Francia sale del baño secándose el pelo con una toalla y con una sonrisa de absoluta maldad y satisfacción.

Inglaterra se queda dentro, aun apoyado contra la pared con una mano, con... bueno, todo él agitado, especialmente su respiración y corazón, con una sonrisa enorme, los ojos cerrados y un ligerillo sonrojo aun mientras piensa en el bloody don que tiene Francia, decidiendo abrir un poco la llave del agua fría antes de salir.

El francés prende un poco de música mientras empieza la larga labor de elegir algo de ropa.

Cuando el inglés considera que ya tiene bastante frío, saca la cabeza buscando a ver si le ha dejado alguna toalla, pero no hay toallas. Claro que no hay toallas. Ni una toallita de manos.

Frog! Te has llevado las bloody... —empieza a gritar y cae en la cuenta de que EVIDENTEMENTE se ha llevado las bloody toallas y además lo ha hecho expresamente—. Bien, tu cortina de ducha tiene diez segundos de gracia antes de que la arranque de cuajo, wine bastard —amenaza en un tono de voz falsamente encantador, sin dejar de sonreír.

—Si arrancas la cortina voy a arrancarte algo la próxima vez que tenga la oportunidad y no me refiero a los gritos —sonríe.

—Uy, ¡mira qué miedo! como si tuvieras fuerza para ello o algo parecido... TEN! —grita empezando a envolverse con ella, retándole.

Angleterre —advierte.

France... —se burla—. NINE!

—Acabo de —insertar asquerosidad/descripción— te el pene, ¿y te da ahora vergüenza salir desnudo?

Bloody hell... you're a wanker! —grita frotándose los ojos, sonrojado, pero sin dejar de sonreír al recordarlo, apretando un poco las piernas—. Estoy mojado y tengo frío, no seas capullo —se defiende—. EIGHT!

El francés abre la puerta del baño con una toalla en los brazos.

—Ven acá —abre la toalla y lo invita a entre sus brazos.

Él le mira a los ojos azules y se sonroja otra vez, enrollándose más con la cortina, tendiéndole una mano.

—Dámela.

—Ven acá —sonríe encantador, dando un pasito al frente—. Quiero abrazarte.

—Y-Ya me has... abrazado suficiente. Please —insiste con la mano, temblando un poco.

—Nunca te habré abrazado lo suficiente —cierra los ojos—. Ven acá.

—N-No abras los... ojos —pide inseguro e incómodo, pero suelta un poco la cortina.

— ¿Hasta cuándo? —pregunta sin abrirlos.

—Hasta... que yo te diga —le mira para comprobar que no lo hace. El francés sigue con los ojos cerrados, sonriendo.

—Ven acá...

El británico parpadea esperando unos instantes sin fiarse ni un pelo, buscando la manera más rápida de soltarse y salir corriendo a por la toalla cuando, seguro, los abra... finalmente sale corriendo a sus brazos, pero se tropieza con algo tirándole al suelo al caerse.

—A... Uch! —se duele tirado en el suelo con Inglaterra encima—. Ay! Eres un poco bestia, mon amour —le abraza.

I'm sorry! ¿T-Te has hecho daño? —pregunta agobiado, intentando comprobarlo, olvidándose de los otros asuntos.

— ¿Hay un charco de sangre bajo mi cabeza? —cierra los ojos. El inglés lo comprueba agobiado, levantándole la cabeza y pasándole una mano por el pelo.

—Tienes el pelo mojado y no puedo...

Francia aprovecha el momento para acercarle y besarlo.

—Me duele mucho.

El inglés se paraliza, sonrojándose con el beso, al no esperárselo... y se calma un poco.

— ¡Eres tonto! —protesta sin dejar de sonreír—. Y una nena llorica —toma la toalla para envolverse en ella antes de salirle de encima.

—Noooo! —le abraza antes de que pueda salirse de encima suyo—. De verdad me has dejado un poco KO.

—Ah, eso es porque eres una rana deeeebil —se burla, clavándole un dedo en la mejilla.

— ¿Una rana débil? —abre los ojos lentamente y le mira con esa mirada tan suya. Inglaterra sonríe con menos burla un momento y luego entrecierra los ojos.

Of couuursee —canturrea, apartándole el pelo de la cara.

