Bueno, esta es la primera vez que escribo algo sobre Loki, estoy un poco nerviosa xd. Creo que es un personaje muy interesante, por su personalidad y su historia de fondo, no sé, es agradable escribir sobre él. Antes ya había escrito fanfics en otras páginas pero este es mi primer finc en fanfiction. En serio espero que les guste.
Cuando Loki abrió sus ojos esa mañana se encontró con el techo. Cada día al despertar, era lo primero que veía: un techo blanco, limpio, sin un solo rasguño. Cada día, al verlo, recordaba que estaba encerrado, enjaulado en las prisiones de Asgard. Entonces gruñía y se acostaba de lado, (así no tenia que mirar al techo). Tirado en su cama, se ponía a pensar (que era de las cosas que más hacía, por cierto), y se preguntaba qué haría ese día, o qué había hecho el anterior, o el anterior a ese -aunque la mayoría de sus días eran bastante parecidos-. Ayer había terminado de leer un libro, había empezado otro, y se había aburrido, había contado los rasguños en la pared de vidrio de su celda, y había garabateado sobre algunos trozo de papel. No había comido nada. Madre no había venido. Tampoco Thor. Tampoco Odín. Ellos nunca venían.
Despertar siempre es una pesadilla.
Pasado un tiempo en cama, Loki intentaba adivinar que día y que hora era. Hoy no era una excepción. Afuera podía escuchar los pasos de las guardias. Vazar estaba haciendo sus rondas frente a su celda. Vazar solo venia los jueves y sábados, ¿jueves o sábado? En la cómoda a un lado de su cama no había ningún desayuno. Eso quería decir que o bien era muy temprano o bien era muy tarde ¿Cuál de los dos? Volvió a mirar a Vazar de reojo, se veía cansado y un poco despeinado, como si lo hubieran despertado tarde en la noche: estaba haciendo su turno del jueves en la madrugada. Loki levantó levemente la comisura de sus labios. Era jueves, cerca de las cinco y media de la mañana.
Jugar a adivinar es sencillo, me entretiene.
Se sentó en la cama, y se puso una mano en el estomago al escucharlo gruñir. Todavía faltaban algunas horas para el desayuno. Recordó que hacía unos días Madre le había traído un frasco de frambuesas -estaban en temporada.- ¿Debería abrirlos? Tal vez mas tarde.
Madre, madre, madre, ven a hacerme un poco de compañía.
Solo para no aburrirme...
Por el momento, solo tomo uno de los tres libros en la cómoda de su cama, y comenzó a leer. Todo podía esperar, de cualquier forma.
Tres días de celebración habían sido declarados en Asgard por el rey Odín -padre de todo- y las siervos, solo por hoy, compartían un gran banquete con los soldados y la nobleza. El propósito de la celebración era, por cierto, la llegada del capitán Niord a Asgard, un dios valiente y respetado. Se decía que había sido invitado por el Rey Odín, para que se le encomendara una importante misión. Y aunque lo único que había hecho los últimos días había sido comer, tomar vino y dormir, hoy, durante el último festejo, el capitán Niord parecía hablar muy seriamente con el padre de todo. Ambos estaban sentados en las sillas más altas -Niord como invitado de honor- y parecían conspirar sobre un asunto delicado. A su alrededor, los guerreros asgardianos comían y bebían con gran satisfacción. Daban brindis, bailaban, tocaban música, rompían copas y volvían a brindar. Y gracias a eso, había crecido un gran ruido en la sala, solo propio de las celebraciones de este tipo.
"Entonces, ¿crees que puedas cumplir con lo que te pido, amigo mío?" le dijo Odín a su invitado, mientras tomaba un sorbo de su copa dorada.
"Por supuesto" respondió Niord, "no hay lugar en el mundo al que no pueda llegar con mi barco, no importa cuán preciada sea su carga." Un gran brindis sonó en medio de la sala, seguidos de las risas de unos cuantos guerreros. "Sin embargo" añadió el capitán, "voy a necesitar de una tripulación. Hombres fuertes, capaces de entregar su vida."
El rey Odín rió fuertemente. "No encontrarás hombres más valientes que los que hay aquí, ¡velos y escoge los que más te gusten!" exclamó.
Esa parecía una propuesta interesante, pensó el capitán, atusándose la barba. "Con que los que más me gusten..." Sus pequeños ojos recorrieron la sala rápidamente, observando a los guerreros de los que podría disponer. Observó el cuarto amplio, de paredes doradas y cortinas finas, las mesas talladas delicadamente y los pisos lustrosos y alfombrados con tapices valiosos. La gente parecía vivir muy cómoda en Asgard, pensó sonriendo, y se preguntó si sus guerreros serían tan valerosos como la gente decía. Su viaje no debería durar más de un par de meses, y ya contaba con cierta parte de su tripulación, pero aún así, si los rumores eran ciertos y sus dudas infundadas, sentía que tener a un par de fuertes soldados asgardianos no le vendría mal y se encargaría de elegir a los mejores.
