Detrás de cámaras

Disclamer: Saint Seiya pertenece a Kurumada. Los dioses griegos no son míos.


Recuperando el báculo

Saori permanecía sentada en su silla de piedra. Sus manos se cerraban con fuerza en los apoya-brazos y, debido a los movimientos de la diosa, sus uñas estaban desapareciendo al ser enfrentadas con la piedra.

Shion, parado a su lado como el fiel guerrero que era, la observaba con mucha atención y estaba atento a cualquier cosa que la muchacha decidiera decir.

«Un baño calentito. Con esencia de jazmín. Y luego un delicioso té de tilo y miel. Un capitulo de mi novela y a la cama.»

―Shion.

El lemuriano se llevó una mano al corazón ante semejante susto y miró a su diosa.

―Sí, Señorita.

―Recuperaré mi báculo.

Saori se levantó, acomodó su vestido y su cabello, y salió con paso decidido hacia el templo de Nike. Le demostraría a la Diosa de la victoria que nadie trataba así a la Diosa protectora de la Tierra.

Shion la vio irse y, cuando la sombra de Athena había desaparecido y pasaron diez minutos sin que nadie entrara, determinó que era seguro ir a preparar su baño. No había logrado meter ni el dedo gordo del pie en el agua que escuchó las voces de Milo y Camus discutiendo en el salón. Adiós a su día de relajación.


Athena miró la entrada del templo de Nike y pasó cinco minutos apretándose las manos una con la otra y respirando profundo.

«Puedes hacerlo. Es solo otra diosa. La de la victoria y está enfadada contigo, pero no es nada que no puedas manejar… Quizás debería pedirle ayuda a papi»

En el momento en que se disponía a salir en busca de Zeus, las puertas del templo se abrieron. No le quedó otra opción más que entrar.

Caminó, media encorvada, por entre los pasillos poco iluminados del templo e intentaba no hiperventilar.

«Todo estará bien. Nike es una mujer razonable que una vez quiso matar a Apolo porque se quedó con el último bocado de ambrosía… pero qué estoy diciendo, no es para nada razonable. Está loca, loca.»

―Athena ―llamó una voz.

Tan concentrada estaba la peli lila que no había notado que ya estaba en el salón del trono, donde Nike pulía su báculo irradiando un aura de superioridad.

―Vengo por mi báculo.

―MI báculo.

―Papi me lo dio a mí.

―Pero es mi cosmos.

―Regrésamelo, Nike.

―No quiero.

―¡Nike!

―¡Athena!

Las diosas se miraron con ferocidad, incluso se podían ver las chispas en el aire, pero ninguna hizo un movimiento.

―Sabes lo que quiero ―dijo Nike con voz dulce y una sonrisa. ―Hazlo y quizás considere regresártelo.

Saori revoleó los ojos y se llevó las manos a la cadera.

―Nike ―empezó con voz monótona y sin expresión alguna ―. Gran diosa de la victoria, la diosa más poderosa y nunca derrotada. Me disculpo por mi falta al no darte el crédito que te corresponde por tu papel jugado en mis hazañas. Eres mi pariente favorito y tu templo debería ser el más grande y hermoso en el Olimpo.

Athena terminó con su monólogo, el mismo que todos habían memorizado para complacer a Nike, y miró a su pariente.

Nike tenía la sonrisa más grande del mundo y aplaudía como una niña.

―Muy bien, muy bien. ¡Otra! ¡Otra!

―¡Nike!

―Ya está bien, toma. Pero me lo cuidas.

Nike revoleó el báculo sin cuidado alguno y sin mirar hacia donde mientras sacaba su diario y empezaba a escribir.

―Puedes irte ―dijo haciendo un gesto con su mano.

Saori tomó el báculo y regresó a su Santuario.


La Diosa de la Sabiduría regresó a su hogar y se encontró con Milo y Camus discutiendo en el templo principal mientras Shion se refregaba las sienes.

En toda su sabiduría, hizo lo más lógico en ese momento. Golpeó a los caballeros con su báculo y los desmayó.

«Por eso estaba tan alterada al no tenerlo» pensó Shion.

―¿Por qué discutían? Es raro ver a Camus participar de una discusión.

―Al parecer Milo uso el templo de acuario como hogar para sus mascotas.

Ante la expresión de "no entiendo nada" de su diosa, Shion explicó.

―A Milo se le dio por cuidar hormigas coloradas.


OMAKE

El diario de Nike

"Querido Diario:

Hoy gané. No es que sea algo nuevo pero gané y eso es todo lo que importa.

La mejor Diosa de todas. Nike"

Cratos no se sorprendió en absoluto, todas las entradas del diario de Nike eran iguales.


El baño de Shion

Finalmente podía disfrutar de su baño. El agua tibia, la esencia de jazmín… si solo no tuviera a las dorados como intrusos salpicándose agua, gritando y actuando como monos que han metido los dedos en un enchufe, todo sería mejor.

―¡No me jales del cabello!

―¡Deja de empujarme!

―¡Me entró jabón en el ojo!


Gracias por leer...

Lena :)