Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.

Seriamente pensé en ponerme a escribir una actualización de mis otros long-fic porque sé que se los debo, pero las ganas de seguir de largo con esta historia me pudieron más. Así que de una vez os dejo el primer capítulo.

Aunque todavía no me hayan dicho lo que piensan, espero que al menos una persona lo esté leyendo y disfrutando.

¡Besos y les agradezco que me lean!


Mariposas del Pasado

Capitulo 01: Voluntariamente obligatoria

El primer día de clases llegó y ellos dos en particular no podían creer que les hubiera tocado pasar la noche en la misma torre. Al menos no había sido el mismo cuarto. Aún así, no estaba resultando cómodo mirarse frente a frente a primera hora de la mañana.

—¿Siempre eres tan apático? —preguntó Hermione al ver como su rubio compañero pasaba de largo, ignorando su saludo matutino.

—Prefiero ahorrarme los comentarios —contestó él, siguiendo con su camino.

—Podrías intentar ser amable —dijo la castaña—. Estaremos aquí todo el año —le recordó.

—Lo sé —fue lo único que contestó Draco, saliendo de la torre, rumbo al Gran Comedor.

Apenas llegó a la mesa de Slytherin, una media sonrisa arrogante se formó en su rostro. Theodore, Gregory y Daphne habían vuelto también al colegio. Por lo menos no se encontraría completamente sólo durante ese curso y eso ya era ganancia.

—Buenos días —saludó la rubia Greengrass cuando el chico se sentó con ellos.

—No tienen mucho de buenos —bufó el aludido, comenzando a servirse algo de comer.

—¿Tan mal pasaste la noche con Granger? —lo molestó un poco Nott, sonriendo al notar como su amigo casi se atragantaba con el pedazo de pan.

—Suena horrible cuando lo dices así —acusó Draco, quien no pudo evitar voltear hacia la entrada y ver como la susodicha hacia acto de presencia.

—Debe de ser horrible estar tan cerca de una Sangre Sucia —mencionó Goyle de mala gana.

—No deberías de usar ese lenguaje aquí —le reprendió una chica alta y morena, Kimberly Withrow—. O por lo menos que te escuchen —añadió, sacando sus itinerarios de clases de entre el montón de papeles que llevaba con ella al ser la encargada de repartir los horarios—. Aquí tienen —los dejó sobre la mesa y se fue a seguir con su labor como prefecta.

Daphne se encargó de tomarlos y darles a cada cual el que le correspondía. Los chicos miraron los pedazos de pergamino con aburrimiento, ya sabían lo que habían ido a tomar. Sin embargo, de la nada, los cuatro pares de ojos se abrieron de par en par. Luego se miraron entre ellos, para caer en cuenta de que a todos les había aparecido aquella anomalía.

—¿Es broma? —preguntó Gregory, dejando la comida de lado.

—¿Estudios Muggles? —leyó la rubia con confusión.

Draco estaba a punto de levantarse e ir a quejarse con los profesores, quienes comían en su mesa muy quitados de la pena. No obstante, la prefecta de quinto año se paró detrás de él y suspiró con cansancio, al tiempo que lo tomaba del brazo para detenerle.

—Debieron de quedarse a escuchar todo el discurso de McGonagall —dijo Astoria—. Este año, la clase de estudios Muggles es obligatoria para ciertos alumnos —añadió tranquila, aunque en su rostro se notaba el disgusto.

—¿Ciertos alumnos? —preguntó Malfoy, enarcando una ceja.

—Si, todos aquellos que "voluntariamente" quieran demostrar su tolerancia —explicó, mostrandole que su propio horario tenía aquella asignatura.

—¿Voluntariamente? —repitió su hermana mayor al escuchar aquello.

—Te la puedes ir a quitar, pero entonces tendrás que tomar una clase extra en el Ministerio para que te den los EXTASIS—contestó, no muy emocionada con la idea. Lo vieran por donde lo vieran, aquello era una horrible jugada de la junta directiva.

Después de lo que había pasado en la guerra, promover las buenas relaciones entre magos y muggles se había vuelto prioridad. Los magos y brujas de familias puras eran principalmente el grupo más atacado por esas campañas de igualdad y amistad. Los ahí presentes podían recordar como durante el verano se habían visto envueltos en situaciones similares, donde simplemente no se habían podido negar. Lo que ninguno hubiese esperado es que también en el colegio los acosaran con lo mismo. Al parecer, el objetivo del Ministro era cambiar sus creencias a como diera lugar.

—No lo puedo creer —bufó Theo, negando con la cabeza.

¿No bastaba con su buen comportamiento? ¿No era suficiente todo el oro que habían donado? ¿Y toda la buena voluntad que se esforzaban por aparentar? ¿Qué diantres necesitaban hacer para que los dejaran en paz? Ellos, la clase elitista de la comunidad mágica, estaban siendo atosigados sin piedad.

—Me pudren el alma —gruñó el rubio, chasqueando la lengua—. ¿No basta con que tenga que aguantar a Granger? ¿Ahora tengo que aguantarme esto? —bufó y se levantó. Las ganas de comer se le habían esfumado.

Mientras Malfoy abandonaba el comedor, ciertos ojos verdes le observaban detrás de unas gafas cuadradas. La Directora no esperaba menos por parte del joven estudiante de Slytherin, pero tras mucho pensar y meditar lo que sabía, había caído en la deducción de que aquella chica de la profecía no podía ser otra que Hermione Granger. ¿Quién si no? Por eso los había puesto juntos como premios anuales, y esperaba que la clase de estudios muggles ayudara a Draco a comprender mejor a la chica. Debía de ser así. El chico se volvería una mejor persona y rompería los esquemas de esas retrogradas tradiciones puristas. O por lo menos, eso era lo que ella quería creer.


Lo sé, está de risa que el capítulo esté tan corto, pero a mi favor he de mencionar que "Por Obligación..." comenzó igual. Con forme la trama se desarrolla los capítulos se van haciendo más extensos porque soy rara (realmente no hay argumento lógico que valga) x'D

En fin, les deseo mucha suerte y que comiencen bien la semana.

¡Besos y saludos!

-Ophe.