Bueno informo ya que en el primer capitulo me olvide.

Naruto no me pertenece.

"pensamientos"

— dialogos

CAP 2: Enemigo.

El sujeto me mira confundido, pero con cuidado mientras se prepara para pelear, sorprendiéndome porque a pesar de sus heridas busca pelea. Este agarra un kunai con su mano, la cual no deja de temblar por el esfuerzo y dolor que le causa el simple movimiento. Mientras yo lo contemplo tranquilamente, con esa mascara de frialdad que cubre mi cara al ver en su cabeza aquella banda metálica.

— "No se de que me sorprendo… aquellos que son ninjas solo son maquinas de matar y destrucción… como debe ser la herramienta perfecta de la sociedad" — mirándolo fijamente — baja tu arma… no estas frente a tu enemigo y no podrías enfrentar a nadie así como estas. – le ordeno con la voz gélida que ahora poseo.

Él mantuvo su posición por unos segundos, antes de que la kunai se le deslizara entre los dedos, dejándola caer al suelo. El shinobi se desplomo, quedando de rodillas sobre el pasto, manchando el mismo con el fluido carmesí que baja de sus vendas, la respiración del sujeto se acelero de forma brusca, dándome a entender la gravedad de sus heridas, y a pesar de aquello, el ninja levanto su mirada hacia mí, puesto que la tenia hacia el suelo desde que cayo. Su cara es todo un retrato, por un lado las gotas de sudor y sangre entremezcladas muestran el esfuerzo y sufrimiento por el que pasa, mientras que por sus ojos y la posición de su boca me indica un temor absoluto.

— A… ayu… da… me… — logro murmurar el herido shinobi, su voz no mas suave como de cual secreto se tratase, a un volumen que mis oídos apenas lograron captar.

— Si lo hac… es… te daré… lo que… quieras… — eso realmente me sorprendió. — lo pro… prom… prometo. — termino con voz totalmente suplicante, antes de verlo caer rendido.

Me acerco a revisar su estado, que a simple vista es lamentable, pero quiero estar mas seguro de su gravedad. Al estar cerca puedo notar su respiración irregular, lo cual ya es un problema, al tocarle la frente veo su alta temperatura, para luego desalojarlo de los tiras de ropa que lleva, y usar algunas para contener la sangre de unas pocas de sus heridas de gravedad.

— "Maldición… como odio este olor, y éste sujeto solo esta pagando por los crímenes que seguro cometió… debería dejarlo" — lo veo de nuevo, sus heridas y expresión de debilidad me obligan a no abandonarlo a su suerte — "y donde podría… bueno no es tan difícil, lo mejor seria llevarlo con Tsugini, tal vez el ex ninja lo reconozca, aunque lo dudo… pero eso es mejor a que arriesgarme a llevarlo con Guretooku-san y Saruni, además no confío en este sujeto, no importa cuan lastimado este, con todos los de su clase hay que tener cuidado" — termine mi pequeño análisis mental, mientras lo levantaba sobre mi espalda, no sin antes despojarlo de sus armas, y dirigirme al mercado — "lo mejor será tratar de evitar ser visto, o se podrían generar rumores inútiles, como los que crean las pequeñas mentes de las personas, al ver algo fuera de su agrado" — termine de replantear mis próximos movimientos.

-.-.-

Pasada una hora me encuentro en la casa de Tsugini Kakage, el principal mercader de toda la aldea.

— "Debo admitir el viejo si sabe como vivir, su hogar no es para nada despreciable, como para abreviar tiene la casa mas grande del poblado, solo siendo superada por su propio establecimiento" — pienso mientras golpeo la puerta.

Desde su interior oigo los pasos acercándose, para después ver como abren la puerta, la esposa del viejo, cuya expresión al verme fue de fastidio, para luego transformarse en una de sorpresa total.

— Disculpe que la moleste a esta hora, pero se encontraría Tsugini-san en casa —pregunte con respeto, haciéndola salir de su estupor.

