Capitulo 2 : I Think i'm in love with you
No volví a saber de Blaine hasta que comenzaron las clases. No fui capaz de llamarlo en todas las vacaciones. Aun así, tenía la esperanza de que él decidiera llamarme. Quizás para ver un musical o salir con Mercedes. El teléfono nunca sonó. Empecé a temer que hubiera sufrido algún especie de castigo por haberme acompañado en navidad. Aquella duda me impulso varias veces a descolgar el teléfono y comenzar a marcar su número. Pero luego recordaba el beso. Y, antes de poder marcar el último digito, no podía evitar colgar. Traté de mantener aquella escena alejada de mi mente, intentando distraerme con otras cosas, después de todo era un simple beso bajo el muérdago. Una tradición milenaria en la navidad. Pero entonces… ¿Por qué estaba tan angustiado? ¿Por qué no podía quitar de mi mente el rostro de Blaine, tan próximo al mío? ¿Por qué recordaba con sumo detalle, el sabor de aquel breve beso? Me sentía tan tonto. Más incluso de pensar que, seguramente a diferencia de mi, él habría olvidado todo ese asunto. Pero yo no podía. Simplemente no podía olvidarlo. Esto era totalmente distinto al beso de Karofky, si bien, las dos situaciones me habían tomado totalmente desprevenido y, en gran parte, no tuvieron mi consentimiento.
Tuve la suerte de poder despejarme un poco al saber que, nuevamente me reuniría con mis viejas amigas. Mercedes y Quinn, había organizado una pijamada de fin de año en casa de la segunda, invitando a todas las chicas del Club Glee. Al parecer, y por insistencia de Mercedes, fui invitado a tal celebración. Estaba verdaderamente emocionado. No podía negarlo, Dalton era fabuloso, pero no era lo mismo que William Mckinley. Extrañaba mi colegio, mi vida allí y sobretodo a mis amigos. Incluso extrañaba al señor Schue, con quien ya había tenido mis idas y venidas en el pasado.
Estuve entretenido preparándome toda la semana para aquel evento. Hacía mucho no tenía una invitación de ese estilo y quería verme lo mejor posible. Me preocupé toda la semana de conseguir un esplendido pijama nuevo y algunas cremas faciales naturales para la ocasión. Quería olvidar aquel episodio y nada mejor que unas comparas para mantener mi cabeza ocupada en otras cosas.
Fue el viernes, a tan solo un par de días del fin de año, que la reunión tuvo lugar. La casa de Quinn quedaba en un barrio bastante alejado y de buena familia, fue por eso que debí hacer de chofer y pasar por la casa de cada una de las chicas. Lamentablemente, esa es la desventaja cuando eres el único con auto. Al llegar, tocamos timbre y Quinn nos recibió en un hermoso pijama de seda blanco. Al parecer se alegro mucho al verme, pues me abrazo al instante. Realmente la envidiaba, era increíblemente bella además del hecho de que, los dos chicos de los cuales me había enamorado, fueron de su pertenencia.
Subimos las escaleras hasta su cuarto. Juro que casi desmayo al verlo. Era como estar en la casa de ensueño de Barbie. Nos sentamos en el suelo rodeando los bocadillos que nuestra anfitriona había dejado a nuestro alcance tan amablemente.
- Realmente te luciste Quinn- comentó Tina asombrada- tu casa es asombrosa, tu cuarto es asombroso, incluso tu pijama es asombroso.- ese último comentario, debo decir, me molesto un poco pues, estuve matándome toda la semana para lucir el mejor pijama de la noche.
- Muchas gracias- le respondió con una sonrisa en el rostro.
- Oigan muchachas –interrumpió Mercedes- creo que tenemos que actualizarnos un poco con Kurt.
-Es verdad- dije-Deben haber muchas cosas de las cuales no debo estar enterado.
- En realidad lo decía por ti- Me respondió Mercedes. Temía que dijera algo como eso.
