Nota—Pues… no, no celebro el 25, pero pues, tanto stress provocó que actualizara esta cosa. Y sin mucho que agregar.
Buena lectura~
Bad Apple.
2.- "Ryuuji del otro lado"
I
Hablemos de Ryuuji Midorikawa.
Éste singular personaje nació como quien dice: "Con buena estrella"; aunque algunos días él pensaba que estaba estrellado y que era alguna clase de alíen que abandonaron en la tierra a su suerte. Tenía gustos extraños, como por el moco y su color, si era verde brillante, era bueno y amarillo que algo andaba mal, joder que no se necesita ser un genio para saberlo. También le llamaba la atención lo juegos callejeros, correr por allí en calzoncillos, el helado y el color rojo. Sí, rojo como el cabello de su vecino, quien tras la fiesta dejo de dirigirle la palabra. No recordaba el cómo ni el porqué, solo que ya no eran amigos
A su mente vino la imagen de una carroza fúnebre y unas margaritas pero de allí para adelante, todo era blanco.
Luego dejó de verlo salir a jugar. Y un día de esos, la ventana que usaban para comunicarse como lanzarse mensajes, objetos o juguetes quedó cerrada. Algunos días Midorikawa le arrojaba piedras para llamar su atención, pero sucedía que él no sabía la razón por la que quería recuperar la amistad ¿culpa?, ¿nostalgia?, quizá era afecto, pero a sus diez años él no tenía noción del amor.
Lo único que conocía de amor era el que Hiroto le proporcionaba, el material y el controlador. Usando la ausencia de sus padres, Midorikawa había creado una dependencia con el otro. Una obsesión que él mismo no entendía.
—¿Te pasa algo? —Preguntó una voz detrás de él—, te noto distante.
—No es nada, Hiroto.
—¿Hay algo que pueda hacer?
—No —respondió tomando su teléfono de última generación y encerrándose en el baño de su casa.
Ryuuji desde sus nueve años, quizá diez, había visto a Hiroto con otros ojos, a los trece años la vida le hizo una jugada extraña y los metió a los dos medio ebrios en un armario escondiéndose del resto de los adolescentes en esa fiesta de graduación de la secundaria. Al entrar a la preparatoria ya eran pareja y a sus diecisiete años estaban a punto de mandar años de relación al carajo por simples motivos: MIEDO.
Su novio, Hiroto, era serio y poco hablador, manipulador pero cortes, orgulloso pero cálido, dadivoso pero controlador. Manipuló en pocas palabras la vida de su pequeño amigo hasta convertirlo en su novio y parte de su propiedad, se encargó de cambiarle sus gustos y adaptarlo a lo que él considero una buena pareja. Abusó de su ventaja de campo respecto a que los padres de Midorikawa nunca estaban en casa. Era en pocas palabras una extensión más de su cuerpo con la cabeza caliente en un solo pensamiento: él.
No lo quería admitir, pero Midorikawa experimentaba ansiedad cuando pensaba en la idea de romper con su novio y ese día en particular no fue la excepción, tuvieron una pela, con objetos volando y toda la cosa. Tras de eso, las aguas se calmaron y todo parecía estar como antes. En el baño –su zona de paz mental- volvió a pensar por quizá… trillonésima vez el decirle a Hiroto que debían de conocer nuevas personas, después de todo, ocho años a lado de alguien te puede cansar.
Pero al salir del baño esos penetrantes ojos verdes estaban para arruinarle y aplicarle un fatallity digno de cualquier juego de video. No, no podía contra Hiroto, por miedo al olvido y miedo a la soledad. Sucedía que estar con Hiroto era una especie de buena estrella, era popular y envidiado.
Todos los días llegaban al colegio en un hermoso auto, comían en los mejores lugares, vestía la mejor ropa y más de una persona les profesaba odio infinito.
Pesé a todo lo antes narrado Midorikawa se sentía miserable por dentro pero era tan hábil en el fino arte de la pretensión que a ojos de todos, ellos eran la pareja perfecta.