— S-si... é-él sé… en-encuentra — menciono tartamudeante. La señora que por lo general tiene un carácter, "para mi gusto", despreciable, pero por lo menos mantiene a la raya a muchos jóvenes.

— Podría llamarlo por favor, lo mas seguro es que esto le interese — le pedí con una pequeña sonrisa, tratando de calmarla, a lo que ella solo asintió y entro en busca de su marido. Que no tardo en llegar.

— Si, que deseas Na… — pero se quedo con una expresión similar a la que anteriormente puso su esposa, lo que me dio gracia. Pero rápidamente recordé el estado del ninja.

— Requiero de su ayuda, este shinobi a llegado a la aldea en estas condiciones y necesito que sea tratado con urgencia — hablé con toda mi tranquilidad al comerciante, que se mostró mas sorprendido por mi petición.

— ¿No es que odias a los ninjas? — me pregunto con cautela.

— Y así es… pero no únicamente a los ninjas — contestándole sin cambiar de expresión.

— ¿Entonces porque buscas ayuda para este? — ahora intrigado.

— "Típico de los humanos, con solo temer o no comprender algo, buscan su destrucción"… pensé que te interesaría por ser de tu aldea original — le hable con fastidio por el interrogatorio. — Y si no haces algo este sujeto morirá — le mencione tranquilamente y con gran frialdad, con la cual él entendió que ahora le tocaba elegir el destino del shinobi.

— ¿Porque no lo llevaste con el jefe de la aldea? — me pregunta cuando me di la vuelta, ya que había dejado al herido recostado al lado de su puerta.

— Tengo mis motivos y para preservar la paz de este lugar… creo que es necesaria cierta información de lo que le sucedió. — dando mi opinión.

— ¿A que te refieres? – pregunto ahora la esposa del mercader, que ahora poseía una expresión de meditación.

— Lo que lo aya herido puede estar cerca — le informe, haciendo sobresaltar a la mujer — yo me apresuraría a curarlo, mañana vendré a informarme… cada hecho es importante — termine, mientras me dirigía a la casa en la cual me hospedo.

— "Toda información es valiosa, tanto para las peleas como para evitarlas" — me dije mentalmente.

-.-.-

Me encontraba tan ensimismado en mis pensamientos por los recientes hechos, que no pude evitar caer, al ser sacado de estos tan estrepitosamente por un grito. Después de maldecirme mentalmente por mi descuido, busco con la mirada al causante del grito, para encontrarme con que se trata de Saruni, la cual tiene una expresión entre terror, sorpresa y preocupación.

— ¿Qué sucede? — le pregunto mientras me levanto, sin despegar mi vista de ella.

La joven corre hacia mí, y vuelvo a caer al piso, al ser nuevamente sorprendido por la chica que ahora me abraza.

— ¿Es-estas bien? — me pregunta con clara preocupación, "aquí hay algo que no va" pienso desconcertado.

— Si, ¿porque debería estar mal? — respondo, buscando la causa de su comportamiento.

— Quizás por las manchas de sangre que cubren tus ropas — dice la madre de la chica, que se encuentra en el marco de la puerta, con los brazos cruzados y en su rostro se aprecia pequeña sonrisa. — hija, parece que Naruto-kun se encuentra en buen estado, y esas manchas deben ser de algún animal, ¿o me equivoco?

— "Maldición... como voy a olvidar la sangre de ese sujeto, y a pesar de estar sintiendo este maldito aroma, no me percate del detalle" la verdad es que… bueno salí de la aldea para tomar un corto entrenamiento, pero casualmente me encontré con un… oso. — Explique — "¡Idiota, idiota, idiota! Como si fueran a caer en esa mentira, debería de haberles dicho la verdad"

— ¿Un oso? ¿Pero que no odias lastimar a los animales? — me pregunto con curiosidad Saruni, que ahora se encuentra mas tranquila.

— Resulta que este me ataco al verme, por lo que después de incapacitarlo… me di cuenta que ya estaba herido, así que aproveche su estado de debilidad para curarlo, al hacer eso termine manchándome con su sangre jejeje — termine de improvisar riéndome de mis ocurrencias.

