Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter pertenece a J.K Rowling.
Pues aunque no ha habido mucha respuesta en este fic, comparado con los otros que publiqué ayer, quería continuarlo de una vez porque se me vinieron las ideas de golpe. Además de que tengo en mente el ambicioso proyecto de escribir mini-historias que traten sobre uno de mis Headcanon favorito: El ático maldito de los Malfoy. ¿Qué os parece la idea? Tengo varias ideas ya apuntadas, sólo es cuestión de desarrollarlas como es debido.
Como sea, no os entretengo más. Aquí está el segundo capítulo.
De ante mano, ¡gracias por leer! ^^
El Cazador
Capitulo 2: Primer maleficio
Después de haber leído varias hojas de aquel extraño libro, Pansy descubrió con agrado lo fácil que era realizar varios de esos encantamientos. Si la mitad de las pociones y hechizos en clases fuesen así de sencillos, podría superar a Granger con una mano en la cintura. Claro que, cuando algo se ve demasiado bueno para ser cierto, siempre había que ponerlo a prueba. Por ello, eligió como blanco a su victima favorita: Astoria Greengrass.
"Cómo manipular a una persona" decía el titulo de la página que la pelinegra leía a mitad del baño de niñas del segundo piso. Con un pequeño caldero de plata frente a ella y varios frascos de cristal, Parkinson seguía tranquilamente la receta que presuntamente le permitiría manipular las acciones de aquella mocosa que tanto odiaba.
—«Verter la cera derretida en el caldero y esperar quince segundos» —leyó en voz alta, vaciando el espeso liquido amarillento dentro de un burbujeante caldero donde ya había agregado varios ingredientes más—. «Finalmente: Añadir el objeto personal de la persona a la que se quiere controlar»—concluyó, echando a la mezcla un listón color verde que Astoria solía usar para hacerse un moño en el cabello.
La poción o lo que fuese que estaba preparando explotó en una nube de vapores que le nubló la vista y la hizo toser. Por un instante, Pansy pensó que se había equivocado en algún paso del proceso y que todo había salido mal. Sin embargo, cuando la nube se dispersó, notó que dentro del caldero había quedado una especie de marioneta sin hilos. La figura tenía forma humana, femenina, y era de un color amarillento como el de la cera que había utilizado. Además, la cosa aquella tenía en la parte del pecho un corazón verde, parecido al listón de la Greengrass.
Con cuidado y aún temerosa, tomó la marioneta para verla mejor. Al taco era más dura, casi como si estuviese hecha de madera. Sin embargo, por lo que podía observar, cada parte del cuerpo podía ser movido. Vagamente le recordaba a esos muñecos que su hermano mayor utilizaba como modelos para cuando quería dibujar alguna pose en particular. Le tomó unos cuantos minutos, pero al final concluyó lo obvio, pese a que el libro no decía nada de aquella marioneta. Lo más seguro era que con ella pudiera controlar los movimientos de Astoria y quién sabe qué más. Una sonrisa se dibujó en su rostro ante aquella idea. ¡El conjuro le había salido bien y había sido fácil! Ahora solo debía de comprobar si funcionaba como ella pensaba.
Guardó y limpió las cosas que había utilizado, borrando todo rastro que la pusiera en evidencia. Metió la marioneta a su bolso y salió a toda prisa del baño, tomando rumbo hacia el Gran Comedor. No obstante, su oportunidad llegó mucho antes de lo que había planeado. Ahí, en las escaleras que conectaban el segundo piso con el primero, iba la odiosa de Greengrass, sola y cargando varios libros. También alcanzó a ver que hacia ella se dirigían Draco y compañía.
Mantuvo la distancia y se ocultó un poco detrás de una columna para no ser notada, pero sin perder la vista de sus objetivos. Sacó cuidadosamente la marioneta y, mientras en el rostro de Astoria se formaba una sonrisa, le separó bruscamente los brazos, provocando que la niña soltara involuntariamente los libros que llevaba consigo. Una pequeña risa se le escapó a Pansy al confirmar que lo de manipularla iba enserio. Así que sin perder un segundo más, apretó fuertemente con ambas manos el cuerpo de la marioneta, inmovilizando sus piernas y brazos, con toda la intención de que la chica no se pudiera mover.
Como era de esperarse, Astoría se quedó rigida e inmóvil cuando intentaba recoger sus libros. Aquello no hubiera estado del todo mal, hasta que Pansy contempló como las escaleras decidían cambiar de lugar. Escuchó a Draco gritar "cuidado" y después escuchó varios gritos más, pero no soltó a la marioneta.
—¡Quitate de ahí! —advirtió alguien a quien Parkinson no pudo ver.
—¡Agarrate del barandal! —aconsejó alguien más, pero ya había sido demasiado tarde.
