"Navidad, Horo es mi regalo de navidad"

Cápitulo II: Resignación

Shaman King y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencia: Universo alterno, en el que las edades y roles han sido modificados un poco para adaptación de este fanfic.
Intento de Yaoi ó lo que es lo mismo, relación hombre x hombre.

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"diálogo"

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"Saquen este hombre de aquí, llévenlo a las autoridades competentes"

"Maldito, me vengare, por que se que eres el causante y motivo de que mi Umeko no este más en esta tierra"

La furia me consume, no importa ya si es decente o no hablarle de tal forma a uno de los hombres mejor posicionados del norte chino.

"Señor Usui, es usted acusado de invadir propiedad privada, atentar contra el bienestar del señor Tao, entre otras cosas su señora esposa recientemente falleció"

Consumido en mis pensamientos, pocos e inconcisos pues mis actitudes has sido furtivas y ciertamente no dentro de los reglamentos.

"Mi amada esposa ha fallecido, eso señor juez, no le da derecho a expresar que tengo relación o corresponsabilidad directa de tal suceso siendo que murió a las puertas de la mansión Tao, por ello pido justicia y se hará por la vía necesaria.

Es admirable la forma en que los juicios se ejecutan con extrema rapidez, señor juez, que admirable es su nación jurídicamente"

Ciertamente, el manejar mal mis palabras puede dejarme años alejado de la justicia se no existirá en forma legal, aunado a ello el hecho de ser extranjero, y la última amenaza de En, no me deja en paz.

"Escucha bien Usui, disfruta lo que te queda de libertad por que luego de esta impertinencia tuya lo perderás todo, se que tienes un hijo, quizás deberías mejor cuidarle"

Ese hombre es capaz de todo¿cómo considerarle ser humano?, a tal pregunta no encuentro respuesta, Umeko y yo.

Él, En, se encontraba enamorado de mi esposa, cuando aun doncella se conservará, sus largos, sedosos, finos azules cabellos lucían siempre en combinación perfecta con sus ojos en ese tono cielo, tan angelical como su alma se mostrará en sus actos, pensamientos.
Por todo ello, En, se dijo enamorado de aquella mujer, sin embargo su actitud poco caballerosa, forma en que enmascara la miseria en que vive su alma, no le rindieron fruto para ganarse el agrado de ella; suerte es la mía que recién arrancado de mi pueblo en pro de la conquista al imperio Chino, como soldado, llegando al noreste de está nación tuve la suerte de conocer esos ojos de cielo, que me cautivaron en alma y ser, con tal bendición que la dama en mi vio agrado.

"Estando usted en pleno de sus facultades, señor Usui, de procedencia extranjera…"
Larga pausa emana en los labios del juez para determinar su sentencia con determinación.

"Nuestra nación esta fracturada, por la invasión de extranjeros, no sólo de su país, de varios, sin embargo, las leyes que aun quedan deben cumplirse"

Lagrimas brotaron en sus grises ojos, sabe bien él, lo que es perder tesoros incalculables, los pobladores ya no posen libertad para disfrutar los confines de su territorio puesto que les ha sido arrebatado, y yo he perdido mi único motivo para olvidar aquellas oscuras noches en llamas, desvelos constantes esperando la muerte con la pólvora en mano.

"Debe usted alejarse de la casa del señor Tao, hablar con los representantes de su país para que le autoricen la investigación"

Así que el señor Tao solo me hizo perder el tiempo, pretendiendo ¿qué?, para tal suceso que las doce del medio día se dieron.

Regresé donde el médico Marco, él aun no había regresado.
En el portón me recibió Ryuu, el jardinero de los Tao, será que espera al doctor por circunstancias ajenas a mi conocimiento.

"Señor, lo siento, de manera sumamente extrema, lo siento, he sabido que su señora esposa ha fallecido, lo siento"

"Hijo, gracias¿buscas al señor Marco?"

"No señor, le busco a usted, ellos vinieron y se lo llevaron, intente señor, pero mi poca fuerza no sirvió de nada, discúlpeme"

Ryuu, aun un pequeño, escasos trece años es demasiado decir, su madre no reunía las posibilidades de vestirle adecuadamente, de forma tal que su hijo valorara tanto su vestido, sin embargo esta vez, estaba desgastado en extremo tanto su cuerpo, como sus ropas.
Cosa que no note de momento por sumirme y consumirme en mis abstractos pensamientos de culpa.

"Ryuu, sí haz reñido con algún joven más, deberías apreciar lo que tu madre trabaja día con día para conseguir el pan, cuídala y cuídate evitando tales enfrentamientos que no son dignos de alguien con tu capacidad, con tu corazón"

El lloro, gesticulo, se abrazo a si mismo, sus manos temblaban como sus labios al pronunciar aquellas palabras.

"Señor, no comprende, mi señor se ha llevado a su hijo, en persona vino en compañía de sus servidores y se lo llevo, yo señor, no pude detenerlo, lo siento señor"

Sabía yo bien que las formas de justicia son tres, pero las de injusticia de multiplican por millares, lo cumplió el señor más acomodado del lugar rapto a mi hijo, se encargo de distraerme y alejarme legalmente de su mansión, Tao es listo, algo haré.

"Ryuu gracias por decírmelo"
Descuido mi compostura por un momento, lagrimas caen de mi, pues son certeza lo he perdido todo, y no he tenido equivalencia por ello, así que espero recuperar a mi hijo, que también lo es de Umeko y se que mientras consigo la forma de que Tao lo regrese, ella le cuidara.

-)-(-

"Padre¿quién es ese?