- No diré nada hasta que respondan todas mis preguntas- Me defendí. Cualquier escusa para postergar aquella charla, era perfecta.
- Muy bien. Pero luego cantaras- Me advirtió mi amiga.
Comencé a pensar que preguntar, tenia que encontrar algún tema de conversación que distrajera a las chicas de hacerme preguntas. Fue entonces que me vino a la mente una duda que hace ya algunos días tenía.
-¿Cómo esta todo con Finn, Rachel?- le pregunté. La última vez que había hablado del tema con ella fue en las seccionales y las cosas no andaban color de rosa.
Un silencio incomodo se produjo en el lugar, y Rachel bajo la vista tristemente. Al parecer hacer sentir mal a la gente se estaba transformando en un nuevo don para mí.
- Rompieron- Dijo Santana secamente para romper el hielo.
- Y gracias a quien- Bufó Tina.
- Perdona, no fui yo la que quiso acostarse con Puckerman por despecho.- Se defendió Santana.
- ¡¿Qué diablos?- realmente estaba confundido ¿Acaso Rachel intentó engañar a Finn? Si efectivamente era cierto, el mal humor en la casa y su actitud depresiva de mi medio hermano, tenían sentido. – Rachel… dime que no es cierto- le supliqué.
Otro silencio. Rachel levantó la vista, sus ojos estaban a punto de inundarse.
- Lo sé. Fue una estupidez- dijo- supongo que me lo merezco.
- Verdaderamente- le dije indignado.
Acto seguido, las lagrimas comenzaron a fluir de los ojos de Rachel. Había sido un poco duro con ella. No es que la defendiera ni nada, se había portado como una tonta y su falta de confianza en Finn me molestaba, pero me compadecí de ella.
- Ven aquí- le dije.
Me aproxime a ella y le di un fuerte abrazo para consolarla. Tina y Mercedes decidieron imitarme y se acercaron a consolar a Rachel. Era cierto, ella podía ser muy insoportable, inmadura, mandona y digamos que sus decisiones eran muy poco ortodoxas, pero no era mala persona. A pesar de ser mi rival personal, se había comportado muy bien conmigo este año. Y tenía que admitirlo, ella y Finn hacían muy buena pareja. Me resultaba triste que dos personas que se querían tanto, terminaran por nada.
Santana y Quinn miraban con fastidio aquella escena mientras que, como era de esperarse la pobre Brittany se hallaba perdida en su mundo de fantasía.
- Lo siento- dijo Rachel riendo con amargura- estoy arruinando la noche.
- Es cierto- dijo Santana. Mercedes la fulminó con la mirada.
- Mejor cambiemos de tema- sugirió Quinn- todavía estamos a tiempo.
- Además Kurt todavía nos debe información- dijo Rachel limpiándose las lagrimas. ¿Por qué tenía que utilizarme a mí como objeto de distracción? Supongo que se lo debía, después de todo, hice exactamente lo mismo.
- Comienza- me incitó Mercedes- ¿Como es Dalton?
- Bueno, todos son muy agradables.- Empecé a decir Las materias son un poco más complicadas allí, así que debo estudiar bastante. Realmente es como un palacio. Aunque lamentablemente es todo muy estructurado.
- ¿Y que me dices de los chicos? –Preguntó Tina.
- Para que preguntas si tienes novio. Además olvídate, deben ser todos invertidos. Figúrate llamar a tu club Glee "Warblers" - Dijo Santana intentando hacerse la graciosa
- Para tu información Santana no es un colegio de chicos gays- Le contesté de la mejor forma que pude.- Y respondiendo a la pregunta de Tina, no te lo negare. Son todos muy apuestos y bien parecidos.
- ¿Alguien en particular?- Preguntó Mercedes con picardía. Sabía que en algún momento haría referencia a él.
- ¿Qué quieres decir con eso?- intenté disimular.
