Los rayos de sol se colaban por aquella habitación con las paredes de color rosa pastel, entre las cortinas blancas con pequeñas mariposas en ellas en tonos morados, impidiendo seguir durmiendo a Kate y Molly, pues se quedaron durmiendo juntas aquella noche, abrazadas sin separarse.
Aun con los ojos cerrados Molly pudo notar como su madre la miraba, estaba sonriendo, esas cosas aunque no las veas las puedes sentir ese amor tan personal se siente, no es necesario verlo. Se froto los ojos con los dedos y abrió los ojos estirándose, sonriendo a su vez.
- Buenos días mamá.- dijo retorciéndose.
- Vamos a por este nuevo día que se nos presenta...Yo hago el desayuno mientras, tu date una ducha, te espero abajo.- dijo destapándola e incorporándose de la cama dándola un beso en la frente.
Como todas las madres tienen esa manía que todos odiamos, nos despiertan con amor pero poco a poco salen esas pequeñas manías de madre como yo digo, subirte la persiana para que te despierte la luz del sol y no te deje dormir mas, encenderte la luz de la habitación si con la primera opción no lo han conseguido, luego viene la tercera fase que es destaparte, la cuarta fase que es mentirte sobre la hora que es y que ellas vivan en otra zona horaria distinta completamente a la que tú estás viviendo en realidad, y ya como ultimísima opción tirarte un vaso de agua a la cara. Debo deciros que Molly solo llego al extremo una vez y Sophie tuvo piedad de ella porque no me tiro un vaso de agua, sino que con su esponja de la ducha empapada se la escurrió lentamente sobre la cara, que si es molesto y fastidia pero creo no tanto como un vaso de agua.
Mientras ella preparaba el desayuno Molly se dio una ducha y se preparó para ir al colegio. Estuvo desayunando sola en aquella isleta de la cocina pues su madre mientras se estaba arreglando para ir al trabajo, al acabar y recoger la cocina subió a por su cartera y la carpeta.
Ya lista comenzó a meterla prisa a Sofía ya que no quería llegar tarde el ultimo día de colegio.
- Vamos mamá no quiero llegar tarde.-
- Ya estoy, ya estoy déjame que coja el bolso y las llaves del coche.-
Allí estaba ella radiante como cada mañana, con su pelo ondulado y su gran sonrisa.
Ya en el coche camino de la Universidad de Molly escuchaba su música con los auriculares en el iphod, bendito invento que hace que desconectes del mundo exterior e incluso puedas recrear un videoclip en tu mente. Podía notar como su madre le hablaba pero estaba demasiado dormida aun para prestarla atención, justo comenzó a sonar una de las canciones favoritas de ella que cuando era pequeña al escucharla subía el volumen al máximo y la canturriaba por toda la casa, saltando y bailando como si estuviera en un concierto, así que se quitó un auricular y se lo puso en la oreja a su madre, enseguida la reconoció y ambas comenzaron a cantarla a grito pelado.
- ¡Que tengas un buen día!- dijo Kate al darla dos besos a Molly y esta saludar a sus amigas que la esperaban en aquella escalinata del colegio.
- Adiós mamá, luego te cuento todo lo que se hable de la graduación.-
Sophie continuo su trayecto hasta llegar a la oficina, aparcó el coche en el garaje y subió en el ascensor hasta la planta novena de aquel edificio.
La mañana fue diferente pues al llegar a su despachó pudo ver que no había ningún café esperándola con ningún mensaje, le pareció un tanto extraño porque Patrick siempre era el primero en llegar, así que se asomó y pudo verle en su mesa. Se quitó la cazadora de cuero negra y fue a su mesa con la excusa de enseñarle unos contratos y un informe sobre la reunión del día anterior. Pues quería saber a qué se debía ese distanciamiento entre ambos y la falta de su café con alguna frase motivadora.
- Buenos días Rrick…- le dijo abrazando aquellas carpetas que iba a utilizar como excusa.
- Buenos días Kate.- la respondió sin apenas levantar la vista de la pantalla del ordenador.
- Venía a enseñarte estos contratos, échales un vistazo y cuando puedas me dices que te parecen.- le dijo en un tono reacio tal y como este le había contestado previamente y dejando las carpetas en su mesa.
Se marchó sin girarse, con paso firme y con cara de indignación, pues no sabía muy bien que había hecho o dicho para que este hoy así con ella, era la primera mañana en muchos años que no la recibía con un café, alguna vez se lo había hecho es humano y tiene despistes pero esos despistes siempre estaban seguidos de algún malentendido entre ambos o alguna discusión sobre algún tema de trabajo ya sea citaciones con fotógrafos para alguna sesión, algún que otro contrato e incluso por no ir juntos a las reuniones.
