Buenos días! Wow! ¡Muchísimas gracias por los follows, los reviews y los favs! ¡No pensé que fuera a tener esta acogida! :D Me alegra que os haya gustado y espero seguir por el mismo camino.

Esto ya empieza a coger un poco de forma...

Aquarius7: Muchísimas gracias! A ver si te sigue gustando... :D

Gencastrom09: ¿te sigue molando después de este capi? :P

alays: Je ne souviens pas beaucoup de français mais si tu ne comprend pas quelque chose, s'il vous plaît dis moi et je essaie d'aider :)

franchiulla: sí, creo que va a ir para largo y espero que no desesperéis :P Jajajajajaja

Love girl: :P Pues ya sabes... a seguir leyendo y comentando! Que quiero saber tu opinión :)

Vnat07: wowowowowo! Muchísimas gracias. La verdad que no esperé que gustara tanto =) Espero poder tratar bien la temática hospitalaria con lo que me informe... iremos a por ello a saco! Ya veremos lo que son Robin, Lily y los demás... :) Poco a poco. Habrá capítulos que estén enfocados en algunos personajes en concreto.

azulregil: aquí tienes el capítulo! Espero que te guste :)

Capítulo 2.

Emma atendió un paciente con neumonía antes de marcharse a casa. Cuando llegó, vio a Lily sentada en la silla roja de Ikea, reclinada sobre la mesa y tomando algo de helado mientras miraba por la ventana. Las vistas de Nueva York desde ese ático eran increíbles. Miles de luces parpadeaban a lo lejos y la gente no paraba de caminar por las aceras de las infinitas calles neoyorquinas. Emma sonrió y la abrazó por detrás mientras el pequeño cachorro reclamaba la atención de ambas.

EMMA: Gracias.

LILY: ¿Por?

EMMA: Por venir de fiesta con los del hospital y conmigo…

LILY: Me lo cobraré, Emma.

Se fundieron en un dulce beso. Emma le dio una cachetada en el trasero y se encaminó hacia la barra americana, donde estaba la cafetera. Calentó el agua y la puso en funcionamiento. Luego, le dedicó unas caricias a su pequeño cachorro de bichón frisé.

EMMA: Vete vistiéndote… En media hora nos vamos a buscar a Robin y Regina.

LILY: Pero, ¿no era fiesta sorpresa?

EMMA: Nadie ha felicitado a Robin. Cree que sólo lo va a celebrar con nosotras.

LILY: ¡Como si eso fuera algo malo!

La rubia rió ante la ironía de su novia y elevó la ceja.

EMMA: Pasar contigo un cumpleaños es un suplicio, Lily.

Lily abrió la boca al máximo, enarcándola en una especie de sonrisa.

LILY: ¡Serás mala persona, Emma Swan!

La joven se acercó a la médico y la castigó haciéndola cosquillas. Cuando hubieron terminado aquel juego, Emma se tomó el café y jugueteó al Candy Crush mientras Lily se vestía. Una notificación del WhatsApp detuvo su juego. Deslizó la barra y vio que era Regina.

"¿Qué me pongo?"

Emma rió imaginándola en crisis. Empezó a teclear.

"Con cualquier cosa estás perfecta, mi querida enfermera. Porque tengo novia, que si no…".

En la otra punta de Nueva York, Regina sonrió ante la respuesta de la rubia. Se sentía halagada. Era bueno tener amigas así.

"¿Si no qué, doctora?"

La rubia no dudó en la respuesta.

"Tendría que pedirle que me hiciera unos análisis de sangre… (monito tapándose la boca)"

Regina no supo muy bien qué significaba aquello. Decidió responderle con una imagen de cada vestido.

"Estarías mejor sin ellos, Regina."

Emma rió malévolamente por lo que había tecleado y cerró el móvil a pesar de que vibrara a menudo.

Lily salió de la habitación y miró a Emma.

LILY: ¿Cómo estoy?

EMMA: Perfecta. ¡Vámonos!

La chica no se contentó con la respuesta de Emma; se le quedaba algo corta. Pero sabía que su novia era así y no la iba a presionar para que cambiara. Se despidieron de su perrito, le dejaron agua y comida en el plato y salieron por la puerta, camino del garaje.

LILY: Oye.

EMMA: No empecemos otra vez…

Las dos se sentaron en los asientos del escarabajo y se abrocharon los cinturones. Emma sabía lo que Lily quería sugerirle y quería evitar ese tema de conversación a toda costa. Comenzaban a molestarle ese tipo de "consejos" de su novia.

LILY: Entiendo que te guste mucho este coche, de verdad… Pero cualquier día vamos a tener un accidente.

EMMA: No lo vamos a tener, Lily.

LILY: ¡Mira el sonido que hace cuando lo arrancas!

EMMA: Lo hace cualquier coche…

LILY: ¡Pero es viejo! No quiero que te pase nada, Emma.