—Eres el único que piensa que soy una rana —sigue un poco el movimiento.

—Ja! eso es porque debo ser el único sensato —levanta un poco la barbilla con orgullo sin dejar de mirarle a los ojos y se humedece los labios. Francia parpadea lentamente.

—Eso entonces me hace TÚ rana, cher —susurra acercándosele y besándole suavemente en los labios. Cierra los ojos verdes con el beso, moviéndose un poco en el sitio.

My... frog... —repite en un susurro. El francés le abraza con fuerza, besándole suave y tiernamente un rato más.

Je t'aime —susurra entre los besos que son devueltos con el mismo amor, con las manos en sus mejillas.

Francia le detiene de la cintura, besándole con los ojos cerrados y de manera parsimoniosa, y se van a estar un raaaaato hasta que Inglaterra empiece a juguetearle, separándose y acercándose de nuevo varias veces, con los ojos cerrados.

El francés se ríe, abriendo los ojos. El inglés se detiene sonriendo al oírle reír y abre los ojos también.

—Tengo la espalda helada —admite.

—Llorooooón —vuelve a burlarse, pero levantándose.

Francia le extiende una mano para que lo levante, Inglaterra con una mano se sujeta la toalla y le tiende la otra.

El francés se levanta y le abraza de la cintura, quitándole la toalla.

—Eeeeh! —protesta volviendo a tomarla y Francia le agarra las regiones vitales—. EEEH! —vuelve a protestar sonrojándose y tratando de que le suelte, pero él le besa el cuello.

—Abrázame —pide abrazándole.

El británico se relaja un poco mientras sigue cubriéndose con las manos las regiones vitales para protegerse.

But... —vacila un momento, nervioso, soltándose un poco para hacerlo pero sin acabar de...

Francia le suelta de abajo, abrazándole bien al cuello, con fuerza. Inglaterra se suelta también, pasándole las manos por la cintura suavemente, apoyando la cabeza en su hombro, haciendo lo que le pide. Él le recarga la barbilla en el hombro y sonríe.

Cher.

What? —susurra un poco incómodo.

—Estoy... —aprieta un poco, acariciándole el hombro con la mejilla.

Yes? —le insta a seguir.

—Muy feliz —suspira besándole el hombro, Inglaterra aprieta un poco más el abrazo.

Me too —responde sin saber muy bien si responde a lo que le ha dicho antes o a esto... o a ambas. El francés le pasa una mano por el pelo, en la nuca.

Frog... —le nombra también suavemente, él se ríe.

What is up? —parpadea sin entender.

Frog —le besa la mejilla—. Rosbif.

—Jump... —protesta un poco sonriendo de lado, le quita la toalla y se la echa por los hombros abrazándoles a ambos con ella—. Tengo frío.

—Tapémonos —le acaricia los brazos—. ¿Qué vamos a hacer ahora ya que me has engañado para salir de la cama?

El inglés se mueve un poquito muuuuuy poquito con la música que Francia ha puesto porque ha empezado a sonar Can't buy my love, cantada por Michael Bublé, que le gusta, y en cuanto se mueve se da cuenta que se están abrazando desnudos... por lo que ha rozado, se sonroja y se queda quieto.

— ¿Vestirnos?

Francia levanta las cejas y sonríe, tomándolo de la cintura.

—Bailar.

— ¿B-B-bailar? —vacila y el galo le da una vuelta.

Oui.

But... —nervios, se le cae la toalla mojada.

—Buena decisión —le toma con más fuerza de la cintura—. No hay nadie que nos vea, no veo el problema —se mueve al ritmo de la música.

—Tú me... yo te... —sigue, calmándose un poquito vete tú a saber por qué.

El francés le atrae hacia sí, moviéndose al ritmo de la música, respirando en su pelo. El inglés sonríe un poquito, siguiéndole.

Francia le toma de una mano y le hace girar sobre sí mismo. Cuando acaba la vuelta ya está sonriendo abiertamente y dejándose llevar, tomándole de la cintura para atraerle hacia sí y hacerle mover las caderas a la vez que él.

El galo sonríe también, dejándose hacer y moviendo las caderas con él. Un poco más tarde, al final de la canción, lo toma de la cintura con fuerza y lo empuja de un hombro para que se eche para atrás y se incline de espaldas en él. Movimiento usual.

