Disclaimer: Nadie es de mi propiedad en la vida real, así que aquí tampoco. Ni los personajes de la serie o de los comics, son cosa mía. Únicamente los pido prestados de vez en cuando para hacer chorradas como esta.

Advertencias: Lenguaje, alcohol, ligero smut…

Disculpas de antemano al manejar a este par en el mismo espacio, cosa que no he hecho antes en mi vida O.o Y si lo he hecho, no me acuerdo.

No soy muy dada a escribir escenas subidas de tono, así que, espero no haberla cagado en exceso en esta ocasión.

Disculpas de antemano también por las posibles erratas.


Capítulo II

Una semana completa pasó desde ese whisky compartido.

Siete días en los que nada parecía haber variado.

Ella al parecer continuaba con su trabajo. Él estaba terminando de pintar el porche trasero.

Ella seguía aceptando la ayuda de Aaron cuando cargaba con bolsas de la compra. Daryl continuaba sin apartar su mirada de la brocha en su mano cuando escuchaba el motor del vehículo apagarse junto a su camioneta bajo la sombra de aquel árbol.

Todo seguía igual y ninguno daba muestras de que las cosas hubieran cambiado. Al menos, no de forma consciente…

Quince minutos antes de que la jornada terminara para él, y a falta de pintar el último pilar, Andrea salió al porche con su copa de vino, unas sencillas sandalias en los pies con las que pisó sobre el papel colocado en el suelo para recoger las salpicaduras de pintura. Daryl permaneció subido a los últimos peldaños de la escalera de mano para así poder pintar la parte superior.

Ella descendió la breve escalinata y se alejó unos pasos antes de darse la vuelta y observar su casi completo porche pintado. Bebió un trago de su copa, mirando satisfecha el resultado temporal.

- Me gusta.- Comentó la mujer en voz alta sin mirar a él, pero ambos sabían que no lo había dicho en voz para sí misma.- Quizá habría quedado mejor algo de color en…

Andrea señaló con la mano y su copa de vino una zona vaga de la barandilla mientras se mordía el labio inferior. Chasqueó la lengua y giró la cabeza entrecerrando los ojos, intentando imaginar el resultado de ese posible cambio.

Daryl aplicó un poco más de pintura, extendiéndola con cierta lentitud de forma deliberada aunque jamás lo afirmaría, viendo la sombra de la silueta de ella por el rabillo del ojo. Ese día había optado por vestir una falda negra que se ajustaba perfectamente a sus caderas y enseñaba buena parte de sus largas piernas.

Negras.

Esa semana, sus uñas estaban pintadas de oscuridad.

- ¡Hora de marchar!- Llegó el grito de Aaron, como cada día, y como siete días antes, Daryl no abandonó su puesto y siguió deslizando la brocha sobre la madera.

Como siete días antes, la cabeza de su encargado asomó por la puerta a la par que Andrea daba un breve paseo por su jardín con la copa vaciándose poco a poco.

- Dixon.

- Quiero acabar de pintar esto hoy.- Miró por encima de su hombro a Aaron deteniéndose unos segundos.- Así mañana a primera hora me dedico ya a la fachada oeste.

- Tú mismo, pero ya sabes que es dinero perdido ya que a partir de…- Miró su reloj.- Ya, no cobras un penique más.

- Hasta mañana.- Atajó Daryl descendiendo un peldaño más en la escalera, continuando con su tarea.

La mosquitera al cerrarse sonó de nuevo dejándoles a solas un día más, como siete atrás.

El roce de las hebras de la brocha contra la madera continuó por varios minutos más hasta que terminó metida en un bote de aguarrás colocado con cuidado bajo la repisa de una de las ventanas.

Su espalda aún estaba vuelta hacia Andrea cuando la mujer pasó a su lado y entró en la casa. Daryl pudo escuchar el ruido de una nevera siendo abierta, el choque de cristal contra cristal, sus sandalias acercándose de nuevo al exterior.

El trapo blanco que colgaba de la cintura de su pantalón manchado de salpicaduras de diferentes tonalidades, se humedeció por la pintura que intentó frotar de sus dedos.

Andrea extendió su brazo derecho, sus dedos sujetando el cuello de una botella abierta y fría rozaron su codo reclamando su atención.

Sin protestar, con un gruñido y un asentimiento como único agradecimiento; Daryl tomó la bebida de su mano y le dio un largo trago.

Andrea arrastró sus ahora descalzos pies por el papel pintado, rozando con el pulgar derecho una salpicadura reciente de pintura junto al pilar. Bebió de su copa de vino y usó su dedo como brocha sobre el papel, dibujando formas sin aparente sentido.

Daryl se secó la comisura de los labios con el envés de la mano sin quitarle ojo de encima.

