DISCLAIMER: Los personajes conocidos son de Rowling, los que no son conocidos y la trama son míos. Creo q es obvio. No gano dinero haciendo esto, solo alimentomi ego.

NOTA1: Para la gente floja, como yo, que no leyó el mensaje del primer capítulo, les recomiendo que lean Procesos antes de leer los ficlets. Se pueden leer como historias separadas pero no le hallarán mucho sentido a algunas partes o no encontrarán esos detalles que estaban escondidos en Procesos y aquí se han desarrollado.

NOTA2: Acepto cualquier sugerencia de los que hayan leído Procesos sobre algún punto en especial que quieran que se desarrolle. Hasta ahora tengo 8 escenas, pero no estaría demás escribir otras.

NOTA3: Debido a un cambio en las reglas de la página, solo contestaré a los reviews por medio de mi correo electrónico y no postearé las respuestas en las actualizaciones.


Título: Reflexiones y Recuerdos - 2° Escena

Autor: GaBo0

Pairing: Draco/Blaise

Rating: M

Summary: AU. En un mundo sin magia, todo lo que sube tiene que bajar. Para el amor, la situación no es diferente. Blaise se dará cuenta que Draco está bajando. Recuerdos y reflexiones antes de tomar una decisión que le pondría fin a ese período.


Reflexiones y Recuerdos

Por GaBo0

Blaise se había quedado pensando en lo que le había contado a Harry sobre Lucius. Por un momento sintió que había faltado a su promesa con el rubio de mantener en secreto todo lo concerniente a la enfermedad de su hermano, pero ahora creía que lo mejor era que el moreno supiera todo lo que pueda para cuando Draco decidiera contactarse con él.

Tenía que aceptar que en un principio le había dolido el hecho de haber sido desplazado por Harry y, por eso, había reaccionado tan hostilmente después de la noche que el rubio pasó en su casa. Draco había tenido que hablar con él largo y tendido para poder llegar a un acuerdo implícito entre ambos. Se dio cuenta que, luego de esas horas de conversación, se sentía más libre. Más tranquilo. Ya no existía la presión sobre su cabeza que le impedía aceptar a las personas que trataban de entrar en su círculo personal.

El rubio no había sido muy claro acerca de sus sentimientos pues, según suponía el pelirrojo, ni siquiera él mismo estaba 100 seguro. Conocía a Draco desde hacía mucho. Tal vez demasiado. En ese momento lo vio debatirse consigo mismo de la misma forma en la que el rubio se debatía por hallar las palabras que le obligaron a cortar su relación con Hermione. En ese momento el rubio tampoco había estado muy seguro de lo que sentía, según lo que él mismo le había dicho, no estaba seguro si quería que Blaise rompiese con Hermione para estar con él o si simplemente no quería que Blaise estuviera con nadie.

Sorprendentemente, el pelirrojo no vio nada de egoísta en esas palabras.

Blaise abrió la puerta de su habitación y caminó el largo tramo que había hasta su cama. Jamás aceptaría esto frente a sus amigos, pero su padre tenía mucho dinero. Dijo que jamás lo aceptaría pues no era una persona a la que le gustara pavonearse frente a los demás. O, mejor dicho, exhibir sus bienes materiales frente a los demás. En lo que respecta a su persona, le encantaba pavonearse frente a los demás, exhibirse como su fuera una persona muy bella e interesante, desplegar su vanidad al 100 cada vez que estaba rodeado de personas.

Con una pequeña risa amarga avanzó hacia su espejo de cuerpo entero y se plantó frente a él. Delineó con su índice el contorno de su rostro antes de acercarse mucho al espejo. Se sonrió a sí mismo y se separó para observarse mejor. Con una mirada aprobatoria acomodó su cabello y se tumbó en su cama, las grandes almohadas hundiéndose bajo su peso al caer sobre el colchón.

Creía que solo Draco había visto su cuarto cuando recordó que Sebastián había estado ahí hacía pocos días. El chico no se había asombrado de la decoración puesto que él también tenía una situación parecida, la cual no era nada secreta. Sebastián si presumía la fortuna de sus padres cada vez que podía, posiblemente sin ninguna mala intención. Era un niño engreído que caía bien a pesar de todo.