"Ju, es tu nuevo juguete"

"Hmpf, mi regalo"

"Si tu regalo por navidad, ja, cristianismo en China, por favor"

El hombre sale de la habitación dejándome a solas con ese niño que se dirige a mí como si fuera una cosa.

"Ya escuchaste eres mi regalo de navidad"

"Soy Horo, mi papá dijo que lo esperara en casa del doctor Marco pero ese señor me trajo hasta acá, Ryuu le dirá a mi papá y él vendrá por mi"

Sus ojos amarillos me miran…muy feo, no me gusta como ve.

"No creo, por que ya eres para mi, yo me llamo Ren"

"Ren¿Quieres que sea tu hermano?" Le sonrío, papá siempre dice que debo sonreír para externar mi amistad.

"Hmpf, tú no entiendes Horo, no quiero un hermano¿para qué?, además mi padre dijo que serías mi juguete, y eso eres¿ya lo entendiste juguete?"

"Me llamo Horokeu, pero mis papás me dicen Horo de cariño, así que si no quieres llamarme Horo puedes decirme Horokeu, pero no juguete, por que no lo soy"

"Ju, tu como que no entiendes, pero esta bien no te diré juguete, haber déjame pensar, no entiendes las cosas a la primera, así que te diré Horo-Horo"

"Pero me llamo Horo, eres malo, ya no quiero ser tu amigo, me tratas feo"

"Ja, niño, ni intentes salir¿Qué no ves?, la tormenta ha arreciado si quieres huir morirías en el camino por el frió, no seas necio, y yo no necesito amigos"
Me sorprende un poco que a pesar de sus malos modales conmigo se preocupara, aunque me termino por dar la espalda y se quedo viendo la ventana.

"Mis padres son rusos, allá hace mucho frió, y yo nací en Japón, en el norte, allá casi siempre esta así"
Me mira de reojo¿siempre tendrá esa cara de enojado o es que le caigo tan mal?

"No te pregunte Horo-Horo"

"Ahh, esta bien, si quieres llamarme así no hay problema, es mejor que juguete"

"Ja, Horo-Horo" después de todo no siempre esta enojado, se rió, de mi, pero se rió.

"No te rías, y espera no me dejes aquí solo no conozco la casa y es muy grande más que la del señor Marco", Ren estaba a punto de salir pero lo jale del brazo, entonces me vio feo otra vez, quizá no siempre este molesto y así nació.

"Qué no eras tú el que presumía de irse en plena tormenta, y suéltame que no somos iguales" En verdad que es molesto este niño, estaba en su casa así que tenía que hacerle caso, le solté.

"Pero Ren, no me quiero quedar solo" Si tenia algo de miedo, una casa muy grande, y me había perdido unas tres veces en la del señor Marco mientras jugaba con Ryuu, frustrante recorrer pasillos sin encontrar a nadie, no quería que eso pasará de nuevo.

"Ah Horo-Horo, nunca dije que no pudieras venir conmigo, puedes pero mantén tu distancia, no me gusta tener a la gente tan cerca… siento como si me quitaran el aire, no te ofendas" Sale él primero, yo le sigo, es extraño, que le roban el aire, no es cierto, eso no es posible por que el aire ni se ve, además yo no soy un ladrón.

"Eres malo¿A dónde vamos?"

"Oye si tu me dices malo yo te digo juguete, me llamo Ren, y no me molestes, solo camina, escandaloso"

"Malo" digo por lo bajo, esperando no me escuche, ahora que lo miro bien, es más pequeño que yo y se peina muy raro, él en si es diferente a los niños que he conocido.

"¿Qué dijiste niño?" Se voltea hacia mí mirándome muy enojado, claro que tiene que alzar la cara para poder verme a los ojos.

"¿Yo?, nada¿es miel o verde?" le pregunto señalando sus ojos con los míos.

"Hmpf, no te importa, y será mejor que te calles mientras caminas por los pasillos o harás que mi padre se enoje y te castigue por bullicioso"

"Si"

"¿Si qué?"

"Nada" Mi papá siempre me ha dicho que yo soy muy alegre, el no se enoja conmigo por hablar en los pasillos, el señor Fausto tampoco lo hacia o el señor Marco, pero este niño, tan mal lo trataran a él.

-)-(-

"EN TAO ABRE LA PUERTA", si bien los procesos competentes rebasan mi escasa capacidad de paciencia, se que lo que hago es producto del terrible miedo que me causa perder a mi hijo, una forma de intentar ablandar el corazón de ese hombre, ese mismo que hizo me echaran de China esperando con ello conseguir el agrado de Umeko por la malas, para su mala fortuna ella me siguió a mi, y es por eso que me odia más que a nadie en este mundo, pero si puede destruirme y de paso a mi inocente hijo, Horokeu lo hará, por ello temo, perderlo y que le hagan mal.

"Regrésame a Horo, regrésamelo, HIJO" saben los dioses que pase horas en el portón de los Tao, que En rió de mí hasta que se canso, que mi cuerpo llegó al límite de sus fuerzas, que los guardias me golpearon cuando me vieron casi muerto de frió, y aun con todo ello mi hijo no me escucho¿tiene sentido todo lo que me han enseñado en la vida¿existe verdad en las creencias de mi pueblo?, o es esto una simple conspiración iniciada por un hombre, En Tao, con tan fuerza que las circunstancias mismas están a su favor¿no tengo yo acaso el derecho de conservar a mi hijo?, será qué los dioses han sido sobornados por las ofrendas de Tao.

"Umeko, perdóname"

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Por Asia