II
—No me gusta esa chamarra, devuélvela —ordenó Hiroto cuando Midorikawa le modeló una chamarra negra con algunos detalles plateados. Siempre tenían ese problema, y siempre terminaba bajo el berrinche del pelirrojo—, ¿qué hay de lo que escogí?
—No me gusto —dijo con tono malhumorado.
—Entonces no tiene caso que sigas allí arriba, baja y vámonos, nada de lo que hay en esta tienda me gusta —sacó su teléfono y le ignoró, se paró de la silla de plástico y salió del vestidor dejando a su novio aún con la ropa de la tienda puesta.
Midorikawa se cambió a toda velocidad y fue en busca de su novio, no estaba afuera y de nuevo olía una pelea cerca. Le llamó un par de veces hasta que le dio alcance en el estacionamiento de la plaza. Gruñó con el entrecejo fruncido y trepo al auto azotado la puerta. Hiroto lo ignoró y condujo hasta dejarlo en la puerta de su casa. No sé dijeron nada en todo el camino hasta que el momento de la despedida llegó.
—Cuando te pones en ese plan te vuelves insoportable, Ryuuji.
—En la cultura popular hay libertad de expresión y decisión, por ende me gusta elegir la ropa que usaré.
—Entiende, pero tu gusto en ropa es terrible. Te agrada vestir como vagabundo con esos pantalones de cuero, rotos y con cadenas en todos lados —dijo mirándole de soslayo—. Si quieres vestir así hazlo, pero no cuando salgamos.
—¡Bien, como quieras! —Exclamó tratando de abrir la puerta del carro pero el seguro estaba puesto—. Déjame salir, no vaya a ser que alguien te vea conmigo y tengas que hacerme el favor de salvar mi reputación.
—Eres verdaderamente infantil.
—Días como hoy hacen que no te soporte ¡Anda!, ¡Abre!
Le dejó bajar y arrancó el carro en cuando le vio cruzar el umbral de su casa. Al día siguiente se presentó en la misma con un pequeño perro chihuahua y así todo había quedado en el olvido por al menos un par de meses.
Midorikawa había leído que cuando los matrimonios estaban en crisis se les daba por tener hijos y que con eso se arreglaba. Tacita de té era ese hijo que vino a alargar su vida por al menos un año más.
III
Había un rumor en el aire. Un rumor muy grande y gordo.
Se decía que a Hiroto Kiyama y Ryuuji Midorikawa se les vio pelear en medio de una clase deportiva. Midorikawa había salido corriendo, furioso y Endou Mamoru se había encargado de consolar al pobre de Kiyama. Bueno al menos eso se decía.
—Mentira. Hiroto y yo estamos bien —aclaró el de cabello verde frente al espejo del baño, tenía a Kazemaru Ichirouta y Fudou Akio, cada uno a su respectivo lado.
—Me lo contó Shirou que a su vez viene de Goenji —atinó a decir Kazemaru con una mueca de preocupación—, los vieron en los vestidores del campo tres.
—¡Puras palabras!
—Las cosas se están poniendo un poco tensas por el colegio. Conozco a Endou… y mis cuernos tienen historia.
—¿Me estás dando a entender que yo tengo cuernos?
—Es una posibilidad. Endou no es mala persona, que es indeciso. La única forma de que ande tras de alguien, es que ese alguien le esté dando entrada… —miró la expresión de su amigo a través del espejo—, si sabes a lo que me refiero.
—Hiroto no me está engañando. Son solo rumores, aprecio que se ocupen de mí, pero la verdad es que no les creo nada.
Fudou espetó y sonrió de medio lado, revolvió su cabellera castaña, larga hasta por debajo de la orejas y posó una mano en el hombro del de coleta alta.
—Como tú dices. No hay peor ciego quien no quiere ver —hizo un gesto con la cabeza a Ichirouta quien ya le remataba con la mirada y ambos chicos salieron del baño.
—Hiroto no me engaña.
IV
Midorikawa tenía dos amigos. Shirou –bipolar- Fubuki y Kazemaru –nosoychica. Ichirouta. El segundo de ellos vino a ser su mejor amigo desde la escuela secundaria el primero desde el segundo año de la preparatoria. Ambos eran personajes tan singulares que ocuparía todo un capitulo para hablar de ellos.
