que la afamada antropóloga forense había encontrado al pequeño Harry y llamado a su amigo Jack como respuesta a no saber qué hacer para después de eso ver como su propio amigo desaparecía completamente delante de ella sin dejar rastro alguno con el bebé en brazos, se encontraba en el avión de regreso a Washington D.C., no había podido coger ninguno de los anteriores, Jack le había prometido que le explicaría de que iba todo eso, aunque ella no le encontraba ningún tipo de explicación lógica. Por fin tras varias horas de vuelo llegó al aeropuerto, se bajó del avión y camino por la terminal, arrastrando su maleta y cargando su bolsa de viaje; tomo un taxi a la salida de la terminal y se dirigió directamente al laboratorio pues según la hora que era lo más seguro era que Jack estaba ya allí y tenía urgencia por aclarar que eran esas cosas raras y difíciles de explicar de hace dos días. Nada más llegar al laboratorio, se acercó a Hodgins

- Tenemos que hablar – le dijo Jack al verla – tengo que explicarte unas cuantas cosas

- Vamos a mi despacho

Ambos subieron por las escaleras quedando por encima de la plataforma donde examinaban preliminarmente los huesos, entraron en el espacioso despacho de la doctora Brennan y se sentaron en la mesa del despacho en la posición habitual jefa – subordinado; Temperance se sentó preparada para analizar exhaustivamente cada punto de la conversación

- Comenzare por el principio – dijo Jack – la magia ha existido desde los albores de la humanidad y yo soy un mago

- La magia no existe, Jack

- Mmm… recuerdas lo que paso hace dos días, cuando desaparecí con el pequeño Harry de la habitación del hotel, eso se llama aparición, desapareces de un lugar y apareces en otro segundos después - explico Jack

- No puede ser, aquello debió ser una alucinación debido al cansancio

- ¿Estas cansada ahora?

- No

- Bien entonces – Jack sacó la varita y apunto a los pesados libros de ciencias forenses que había en la mesa de Brennan - ¡wingardium leviosa! – los libros comenzaron a flotar el él aire siendo manejados por la varita

- Eso puede deberse a un campo electromagnético

- No hay campos electromagnéticos en esto, es magia – contraargumento Jack – apunto al sofá transformándolo en un cerdo

- Vale, acepto que existe la magia es molecularmente imposible que la materia inerte del sofá comparta estructuras con la materia viva que supone el cerdo

Hodgins regreso el sofá a su estructura original, satisfecho por haber conseguido convencer a su jefa, decidió que era el momento de contarle la historia del niño

- Vale aparte de la magia existen dos sociedades en un mismo espacio, la sociedad mágica y la sociedad no-magica; para aclararnos los llamaremos mundo mágico y mundo muggle simultáneamente – comenzó a explicar – al igual que el mundo muggle, el mundo mágico también tiene sus guerras, la última termino el pasado 31 de octubre, tras años de oscuridad, y ese niño que encontraste es ahora mismo considerado un héroe en ese mundo mágico por aquellos que se oponían al mago oscuro que había provocado esa guerra y una molestia por aquellos que estaban de parte de dicho mago

- ¿Por qué consideran al niño un héroe?

- La noche del 31 de octubre, Voldemort, asi se hacia llamar ese mago oscuro, un mago oscuro sería como un delincuente de los más peligrosos, apareció en casa de los padres del pequeño Harry y los mató, luego intento matar a Harry pero no pudo, supongo que la maldición que le lanzo revotaría contra Voldemort, Harry sobrevivió y Voldemort desapareció, aunque dudo que esté completamente muerto.

- Pero si estaba en peligro ¿Por qué no estaba en un lugar seguro en vez de en ese lugar?