— ¡Oh! Eres genial Naruto — abrazándome nuevamente, cosa que no me disgusta para nada.

— Chicos creo deberían levantarse, aunque se ven muy bien así — después de ese comentario, Saruni se separo de golpe para después darme la espalda.

— ¡Que cosas dices mamá! — chillo ella, mientras yo me levanto tranquilamente y sin entender del todo la reacción de esta.

— Naruto-kun deberías tomarte un baño, antes de la cena — me dijo con aquella tranquilidad que la caracteriza — y tu también tendrías que hacerlo hija, mira que ensuciarte abrazando a tu… — No logro terminar la oración cuando la joven pelirroja la lleva empujando hacia dentro de la casa.

— Naruto, tomate un baño tu primero, mientras nosotras preparamos la cena — termino Saruni, mientras desaparecía por la puerta. Me encogí de hombros y seguí sus indicaciones.

-.-.-

A la mañana siguiente me dirigí a ver al viejo mercader, el cual me comento que apenas me fui, se dedico a curar al shinobi y que por la perdida de sangre que este sufrió, va a tardar en recomponerse lo suficiente como para salir de la inconciencia.

Después de eso, decidí quedarme en la aldea hasta la recuperación del mismo, por lo que iba a buscar un lugar donde alojarme, pero por la insistencia de la familia de Guretooku, termine por aceptar en quedarme con ellos.

La semana paso rápidamente, la cual fue bastante rutinaria, salvo por un par de momentos. Todas las mañanas partía a ver a Kakage para informarme, después de ello me dirigía al parque y me tiraba a descansar ahí o iba al bosque por algunas vallas para la casa. Pero la mayor parte del tiempo me la pase siguiendo al ex monje, con hace años había hecho, con la diferencia es que ahora no era limpiar el templo o ir a cortar leños, si no mas bien a atender las solicitudes que la sociedad dejaba.

-.-.-

En un bosque cercano a la salida norte de la aldea. Me encuentro recostado sobre las ramas de un árbol, descansando y disfrutando de la tranquilidad que la naturaleza brinda.

— "Esta es una de las razones por las cuales me gusta viajar" — pienso mientras cierro mis ojos, para sentir con mayor fuerza la tibia brisa — "Esta paz y tranquilidad"

Luego de unos instantes abro mis ojos con pereza, y salto para quedar parado sobre el suelo.

— "Bueno según el viejo Kakage, el shinobi debería poder levantarse hoy, así que lo mejor será ir a verlo" — decidí mientras miro el cielo y veo como este se va oscureciendo lentamente.

Una hora me fue el tiempo en que tarde en llegar al frente del local, lo admiro un momento para luego entrar. Este es bastante amplio y cuenta con cuatro partes, la sala inicial que es la más grande y prácticamente es donde se encuentran la mayoría de las cosas, luego hay dos habitaciones que son de especialidad y objetos de gran valor, el primero es del tipo armamentístico y el segundo de joyería-arte, la ultima parte es una sala bien acomodada, con algunas bibliotecas, escritorio y cómodos sillones, esta es el sector de reuniones, generalmente usado para terminar grandes negocios.

Yo me encuentro sentado cómodamente, en la sala de reuniones esperando que el viejo termine con sus negocios y su mujer traiga al shinobi, ya que este se despertó hace un par de horas.

— Naruto-kun, siento la demora — dijo el viejo Kakage, este es de estatura promedio, pelo canoso y corto — mi esposa ya debe de estar por llegar, ¿deseas algo de beber?

— Me encuentro bien así — le comente — me interesaría saber si adelantaste algo.

— No, no eh podido, estuve todo el día aquí atendiendo, aunque hoy conseguí información de la aldea vecina, pero tendrás que esperar ya que puede que este relacionada con el shinobi — hablo tranquilamente

— De acuerdo.

Unos minutos después, se abre la puerta dejando entrar al ninja herido y a la esposa del mercader. El viejo demostrando su antigua naturaleza, tras cerrar la puerta hace unas poses de manos y murmura unas palabras, al terminar se dejo de sentir ruido.