Un fuerte brindis resonó en el fondo de la sala, y al girar su cabeza hacía allá, divisó a un grupo interesante. Cantaban alegres, con mucho ánimo y parecían llenos de energía. Sabía quiénes eran, había escuchado muchas historias acerca del príncipe Thor y sus guerreros (aunque francamente, nunca imaginó que uno fuese una chica, pensó al ver a Lady Sif). Le pareció ver en ellos algo de la destreza que buscaba, y aunque le gustaba la idea de ver otras opciones, le preguntó al rey señalándolos, "Dime Odín, ¿quiénes son esas personas de allá atrás?"
El padre de todo sonrió, pues parecía complacido. "Ese es mi hijo, Thor, y sus amigos. No hay hombres más valientes en esta sala, llévalos contigo y la victoria será tuya." dijo, viendo como su hijo daba un segundo brindis, y chocaba su copa con la de sus compañeros. Su invitado pareció complacido con la respuesta, y volvió a echarles un vistazo a los guerreros. "Pero, tienes otro hijo, ¿no es así, Odín?"
El rey Odín pareció desconcertado, la gente rara vez preguntaba sobre Loki. No después de todo lo que había pasado. No después del juicio y su encarcelamiento. Lo imaginó sentado en su celda, solo. El muchacho se lo había buscado (eso era Loki, un muchacho). Y él era el Rey de Asgard, y había tenido que dictar una condena. Sintió una sensación amarga en el estómago, pero era un rey educado, y debía responder a la pregunta. "No creo que Loki siga considerándose tal cosa" dijo con franqueza.
"Ya veo..." murmuró Niord, recordando lo que decían afuera de Asgard sobre las acciones que habían llevado al segundo hijo de Odín a prisión. "No se lo tomó muy bien..." dijo pausadamente ":..cuando supo de eso." No era una pregunta. Pocos sabían lo que era Loki en realidad. Ninguno de los dos dijo más nada, la fiesta seguía tan ruidosa como al principio. Pero el capitán Niord parecía estar pensando, y pensando muy profundamente; dentro de su cabeza comenzaba a formularse un plan. Sonrió sutilmente. "Mañana en la noche te diré a mis elegidos, Odín. Por ahora, creo que me retiraré a descansar" sentenció el capitán, levantándose de la gran mesa. El Rey Odín, algo sorprendido, se despidió de su amigo y continuó disfrutando de la fiesta, aún había una larga noche.
Loki terminó el libro después de unas cuantas horas. El desayuno todavía no había llegado. Era...inusual que tardase tanto. Los horarios eran estrictos en las prisiones de Asgard. (Desayuno a las nueve, almuerzo a las dos, cena a las ocho. Visitas de un máximo de cuarenta minutos. Cada tres días duchas de 10 minutos en los baños de la prisión). Loki se sentó en el suelo después de un rato, y se puso a esperar ¿Esperar que exactamente? Tal vez el desayuno, tal vez nada en particular. No estaba de humor para comenzar otro libro, le dolía la cabeza ¿Debería volver a dormir? Pero ya había dormido demasiado. Su cerebro se sentía lento, inútil. Necesitaba hacer algo. Tal vez eso era la peor de estar encerrado. El aburrimiento. No tener nada que hacer, no querer hacer nada. Madre le había traído una vez papel y plumas para escribir; nunca entendió muy bien que quería que escribiera. Jamás hubiera desnudado el alma en el papel para dejarla ser leída por otros. Jamás ¿De qué más podía escribir entonces? No quería recordar lo que había pasado en Midgard o en el Vacio. El aburrimiento. Ese si parecía un buen tema para escribir ¿Pero cómo?
Aburrido, aburrido, aburrido.
Siempre aburrido.
Volteó su cabeza hacia la pared de vidrio. Vazar seguía allí. Era extraño que los guardias no hubiesen cambiado ya de turnos.
Un par de horas después fue obvio para Loki que no llegaría ningún desayuno. Empezó a ser sospechoso cuando el almuerzo tampoco apareció. Vazar seguía sin moverse de su lugar. Algo estaba pasando.
Curiosidad...
