Disclaimer: FT no me pertenece.
Aviso: Chapter re-editado.
Una manera de olvidar
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Chapter II
No llores
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Luego del momento con Juvia, Gray se había pasado casi media hora caminando por Magnolia. Además de que un poco después de que ella lo dejara, comenzaría a llover fuertemente.
Él sabía perfectamente que era ella la que provocaba la lluvia. También , sabía que todo lo que había sucedido era su culpa. Él se la había pasado ignorando a Juvia, él le había hablado cantidad de veces de manera cortante, no había parado de alejarla de él.
Pero si no lo hacía, si no la rechazaba todas esas veces, no estaría siendo sincero ni con ella, ni mucho menos con él mismo.
Gray Fullbuster podía ser frío, pero eso dependía de la persona, y también, para todas sus acciones había una explicación. Porque si somos sensatos, Gray ha perdido a demasiadas personas en su vida.
Un claro ejemplo era Ur, nunca se había ido la culpa y la consciencia de que él tenía la culpa, o eso pensaba Gray. Él había sido el imprudente y Ur, como buena maestra y casi madre para él y Lyon, le había salvado la vida.
Por lo mismo, Gray actualmente odiaba ser imprudente.
Luego, la seguía Ultear. Pero aunque no había sido su culpa, él ya sabía que en ese instante le había salvado la vida. Tal como Ur.
Y por último... Su padre.
Pero bueno, siempre había odiado recordar todo eso, aunque no pudiera evitarlo.
El punto, es que como a todos sus amigos, y con el cariño que le tenía, sólo intentaba protegerla. Si algo le sucedía a ella por su culpa, más tarde él sería el miserable en el asunto. Una vez había escuchado que si avisabas, tus acciones provocaban menos dolor. Pues bueno, él creía que era mejor darle el porrazo antes de que estuviera en las nubes. El problema es que Juvia había sido persistente.
Gray suspiró deteniéndose a mitad de la calle. Presionó la piramidal de su nariz con los dedos índice y pulgar, y luego despeinó su cabello mojado.
Estaba realmente frustrado, y para colmo, le estaba comenzando a dar un molesto dolor de cabeza, por lo que decidió adentrarse al parque centro de Magnolia que estaba a su costado.
Mientras buscaba un lugar para cubrirse, ya que su casa estaba más o menos lejos; escuchó a lo lejos unos sollozos.
¿Sería Juvia?
Hmp. No, era imposible. Juvia se había ido a Fairy Tail, supuso, por el camino que tomó al irse.
Sintió curiosidad. ¿Quién estaría llorando en un parque, con un tiempo así? Tal vez le había sucedido algo, se había dañado...
Notó que era una chica, por la agudeza de sus sollozos.
Y así fue como terminó frente a un gran árbol. Se inclinó ligeramente, y pudo notar la pequeña porción de un cuerpo, al otro lado.
El timbre de su voz le parecía algo familiar.
Sin más rodeó el gran árbol, así encontrándose con una chica rubia, que tenía su cabeza entre rodilla y rodilla.
...
Cuando Lucy salió del gremio, dejando a todo y a todos atrás, de lo único que se sentía capaz era de llorar y de correr.
Mientras lo hacía, sentía la mirada de la gente que se volteaba a verla por la calle. Y a la vez, sus murmullos curiosos.
Pobre chica, ¿No es ella Lucy, de Fairy Tail?, o bien Vaya, ¿qué le ha pasado?
La verdad es que poco le importaba, lo único que deseaba era ir a casa, cerrar todo, meterse en la cama, y llorar.
Pero se detuvo.
Si iba a casa, era posible que Natsu, Happy o bien, Levy, fueran al otro día y se preocuparan al ver todo cerrado. Eso llevaría a que cualquiera de ellos fuera a Fairy Tail y gritara a los cuatro vientos que algo había sucedido con ella.
Así que ir no era una buena opción, ni mucho menos razonable.
Lo único que le quedaba era ir a otro lugar. Lo más seguro era que nadie del gremio estuviera fuera, ya que estarían celebrando.
Cuando pensó en eso, se sintió realmente terrible. De todos modos nadie se ocuparía de saber en dónde se había metido, teniendo algo por lo que celebrar.
Aunque era mejor prevenir que lamentar.
Así que con eso en mente, se dirigió hacia el parque centro de Magnolia, con lágrimas aún en los ojos, y una gran pena en el corazón. Sin mucha prisa, llegó. Puesto que estaba segura de que nadie del gremio la vería.
Se sorprendió de que comenzara a llover, si hace unos minutos, el día estaba tan feliz como sus compañeros. Bueno, por lo menos la lluvia la ayudaba a cubrir sus lágrimas.