- Lo estamos investigando, el lugar en concreto – le comento – supuestamente el líder de lo que podríamos llamar lado de los buenos, Albus Dumbledore, director de la prestigiosa escuela de magia Hogwarts, iba a ser el encargado de asegurar la seguridad del niño; lo dejo con muggles, en medio de la noche con una carta y un encantamiento para que los muggles de esa casa lo aceptaran por la fuerza nada más tocarlo – explico – no te preocupes, mi prima y yo tenemos la certeza de que el hechizo no te afecto a ti al tocarlo pero sería arriesgado que tanto ella como yo nos encarguemos de eso por eso habíamos pensado en pedirte un gran favor

- Queréis que me haga cardo del niño – dedujo Brennan – lo que no comprendo es porque a menos que vuestra lógica sea que como fue dejado en una casa muggle en un barrio seguramente muggle es más probable que yo que sería una muggle lo encontrase a que lo encontrase un mago ¿no?

- Esa es la idea y de paso Dumbledore si llegase a enterarse creería que algo fallo en su hechizo y te viste afectada

- Entiendo, pero si Dumbledore lo dejo ahí debió ser por algo, algo debe tener esa casa en concreto para que lo dejase ahí, sería lo más racional

- Dumbledore era el encargado de llevarlo a un lugar seguro, no conozco muy bien la situación pero que yo sepa el lugar más seguro en todo caso es nada más y nada menos que la propia escuela de magia…

- Crees que se trata de una conspiración por obtener poder sobre el niño

- Exactamente, ¿nos ayudaras?

- Queréis que legalmente sea tutora del niño pero vais a participar de su educación – comento – está bien, siempre que me sirva a conocer antropológicamente esa parte de la sociedad

El profesor Dumbledore estaba desconcertado, pues no comprendía porque las protecciones que había puesto alrededor de la casa de los Dursley no se habían activado, y debían haberlo hecho pues era la única forma de que el niño no fuera localizado por nadie que no fuese de su interés, estaba completamente seguro de como las había establecido, aquello no le gustaba, le disgustaba sobremanera y tenía que ir a indagar sobre lo ocurrido, tenía que averiguar por qué no se habían activado; quizá podría mandar a McGonagall, con su habilidad para transformarse en gato podría perfectamente pasarse por ahí y chequear que todo estaba en orden, pero ella había objetado a dejarlo ahí por lo que ¿podía confiar en que no lo sacase a sus espaldas?, tendría que hacerlo él mismo.

Hodgins conducía en su coche clásico hacia Bethesda, donde vivía su prima, lo acompañaba Temperance Brenan, completamente en silencio tratando de asimilar la información que acababa de recibir, información que en parte desmontaba algunas de las barreras empíricas que tenía establecidas; finalmente se detuvieron frente a una casa, que contaba con la planta baja y un piso superior, probablemente también un sótano; era una casa elegante y al mismo tiempo cálida

- Vamos, Natalie nos espera

- ¿Ella también hace magia?

- Si, pero al igual que yo ni vive ni trabaja en el mundo mágico

- ¿De que trabaja?

- Es médico

Se acercaron a la puerta y tocaron al timbre, al poco rato la puerta se abrió, Natalie intercambio una mirada con su primo y asintió con la cabeza haciéndose a un lado con el fin de dejarles pasar. En el salón, cerca un terrario que contenía una cría de serpiente recién nacida, estaba una especie de cuna temporal donde estaba sentado jugando entretenido con un mordedor, al entrar Brenan y Jack se quedó mirándolos curioso, con la misma curiosidad con la que había mirado a Natalie durante esos dos días

- ¿Queréis tomar algo? – ofreció Natalie

- No, gracias

- Yo un Wiski – dijo Jack

- Enseguida

Tras servirle a su primo en vaso de Wiski con hielo y abrir ella misma una cerveza para si misma y se sentó frente a ellos

- Supongo que Jack ya te lo habrá explicado todo, ¿no?

- Si todo lo que me ha explicado es explicarlo todo, si

Natalie dirigió la mirada hacia su primo quien asintió simplemente

- Hay dos formas de proceder en esto, reclamar la custodia del Harry a nivel del mundo mágico lo que llamaría notoriamente la atención… - comenzó Natalie

- y nos veriamos interrumpidos por Dumbledore

- O bien, arreglar los papeles a nivel muggle, lo que solo requiere rellenar unos datos y firmarlos, luego lo enviamos a un abogado de confianza y todo solucionado; de hecho los papeles ya están preparados

- Entonces Harry llevara mi apellido ¿no?