La menor de las Greengrass no sólo se había detenido involuntariamente en las escaleras, sino que se había quedado en el borde. El movimiento de transición y su inmovilidad, la hicieron perder el equilibrio como si de un muñeco se tratara. Cayó irremediablemente al suelo y se consideró afortunada de que la caída no hubiese sido de un piso más alto o tal vez no la hubiese contado. Muerta no estaba, pero varios huesos se quebraron de tal forma que atravesaron los músculos y rompieron la piel. El charco de sangre bajo su cuerpo provocó escandalosos gritos por parte de quienes contemplaron aquella horrible escena, incluyendo a Malfoy.
—¡Astoria! ¡Astoria! —llamó Draco, alarmado y bajando a toda prisa por la ruta alternativa.
Pansy no fue a ver la escena, pero se daba una idea de lo que acaba de pasar.
—No fue mi culpa —dijo para sí misma, mirando a la marioneta que seguía en sus manos—. Yo no te tiré y si no fueras una mojigata con Draco no te hubiera tenido que detener —se justificó, volviendo a guardar aquel peculiar objeto en su bolso.
No lo admitiría, pero una parte de ella estaba verdaderamente asustada. Aún cuando decía que le gustaría matar a Astoria, en el fondo ella no era ninguna asesina y lo que había ocurrido no era exactamente lo que ella quería. Era sorprendente, no lo iba a negar, pero para hacerle daño físico a la Greengrass siempre podía acosarla en persona y disfrutar de sus lloriqueos mientras controlaba que ni a ella ni a sus amigas se les fuera a pasar la mano como para mandarla a la enfermería o a San Mungo.
Así que con esos pensamientos rondando su cabeza, concluyó que quizás la marioneta de manipulación no era lo que necesitaba. Su objetivo era alejar a la niña esa de su amado Draco, por lo tanto, necesitaba algún otro hechizo que de preferencia no involucrara mandar a Astoria al otro mundo.
O-O-O
Tras el accidente, la menor de las Greengrass tuvo que ser trasladada a San Mungo por su delicada condición. Tendría que estar bajo vigilancia durante por lo menos una semana o eso es lo que algunos le había escuchado decir a Daphne en la sala común. De alguna manera, aquella noticia resultó reconfortante para Pansy, quien tendría a Draco para ella sola durante todo ese tiempo. Sin embargo, aquella tarde decidió ir a la librería a consultar unos libros, en lugar de acosar al rubio.
—Objetos malditos... Objetos encantados... —la pelinegra buscaba algo que le ayudara a deshacerse de la marioneta sin mayores problemas, ya que el libro de Tamara no decía nada de eso.
Tan concentrada estaba en su labor, que apenas y notó cuando Colin Creevey tomó una foto en su dirección. El flash de la cámara la hizo cerrar fuertemente los ojos, pero antes de que pudiera ir a gritarla a aquel niño impertinente, un fuerte escalofrío la recorrió, causando que se cayera de rodillas al suelo.
—¡Eh! ¿Está bien? —preguntó alarmado el Gryffindor y otra chica que estaba cerca.
—Sí, sí. No ha sido nada —respondió con toda su arrogancia a flor de piel. No había nada que la molestara más que sentirse ridiculizada enfrente de alguien.
—¿Segura? —insistió la chica.
—Claro —reiteró Pansy y luego volteó a ver al fotógrafo de pacotilla al que responsabilizaba de lo que le acaba de pasar—. ¿Y tú quién te crees para andarme tomando fotos? —exigió saber con tono de molesta.
El chico en cuestión lució sorprendido y tras unos segundos rió con nerviosismo.
—Se la he tomado a ella —apuntó a la rubia de Ravenclaw. Sólo entonces la Slytherin notó que se trataba de la Lunática Lovegood.
—Lamentamos haberte causado problemas, nosotros únicamente queríamos ver si la cámara podía captar a los nargles de la biblioteca que les gusta cambiar los libros de lugar—explicó Luna a modo de disculpa, cómo si fuese lo más normal del mundo.
Pansy enarcó una ceja y miró de mala manera a la loca aquella. ¿Nargles, había dicho? ¡Joder! Si que estaba deschavetada esa niña.
—Vale —contestó, arrastrando las vocales más de la cuenta para dar a entender que la explicación le parecía totalmente ridícula.
Suspiró y se levantó, ignorando la ayuda que los otros le ofrecieron. Les dio la espalda y sin dedicarles una palabra más, se alejó de ellos. Ya buscaría la solución otro día o tal vez sería más rápido y eficaz preguntarle a algún profesor, sólo tenía que escoger las palabras correctas para no delatarse. ¡Sí, eso sería lo mejor!
¿Y qué tal les pareció? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Me dejan review? ¿Me dan galletitas? ¿Ranitas de chocolate? ¿Cruciatus? ¿Avadas? ¿Algo?
Gracias por tu comentario sum1udunno, pero no seré tan mala. Lo prometo.
En fin, espero que os esté resultando por lo menos entretenido.
¡Besos y pasad la semana bien!
-Ophe.