- ¿Que me dices del chico de las seccionales?- dijo Rachel.- La voz principal. No lo niegues, vi como lo mirabas en medio de la presentación.
Ahora si no comprendía de que estaba hablando. Lo entendía de Mercedes, pues le gustaba fastidiarme con eso. Pero juraría no haberlo visto de ninguna forma rara. ¿Que quería decir Rachel con esto?
- ¿Hablas de Blaine? Es solo…un amigo.- Respondí dudoso. Lamentablemente mi mente me había engañado. La imagen del beso nuevamente apareció en mi cabeza y mis mejillas comenzaron a teñirse de rojo.
- Tu cara no dice lo mismo- Me dijo Tina riendo.
- ¡Enserio! ¡Es solo un amigo! – Grité bastante molesto. Aquella imagen no me dejaba en paz, aparecía una y otra vez en cámara lenta y me daba unas horrendas cosquillas en el estomago.
- Ya entendimos no es necesario que grites- me dijo Quinn mirándome con asombro.
Suspire agotado. Todos mis esfuerzos por eliminar aquel recuerdo de mi mente habían sido en vano. Simplemente se había grabado de forma permanente. El rostro de Blaine sonriéndome y acercándose a él con suma delicadeza se había apoderado de mi.
- ¿Pasa algo Kurt?- Me preguntó Mercedes preocupada.
- No es nada-Mentí. Hice un nuevo esfuerzo por quitarme la imagen de la mente. Otra vez, totalmente nulo. Solo escuchaba una y otra vez su nombre. Blaine, Blaine, Blaine.
- Oh, claro que es algo. No mucha gente comienza a gritar de la nada.- Me retó Quinn.
Volví a suspirar. Necesitaba quitarme este peso de encima. Debía liberarme de esto. Ya no podía callar. Decidí entonces que lo mejor seria contarles todo. Después de todo, eran mis amigas, quizás podrían asesorarme.
- Digamos que… algo pasó en navidad y… no lo sé, me siento bastante confundido.- empecé a relatar.
- Cuéntanos- Me pidió Rachel
- Solo si prometen no decírselo a los chicos… en especial a Finn.- Les pedí casi suplicando.
- Dado que no creo que tengamos mucho que hablar , dalo por hecho- Me respondió tristemente Rachel.
-De acuerdo…
Comencé a contarles sobre la noche de navidad. Como Blaine me acompañó y… bueno, el beso bajo el muérdago. Las chicas escuchaban con tanta atención que realmente incomodaba. No pude evitar en algunos momentos sonrojarme. Era como estar repasando y viviendo nuevamente el momento. Creo que lo peor fue cuando empecé a describirles la escena. Sentí retortijones en el estomago y la piel se me puso de gallina. Realmente espantoso. Sobre todo cuando comenzaron a chillar emocionadas. Me estaba comenzando a arrepentir de haberles dicho. Finalmente terminé mi relato. Las chicas me miraron en silencio, como si esperasen que dijera algo más. No tenía nada que decir.
- ¿Qué? – les pregunté finalmente intentando que alguna hable.
- ¿Acaso no lo vez Kurt?- Me dijo Mercedes como si resultara obvio. No comprendía a que se refería.
- Estas enamorado de Blaine.- me dijo Rachel con una sonrisa.
Esas palabras helaron mi sangre completamente. Aquella terrorífica frase, no podía ser cierta. No, estaba totalmente equivocada.
- Piénsalo, Kurt ¿Por qué un beso bajo el muérdago te afectaría tanto?- Me cuestionó Tina
- ¿Por que estarías pendiente de una persona que solo te beso por dos míseros segundos sin ningún tipo de compromiso? – Agregó Santana
- ¿Por que simplemente no paras de hablarme lo fabuloso que es él? – Terminó por decir Mercedes.