- Solo en el mundo muggle – informo Jack – para que lo lleve en el mundo mágico debe hacerse un ritual mágico, lo cual llamaría la atención al cambiar automáticamente el apellido en todos los registros mágicos.

- Pero una vez entre en el mundo mágico si Harry lo desea puede adoptar tu apellido, únicamente deberá manifestar de forma voluntaria ser llamado así – comunico Natalie – pero desconozco las circunstancias en las que se hace eso, según he leído las pocas veces que se ha realizado es en ceremonias oficiales. De la última vez que hay registro de algo así es de principios del siglo IX y no se especifican los detalles

- Vale, eso no me preocupa solo era una pregunta lógica, aunque para decir que no lo sabias mejor decirlo directamente – dijo Brenan - ¿Dónde hay que firmar?

Dicho esto le entregaron unos papeles redactados por una serie de abogados que tanto Jack como Natalie tenían en común minutos más tarde con los papeles ya firmados, Jack se ofreció a llevar a Temperance Brenan y a Harry a su casa

- No, tenemos que volver al laboratorio

- El laboratorio no es el lugar más adecuado para un niño

- Creo Jack que el mejor lugar para Harry es ahora donde este la doctora Brenan

- Exacto – dijo Brenan – además tengo unos restos de la edad de bronce que catalogar

Dumbledore daba vueltas por su despacho todavía contrariado por la información que acababa de obtener, había regresado a Privet Drive a conversar con los Dursley sobre Harry y de paso comprobar la razón por la que sus protecciones no se habían activado, de la conversación extrajo que ellos no sabían nada de Harry ni de la carta en la que les explicaba los hechos, lo único que sabían es que al amanecer, cuando se levantaron por la mañana encontraron un canasto que parecía haber sido usado y como era natural ya se habían desecho de él, tras aquello Dumbledore registro mediante magia la zona en busca de cualquier rastro mágico que explicase lo sucedido que le llevase hasta quien se había llevado al niño profetizado de su influencia, pero no encontró nada por lo que no se habían llevado al niño usando la magia, maldijo internamente, deseaba manejar aquel asunto con discreción y sin que nadie supiese, pero no le quedaba otra que usar al licántropo Remus Lupin para que rastrease la zona con su desarrollado olfato. Escribió rápidamente una nota y se la entregó a Fawkes.

- Encuentra a Remus Lupin y entrégale esta nota – le indico al fénix que trino y se marchó mediante una llamarada

En la nota no había escrito nada, únicamente que quería verlo con urgencia por un asunto de la orden, sabía que Fawkes no tardaría en dar con Lupin por lo que se sentó tras el escritorio a esperar, ya que en la misma carta le había indicado que usase la red flu hasta su despacho, no sin antes permitir que la red flu le diese acceso a ese hombre a su chimenea, solo por esa noche. Media hora más tarde las llamas adquirieron un tono esmeralda y Remus Lupin llego a la chimenea del despacho de Dumbledore.

- ¿Para qué me necesita, director? – pregunto con ganas de colaborar

- Necesito que lleves lo que te voy a comentar con discreción y que nadie sepa de ello – dijo con un tono suave pero que no dejaba de ser una orden – Harry ha desaparecido del lugar seguro en el que lo deje y necesitaba que rastreases a ver si podemos llegar hasta el antes de que le hagan daño – dijo – como comprenderás eres el único en quien puedo confiar en este delicado asunto

- Por supuesto director, me pondré en contacto en cuanto averigüe algo, por mínimo que sea