— Ahora podemos empezar — comento el viejo.

— ¿Qué es lo que desean saber? — dijo el shinobi con voz suave.

— Todo — le informe, este me mira unos segundos antes de comenzar a hablar.

— Bien — tomo una buena bocanada de aire — Como deben saber soy un ninja de Sunagakure no Sato, llevo en el servicio activo unos 15 años, mi nivel es de Chunin alto o Jounin bajo, pero saliendo de eso, todo comenzó hace dos años y medio en las finales de los exámenes Chunin que se realizaba en Konoha… — el hombre siguió su relato, el cual fue bastante interesante, este duro aproximadamente cuarenta y cinco minutos — y esa es toda la historia — termino el sujeto, que empezó a temblar tras mencionar parte de los últimos meses.

— Entonces cazadores ambu de la Hoja, los atraparon mientras escapaban — resumí los últimos acontecimientos.

— Así que no pudieron controlarlo, eso me temía… — dijo el viejo, con algo de temor.

— ¿Sabes de él? — pregunte, ya que ese sujeto me tenia intrigado.

— Por supuesto, pero no mas que tu — exclamo, mirando al herido.

— Bueno tampoco se demasiado, solo lo terrible que es realmente — dijo mientras su temblor aumentaba.

— De acuerdo ya nos ayudaste mucho, vas a descansar, sígueme te guiare — ordeno la mujer.

— Ahora si, dime de que se trata la información — exigí, cuando quedamos solos.

— La verdad que no se si están relacionados, pero te lo diré de igual forma — eso me sorprendió, y me preocupo, que el viejo Tsugini de información sin querer cobrar, es realmente extraño — bueno seré directo la aldea de Gurin, ah sido atacada, el daño que recibió la misma es bastante extenso, y el potencial ninja que se encarga de la protección cayo junto con una gran cantidad de civiles, y por lo que me informaron Konoha no ah enviado a nadie — me informo, para después beber un poco de sake — quiero que vallas a la aldea y trates de averiguar, como fue el ataque y quienes fueron los responsables.

— ¿Por qué me lo pides a mí? — pregunte con tranquilidad.

— Se que esto no es del todo tu interés, y es obvio que te pagare bastante por esto — sorbe un poco mas de aquel embriagador liquido, que resiente mi nariz — Si encuentras algo que te interese puedes quedártelo.

— No has contestado mi pregunta.

— Cierto, hay dos razones primero, mis informantes no desean arriesgarse y segundo se que no te gusta ensuciarte las manos, y que tampoco te agradamos mucho — levanto una ceja, mientras el viejo me mira fijamente — pero ese no es el caso de la familia del sabio, y si por casualidad esos enemigos vienen para acá, no podríamos protegerlos ni evacuar la aldea a tiempo.

Me levanto, y me dirijo a la puerta.

— ¿Entonces aceptas? — escucho como el viejo me pregunta con tranquilidad, sin detenerme le contesto.

— No te saldrá barato.

En cuanto salí de la tienda, me dirigí a la casa del anciano donde les informe que me iría de viaje. Pasadas tres horas me encuentro corriendo por el bosque en donde antes descansaba.

— "el camino hacia la aldea no toma mas de cinco días caminando, por lo que debería tardar unos dos o tres días a este ritmo y salteándome el alargado camino para ir directo"

-.-.-

Pasados tres días, me encuentro en la entrada de la aldea.

— Ya de vista no es agradable — susurre

La empalizada que protege a la aldea se encuentra destruida en la mayor parte, al igual que una gran cantidad de casas, bajo escombros se ven partes o cuerpo enteros atrapados, y básicamente toda la aldea se encuentra sumergida bajo una capa de tierra, que en varios sectores es teñida por aquel viscoso líquido.

— La naturaleza decidió acompañar su dolor y lavar sus penas — digo mirando al cielo, al momento que las grandes nubes que cubren esta tarde, dejan caer su consuelo en forma de lluvia.