La mañana se la pasó volando pues tenía que adelantar un par de sesiones de fotografía, algún contrato y fijar la próxima reunión con un cliente, cuando se quiso dar cuenta era la hora de comer, cogió su cazadora del perchero y salió a buscar a Carmen para ir juntas, sin ni siquiera mirar si Rick se encontraba en su despacho o también había salido a comer.
- ¿Estas lista?- le preguntó colocándose el fular beige.
- Si dame un segundo y nos vamos.-
Fueron a un restaurante italiano pues es su comida favorita y cerca de las oficinas hay un lugar donde preparan los mejores tallarines que hayan probado nunca.
- Lanie, ayer lo dejé con John, no estábamos en el mismo punto de la relación y la actitud de Rick ayer me hizo darme cuenta de aquello.- dijo dándole un trago a la copa de vino.
- ¿Solo por Rick?- le pregunto arqueando una ceja esperando que su amiga también la dijera que gracias a ella también se había dado cuenta de que su relación no iba a ninguna parte y si continuaban con aquello uno de los dos iba a salir bastante perjudicado y no sería su caso sino el de John.
- Si… vale… también fue gracias a ti y a tus charlas…-
- ¿Y cómo te sientes?-
- Estoy un poco triste por John pues había apostado mucho por esta relación, ya conocía a Molly pero yo no me sentía a gusto ayer estaba destrozada y con el corazón en un puño es irónico pues fui yo quien decidí acabar esto, pero esta mañana...-
- ¿Esta mañana qué?- la preguntó cortándola y mirándola fijamente.
- Pues no sé las cosas entre Rick están diferentes, distantes...-
- Cariño como quieres que este después de su indirecta y verte marchar con el hombre equivocado agarrado de su brazo y no del de él…Yo también estaría distante y furioso-
Kate no supo que contestarla al respecto pues tenía toda la razón del mundo si ella hubiera visto a Rick con una de sus pelofris, rubias de bote oxigenado, piernas quilométricas y todo postizo, también estaría furiosa y sin querer saber nada de él.
En su cabeza volvieron a surgir más preguntas que sola no tendrían ninguna respuesta. Sentía algo por Rick esa atracción sexual, el tonteo que tenían pero él tampoco se lo había dejado muy claro, era mujeriego y hasta hace poco siempre aparecía alguna pelofri por la oficina en su búsqueda, la última fue una tal Marlene, así que ¿Qué podría esperar de un hombre así? Ella necesitaba alguien en quien confiar de nuevo, que la hiciera sentir especial, que fuera con ella de la mano sin importarle nada más que ella, que asumiera todas sus imperfecciones y por supuesto que quisiera a su hija.
Ya de vuelta en la oficina, al entrar en su despacho pudo ver las carpetas sobre su mesa con un posit de este que decía Estoy de acuerdo con todos, habría que limar algunos detalles
Cogió aquel posit junto con las carpetas quitándose previamente antes la cazadora junto con el fular y fue a hablar con él, pero se llevo una sorpresa un poco ingrata pues había una nueva pelofri apoyada en el quicio del despacho de Rick, con un vestido excesivamente ajustado casi que se le marcaban hasta las cosillas esperándole. Esta al ver aquello se dio media vuelta cogió sus cosas fue a avisar a Kevin y Rafa de que continuaría con el resto del trabajo desde casa, tenía que hacer unos asuntos personales.
Al salir se cruzó con Rick y dicha rubia, esperando al ascensor así que continuó y bajo por las escaleras, con la mala suerte de que una vez en el hall de la oficina al terminar de bajar el último escalón aquellas puertas del ascensor se abrieron saliendo de su interior ambos.
Kate aceleró el paso, salió del hall y cruzó la carretera a toda prisa antes de que la viera pero hoy no era su día de suerte y este la vio.
- Me puedes esperar un momento en mi coche, está allí aparcado he olvidado una carpeta que debo entregar mañana sin falta.- dijo dándole las llaves del coche y señalándola cual era su coche.
Sin que su cita se diera cuenta cruzo la carretera y fue en búsqueda de Kate, sabía que la ocurría algo, quería saber de qué se trataba pues es su compañera y le importa más de lo que ella se piensa.
La encontró en un parque infantil desierto pues aquellas horas no eran corrientes para encontrase a ningún niño disfrutando de la arena construyendo castillos, jugando a marco polo, al pilla pilla, tirándose por el tobogán esas cosas insignificantes que de pequeños nos hacían tan felices.