Loki recostó su cabeza contra la pared y escuchó: afuera apenas se escuchaban los pisadas de un par de soldados. Algún asunto importante debía requerir la presencia de la mayor parte de la guardia. Era molesto. A Loki no le gustaba no saber. Un evento que necesitara los servicios de más de la mitad de la guardia debía ser uno grande ¿Un desfile tal vez? Pero faltaba bastante para los primeros días festivos del año. La gente de la cocina tampoco estaba trabajando, por eso no había comida. Debía ser una gran celebración si esto era cierto. Descartó cumpleaños de inmediato, el de Odín y el de Thor estaban muy lejos en el calendario (los únicos que montarían tanto alboroto por algo así). Preguntaría entonces. Con cautela se aproximo hacia la pared de vidrio y le dijo al guardia "Dime, mi estimado Vazar ¿Qué acontecimiento ha provocado que hoy la mayoría de tus compañeros se ausenten mientras que tu y un par de miserables mas se quedan a vigilarnos a nosotros, los presos?"
"Cállate, Loki," respondió el "ninguna celebración de la que debas saber."
"Ah, entonces si es una celebración," dijo Loki sonriendo. Vazar apretó los dientes molesto. "¿Es quizás una boda o solo una fiesta de compromiso? No hay días de fiestas próximos, Thor ha vuelto de la guerra y ya no hay victorias que celebrar..." dijo como pensando en voz alta " Es quizás la llegada de alguien importante?" Vazar se tenso levemente (solo a veces a los guardias les seguía sorprendiendo la rapidez con la que Loki se daba cuenta de las cosas). Por supuesto que lo era, los guardias seguramente estarían vigilando los alrededores de la fiesta. Los cocineros, haciendo comida para el banquete. Vazar no le diría de quien se trataba, no valía la pena intentar que se lo dijera, pero le interesaba saber más (teniendo en cuenta que esto era lo mas interesante que había pasado en semanas). Sin embargo, supuso que tendría que seguir esperando (¿Esperando por qué?).
No tengo nada que esperar si no el día de mi muerte.
Por otro lado, con los guardias fuera y los guerreros de Asgard en el banquete (ningún asgardiano se resistiría jamás a llenar el estomago en un gran banquete), parecía ser una gran oportunidad. No era que tuviese un gran plan, y la verdad no había usado mucho de su tiempo en prisión pensando en cómo escapar (estaba en un calabozo asgardiano después de todo). Tampoco tenía una mínima idea de que haría si conseguía salir. No podía quedarse en Asgard. En Midgard seria encontrado fácilmente. En Jotunheim sería ejecutado ¿Que quedaba entonces? Pero morir parecía mejor que seguir aburrido.
Aburrido...
Esta noche Loki escaparía, no importaba a que costo.
"Loki Laufeyson es un hombre peligroso, capitán" dijo Calder con sus ojos fijos en el viejo hombre parado frente a él. Se encontraban en uno de los pasillos del Palacio de Odín, la fiesta continuaba unas puertas más allá, en el salón principal. "Estoy enterado de ello, Calder" le respondió Niord, como si ya tuviese todo planeado, y hubiera examinado ya todas las posibilidades. "Insisto, capitán, en que no es buena idea" insistía el joven hombre; su buen humor, junto a su sonrisa, no desaparecían aún cuando estaba preocupado. No porque fuera estúpido, sino más bien porque era demasiado astuto. Calder era un zorro ladino, sabía acercarse a la gente, tomarse confianzas, obtener lo que quería; solo a veces era manipulador. La edad comenzaba pegarle, tenía los ojos cansados y leves arrugas alrededor de la boca; aún así, cuando sonreía y veías sus claros ojos azules, era encantador. "Pero si eso es lo que quiere..." sonrió, ¡ah, los ojos azules! Sus dientes eran blancos como las perlas. Si no hubiese querido participar en el imprudente plan de su mentor, hubiera sido completamente capaz de disuadirlo.
"Eso es exactamente lo que quiero" contestó el capitán, dándole unas palmadas en el hombro. "Será una pena dejar la fiesta, me temo..." murmuró Calder, en el salón principal los guerreros habían comenzado a cantar una desentonada melodía. Muchos estaban demasiado borrachos como para recordar la letra. Calder miró la copa que tenía en sus manos, la había traído de la fiesta cuando el capitán Niord lo había llamado. "Anda, Calder, ve a hacerle una visita por mí al Sr. Laufeyson" dijo el viejo en voz baja, como si fuese un secreto (tal vez lo era). "Explícale un poco la situación."
"Eso haré," respondió Calder, dándole un último sorbo a su copa. La dejó en manos del capitán, que lo miró desdeñoso. "Adiós, mi capitán" dijo alegre, caminando por el pasillo "Tengo que apresurarme si quiero verlo esta noche." Tendría que dirigirse a su habitación, a buscar su capa. La necesitaría esta noche, si en verdad pensaba irrumpir en las prisiones de Asgard.