Camino por la aldea observando los daños y a las personas resguardarse del clima, la gente me veo de forma extraña, y puede sentir su temor, lo cual no me sorprende. Me detengo al escuchar unos chapoteos venir hacia mi dirección, para después oír el leve sonido de un objeto dirigiéndose hacia mi persona, doy media vuelta con un pequeño movimiento para esquivar aquello que se me fue lanzado, para ver a un tipo de gran tamaño mirarme con desconfianza y temor.

— "Realmente predecible, pero por lo menos ya tengo a quien interrogar" — empiezo a caminar hacia el sujeto, que se mantiene estático — "puede que no los entienda del todo, pero… si hay algo que se reconocer es la sorpresa, y el nerviosismo de los humanos, pero el temor que expresan lo puedo palpar en el aire"

— ¿Qui-quien e-eres? — me pregunta tartamudeando y retrocediendo un paso.

— No soy tu enemigo — le digo con total tranquilidad — Quiero que respondas a cada una de mis preguntas — al ver su asentimiento, empiezo — ¿Cómo sucedió?

— Bueno no pu-puedo decirte mu-mucho, solo que fue hace cinco di-días.

— Tranquilízate y continua — le ordene, cosa que cumplió después de tragar saliva.

— La cosa sucedió hace cinco noches, yo me encontraba haciendo guardia, no soy un guerrero pero puedo pelear…

— No me importa eso, dime que sucedió.

— Si-i a eso iba, a la tarde se sintió un estruendo y a la distancia se levanto una gran cantidad de tierra, unos cuantos shinobis fueron a ver que sucedió, llegada la noche una tormenta de arena se levanto y junto a esta hubo un aumento en la presión del ambiente, que nos paralizaba, luego de unos instantes el suelo tembló y una criatura de gran tamaño se hizo notar. Esta ataco la aldea, los shinobis intentaron detenerla pero, la fuerza de la misma era algo inigualable y termino por destrozarnos — me contó con temor

— Ya veo — termine después de unos segundos de espera — "al final se trata de él, por alguna razón esto me emociona"

Después le pregunte por donde fue el estruendo y me dirigí a revisar, encontrándome con cadáveres de shinobis pertenecientes a la aldea de la Hoja, y distinguí un factor común, todos fueron aplastados y desfigurados.

— "La sociedad crea su propia destrucción, y tu eres el claro ejemplo de ello"

Antes de irme encontré en uno de ellos un pergamino, el cual describía la misión de los mismos. Momentos después busque un lugar donde dormir para recuperar energías, con el objeto de emprender el regreso a la aldea.

-.-.-

Esa misma noche una tormenta se hacia presente en la aldea donde vive el sabio del templo Jun Hayashi, junta a esta una pequeña capa de arena hacia presencia. El viento llevo un poco de esta, hacia una de las casas más grandes del poblado, filtrándose en ella por una de las ventanas que se encontraba semi-abierta, y siguiendo hasta frenar suavemente en la cabeza de un sujeto con gran musculatura.

Este se despierta exaltadamente, pero se tranquiliza al no ver a nadie.

— Debe… debe ser mi imaginación — suspira, relajándose mira por la ventana las grandes nubes de tormenta, luego de un instante se limpia el sudor que fue causado por el susto pasado, detecta algo extraño, cuando fija su mirada en la mano con la que se limpio, su expresión cambia a una de terror.

— Tanto tiempo Shako — una voz gélida se dejo escuchar, el sujeto levanto la vista para encontrarse a un joven pelirrojo sentado en la venta, el ruido de la tormenta se detuvo para el shinobi herido, el único sonido que distingue es el palpitar de su propio corazón.

— ¡Tú! — Grita el sujeto con temor.

Fin del Cáp.

-.-.-

Gracias por los reviews.

Espero que les guste el Cáp., y que mis horrores gramaticales sean menos visibles, ya que cuando releí el anterior me encontré con varios.

Siento la demora, pero no lograba enganchar una parte del capitulo.

Acepto críticas y ánimos.