Andrea sonrió cuando logró dibujar una cara de ceño fruncido y labios prietos. Miró de soslayo a Daryl con una ceja arqueada lo que hizo que la expresión del hombre se asemejara más todavía a su pintura.

Ella rio contra el borde de cristal de su boca, bebiendo un sorbo mirándole.

- Se parece a ti.- Dijo en tono jocoso la mujer.

- Pfff…- Farfulló Daryl entre dientes dándole otro trago a su botellín.

Se acercó a la repisa de la ventana y dejó el botellín en el suelo junto al bote de pintura sin cerrar y la brocha en el bote de aguarrás.

Sintiendo los ojos de la rubia en su nuca, cogió una brocha más fina y la mojó en la pintura. Se acercó a su supuesto retrato y comenzó a trazar varias líneas toscas y poco definidas. Cuando terminó miró a su izquierda donde Andrea se había colocado de cuclillas observándole pintar.

- Me gusta el pelo.- Le dijo en tono serio ladeando su rostro.- En serio. Pero sobre todo me gusta…- Comenzó a decir mirándole, mordiéndose el labio inferior.

Daryl esperó dos segundos y la risa de Andrea inundó el porche. Intentó mirarle con rencor, ira o algo que hiciera que se callara pero realmente el dibujo era penoso. Observó el retrato que había pintado percatándose de la diferencia de tamaño de los ojos y…

- Es nefasto…- Dijo entre dientes logrando que Andrea asintiera con lágrimas en los ojos y una mano contra los labios aguantando una nueva carcajada.

- No eres Picasso, no.- Comentó en tono solemne la rubia apoyando su hombro contra el de él para no perder el equilibrio.

Mientras los ojos de Andrea continuaban en el suelo, los de Daryl no pudieran evitar dirigirse a la piel descubierta de su muslo al recogerse la falda en esa postura.

Jodidamente tentador.

Sus dedos juguetearon con el mango de la brocha y volvió su mirada hacia las cejas inclinadas de su supuesto retrato personal. Añadió varias rayas verticales bajo la boca fruncida simulando su escasa perilla y dejó la brocha en el suelo.

- Mucho mejor.- Escuchó decir a la mujer a su lado.

Daryl se volvió hacia ella para replicarle, comentarle que quizá debería ir a chequearse la vista lo antes posible o simplemente clavar su mirada airada en ella pero no pudo pronunciar palabra; la boca de Andrea estaba sobre la de él impidiéndole hablar. La mano derecha de ella le tomó de la nuca, acercándole a ella para así profundizar el beso.

Daryl tardó unos segundos en comprender lo que estaba sucediendo y finalmente le dio un empujón haciendo que su falda negra se viera salpicada por varias líneas blancas.

- ¿Qué cojones crees que haces?- Le dijo con la respiración acelerada y unas ganas tremendas de largarse de aquella casa, y no volver a pisarla tras mandar a la mierda a su jefe.

Andrea apoyaba el peso de su torso en las palmas de sus manos a su espalda sobre el suelo de papel. Su pierna derecha estaba ligeramente flexionada mientras la izquierda seguía semi estirada en el suelo. Varios mechones de pelo se habían salido del recogido que se había hecho esa mañana antes de ir a trabajar.

- Creo que es bastante evidente, aunque si quieres te lo explico. Verás cuando…- Comenzó a decir en tono jocoso y cierta sorna en la voz que crisparon más todavía los nervios de Daryl, pero había cometido el gran error de mirarle más allá de los ojos.

Había sido tan estúpido de reparar en el ojal abierto de uno de los botones de su camisa que le dejaba ver el encaje de su sujetador claro. Había sido tan imbécil de continuar recorriendo de forma rápida y detenida el resto de su cuerpo, sus piernas y…

Joder, llevaba toda su ropa interior conjuntada y él podía verlo.

Mierda y joder.

- ¿Qué dices, eh?- Daryl parpadeó de la ensoñación provocada por la visión de su ropa interior bajo la falda negra, y le miró sin saber qué diablos era lo que ella le había dicho. Pero parecía bastante evidente su discurso cuando se había soltado el pelo y un botón más de su camisa.- Somos dos adultos,- Andrea se encogió de hombros restándole importancia al hecho,- ¿por qué no… sacarle provecho a la situación?

La confusión no hizo más que acentuarse en la expresión de él cuando ella se acercó hasta sus rodillas clavadas en el suelo y con su mano izquierda logró tumbarle sobre el porche.

¿Realmente iba a…?

La falda se arremolinó en la parte superior de sus piernas cuando se sentó a horcajadas sobre su abdomen con una amplia sonrisa.

- Porque… ¿Te gustan las mujeres, no?- Preguntó de forma dubitativa y repentina Andrea mirándole expectante, como si de algún modo algo como eso pudiera ser así en su caso.