Recordó la habitación de Draco. No tan grande como la suya y estaba cubierta de pies a cabeza con dibujos hechos por él o su hermano. Ambos habían llevado clases de pintura de niños y habían desarrollado muy bien esa habilidad. Draco le había contado que antes pintaba con su hermano las flores que sembraban en el jardín. Blaise suponía que eso era de muy pequeños, pero la memoria había quedado grabada en el cerebro de Draco como si fuera algo más o menos reciente.

También recordó la última visita que realizó a esa habitación. Fue exactamente el día siguiente al rompimiento con Hermione y no se encontraba de muy buenos ánimos. A decir verdad, no se encontraba nada bien emocionalmente. Cuando contestó el teléfono y oyó a Draco en el otro lado quiso gritarle maldiciones y arrancarle ese hermoso rostro del cráneo.

Sin embargo, no lo hizo. Sobre todo porque era técnicamente imposible.

Aún así, se encontraba ahí. Se recordó a sí mismo parado en la puerta de la casa del rubio completamente nervioso, llevando las películas que este le había pedido llevar. Oyó los pasos apresurados del rubio bajar las escaleras y la puerta ser abierta con tanta fuerza que pensó que se saldría de su lugar.

Levantó la mirada hacia el rostro del rubio y le sonrió olvidando sus pensamientos homicidas de minutos atrás. La sonrisa que Draco llevaba en el rostro era una expresión que casi había olvidado que el otro poseía. Desde que comenzó su relación con Hermione se habían distanciado bastante y el rubio a duras penas le miraba a los ojos.

- Pasa… te estaba esperando. Jamás se me había echo tan larga la espera.

Blaise se ruborizó sin saber exactamente por qué lo hacía. Luego sintió al rubio tomar las películas de sus manos y, alegremente, pasar una mano por su cintura.

- ¿Vamos a verlas?

El pelirrojo asintió y dejó ser guiado por el extrañamente animado muchacho que dirigía su cuerpo escaleras arriba. Draco le indicó su cuarto y Blaise se sentó sobre la cama. Ya había estado antes allí y recordaba cómo Draco insistía en no tener otro asiento disponible que el borde del colchón.

Eran casi las 5 de la tarde, así que con solo cerrar las cortinas tenían el cuarto a oscuras, perfecto para ver bien la televisión. El rubio fue a cerrar las cortinas mientras Blaise ponía la película. Ambos se acomodaron en la cama mientras la pantalla pasaba de negra a azul, de azul a verde, de verde a amarilla…

- ¿Me abrazas?

Blaise volteó a mirarlo extrañado, lo que hizo que el rubio se ruborizara. No obstante, la vergüenza no fue suficiente como para impedirle tomar los brazos de Blaise y ponerlos alrededor de su cuerpo. Ambos estaban tensos en aquel abrazo extraño. Blaise podía sentir a Draco aferrar sus muñecas sobre su pecho casi con desesperación, mientras que el menor sentía la respiración agitada del pelirrojo contra su espalda.

- ¿Draco?

No hubo respuesta.

- ¿Draco?

- Lo siento, Blaise

La voz del menor había sido tan leve que tuvo que inclinarse sobre el hombro para poder oírle mejor.

- ¿Qué?

- Que lo siento, Blaise – contestó un poco más alto y algo molesto el rubio, volteando para poder ver directamente a los ojos del pelirrojo. Blaise comprobó que esas disculpas le estaban costando al rubio y pudo ver la frustración que sentía al no saber cómo continuar -. Siento lo de Hermione.

Blaise dejó que sus brazos se relajaran alrededor del rubio. Sonrió calmamente y dejó su mentón reposar sobre el hombro delgado. Draco frunció el ceño extrañado de la reacción inesperada y giró su rostro hacia el otro.

- ¿No vas a gritarme? – ante el movimiento de cabeza del otro exclamó irritado -. ¡Pero si así sonabas al contestar el teléfono!

- Draco, no voy a gritarte porque ya tuviste suficiente castigo.

El rubio no entendió por un segundo antes de ruborizarse nuevamente y sonreír de forma tímida, igualando la sonrisa pacífica en el rostro de su amigo.