- Sabía que podía contar contigo, te daré las señas del lugar

Era media tarde cuando Remus se presentó en Privet Drive, casi había oscurecido por completo, realizo en sí mismo un encantamiento desilusionador para no ser detectado y se acercó al número 4 de Privet Drive olfateando el lugar, el olor era débil lo que demostraba que hacía unos días que había ocurrido lo comentado por el director, pero todavía podía captarlo, estaba mezclado con otros olores, de modo que al no poderlos distinguir bien siguió solo en de Harry, conforme se alejaba de la casa notaba que otro olor estaba al de Harry, se centró en tratar de reconocerlo pero no lo consiguió el olor era desconocido para él, lo único que tenía claro de ese olor es que no había rastro de magia en el, es decir, al pequeño y único hijo de sus mejores amigos se lo había llevado alguien muggle, concretamente una mujer. Decidió seguirlo hasta el final, el olor terminaba a unas manzanas del número 4 de Privet Drive en una cabina telefónica, Remus sabía lo que era por el hecho de ser de sangre mestiza; tras comprobar varias veces que lo había rastreado correctamente decidió enviarle un patronus a Dumbledore, quien le envió otra nota con Fawkes indicándole que regresara al despacho y le contara lo que había averiguado; Remus no tardó en llegar a Hogwarts, directamente al despacho de Dumbledore como la vez anterior, se sentó frente al director y comenzó a contarlo todo lo que había averiguado respecto al rastro; Dumbledore no manifestó lo que sentía en ese momento, pero le molestaba bastante lo ocurrido aunque podía imaginárselo, seguramente una muggle que habría trasnochado o estado fuera del horario normal habría sentido curiosidad y al acercarse se vio afectada por el hechizo de aceptar a la fuerza al niño, no comprendía lo que había fallado en su hechizo pues estaba seguro de haberlo hecho bien, pero era evidente que algo había fallado; observo detenidamente al licántropo, no podía permitirse correr el riesgo de que nadie supiera lo ocurrido o tendría serios problemas, en cuanto Lupin le dio la espalda para marcharse del despacho saco la varita de forma discreta y le modifico la memoria haciendo que olvidase lo que le había pedido y lo que había averiguado y haciéndole creer que había acudido a su despacho para hablar de la "traición" de Sirius Black, algo que tenía que ser necesario.

Una semana después, Jack recibió de manos del detective privado que había contratado un informe completo de las personas que vivían en esa casita de Privet Drive donde había sido dejado Harry en un principio; comenzó a leer el informe

El número 4 de Privet Drive, Surrey, Londres; está habitado por una familia de tres miembros, un matrimonio y un infante de apenas 2 años de edad. Sus nombres son Vernon Dursley, Petunia Dursley y Dudley Dursley.

Dudley Dursley goza de un puesto importante en la empresa Grungnings especializada en la fabricación de taladros, está casado con petunia Dursley de soltera Evans, tiene una hermana que vive en una zona retirada del campo apropiada para la cría de perros, los empleados de la empresa que trabajan para él lo definen como alguien autoritario y agresivo para quien cuando sale algo mal todo es culpa de otros antes que suya.

Petunia Dursley, de soltera Evans; casada con Vernon Dursley tras trabajar durante meses como secretaria suya en la empresa Grungnings; actualmente es ama de casa y se dedica a las labores del hogar y a criar a su único hijo, aparte de cotillear lo que hacen sus vecinos. Tiene una hermana, Lily Evans de la que se desconocen las notas de secundaria y dejo de estar en contacto con Petunia Dursley al cumplir 17 años; lo único que se conoce de ella según comentaron los que fueron vecinos de sus padres es que Lily Evans recibió una beca para estudiar en un exclusivo internado en escocia, también afirman que Petunia sentía celos de su hermana llegando a tratarla con cierto desaire en ocasiones.

Terminó de leer el breve informe, quedándose pensativo antes de atar cabos, si habían dejado a Harry en ese lugar debía significar algo, por lo poco que sabía de Harry antes de hacerse famoso era que sus padres eran Lily y James Potter, de acuerdo con los periódicos que le había pasado su prima

- Están emparentados – murmuro antes de salir del despacho y dirigirse a casa de su prima, tenía que pasarle el informe y contrastar opiniones