Le importaba una mierda lo que pensara esa rubia espectacular sentada sobre él, pero no iba a permitir que siguiera pensando cosas erróneas.

Nadie ponía en entredicho a un Dixon y su juego de faldas.

Daryl empujó el cuerpo de ella lo suficiente para que notara su abultado pantalón.

- ¿Eso responde a tu pregunta?- Murmuró con voz ronca y sin quitarle ojo de encima a la forma sutil pero evidente en el que la sonrisa de ella se amplió.

- Eso deja las cosas bastante más claras.- Respondió ella reclinándose sobre su pecho.

Con una mano aferrada al cuello de la camiseta sin mangas que él lucía y la otra en el cuello de él, le besó de nuevo; quedándose sin aliento una vez Daryl aceptó su papel por completo.

Pronto las manos de él se adueñaron de cada parte de su cuerpo, su trasero prieto bajo la tela negra, sus suaves piernas libres de ninguna media que le impidiera sentir la piel bajo sus dedos callosos, la curva de sus pechos…

Un mordisco en la clavícula le arrancó un siseo y una risa a Andrea culpable de ello.

- Quizá deberíamos llevar la fiesta a otra parte…- Comentó Daryl cerrando los ojos mientras los labios de Andrea seguían saboreando la piel de su torso ahí donde había logrado apartar su camiseta.

- ¿Miedo de los vecinos que viven a varias millas de aquí?- Le preguntó cogiendo la mano que Daryl había colado en su pelo para acercarla al bajo de su camisa y colándola debajo contra su piel.- Aquí no hay nadie más, Picasso.

Daryl ahogó un gruñido contra los labios de la rubia que reía y exhaló un grito cuando las tornas cambiaron. Él terminó entre sus piernas; su espalda y melena rubia desperdigadas sobre el papel del suelo, los labios de él devolviéndole los mordiscos y caricias que ella le había dado instantes antes.

Ninguno de ellos fue consciente de ello, pero un hilo de pintura blanca se dirigía hacia ellos desde el bote volcado a su lado.

El antebrazo de Daryl se empapó en ella sin darle mayor importancia, centrado en abrir la camisa de Andrea y así poder ver ese maldito encaje sin tapujos ni medias tintas. Las puntas de la melena rubia de Andrea fueron engullidas bajo el espeso líquido, pero los dientes de él arañando el borde inferior del sujetador bajo su pecho, evitaron que se percatara de ello.

La camiseta de Daryl se empapó en aguarrás cuando Andrea se la quitó. Su falda terminó medio caída sobre un trozo de barandilla aún sin secar tras la última mano de pintura.

Daryl se olvidó de los vecinos en cuanto su pecho desnudo fue apretado contra el de la mujer desnuda bajo él. Obvió la tirantez en su piel ahí donde la pintura se estaba secando cuando las piernas de Andrea rodearon su cintura invitándole a continuar.

Andrea olvidó los problemas con su jefe, los dólares que se estaba dejando en aquella reforma, le restó importancia a que estaba completamente desnuda con un extraño en su porche y simplemente dejó que el sonido de la respiración errática y grave de Daryl contra su oído, le alejara de todo eso anclándole a ese momento, a esa cálida y liberadora sensación.

Medias lunas blancas perlaron la espalda de Daryl ahí donde los dedos de Andrea se clavaron abrazándose a él, acallando sus gemidos.


Andrea cerró los ojos recuperando la respiración tras librada del peso extra de Daryl sobre ella. Escuchó una leve carcajada ahogada y miró al hombre a su lado.

- Tendré que buscar más aguarrás…- Comentó acariciando la marca de su propia mano sobre la cadera de ella.

- Bastante más.- Apuntó ella dándole un tirón a varios pelos de su antebrazo impregnados de pintura arrancándole un quejido.- No te quejes tanto o te vuelves así a tu casa.- Le amenazó ella.

- ¿No voy a hacerlo?- Preguntó él apoyándose en su codo flexionado, mirándole.

- Primero hay que ducharse, Dixon.- Andrea le dio un golpe en el hombro, se puso en pie y se acercó a la mosquitera.- ¿Vienes o qué?

Daryl no se molestó en recoger las ropas y siguió sus pasos internándose en la casa.


Bueno, llevaba… pufff… Demasiado queriendo escribir esta segunda parte y al final, ¡por fin! (Alabado sea el Señor, o no) lo he logrado T.T Me siento entre realizada y acojonada.

Espero que para quien quisiera saber qué pasaba, la espera haya merecido la pena. Gracias por los comentarios en la primera parte y por darle una oportunidad a este minific.

Cualquier idea, sugerencia, comentario, soy toda ojos :)

¡Un abrazo!

Gato, mátame por Skype si quieres XD