- Entonces, no estás molesto.

- No

Las voces olvidadas de la película sonaron en el silencio que llenó el cuarto cuando ambos sonrieron quietamente, ahora relajados en el abrazo incómodo en el que se habían sentado.

Blaise se dio cuenta que era cierto que no estaba molesto. Recordó cómo en ese momento no sintió otra cosa aparte de paz al sostener al rubio entre sus brazos, de una forma que no era nada cómoda, pero que extrañamente le hacía sentir bien. Cuando trató de concentrarse en la película, dos ojos grises volteados hacia él se lo impidieron.

Sintió un dedo rozar su mejilla y deslizarse lentamente hacia su mejilla. Su respiración se quedó atrapada en su garganta. Ciertamente ya había besado a Draco antes, pero nunca había experimentado esa sensación de arrebato total que comenzaba a formarse en su cabeza. Como cuando no puedes respirar porque sientes que te ahogas. Te ahogas porque tu corazón parece haberse detenido.

Oyó una explosión en la pantalla al mismo tiempo en que los labios de Draco decidieron adelantarse hacia los suyos. Los recibió con agrado, dejando que las manos del rubio se enredaran en sus cabellos y se convirtieron en anillos rojos para los largos dedos pálidos. Sintió el cuerpo de Draco girando sobre el suyo, colocándose entre sus piernas, empujándolo contra la pared con una suavidad exquisita.

Se sentía invadido por todos lados. Las caricias del rubio en sus brazos le erizaban la piel, así como la obscena forma en la que sus labios se movían solos los unos contra los otros lograba que su rostro se encendiera. Sentía su piel hervir y sabía que estaba ruborizado. Sintió los dedos fríos del rubio tocar su estómago y jadeó ahogadamente en el beso.

El menor se separó de él un instante y le sonrió con picardía, pasando muy suavemente su mano fría sobre la parte baja de su vientre. Blaise cerró los ojos y arqueó ligeramente la espalda. Oyó la risa del rubio sobre su oído y vagamente oía las palabras que este le recitaba al oído.

- Eres hermoso…

Su vanidad se disparó en ese momento y buscó desesperadamente los labios del chico. Se besaban como si jamás lo hubieran hecho, como si fuera la última vez que fueran a hacerlo. Poco sabían que así sería. Blaise recordó cómo en ese momento no le hubiera importado hasta dónde se desarrollaran las cosas con Draco, su mente atribulada no le permitía diferenciar lo que hacían y lo que pensaba que hacían.

Recordó cómo las caricias de Draco le hicieron perder el sentido de la orientación unos segundos y preguntarse dónde había aprendido esos trucos con sus manos. Oía la respiración agitada del otro mientras se recostaba sobre su pecho. Sintió a Draco empujar sus caderas hacia delante, lo cual le generó un extraño placer en la entrepierna que le hizo gemir levemente.

La frente sudorosa del rubio se pegó a la suya. Ambos tenían los ojos cerrados y se buscaban en la oscuridad artificial que habían creado. Blaise no había notado cómo sus rodillas apretaban las caderas del rubio hasta que este le pidió que aligerara la presión. Se sentía danzar en un torbellino de sensaciones. No estaba seguro si su cuerpo aún se mantenía pegado a su cabeza o si simplemente actuaba según sus propios instintos. Vio la mirada obscena de Draco sobre su rostro y no pudo evitar sonreír.

Sintió una mano deslizarse hacia su pantalón.

Sintió una ola de pánico.

Sintió un portazo en la planta baja.

Dios mío

Draco se irguió con una mirada aterrada. Verlo ahí, entre sus piernas y apoyado en sus rodillas, con el cabello desarreglado y los labios rojos por los besos habría sido excitante en cualquier otro momento. Blaise sabía que era Lucius el que había llegado. Oyeron los pasos subir al segundo piso y ninguno de los dos pudo moverse. Draco permaneció arrodillado sobre el colchón mirando la puerta cerrada con los ojos muy abiertos mientras que Blaise se concentraba en respirar.

Hondo.

- ¡Draco! – se oía en la escalera -¿cuántas veces te he dicho que no…?