El británico se le agarra del cuello para no caerse, haciéndolo y se ríe.

— ¿Te crees que esto es un tango?

—Me creo que me gusta tu cuello —le besa la manzana de Adán aprovechando la postura.

Inglaterra tiene un escalofrío y traga saliva de golpe. Francia se ríe.

—Aunque... Es una buenísima idea —le levanta y tomándolo de la mano lo jala hasta su teléfono.

— ¿Buenísima idea? —le sigue sin entender mientras él busca un tango en su teléfono y lo pone. Es "Volver" de Gardel.

— ¿Sabes que dicen que era francés? —le toma de la cintura—. Los tangos son más o menos tan decadentes y deprimentes como la idea de ir a Berlin —sonríe.

—Eso explicaría ciertas cosas —replica sobre lo de lo que era francés, sin explicar cuáles—. ¿Qué tiene de decadente ir a Berlin?

—Pues... —le lleva firmemente bailando—. Es obvio.

Inglaterra le sigue con un poco más de dificultades porque está acostumbrado a cosas menos melódicas. Francia lo baila de manera sumamente teatral, pero correcta, llevándole con firmeza.

—Es toda una tragedia —se ríe bajito de buen humor.

—Ni que te estuvieras muriendo —replica también sonriendo.

—Admites que eso sería una tragedia —le besa los labios.

—Admito que esperaría que hicieras un drama —se sonroja un poco.

—Si muriera ya no podría hacer nada —sonríe—. Y me extrañarías horrores —le da otra vez una vuelta, abrazándole por la espalda y dando unos pasos así.

—Hablaba de que estuvieras agonizando, no muerto —le mira girando la cara hacia él, sin dejar de sonreír—. And of course, eso es lo que a ti te gustaría que pasara.

—Dime. ¿A quién le contarías los chismes? ¿Con quién irías cada vez que tienes una duda sobre el amour? ¿Con quién discutirías en los G8? —le besa el cuello—. ¿Con quién tendrías sexo cuatro veces en un día?

Japan... Switzerland... A... —se detiene de decirlo. El francés frunce el ceño un poco, sabiendo que es cierto, aunque sigue bailando.

—Tiene que haber algo que solo hagas conmigo... —susurra con menos seguridad.

— ¿Tiene... que haberlo? —pregunta, él le mira un poquitito desconsolado.

— ¿No lo hay?

Inglaterra se detiene y le mira sin poder creerlo.

Quoi? —le toma de la cintura, esperando a que vuelva a bailar.

— ¿En serio me estás preguntando eso? —le sigue un poco el movimiento.

—Pues tú me dices que no —sonríe un poco.

— ¿Y tú me crees? —se sorprende.

—No usualmente pero hoy necesito que me consientas —admite bastante en serio, aunque sonríe.

—Y al parecer, bailar desnudo contigo no es ni lo bastante exclusivo ni lo bastante consentidor— sonríe de lado, haciéndole dar una vuelta. Francia se ríe.

—No lo bastante —admite en total broma dando la vuelta y regresando a abrazarle por el cuello—. ¿Ves? No puedo morir, ¿quién bailaría desnudo contigo? —se ríe.

—Quizás pueda vivir sin ello —se sonroja un poco, nervioso.

— ¿Querrías vivir sin ello? —levanta una ceja—. Serías más repipi y más aburrido aun si no estuviera yo.

—No soy repipi y aburrido —se defiende sin responder a lo otro.

—Eres totalmente repipi y aburrido —ahora están bailando sin música siquiera—. Si no fuera por mí que te inspiro a venir a mi casa a media noche a rescatarme de una horrible cita.

—Solo dices eso para molestarme, no tienes ni una sola cosa mía que puedas deci... —se queda callado sin saber muy bien como defenderse de eso.

—Me encanta que seas capaz de dejar tu bordado para venir a hacer el amor conmigo —se ríe.

—No... Vine para... no estaba... en realidad estaba durmiendo —explica sonrojado.

—Lo sé. Yo te desperté —le aprieta la mejilla con la nariz y luego le pasa una mano por el pelo.

—Lo cual lo hace seguramente aun peor —confiesa.

— ¿Peor? ¿Por qué peor?

