Capítulo 1: Primera impresión
Era el primer día de instituto. Los viejos amigos se reencontraban después de unos increíbles meses de verano. Todos los habían pasado de fiesta en fiesta, de botellón en botellón, de ligue en ligue. Pero estos no se podían imaginar que alguien en su primer día iba a cambiar radicalmente las normas conocidas hasta el momento en el instituto.
Eran las 7:50. Solo quedaban 10 minutos para dar comienzo a la primera clase del año escolar cuando las puertas del instituto John Williams se abrieron para dejar pasar a una chica deslumbrante. Piernas quilométricas, caderas perfectas, cuerpo de infarto, larga melena rubia y ojos verdes perfectos. Todos los chicos se quedaron perplejos, las chicas se morían de envidia. Quinn Fabray había hecho en apenas unos pocos segundos que todos dejaran de ser quien eran para arrodillarse a sus pies. Su primer objetivo del día estaba cumplido.
Durante las primeras horas las cosas no iban a cambiar. Los chicos no paraban de coquetear con ella y las chicas se morían porque les hablara. Pero ella ya había escogido: ya tenía su propia camarilla. Durante el verano se había dedicado a buscar a dos chicas nuevas en el instituto que pudieran llegar a ser tan grandes como ella. Las afortunadas habían sido dos chicas que habían llegado ese año nuevas a la ciudad: Santana López se había trasladado a vivir unas calles más abajo que la de Quinn. Su belleza no le habían sido pasada por alto. Pero, si quería que no la opacara, tendría que formar parte de su círculo íntimo. La segunda afortunada había sido la más popular de la escuela a la que había ido Quinn: Brittany Pierce. Igual que Santana, Brittany podía haber sido la más popular del J. Williams pero, antes de que eso pasara, Quinn se había encargado de tenerla bajo su dominio. ¿Cómo lo había conseguido? Los que conocían de tiempo a Brittany se lo preguntaban pero no sabía que en el pasado, Quinn le había salvado el pellejo y esta le debía de deber un favor. ¿Qué mejor favor que este? Las tres formaban el trío que más belleza había contemplado el J. Williams en años. Ni siquiera las veteranas animadoras se podían comparar con ellas. Nada más llegar al instituto se habían convertido en las reinas casi sin hacer nada.
Quinn lo tenía todo bajo control. Aparentemente, había conseguido todo lo que quería: unas amigas que la adoraban, unos chicos que iban detrás de ella allá donde fueran y unas chicas que se morían de la envidia cada vez que les pasaba por delante.
Sin embargo, a Quinn no le cuadraban las cosas. Había algo en esa perfecta situación que le descuadraba, pero no sabía el que.
-¿Por qué me pasa esto?- se preguntaba- Tengo todo lo que quería pero parece que no tenga nada.
Durante la comida sus amigas le preguntaron:
-Llevas toda la comida sin decir palabra.- le dijo Brittany-Hemos tenido que tirar a los chicos de nuestra mesa porque no les hacías ni caso y nosotras nos hemos aburrido de aguantarlos.
-¿Qué te pasa?- le preguntó Santana- Esta no es la chica que yo conocí en verano. La chica que no miraba al suelo ni ponía caras como si hubiera perdido a sus padres en un accidente de coche. ¿Nos puedes explicar que te ocurre?
-No lo se.- les dijo Quinn- Llevo así desde la última clase de la mañana pero no se por qué. Parece que me falte algo ahora mismo.
-¿Pero cómo puede ser eso? ¡Venga ya!-le contestó Brittany- Tienes dos mejores amigas espectaculares (ni siquiera yo las tenía así en la escuela), todos los chicos te persiguen por los pasillos hasta cuando vamos al baño, las chicas no paran de mirarte con cara de "por favor sé mi amiga". ¿Qué es lo que se supone que falta en tu perfecta vida?.
-No lo se.
Pero en realidad Quinn si lo sabía, aunque no lo quisiera reconocer: le faltaba su verdadera mejor amiga.
Bueno, aquí os dejo con el primer capítulo. Voy a hacer capítulos cortos pero subirlos regularmente, cada semana, espero.
Espero que le den una oportunidad a la historia.
Dejadme vuestros reviews.
Así también tendré una idea de como seguir.
Con cariño, CVC