Sonrió. Era ese tipo de sonrisas que podía darte una muñeca rota, y olvidada.
...
—Disculpa...
Escuchó una voz a sus espaldas. Para su desgracia, una que conocía muy bien.
No quería voltear, por nada del mundo. Pero su cuerpo ya actuaba por sí mismo, y la hizo encontrarse frente a frente con su amigo pelinegro.
Gris y chocolate, chocaron.
—¿Estás...?— la voz se cortó a mitad de oración.
La chica observó el rostro desencajado y sorprendido de Gray, mientras que ella lo miraba horrorizada.
—Lucy...— susurró aún en su trance.
Ella tragó en seco y se giró bruscamente, haciendo que su cabello protegiera a su rostro de la mirada de Gray.
—¡Lucy!— exclamó. Ahora se le notaba preocupado.
Sintió como se posicionaba frente a ella, a la misma altura, y cómo intentaba por medio de leves toques en su hombro, que lo mirara.
—Oye... ¿por qué estás así?— esta vez pudo terminar su pregunta.
Lucy no respondió.
—Ahm... ¡Claro! Lo olvidaba. Lucy, te tengo malas noticias. Happy, Natsu y Erza están en tu habitación y la tienen hecha, realmente, una mierda— dijo él como si estuviera lamentándose.
Lucy sonrió para sus adentros, estaba intentando que se enojara para que dejara de llorar. Sin embargo ella sabía que no iba a poder lograr que su pena se largara.
—¿Qué quieres, Gray?—preguntó con tono suave, mirándolo a los ojos.
Gray tragó en seco. Sentía unas grandes ganas de abrazarla. No soportaba ver llorar a una chica, pero nunca antes había deseado consolar a una. Tal vez sí, pero era diferente, era porque le ponían nervioso. Pero a ver a Lucy así era diferente, sólo quería hacerla reír.
O en último caso, algo que remplazara la tristeza de sus ojos.
—Sólo quiero saber qué es lo que te sucede— contestó el chico.
Lucy suspiró. Por lo menos había alguien que quería saber qué le pasaba. Aunque también podía estar haciéndolo por lástima...
"Idiota, ¿cómo puedes pensar siquiera que Gray puede hacer algo así de cruel?" Se golpeó mentalmente "Estúpida. Mil veces estúpida".
La chica se dejó caer hacia atrás, hasta apoyar su espalda en el tronco del árbol. Mientras que Gray seguía ahí, y parecía querer una explicación.
Suspiró otra vez y lo enfrentó.
—Me siento mal— respondió como un camuflaje, aún no se sentía preparada para decirle a alguien que le gustaba Natsu.
Gray cambió su expresión. Pasó de curiosidad a una gran preocupación.
—¿Qué? ¿Te duele algo? ¿Necesitas que busque a Wendy? ¿O tal vez a la señora de cabello rosa esa?— insistió.
Lucy soltó una pequeña risita, haciendo que Gray la mirara confundido.
—¿Qué?— preguntó entrecerrando los ojos de manera acusatoria.
— Soltó una ligera carcajada —Nada, solo que... no me refería a eso— contestó, algo enternecida por la actitud de su compañero y amigo.
Gray frunció el entrecejo.
—Entonces... ¿a qué te referías?— quiso saber.
Ella suspiró, una vez más.
¡Cielo santo, ese día no dejaba de hacerlo!
—Me duele el corazón.
El chico no dijo nada, esperando que se lo aclarara. Aunque ya estaba empezando a notar que el problema no iba en lo físico.
—Créeme que no te diré— dijo ella al entender la mirada de él.
Gray soltó un gruñido, derrotado. Se puso de pie ante la mirada confundida de Lucy, y le extendió la mano. Ella la miró, luego a él, y le preguntó con la mirada y su expresión qué estaba haciendo.
El mago de hielo sonrió de lado.
"La verdad es que se ve muy lindo sonriendo así" Lucy se detuvo, asustada "¡Pero qué demonios! ¡Si hace rato hasta estaba llorando por Natsu! Soy realmente una idiota" A la chica se le escapó un gruñido.
Gray soltó una carcajada, sacándola de sus pensamientos.
—Creo que sé por qué estás así, y también creo que estamos en una situación parecida— dijo, ignorando la cara desencajada de la rubia ante su carcajada de antes —Vamos, acompáñame a tomar algo— pidió al tiempo que movía suavemente su mano frente a Lucy.
Ésta sonrió ligeramente, agradecida en verdad, con el mago.
Tomó su mano, y él la hizo ponerse de pie.
—Vamos— dijo al tiempo que ponía su mano en la espalda baja de la maga de espíritus, para guiarla.
Ella hizo un sonido de afirmación y caminaron en un cómodo silencio a... ve a saber tú dónde.