—Ni siquiera estaba perdiendo el tiempo o dejé de hacer una tontería para venir —le mira.

Merci —susurra y le sonríe mirándole a los ojos.

—Y lo peor es que yo planeaba volver a London el viernes por la mañana —se ríe un poco.

—Pero estás aquí —le besa la mejilla—. Estás aquí y ahora mismo eres mío —le abraza con fuerza, hundiéndole la nariz en el cuello.

El inglés se incomoda un poco pero le deja hacer. Francia se le separa un segundo después, sonriendo.

Pardon... No puedo evitarlo, mon amour.

Inglaterra baja la cabeza un poco avergonzado, pero sonriendo, él le acaricia la mejilla.

— ¿Dónde voy a cocinar? —le pone ambas manos en el culo—. Quizás sea mejor en Londres.

—Coci... —parpadea y se tensa otra vez al notar las manos—. ¿Qué... hora es?

—No tengo ni la más mínima idea —admite acercándolo hacia él—. Deben ser como las tres de la tarde.

—Vamos a llegar a Berlin a una hora intempestiva —aprieta los ojos pero sonríe.

— ¿Y eso es importante? ¿A qué hora tienes que estar ahí?

—Antes de cenar —le mira—. Creo —añade y recuerda que Estados Unidos ni le ha hablado antes de irse para ver donde se encontrarían ni a que hora salía ni nada... de hecho, si le ha hablado ni siquiera se ha enterado.

—Antes de cenar... mmm. Bueno. Podemos comprar comida ya hecha entonces —se encoge de hombros un poco decepcionado.

—Tienes que hacer tu maleta... y tenemos que vestirnos. Quizás sería mejor que me fuera yo solo a London para ahorrar tiempo —le mira empezando a agobiarse, separándose para ir a por su ropa. Francia le mira un poco desconsolado y luego desvía la mirada.

—No veo cómo vas a ahorrar tiempo con eso.

—Pues... —le mira de reojo, tomando los calzoncillos con los que llegó, que deben llevar tres días en el suelo, y empezando a ponérselos.

—Pero si tienes que ir a London tú solo, podrías decírmelo —replica.

—No tendría que esperar a que hicieras la maleta, claro —explica—. Y tú te ahorrarías el viaje, por supuesto.

—Dime que no vaya —se pasa una mano por el pelo—. Si no quieres, dime que no vaya pero yo… —lo toma por la espalda en un abrazo—. Angleterre.

El nombrado aguanta la respiración y se muerde el labio. Él le pasa una mano por el pelo.

— ¿Quedaste de verlo allá? ¿No quieres que vaya? —pregunta bajito. El británico niega con la cabeza.

—Ni siquiera sé a qué hora va a llegar a Berlin.

—Podemos ir juntos, es más divertido el viaje —le acaricia el pelo.

— ¡Pero no quiero tener que espérate, Frog! ¡Porque siempre tardas hoooras en hacer tu maleta! —le pica un poco, volviendo a sonreír.

—Te prometo tardarme un poco menos de lo habitual —sonríe. Inglaterra se vuelve a él.

—Te prometo molestarte hasta que tardes MUCHISIMO menos de lo habitual —amenaza y el galo se ríe.

—Suena un trato más o menos justo siempre y cuando me asegure de que llevo todo lo que tengo que llevarme. No quiero ir otra vez con los calcetines que no combinan como la vez pasada.

El inglés busca sus pantalones y empieza a ponérselos.

— ¿Qué tienes que llevarte? —ojos en blanco—. Nadie vio siquiera tus calcetines.

—Pues ropa. Tres trajes, camisas, calcetines y zapatos y claro que vieron mis calcetines. ¡Los viste tú!

—Bien —se va al armario de Francia y elige unas camisas al azar—. Camisas —las deja sobre la cama y se vuelve al armario.

—Noooo! ¡No las arrugues! —las mira escandalizado, viendo que además dos de esas camisas son de noche y no de día. Las guarda en el closet de nuevo sacando otras—. Es un desastre lo que estás haciendo, cada una de estas camisas va con un traje diferente.

Inglaterra pone los brazos en jarras mirándole.

—France, solo son camisas, qué más... —ojos en blanco—. Me desesperas.