La médico se enterneció ante esa declaración. Depositó un beso en su mejilla y dio marcha atrás para salir del parking. A los pocos minutos ya estaban en la autopista, camino de casa de Regina. Lily encendió la radio.

EMMA: ¡Soul Sister! ¡Te encanta esta canción! ¡Sube el volumen si quieres!

Lily subió el volumen y comenzó a cantar. Cuando hubo terminado, ya estaban parando el coche en la puerta de la mansión de Regina. Agachó la cabeza para ver a través de la ventanilla y la vio con un comando negro y unas medias negras transparentes además de tacones de aguja. A su lado, Robin; igual de elegante y abrigado que su chica. Los dos se subieron al coche y Emma miró por el retrovisor para comprobar que estuvieran bien.

LILY: ¡Qué guapa estás hoy, Regina!

REGINA: Alguien me recomendó que me pusiera este vestido.

Emma rió por lo bajo al notar el reproche en el tono de voz de la enfermera. No se equivocó cuando vio que Regina la estaba mirando a través del espejo interior. La rubia quitó la mano de la palanca de marchas y la depositó sobre Regina.

EMMA: Tienes vestidos mejores.

Emma rió y Robin no podía apartar los ojos de su mujer como para poder defenderla ante la broma de la médico.

REGINA: ¡Y tú que no me defiendes, Robin!

ROBIN: No escuches. Estás preciosa.

Robin la besó y la estrechó entre sus brazos. Regina reposó su cabeza sobre el pecho de Robin y miró hacia delante para ver las calles de Nueva York. Vio que Emma estaba sonriente y Lily también; se las veía felices.

Emma aparcó en el patio trasero del pub "Holy Granny". Robin arqueó la ceja sin saber muy bien dónde estaban. Deshizo el abrazo con Regina y se reincorporó.

ROBIN: ¿No íbamos a hacer cena de cuatro en el Hilton?

EMMA: Feliz cumpleaños, campeón.

Las chicas rieron mirando la cara de Robin. Los ojos comenzaron a brillarle. Hacía muchísimo tiempo que no celebraba su cumpleaños y que nadie le hacía una sorpresa. Salieron del coche y se adentraron en el pub.

Las luces de neón iluminaban los rostros de todos los que allá estaban. Robin pudo reconocer a todos sus compañeros del MS Hospital. Fue saludándolos uno por uno mientras Regina, Lily y Emma paraban en la barra para pedir la primera consumición de la noche. Cuando estaban esperando al camarero, Mary Margaret se acercó a las tres chicas.

MARY MARGARET: ¡Chicas! ¿Qué tal?

Después de unos minutos de conversación, Lily se unió con sus compañeras de Psiquiatría dejando a su novia, a Mary Margaret y a Regina en la barra.

EMMA: ¿Cómo va está Neal?

MARY MARGARET: Muy bien pero no deja de llorar, Emma…

REGINA: ¿Con quién se ha quedado esta noche?

MARY MARGARET: Con mi madre…

EMMA: No suenas muy contenta.

MARY MARGARET: Nos cobra por hora, Emma…

Emma abrió la boca al máximo, bastante sorprendida. No se imaginaba a la directora del hospital actuando de ese modo.

EMMA: La próxima noche nos lo quedamos Lily y yo para que David y tú podáis tener más intimidad.

MARY MARGARET: ¿De verdad?

EMMA: ¡Claro que sí!

Mary Margaret abrazó a Emma y al instante, se marchó en busca de David para contárselo. El camarero se acercó a la médico y enfermera.

CAMARERO: ¿Qué queréis, pareja?

Regina se sonrojó y pidió dos chupitos de tequila. Cuando se lo tomó, notó a Emma pegada a su cintura, rodeándola con un brazo. Se volvió a enfadar al recordar que la había ignorado con lo del vestido y apartó el brazo de Emma.

REGINA: Déjame.

EMMA: ¿Qué te pasa?

REGINA: Necesitaba tu ayuda y me ignoraste. ¿Te parece poco?

EMMA: Regina… era un vestido. No era importante.

REGINA: A ti te parecerá poco importante. Yo quería ponerme algo bonito por Robin.

Emma sonrió y se acercó a su oído.

EMMA: Si no le doy importancia es porque te considero demasiado perfecta.

Regina la respondió rozándola el lóbulo.

REGINA: Estoy hablando en serio.

La médico sopló su oído y la susurró lo suficientemente alto para que la escuchara, a pesar de la música.

EMMA: Y yo también. Hasta con unos vaqueros excitas a cualquiera.

Regina mordisqueó la oreja de Emma en señal de mosqueo y se separó.

EMMA: De verdad.

REGINA: Lo que tú digas.

EMMA: Tú verás.

La médico se fue a por Lily y la besó apasionadamente bajo la mirada de Regina. La enfermera decidió pedirse otro chupito y disfrutar de la noche.