Capitulo 2

Lo que hacen los amigos

Ambos niños se sentaron atemorizados en las sillas blancas que se encontraban frente al escritorio del director. El hombre de detrás del escritorio tenia el cabello negro con algunas canas desparramadas por este.

Los niños aun tomados de las manos observaban nerviosamente al hombre que parecía estarlos mirando con curiosidad más que con enfado. Los ojos color ámbar del director, les transmitían miedo a ambos niños, y su semblante serio era muchísimo peor.

-no los he visto por aquí antes… ¿pueden explicarme porque los mandaron conmigo?- el hombre los observo detenidamente esperando una respuesta, se acomodo en su silla y entrelazo los dedos sobre su escritorio con la mirada fija en ambos pequeños.

Blaine tomo aire y junto valor y mientras apretaba fuertemente la mano de su amigo comenzó a relatar lo sucedido.

-Kurt es mi primer amigo en todo el mundo- el pequeño moreno sentía la necesidad de contar su historia desde el principio para que el adulto lo pudiera entender- y hoy era la primera vez que jugábamos juntos, y nos entretuvimos jugando y llegamos tarde a clases.

El pequeño miro a su amigo, quien le sonrió levemente, en gesto de que había dicho bien las cosas. El director suspiro.

-es bueno tener amigo- los pequeños lo miraron extrañados- y no creo que eso sea objeto de un castigo, haremos lo siguiente, presten atención.

Los niños se inclinaron hacia la mesa para poder escuchar mejor. El mayor hablo en un susurro.

-no los castigare esta vez, pero deben prometerme que no volverán a entretenerse antes de entrar a clase, porque sino ahí si tendré que castigarlos.

Los niños lo miraron sonrientes y asintieron felices.

-sí, lo prometemos- dijeron al mismo tiempo, el hombre les sonrió abiertamente.

-bien ya pueden regresar a su salón- ambos niños salieron disparados como un rayo alejándose de la sala del director.

-vaya-dijo el moreno suspirando, cuando estaban llegando a su aula- creí que nos suspenderían, me asuste.

El pequeño castaño le sonrió.

-también yo, pero hubiese sido peor si no hubieses estado conmigo, no tuve tanto miedo- el niño de mirar avellana le devolvió la sonrisa al instante y lo rodeo con sus pequeños bracitos en un tierno abrazo.

-tienes razón, me sentí acompañado gracias a ti-Kurt cerró los ojos disfrutando del abrazo de su amigo, hasta el momento los únicos que lo habían abrazado así habían sido sus padres y el tener a un amigo que lo abrazara agradeciéndole que hubiese estado con él era una nueva experiencia para el niño de ojos azules.

Blaine tampoco estaba acostumbrado a abrazar a los niños del colegio, pero Kurt era diferente a cualquier niño que hubiera conocido antes, para Blaine Kurt era simplemente "abrazable".

Se separaron luego de un momento y entraron al salón.


Toco el timbre que anunciaba el horario de salida. Kurt y Blaine se apresuraron a guardar sus útiles en sus mochilas para llegar temprano a sus casas y degustar un delicioso y ansiado almuerzo.

Al pequeño castaño le rugió la barriga, mientras ambos niños caminaban tranquilamente hasta sus casas.

-creo que tengo hambre-anuncio el pequeño Kurt acariciándose la barriga. El moreno comenzó a reír.

-tu barriga está enfadada contigo- el castaño se sonrojo notoriamente lo que hizo que el pequeño moreno se riera aun mas.

-basta-le dijo Kurt avergonzado y enfadado- no se supone que te tienes que reír de mi, se supone que somos amigos.

El pequeño de ojos avellana observo a su amigo con preocupación al ver su rostro enfadado y sus ojos brillando con lágrimas dentro. Paró de caminar y tomo a su amigo por los hombros.

-lo siento-le dijo desde lo más profundo de su corazón. Blaine lo que menos quería era disgustar a Kurt, era su único amigo y no quería perderlo y menos por una tontería como esa-no quise lastimarte… ¿me perdonas?