Jamás se enteraron qué era lo que Draco jamás debía de no hacer porque Lucius quedó congelado en el umbral de la puerta, mirándolos como si no pudiera creer lo que sus ojos le mostraban. En un segundo su mirada se transformó de enojada a iracunda. Una vena le saltó en la sien y pudieron ver sus nudillos volverse blancos sobre la manija.

Blaise no supo qué fue lo que pasó cuando vio la figura imponente del hombre adelantarse hacia ellos y empujar a Draco hacia el otro lado de la cama. Vio al rubio caer contra la pared antes de que se adelantara hacia su hermano. No pudo oír nada de lo que ambos se gritaban porque Lucius le había cogido del cabello y trataba de arrastrarlo fuera del cuarto.

Sintió las manos de Draco sobre las manos que le jalaban el cabello y luego de un forcejeo fue liberado. Cuando trató de incorporarse para ayudar a su amigo un golpe lo envió directamente contra la puerta. La colisión lo mareó un poco, pero aún podía enfocar lo que ocurría a su alrededor. Al menos, eso creía. Veía a Lucius tratando de soltarse de Draco. Veía a Draco tratando de que Lucius no alcanzara a Blaise.

Sintió terror.

Oyó a Draco gritándole que se fuera, que no se preocupara. Que hablarían mañana. Que se levantara y se fuera. Oyó a Lucius gritando blasfemias contra él, maldiciendo su existencia con frases que jamás había oído en toda su vida. Se tocó la cabeza y volvió a incorporarse, dirigiendo una mirada preocupada a Draco.

Retrocedió cuando Lucius logró quitarse a Draco de encima. Estaba seguro que lo golpearía. Y fuerte. Se apoyó en la pared, buscando alguna clase de apoyo. Él tampoco no era tan pequeño. No era tan débil. Si Draco había podido detenerlo, él podría ayudar algo. Un pinchazo en la cabeza le devolvió a la realidad. Tenía a Lucius sobre él, apretándole el hombro dolorosamente mientras le gritaba en el rostro que era un corruptor de menores y un demonio en piel de ángel.

De haberse encontrado en otra situación, lo habría tomado como un cumplido.

Empujó al mayor y, sorprendentemente, logró sacárselo de encima. Sintió las manos de Draco en su antebrazo y a este jalándolo hacia las escaleras. La mirada apenada del rubio fue suficiente para que el pelirrojo sonriera, esperando tranquilizarle de alguna forma. Le dijo que no se preocupara. Estaba a punto de decirle que fueran a su casa cuando vio al rubio desaparecer de su lado.

La escalera estaba a su izquierda. Se cogió fuertemente del barandal. El rostro iracundo de Lucius apareció frente a él mientras le cogía de los cabellos y le daba un golpe fuerte en la boca del estómago. Se le nubló la visión. Se le cortó la respiración.

Oyó nuevamente los gritos de Draco combinados con los de Lucius en una horrenda cacofonía distorsionada. Estaba pensando que no había sido buena idea venir tan tarde. Comenzaba a pensar que tal vez todo esto era parte de una película de bajo presupuesto cuando sintió nuevamente esos dedos terribles sobre su cuello y se vio enfrentado nuevamente contra los ojos llenos de locura de Lucius.

- No. Te. Acerques. A. Mi. Hermano

Luego sintió que sus pies se despegaban del piso. Volvía a ahogarse. Veía a Draco tras una lámina acuosa en sus ojos. Se sintió ser arrojado como un muñeco hacia el suelo. Un suelo que tardaba en llegar. Sintió un escalón clavarse contra su espalda y sus brazos chocar mientras rodaba por las escaleras.

Un par de golpes más y todo se volvió negro.

Blaise también recordaba el despertar del día siguiente, en la cama de una clínica con su madre sentada al lado de la puerta. Había volteado indiferente hacia él, pero estaba seguro que había estado preocupada.

Si alguien se enteró de la verdadera causa de su caída por las escaleras, no comentó nada. Únicamente Draco estuvo evitándolo toda la semana siguiente hasta que le pidió explicaciones y el rubio entró en un ataque de histeria culpando y disculpando lo que había hecho su hermano. La escena terminó con Blaise y Draco abrazados en el pasillo vacío mientras trataban ambos de calmar sus emociones.