El francés guarda tres y saca otras tres. Al final saca una más guardando todas las que sacó.

—Ayúdame a bajar la maleta.

—Vale, vale... y voy a afeitarme... y a acabar de vestirme... y tú deberías vestirte también.

Francia saca unos trajes y luego los guarda. Luego saca otros y los guarda, y un millón de corbatas.

Inglaterra flipa un poco y decide largarse antes de que empiece a preguntar estupideces parecidas a "¿cada cuánto te compras ropa nueva? ¿Cada tres segundos? o... ¿cómo te atreves a llorarme con que no tienes NADA que ponerte?"

Cuando el británico salga de afeitarse, Francia estará teniendo un enorme dilema con los cinturones y los zapatos sin haberse vestido, en absoluta concentración.

Al fin... Una hora y media más tarde, Francia logra terminar la maleta, aún le falta arreglarse.

Para entonces Inglaterra está en la cocina donde ha decidido, oh-dios-mío-juro-que-he-tratado-de-impedírselo, achicharrar algunos arándanos en la tostadora, freír unos dados de sopa y meter al horno algo misterioso que tiene un color muy feo, huele muy mal y nadie quiere saber qué es pero tiene que ver con mayonesa.

Francia va a morirse cuando baje, aunque no hay mejor manera de apresurar a Francia que el peligro de incendiar su cocina, usando sus preciosos trastes de acero WMF suizo que le regaló Veneciano en Navidad.

Es posible que suceda, aunque Inglaterra lo está haciendo con la mejor intención, cuando Francia entra a la cocina haciendo un sobre esfuerzo por no estar demasiado ansioso por lo que está pasando.

Cher? ¿Qué... haces? —pregunta sigiloso tratando de sonreír y haciendo una rápida evaluación del estado de la estancia.

— ¡Pelearme con esta mierda! ¡Tus ollas no sirven! —protesta

—A ver, ¿quieres que te ayude? —sonríe un poco con semejante declaración, viéndole con una de sus ollas favoritas en la mano. Suspira contenido.

—No, no, ve a acabar —le echa fuera dejando la olla en el fregadero porque no le convence, tomando otra para hacer otra cosa, porque de hecho ha decidido cambiar de lo que cocinar como diecisiete veces.

—No, no... Ya he terminado, no te preocupes —mira la puerta—. Dime, ¿qué haces?

— ¿La verdad? —le mira.

Los ojos azules le miran de vuelta pensando en que seguro no tiene idea.

—Tratar de apresurarte —confiesa cínico—. Estaba intentando hacer pollo como lo haces tú siempre y le ha pasado algo al caldo —ha intentado hacer caldo en el aceite, sin agua—. Así que he desestimado la idea y he pensado en hacer puré... y luego ha pasado algo misterioso con las patatas y las zanahorias —señala el horno donde las patatas y las zanahorias se han DESHIDRATADO—. Y... ahora estaba buscando una olla para tratar de intentarlo de nuevo con el caldo.

—Ha funcionado —le sonríe—. Ahora... ¿Quieres caldo con... Es eso caldo en cubo? ¿De dónde lo has sacado?

—Ah... no lo sé, del armario de las especias... —lo señala, lo que probablemente significa que es un cubo de especias prensadas, no de preparado para caldo.

—Lo debes hacer traído tú, yo tengo caldo en cub... —aprieta los ojos—. Bien —sonríe—. Vas a ayudarme a hacer caldo. ¿Caldo con patatas y zanahorias es lo que intentabas hacer? —sonríe.

Inglaterra se sonroja un poco y aparta la vista, avergonzado, rascándose la nuca.

—Es tu horno que va mal y esos cubos de caldo que... son raros.

—Lo has hecho casi del todo bien —evalúa—. Solo te ha faltado agua, cosa que me sorprende con toda la que cae en tu casa —se le acerca y le acaricia el pelo.

— ¿Agua? pero el agua se pone después y... Ja-ja-ja.

—No se pone después, cher, a menos que estés acitronando cebollas.

— ¿Hacerles qué a las cebollas? —le mira.

—Eh... No es realmente importante —le sonríe—. Quizás podamos hacer algo de lo que hiciste— miente.

But... ¿va a dar tiempo y todo eso? —mira su reloj.