Shirou tenía una habilidad particular; atraía chicos malos con la facilidad que un pastel atraía a las moscas. Dos delanteros del mismo equipo peleaban con él, pero Fubuki era tan habilidoso que pudo con los dos, salía con uno y luego con el otro, se acostaba con uno y luego con el otro y manipulaba las cosas tan bien que a los dos no les importaba del todo. La gente tampoco hablaba mucho y él era feliz, los tres juntos pero no revueltos.
—Sé cuándo hay un manipulador enfrente de mí —dijo el chico de los cabellos plateados sosteniendo una botella de agua, la agitó de forma excéntrica ante la mirada atónita de Goenji, luego se calmó y añadió— y ese Hiroto es una de esas personitas.
—Solo hace seis meses que lo conoces.
—Me bastó con solo una vez que lo vi —afirmó con seguridad. —Y ese sujeto es un mal sujeto.
—¿Quién es un mal sujeto? —preguntó de pronto Someoka apareciéndose detrás de Shirou.
—El mismo del que siempre hablamos —soltó Shuuya con naturalidad sin importar la presencia del moreno.
—¿Kiyama? —rió bajito —Shirou, deberías superar ese tópico. No te importa.
—Me importa porque Midorikawa es mi amigo.
—No puedes ni acercarte a él en clases; no le agradas a Kiyama.
—¿Y quién te lo dijo? ¿Fue acaso Endou?
—Yo no me meto en la vida de los otros —le arrebató la botella de agua de las manos y la bebió dando sorbos largos —no hay que ser genio para observar cómo te ve.
—Tonterías —dijo cruzándose de brazos.
Shuuya soltó una risa muy sutil se puso de pie y le revolvió la cabellera con fuerza haciendo que Fubuki se quejara. Tras de eso le dedico una mirada inexplicable a Someoka y con ello se fue. Pasó el relevo y no tenía nada que hacer entre ellos.
—Las personas no son tan maduras —dijo Someoka de la nada.
—Tengo miedo de que mi amigo salga herido.
—No te metas, Shirou, no es tu asunto. Ni el mío y el de Goenji.
Kazemaru no distaba mucho de su amigo, También tenía un gusto exótico por los hombres y desde que su relación con Endou no resultó, él decidió que debía de buscar algo distinto y cuando Fudou Akio llegó a su vida, supo que él era eso extra. La vida lo puso en su camino en una fiesta del Instituto imperial –la royal- y supo que era amor.
—Endou no tiene buena reputación en la Royal, desde que se llevó a Kidou a su equipo los de mi escuela lo tenían fichado.
—Él no es malo del todo. Si Endou me engañó fue porque nuestra relación ya no era estable.
—Solo estas buscando justificarlo —sonrió tomando su mochila deportiva. Ambos salían de sus respectivos entrenamientos, era un miércoles por la tarde y ambos habían decidido juntarse con los viejos amigos de Akio; Sakuma y Genda—. Tanto Endou como Kiyama y como Midorikawa son culpables. Y tú —apuntó con rapidez—, estás a punto de ser uno más en ésta historia.
—¿Crees que puedas averiguar algo con Kidou?
Akio roló los ojos.
—No me estás haciendo caso.
—Te escuchó pero no me parece.
—Mira —paró su andar poco antes de la salida de la escuela, algunas personas pasaron a lado de ellos —, Midorikawa no lo aceptara, podrás mostrarle pruebas, testigo o lo que sea, pero él no quiere entenderlo y Kiyama lo convencerá de lo contrario y tú serás el malo. Así que toma mi consejo, cuando él te pida ayuda, ayudas. Por ahora, no te metas.
Kazemaru apretó los labios con cierto enfado, pero se suavizaron ante los ojos verdes del castaño, tomó su mano y recibió un fuerte apretó, esa seguridad de Akio era lo que le gustaba.
—Bien, tú ganas. No haré nada ¡hasta! Que Midorikawa me lo pida.