Las chicas me dejaron mudo por unos segundos. Terriblemente no podía negarlo, tenían varios puntos a favor. Demasiados quizás. Pero me negaba a creerlo. No podían estar en lo cierto. Blaine era un gran amigo, me había ayudado mucho. Quizás ni siquiera era que me importara que me besara él. Quizás después del beso de Karofky había sufrido alguna especie de trauma. Era muy probable, recordarlo todavía me daba nauseas.
- Ya se como averiguar si Kurt esta enamorado o no – por primera vez en toda la noche Brittany abrió la boca. Revolvió un poco en su bolso y sacó un estetoscopio de juguete. ¿Por que diablos tenía un estetoscopio de juguete en su bolso?
-¿Por qué tienes un estetoscopio en tu bolso, Britt? – Le preguntó Santana casi leyéndome la mente.
-Es para emergencias. - Dijo muy seria señalando un maletín de juguete dentro de su bolso. Intenté no reírme. Tenia que admitirlo, pesar de ser totalmente extraña, Brittany podía resultar muy tierna.
Se aproximo a mí y acercó el estetoscopio a mi pecho. Supuse que buscaba mi corazón así que la ayude un poco a ubicarlo, pues se veía bastante desorientada.
- Blaine- dijo. Otra vez la escena del beso apareció en mi mente. Intentando reprimirla, me quede mirando como Brittany examinaba con suma seriedad mi corazón.
-¿Qué quieres pobrar con esto Britt? – Le pregunté un poco extrañado.
- Cuando oigo el nombre Artie, mi corazón late muy fuerte. – Me dijo. Eso me provocó mucha dulzura.- Si digo el nombre de Blaine y comienza a latir tu corazón, significaría que estas enamorado de él.
- No puedes saber eso con estetoscopio de juguete- la regañó Rachel
- ¿A no? – La pobre Brittany se veía totalmente confundida.
- Aunque no fue una idea muy descabellada- la apoyó Tina.
- De todas formas señoritas- las interrumpí- no estoy enamorado ni nada por el estilo. Como ya les he dicho antes, Blaine es tan solo un amigo y nada más. Supongo que me tomo desprevenido, ya que no estoy muy acostumbrado a ser besado por chicos todos los días. No todos podemos ser como Santana.- les dije intentando terminar con aquella ridícula conversación.
- Solo sientes pura envidia- Me contestó Santana.
- Kurt, deja de negártelo. No puedes decir que no estas enamorado después de cómo nos describiste aque…
- No estoy enamorado y punto ¿Podemos pasar a otra cosa? – Interrumpí groseramente a Quinn.
- ¿Acaso intentas convencernos a nosotras? ¿O a ti? – Me preguntó Mercedes. Ya estaba comenzando a fastidiarme
- ¡Basta! No quiero tocar aquel tema ya.- Dije ya harto. ¿Por qué querían convencerme todas de lo contrario? No estaba enamorado de Blaine, No, no lo estaba
- ¿A que le tienes miedo?- Me preguntó Rachel.
-¿Miedo? A nada- Debía admitirlo, si que estaba mintiendo. Estaba muerto de miedo, aterrado. No podía enamorarme de Blaine.
Después de discutir un rato y, para mi suerte, terminamos dejando el tema de lado y continuamos con nuestra velada. Mascarillas, guerra de almohadas, maquillaje, películas y, sobre todo, música. No puedo decir que no la pase de maravilla. Extrañaba demasiado a mis amigas. En Dalton, no hay muchas muchachas con quienes hablar que digamos. Es decir, todos eran agradables y amigables pero desde que había entrado al colegio, no pude acercarme jamás lo suficiente a alguien para llamarlo mi amigo. No es verdad. Si había alguien. Estaba Blaine. Solo Blaine.
La velada terminó de una forma exitosa y divertida. Al final, estábamos tan exhaustos que dormimos en el suelo. La mañana llegó pronto y con ella nuestra partida. Nos despedimos de Quinn en la puerta. Nuevamente, me tocó hacer de chofer y llevar a cada una de las chicas a sus hogares.