Oui. En diez minutos tendremos la comida preparada —sonríe—. mon amour. Un favor, ¿puedes traerme una botella de vino de la cava? Una del 2005. NO las desordenes. Cavernet sauvignon —toma la olla con las manos.

—Vale... Vale —se larga tan tranquilo.

Francia histericolocoperdido recoge su cocina en dos minutos mientras el caldo se descongela en uno de ellos. Aclaro que tira TODO a la basura y esteriliza sus trastes con alcohol, cosa que no nos sorprende a nadie.

Cuando Inglaterra vuelve todo está bien y reorganizado en el universo de nuevo.

—Usé unas cuantas de tus... zanahorias.

— ¿Las que se volvieron marrones? —levanta una ceja dejando la botella sobre la mesa—. He llamado un taxi para de aquí a cuarenta y cinco minutos

—Oh... Fantastique —agradece el cambio de tema—. Abre la botella, s'il vous plait.

Inglaterra busca el descorchador en el cajón adecuado y ya de paso empieza a poner la mesa.

— ¿Has hablado con Prussia?

— ¿Con Prusse? Oui —levanta la mirada—. ¿Por?

—Ah, wonderful... —asegura—. Supuse que al ser el G8 en Berlin te quedarías en casa de Germany con Prussia en vez de en el hotel.

Francia levanta las cejas porque no lo había pensado.

—En casa de... Allemagne. No lo sé.

—De hecho había pensado ir allí antes de ir al hotel y todo eso —explica.

— ¿A casa de Allemagne? ¿Para qué? —toma la olla y un cucharón y se acerca a la mesa—. Yo no he pensado en nada en concreto, sinceramente. Veo que tienes todo muy planeado.

—Creo que estarán ahí todos, Italy, Japan, Russi... —se detiene con eso—. ¿Planeado? Se me acaba de ocurrir ahora mientras cocinaba.

—No he pensado en eso por un solo segu... —cae en la cuenta y sonríe un poco, de lado—. Estas...

— ¿Estoy...? —le insta a seguir empezando a probar su plato.

El galo se le acerca, aun de pie y se agacha, levantándole la barbilla y besándole en los labios. El inglés le besa de vuelta, sorprendido, dejando caer su cuchara al suelo.

—Voy a estar bien —susurra cuando se separa, mirándole con una sonrisa.

Él le mira un poco desconsolado, no muy convencido. Francia se pone triste por un instante también y luego parpadea.

—Al menos eso tengo planteado. Hablaré con Espagne para que vaya también. Necesito distracciones.

—Yo... —aparta la vista, nervioso, sin saber que decir, sintiéndose culpable de nuevo. El francés le acaricia el pelo.

—Yo podría decidir salirme de esto —le besa la cabeza.

—No es como que yo ayude mucho —responde pensando que de hecho, seguramente es su culpa porque sus intentos no son lo bastante poderosos.

Angleterre... —protesta en un susurro, él le mira y el galo le besa con suavidad. Se lo devuelve, claro... y luego mira el sitio de Francia frente suyo, donde ha puesto la mesa—Ahí voy, ahí voy —sonríe dándole un beso en la frente y yéndose a sentar, extendiendo una mano para que se la tome—. Je t'aime —repite.

El británico se sonroja porque no era eso lo que iba a hacer... toma sus cosas y las mueve, moviendo la silla para quedar sentado a su lado en vez de delante suyo, más cerca.

Shut up —le advierte antes de que se burle, nerviosito.

El latino sonríe feliz con la idea, mientras le pone una mano en la pierna y le da un beso en la mejilla.

—Así nos sentaremos de ahora en adelante —sonríe.

—Así no es tan fácil hablar —responde aun sonrojado.

—Pero así no paso frío en el brazo —da una excusa—. Y así puedo toquetearte y besuquearte cuando quiera —se le recarga—. Thank you, Angleterre.

—Yo no... me moví por eso, tosser —empieza nervioso, buscando una excusa —. Es que así... llego mejor si quiero repetir —vacía su vaso de vino de un trago—. O quiero más vino —toma la botella. Francia sigue mirándole con sonrisilla tierna hasta que toma la botella, le pone una mano sobre la suya.

—Déjame, yo te sirvo —susurra.