Se acercó a ella y sentándose en el columpio de al lado sin decirla nada solo observándola, pudo ver que en sus mejillas caía una lagrima.
- ¿Estás bien? ¿Te ocurre algo?-
- Rick, ¿Qué haces aquí?-le dijo quitándose aquellas lagrimas que ni ella sabía muy bien el porqué de ellas.
- Te he visto salir tan rápido que pensé que te ocurría algo, y por lo que puedo observar estoy en lo cierto. ¿Qué ha pasado? ¿Es por John?-
- Hemos roto... me gusta, mucho sabes Rick, pero no era suficiente.- le dijo sin levantar la vista del suelo y jugueteando con su anillo el cual nunca se quitaba- No era suficiente...sabes cuando mi ex-marido me dejó construí un muro por dentro que hizo que desconfiara de todos los hombres. Sé que no voy a poder tener el tipo de relación que me gustaría tener, ni voy a volver a ser la mujer que era antes ni mucho menos pero me gustaría poder llegar a tenerlo pero no sé creí...- le dijo hasta que su voz comenzó a quebrarse y decidió dejar de hablar pues sino comenzaría a llorar y lo último que quería que viera Patrick era su lado débil.
Antes de que pudiera acabar la frase este la corto para continuarla y darle una explicación.
- Esta mañana no te he traído el café porque no me gustaba verte con el hombre equivocado tú te mereces alguien mejor, alguien que sepa cómo eres realmente que te valore por quien eres y como podrías llegar a ser si confías un poco. Estaba molesto, se que ha sido actitud de niño pequeño, pero...-
- Ya te conozco, y lo sé.- dijo esbozando una media sonrisa.- Y por eso mismo con toda la confianza que tenemos, tantos años trabajando juntos, que somos compañeros, ¿No crees que podrías habérmelo dicho?- le dijo mirando y agarrando con ambas manos aquellas cadenas del columpio dándose un pequeño empujón con los pies y balanceándose suavemente.
- Tienes razón. Lo siento ¿y sabes qué?-
- ¡Sorpréndeme!- dijo mirándole con aquella mirada penetrante que solo ella sabía hacer para cautivar a cualquier persona.
- Te ayudaré a destruir ese muro, que caiga y veas la persona que yo veo.-
- Vámonos, tú has quedado, y yo tengo que seguir con estos informes.- dijo cogiéndolos de sus piernas y levantándose de ese columpio.
No quería que aquella conversación continuara pues sabía que como siguieran hablando y mirándose así no podía quitarse esa mirada en toda la noche y la impediría poder pegar ojo. Ya bastantes problemas tenía consigo misma como para ahora añadir a Rick en su lista.
Mientras se alejaban de aquel parque infantil Sophie se acerco a él y le dio un pequeño golpe con su hombro agradeciéndole aquella charla, este la respondió con un siempre.
Las cosas entre ellos cada vez mejoraban mas, y ella por fin se había quitado un peso de encima al contarle todo aquello, que ni su hija sabía cómo que no se divorciaron por sus disputas continuas sino por una tercera persona, que desde aquel momento ella dejo de ser aquella adorable, risueña y cariñosa Sophie, convirtiéndose en aquella mujer que era ahora.
Ya en casa con ropa cómoda formada por unos leggins negros y una amplia camiseta morada de manga francesa, el pelo recogido en un moño se sentó en su despacho ordenando todas aquellas notas y formando un informe, se incorporó y fue a la cocina a prepararse un té. Cuando comenzó a sonar su teléfono móvil, en la pantalla pudo ver una foto de Molly.
- Hola cariño ¿Qué sucede? ¿Dónde estás?-
- Estoy en el colegió aun liada con la reunión, las invitaciones y preparando algún que otro detalle, no iré a cenar picaré algo por aquí.-
- Esta bien, pero no vengas muy tarde, me gustaría que me contaras cosillas.-
- Vaaaaaaaaaaale.- la respondió.- Bueno te dejó que por aquí me reclaman.-
Allí estaba Molly en aquel despachó que el colegio utilizaba para reunirse el profesorado, con aquella mesa enorme, llena de cartulinas escritas con diferentes letras, frases y colores que todas querían decir lo mismo que fueran a su fiesta de graduación.
Estaba sentada junto a su amiga desde la guardería Audrina. Es como una hermana para ella, es mas su madre ha corrido más de una vez alguna maratón con Kate, su padre fue el abogado de su divorcio, siempre han estado ahí para ellas, incluso muchos veranos han pasado juntas unas quincenas con respectivas familias.