El niño de ojos azules lo observo por unos segundos, clavando sus brillantes ojos llenos de lágrimas en los del otro niño, el castaño le sonrió y se enjugo las lágrimas con los extremos de las mangas de su camiseta.

-si-dijo en apenas un susurro- te perdono.

Esta vez fue Kurt el que abrazo al niño de rizos alborotados, lo oprimió fuerte contra sí y cerró los ojos para apreciar el abrazo de mejor forma. Blaine lo aparto un poco de él y le sonrió.

-debemos regresar a casa, nuestras mamas se preocuparan si no llegamos a tiempo- la sonrisa del castaño se borro por completo de su rostro y las lagrimas volvieron a formarse en sus ojos. El moreno se altero ante aquella reacción, pues no creía haber dicho algo malo como para que Kurt se angustiara. Aunque a decir verdad Kurt era un niño muy sensible y lloraba con mucha facilidad.

Blaine lo tomo por los hombros observando a su amigo llorar, el moreno no sabía que hacer.

-K..Kurt lo siento-el pequeño no sabía que decirle para calmarlo, ni siquiera sabía porque se estaba disculpando.

En ese momento Kurt empezó a negar con la cabeza y a secarse las lágrimas con los extremos de su camiseta. Se sentó en el borde de la vereda, el moreno se sentó junto a él.

-mi mama falleció-empezó a contarle a su amigo- fue el año pasado, pero no hace mucho, y me siento tan solo desde que se fue, así que ella no se preocupa más si no llego a tiempo a casa, solo está mi papá y cuando llego el aun no está en casa.

El niño de mirar avellana apoyo la mano sobre la espalda de Kurt acariciándolo tranquilizadoramente.

-te equivocas-dijo el moreno, Kurt levanto la vista hacia su amigo observándolo con confusión-tu mama aun se preocupa por ti, desde algún lugar del cielo ella te cuida y se preocupa, nunca pienses que se ha ido porque en realidad no lo hizo- el castaño miro admirado a su amigo ante aquellas bonitas palabras que de algún modo le hacían sentirse mucho mejor y más acompañado- mi mama siempre dice que cuando alguien muere se convierte en una estrella y te cuida desde el cielo.

-pero por el día no hay estrellas-razonó Kurt-¿cómo hacen para cuidarnos entonces?

El moreno se encoge de hombros despreocupado.

-no creo que las estrellas se vallan durante el día, tal vez se ocultan porque el sol brilla mucho-Kurt asintió lentamente-pero siempre están ahí.

-tienes razón-el castaño descanso su cabeza sobre el hombro de Blaine mientras observaba el cielo despejado-ella debe ser la estrella más bonita de todas.

El moreno sonrió hacia el cielo y apoyo su mano sobre el cabello de Kurt, era tan suave que se asemejaba al cabello de un peluche muy blando, pensó Blaine.

-seguramente-afirma el niño moreno- además-añadió el pequeño-puedes hablarle cuando quieras, porque ella siempre te escuchara, eso dice mi mama.

-pero está muy lejos-razonó el niño castaño-¿cómo es posible que me escuche?

-no lo sé, tal vez es algo con magia-resolvió el niño.

-si así debe ser- asintió Kurt. Todo lo que decía Blaine le parecía exacto y perfecto, aunque Kurt no creía en la magia, ni tampoco en el cielo, pero cuando se trataba de su madre podía creer cualquier cosa para sentirse mejor.

-debemos ir a casa-repitió el moreno luego de un momento. Ambos niños se levantaron y empezaron a caminar. El moreno tomo la mano del castaño entrelazando sus dedos con los de su amigo. Kurt se sentía seguro junto a Blaine, de alguna forma sentía que el otro niño lo protegería siempre. Blaine por otro lado se sentía tranquilo y feliz junto a Kurt, sentía que debía protegerlo, que era su deber cuidar de él, pues eso para el hacían los amigos. Protegerse el uno al otro siempre.