Tha... thank you —se sonroja un poco al contacto, mirándole a los ojos... sin saber por qué siquiera, y aparta la vista avergonzado.

Francia le sirve el vino y baja la botella. Le acaricia el cuello con un dedo. Inglaterra se incomoda un poquito y se vuelve a su caldo, buscando su cuchara que se le ha caído al suelo antes.

—Tengo que... —empieza y luego se arrepiente, carraspea—. Ir por las servilletas.

—Yo necesito... —se va a por su cuchara, levantándose para enjuagarla un poco en el agua con el corazón desbocado, sin saber si quiera por qué, ¡por la reina!, lleva ahí tres días y se ha pasado toda la mañana desnudo en su cama... ¿y ahora de pronto se pone nervioso como si tuviera quince años por esto?

Francia le mira, sorprendentemente nerviosito también, mientras se levanta por las servilletas sin dejar de mirarlo de reojo, preguntándose qué pasa. El británico carraspea y vuelve a sentarse.

—Has... ehm... —empieza buscando algún tema cualquiera un poco neutral—. Podía traerlas yo —le dice al ver que trae las servilletas—. No hacía falta que te levantaras.

—Está bien, está bien... —le pone una en su lugar y otra para sí, sentándose junto a él y mirándolo de reojo con una sonrisa—. Ya está.

Inglaterra se ríe un poco de medio lado sin saber tampoco por qué y parpadea al notar que lo hace.

—Ehm... y-yes, thank you —vacila nervioso por no entender qué pasa.

Francia se acerca un poco para darle un beso y se arrepiente a medio camino, logrando solamente haberse acercado un poco. Parpadea mirándole a los ojos y sonríe poniéndole una mano en el cuello, invitándolo a acercarse él.

Tu me plais beaucoup aussi —susurra.

Creo que Inglaterra tiene otro infarto y ahora si le besa... y creo que tiene una embolia mientras le besa, además. Francia le besa de regreso con determinación, sonriendo porque le gusta mucho lograr que le bese él.

E Inglaterra siente cosas en el estómago y tiene el cerebro fundido en general... Ah, y no va a querer postre, simplemente no va a querer comer nada más después de esto. Ya lo está tomando, el postre.

El francés se separa con delicadeza después de un largo rato, cuando supone que ya están satisfechos los dos, con los ojos cerrados aún, frente con frente.

El británico no abre los ojos pero sonríe orgulloso: pecho fuera, barbilla levantada... El galo le pasa una mano un poco temblorosa por la mejilla, sonriendo también. Abre los ojos, le mira y se muerde el labio, volviendo a plantearse el decírselo, sonríe un poco.

—No es verdad.

—Gallina —se recuesta en su silla, tan tranquilo. Él le mira a los ojos verdes y luego niega con la cabeza, sonriendo un poco.

Angleterre.

Inglaterra le mira de vuelta con las cejas levantadas, los ojos entrecerrados y una sonrisa de triunfador.

—Gallina gallinitaaaa —canta otra vez jugando con la cuchara.

I am completely and utterly in love with you —suelta con cierta seriedad, aunque sonriendo un poco, mirándole a los ojos.

Inglaterra vacila un poco, abriéndosele la boca con asombro y respirando por ella, en silencio, sin todo ese aire de orgullo ahora... Sonrojándose lentamente. Francia le sonríe un poquito más, bobamente, sonrojándose un poco también, cosa extraña.

El británico abre la boca para decir algo y se le seca la garganta sin dejar de mirarle, sonrojándose más al notar que se sonroja. El galo baja un poco la vista y luego la vuelve a levantar.

—No puedo pensar en nada más —susurra.

Moi aussi —susurra de vuelta el inglés.

El latino le mira sonriendo, desgraciadamente sin creérselo del todo y sin poder dejar de pensar en América y en toda su situación de mierda. Aun así, se acerca a él y le abraza con fuerza.

El británico luego se sonroja mucho, se levanta y empieza recoger los platos, deteniéndose con el abrazo. Francia se ríe un poco al ver la torpeza del levantarse y el sonrojo, levantándose con él, sonriendo. Inglaterra se queda temblando en el abrazo sin saber qué hacer.


Yo dije que había FrUK, ahí está. :D ¡Gracias a Holly por el esfuerzo!