Este fic participa del Primer Reto Mensual "Primer beso" del foro "Scorly: Enemies, Friends and Lovers"

¡Bien! Subo el segundo capítulo de este fic, gracias de antemano por los comentarios anteriores y...¡espero que éste os guste también!

Enjoy!


STEP 2. SCORPIUS

–Oh, vamos –le dije, exasperado.

–No pienso ponerme esa corbata, no puedo respirar con eso – contestó, molesto –Lana me ha visto infinitas veces en todas mis formas, ¿por qué tengo que arreglarme para esto?

–No sé, ¿quizá porque vas a presentarte formalmente ante los padres de tu novia? –le dije, con una ceja enarcada.

Albus se puso tenso y yo lo noté porque apretó la mandíbula. Estrés precompromiso, lo llamo yo.

–A ver –empecé – no me gusta ser chacha, pero creo que voy a prepararte un té. Y te voy a echar una tonelada de tranquilizantes, por si acaso.

Pero, viendo su cara, me parece a mí que eso no serviría de mucho. Merlín, lo que hay que hacer por los amigos…

–Veamos, siéntate – le dije, ofreciéndole el comodísimo sofá de mi piso –bien, voy a contarte algo que no sabe nadie. Y cuando digo nadie, es nadie. Ni siquiera Lily.

Bien, capté su interés. Claro, el hecho de que Lily no lo supiera era un punto de interés para él. No lo culpo, hay pocas cosas que esa pequeña diablilla no sepa sobre mí.

–Te voy a contar una historia –le dije –así que no me interrumpas. Y de antemano te digo que como se lo digas a alguien eres hombre muerto.

...

Yo tendría poco más de nueve años y, como siempre, estaba sentado en uno de los banquitos de la Mansión Malfoy, leyendo tranquilamente un manual de cómo usar una escoba de Quidditch cuando, de repente, algo cayó de entre las páginas.

Me agaché para ver qué era y pude comprobar que era un sobre. Uno rosa y muy cursi, pero… ¿de quién? Claro, yo pensaba que mi madre no era hortera y que mi padre preferiría bailar claqué vestido de mujer antes que tocar algo como eso. Y la abuela Narcisa más de lo mismo.

Así que, como me moría de curiosidad, lo abrí, pero dentro había algo que yo no esperaba: además de la obvia carta, había tres fotos diferentes, pero todas de la misma persona: Victoire Weasley. Lo supe porque la había visto algunas veces con Teddy en la casa de la abuela Andrómeda.

Y, realmente, el problema no era que hubieran fotos, el problema ERAN las fotos. Para un niño que apenas estaba pisando los felpudos de la preadolescencia…bueno, comprenderás que no me pude quitar esas fotos de la cabeza durante mucho tiempo.

No es que fueran porno o algo por el estilo, pero se notaba mucho que quería enseñar escote para captar la atención de Ted. Normal que lo hiciera.

En fin, la cuestión es que no paraba de quitármelo de la cabeza y entonces, una noche, tuve un sueño un poco extraño. Yo estaba en el jardín de mi casa y ella estaba allí, con ese vestido sugerente que llevaba en las fotos y…bueno, se me acercó de tal forma que yo, pues…sentí el impulso de besarla.

Y lo hice. Excepto porque no era ella.

Era un sueño, lo sabía, entonces… ¿cómo podía ser que se sintiera tan real? Pero quizá hubiera sido mejor seguir durmiendo, porque lo primero que hice al despertar fue ver que estaba besando a un elfo doméstico tremendamente sorprendido.

...

–Espera, no me digas que eso fue…

–Sí, exacto.

Acto seguido, estalló en risas y yo, pues bueno, me sentí un poco cohibido.

–Solo por curiosidad, ¿qué hacía una carta de Vic en tu casa? –preguntó.

–Bueno…puede que Ted tuviera el mismo libro y yo me equivocara al cogerlo una de las veces que fui a visitarle.

Bueno, al menos mi vergüenza ha servido para que se relajara de una maldita vez. Y lo dicho, hay que ver lo que uno hace por los amigos.

END.


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K.