- ¿Por qué no invitas a Blaine a pasear con nosotras? Me gustaría conocerlo. Después de todo, es la competencia.- comenzó a decir Rachel a mitad de camino
Las demás chicas comenzaron a insistir también.
- Veré si puedo organizar algo cuando comiencen las clases- les respondí para calmarlas.
Deposite a todas en sus hogares. Ya solo faltaba Brittany. La lleve hasta la entrada de su casa y la ayude a abrir la puerta ya que estaba totalmente dormida. Dudo también que despierta la hubiera podido abrir. Antes de entrar a su casa Brittany me dijo unas últimas palabras.
- Prueba lo del corazón- Me dijo. Solo eso.
Luego de aquel suceso, comencé a conducir hasta mi casa. Llegué agotado con la intención de dormir toda la tarde. Pero claro, antes debía colocarme mis cremas humectantes. No quería terminar con arrugas. Pase por el baño y me mire al espejo. Mi rostro se veía fatal. Con mi cuidado habitual, comencé a colocarme las cremas. No pude evitar hacer un repaso mental de aquella noche. La charla con las chicas intentando convencerme de que estaba enamorado de Blaine, las palabras de Mercedes. ¿Estaba intentando convencerlas a ellas o a mi? Luego las de Rachel ¿A que le temía? En eso, recordé también las palabras de Brittany. Dude unos segundos. Coloqué mi mano en el corazón y mire fijamente al espejo. Suspire profundamente. Quería hacer el experimento pero, algo me detenía. Por un lado, realmente estaba preocupado y horrorizado con la idea de que los resultados fueran positivos. De ser así, ya nada seria como antes. Medite unos segundos y volví a suspirar. Ya no había marcha atrás. Tenia que averiguarlo.
-Blaine- dije en voz alta.
Esperaba que mi mente me presentara la imagen del beso nuevamente. Pero en eso, el rostro de Blaine, sonriendo gentil y elegantemente apareció. Aquel rostro que tantas veces me había extendido la mano, aquel rostro que siempre me animaba y me acompañaba, esa hermosa sonrisa que iluminaba mis días de soledad. De una increíble forma, todos los recuerdos con Blaine comenzaron a fluir pasando uno tras otro en cámara lenta por mi mente. El momento en el que lo conocí, nuestras charla, cuando fue a hablar con Karofky, nuestras salidas. Y siempre su sonrisa estaba presente para salvarme. En aquellos oscuros días en Mckinley, era él quien me rescataba. Lo necesitaba, necesitaba a Blaine. Lo necesitaba desesperadamente. Lo quería a mi lado. Mi corazón comenzó a bombear sangre y latir muy rápidamente. ¡Oh diablos! Mis amigas tenían razón. Solo intentaba convencerme a mi mismo. Estaba perdida y locamente enamorado de Blaine. Desde el momento que lo conocí, me volví sumamente dependiente de él. Me apoye en su hombro como jamás me había apoyado en nadie. El era el único que conocía mis secretos y compartía mis penas. Era mi príncipe. Era… ¡Que digo! ¡Blaine se había transformado en mi mundo!
Quité la mano de mi pecho y me miré al espejo. Entre el blanco de las cremas podía ver mi rostro completamente colorado. Estaba asustadísimo. Temía por mi amistad, por sufrir otra desilusión, por ser lastimado nuevamente. Pero… extrañamente me sentía mucho más tranquilo. Aquella nube mental se había dispersado. Ahora el nuevo problema era ¿Que hacer? ¿Cómo proseguir? Contarle a Blaine estaba totalmente descartado. No pude seguir pensando ninguna otra idea, el sueño estaba dominándome. Decidí terminar con mi labor y comencé a quitarme las cremas de la cara. Al terminar salí del baño y alimenté a Pavarotti. Me recosté sobre mi cama y cerré los ojos.
-Blaine…- dije. Acto seguido estaba camino al mundo de los sueños.