V
Midorikawa tenía un vecino. Uno de esos tipos mal encarados que te dan miedo. De esa clase de gente que cuando los ves por la calle no dudas en cruzarte a la acera de lado. Ese día Hiroto lo había dejado en la cafetería y se vio en la necesidad de irse caminando. Cuando llegó a su casa con su perro en el brazo derecho se echó en el sillón de su casa y se preguntó que estarían haciendo sus padres en ese momento.
Mágicamente la luz de la contestadora estaba encendida. Se levantó con una flojera infinita y presionó el botón titilante.
—"Hola cariño, espero que estés bien, te extraño. Paris es hermoso, a la próxima vez vienes con nosotros, en las vacaciones de navidad, no descuides la escuela, te mando algunas fotos por inbox, esperaba encontrarte en casa y tu teléfono no tiene señal. Te amamos, cuídate mi pequeño"
Fin de la comunicación mamá Alien.
Cuando subió a su habitación, dejo a su perro encima de la cama y se dispuso a darse un baño eterno. A los veinte minutos salió de la ducha y vistió su pijama, eran las once de la noche de un sábado y él no tenía nada que hacer.
Hasta que el ruido afuera de su ventana llamó su atención.
Se asomó lentamente como quien no quiere ser descubierto y sus ojos se impresionaron al ver la ventana del vecino abierta Hacia años que no sucedía un hecho sin precedentes. La decoración había cambiado, ya no era color azul, sino un negro tapizado de posters. Los muebles no eran los mismos y logró ver una parte de la cama con las sabanas revueltas, un escritorio y una lámpara. La música era fuerte, reconoció la banda de inmediato y sonrió tontamente. ¿Qué habría pasado para que su vecino favorito se dispusiera a abrir la ventana?
Escuchó un par de voces, susurros a la distancia y de pronto pasó un chico que cabello blanco, revuelto y de piel pálida. Nunca lo había visto. Se paseó un par de veces meneando las caderas con un cigarrillo entre los dedos. Dos, tres vueltas hasta que se recargó en el marco de la ventana y sin querer sus miradas se toparon. Gris contra negro. Midorikawa no supo que hacer, se paralizo mirando esos ojos distantes y fríos, con marcadas ojeras amoratadas debajo de ellos.
El pálido chico vestía solo un par de pantalones negros, sin adornos ni nada, aspiró un poco de su cigarrillo y selló sus labios, sin dejar de presionarle con la mirada, reteniendo el aire en sus pulmones. Qué momento más incómodo. Dejó salir el aire por la comisura de sus labios en un movimiento que parecía tan fino y vulgar a la vez.
Tacita de té comenzó a ladrar, brincó hasta el mueble y asomó su cabeza por la ventana, ladrándole al muchacho de cabellos blancos. Ryuuji reaccionó y lo trató de callar, lo tomó entre sus brazos y le apretó contra su pecho. Al ver la mirada se cruzó con unos ojos ambarinos, fieros y despectivos al mismo tiempo.
Era su joven amigo, Nagumo. No le sonrió, tampoco huyo, pero a él le pareció indiferente.
—Cuando acabes de fumar cierra la ventana —le ordenó al pálido fumador, este asintió levemente y volvió sus ojos hasta el chico del perro, pero éste ya había desaparecido de la vista.
VI
Hiroto lo engañaba con Endou.
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To be continued.
Nota— Oh shi, shi, voy a acabar el fic rápido. Oh shi shi. Me dije cuando lo saque, luego Sacro Culto absorbió mi tiempo y pues el resto es historia. Espero traer Haruya del otro lado antes de año nuevo. En lo que actualizo Sacro culto para finales de la semana. En fin… Agradezco muchísimo, los reviews, los he leído y lamento no poder responderlos. Gracias a: yuki bovino, Deichii, Shizuka Kiyama, Shershiya Runa, White Aconite y Sora Nameless
Aclaraciones— Las parejas son tan random; siempre imagine un trio con Fubuki, Someoka y Goneji. No me decidía por cual pareja elegir así que me dije "Oh, qué demonios, este fic no tiene sentido" así que así pasó. Lo mismo con Akio y Kazemaru. Hay una que otra pareja extraña, pero eso se verá un poco más adelante.
Gracias por leer.
§Lexington Rabdos H. §