Ya más adelante fue cuando tomaron la decisión de que una relación en esos momentos era algo arriesgado. Ninguno de los dos era la clase de personas a las que les viene bien el misterio y las cosas secretas. Ninguno estaba dispuesto a escabullirse con pretextos falsos para lograr que la relación funcione. Eran muy chicos como para encapricharse con una relación que iba a traer más problemas que satisfacciones y fueron lo suficientemente maduros como para aceptar esa realidad.

Blaise pasó un brazo sobre su rostro y resopló con algo de melancolía. A pesar de la resolución de que no tendrían nada hasta que Lucius estuviera recuperado o Draco saliera de esa casa, su amistad jamás había regresado al estado de solo amigos después de ese incidente. Draco había estado evasivo; sin embargo, luego no había podido evitar flirtear con Blaise cada vez que podía. Al pelirrojo le pasaba lo mismo. Eso era parte de la imagen de relación extraña que tenían.

Aún así, no habían cambiado. Blaise había estado casi convencido de que dentro de poco, en algún momento, estarían juntos. Casi. Hasta que Harry había llegado. Luego de observar a Draco por unos momentos supo que el rubio se había fijado en otra persona.

Como ya se sabe, al principio se sintió dolido. Más adelante, al conversarlo con el rubio, se sintió aliviado. Siendo una persona simple que le gusta mantener todo organizado es lógico que busque una relación más común con sus parejas. Algo más tradicional. Algo como lo que pudo tener con Hermione.

Algo como lo que podría tener con Sebastián.

Sonrió a su pesar. Se acarició los labios con reverencia pensando en el otro muchacho. Agradeció a la tía de Harry por la aparición de aquel personaje revolucionario en el barrio tranquilo en el que vivía.

Con una risita de satisfacción y alegría giró sobre su costado, tendido cuan largo era sobre el colchón, y marcó un número en su teléfono móvil. Espero que sonara un par de veces antes de que una voz algo gruesa y animada contestara del otro lado.

- ¿Blaise?

- Sebastián… la respuesta es sí


Hola,

Luego de que fuera desconectada (no a propósito) del internet por mi madre, tengo que volver a arreglar este documento pra subirlo. Primero, quiero agradecerle a las personas que leyeron lo que había escrito (y a las que se dieron una vuelta por Procesos también). Sus reviews me alegran bastante.

Bueno, como es usual, uno no puede escribir exactamente lo que escribió la primera vez. Y el segundo intento siempre queda peor que el primero. La vida es así, no hay nada que pueda evitarlo. Sin más, aquí termina el segundo ficlet. Como Sebastián es un OC y no es de mis cosas favoritas trabajar con OCs, dudo mucho que vaya a desarrollar su relación más adelante. Sin embargo, se puede ver la relación desde el punto de vista de un Draco o Harry celoso (o hasta Hermione celosa). Luego, pensando un poco, eso sería muy basura de mi parte porque cada uno ya tiene su pareja definida y no sería justo con el otro (sí, a pesar de todo, creo en esas cosas)

Para los que no entendieron el final, tal vez se den cuenta a lo que me refiero con la conversación que Ron y Harry tienen en el último o penúltimo capítulo de Procesos. Como sé que muy pocos se darán el trabajo de ir hasta allá y buscar las benditas dos líneas donde está escrito, les contaré cómo es la cosa. Sebastián quiere estar con Blaise y se le ha declarado, Blaise no sabía si estar o no por Draco. Ahora, como Draco supuestamente va a estar con Harry, Blaise se zurró en él y le dijo que sí a Sebastián. Simple. Sí, simple. Aunque un poco injusto con Sebastián, pues si Draco hubiera dicho 'no, no quiero que estés con él', Blaise probablemente se zurraba en Sebastián.

Bueno

Por último, quería agradecerles nuevamente a los que leyeron el primer ficlet. También quería comentar que ese será posiblemente el único sobre la vida de Harry (porque no encuentro nada interesante que escribir sobre él y no es de mis favoritos). Esta historia no es un DracoBlaise solo porque Blaise no daba para el papel de pavo de Harry.

Un besito

GaB

11:31 am, 01 de Julio del 2006