Disclaimer: Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son propiedad del Gran Akira Toriyama

Capitulo 2

Nueva ciudad

Bulma se había despertado una hora más temprano de lo normal, su padre la llamo en pleno sueño avisándole que en una hora llegarían los camiones de mudanza, lo cual provoco molestia a la peliazul corriendo de aquí para allá, bajando las cajas con ayuda de los empleados y colocándolas en los camiones.

- Ay mi espalda- se quejo sobándose la espalda. Tenía un humor terrible ya que ni si quiera pudo desayunar. – Bulma, vamos apúrate- llamo su padre desde el auto. Corrió hasta la cocina y se llevo unos pastelillos para comer en el camino o sino su estomago no la dejaría en paz.

-¿Lista?- le pregunto el Dr. Brief a su hija que solo asintió rápidamente y volvió su vista a la ventanilla colocándose sus audífonos y comiendo un pastelillo. Miro por última vez su casa, juro para ella misma que todos los recuerdos, sucesos, alegrías, tristezas, quedarían en esta casa y esta ciudad… Quería comenzar de nuevo

El auto comenzó a moverse alejándose cada vez más de la casa. "Adiós antigua vida" pensó acomodándose en el asiento lo más cómoda posible, poco a poco el sueño la fue venciendo quedándose profundamente dormida sin antes decirle algo a su padre – Despiértame cuando estemos llegando-

Se encontraba sola en un lugar frío y oscuro, alejada de cualquier persona. Miraba a un lado, hacia el otro y no encontraba nada solamente la infinita oscuridad. Comenzó a caminar sin un rumbo definido, podía sentir varios ojos sobre su persona, pero cuando volteaba no veía nada más que oscuridad, sentía el pánico y el nerviosismo trepando por su espalda.

-Bulma…- Oyó a lo lejos. Una dulce y delicada voz que le resultaba muy familiar, sus ojos azules se ampliaron lentamente al oírla. –Bulma…- Otra vez. Mirando hacia atrás, adelante, derecha o izquierda era en vano, no veía nada más que la oscuridad misma. Miedo. Otra vez empezaba a sentir miedo, la dueña de aquella voz le era tenebrosamente familiar. Cerrando y abriendo los ojos nuevamente, pudo observarlo. Luz. Una pequeña luz en el horizonte llevándose toda la atención de la peliazul. Comenzó a caminar lentamente y observaba que esa luz se hacía más intensa, a medida que se iba acercando pudo notarlo. Una silueta de una mujer de espaldas.

Abrió sus ojos rápidamente. "Un sueño, solo fue un maldito sueño" pensó pasando su mano por su cabellera azul. "Que extraño… Nunca tuve este tipo de sueños… Esa voz, esa calidez… Esa mujer... ¿Quién era esa mujer?"

-Bulma por fin despiertas, desde hace diez minutos estoy llamándote y no despertabas cariño- Dijo su padre mirándola por el espejo retrovisor. –Dime ¿Te sientes Bien? Te ves un poco pálida- pregunto con cierto tono de preocupación en su voz.

- ¿Eh? Ah si estoy bien papa, solo desperté muy de repente, debe ser el susto- excuso mirándolo con una sonrisa muy poco convincente."¿Acaso la voz que escuchaba era la de papa? Seguramente estaba llamándome tan fuerte que malinterprete el sueño… Sí, eso debe ser o acaso…".

Desvío su mirada hacia la ventanilla para alejar sus pensamientos. Miro. Era una ciudad como cualquier otra. Parques, hoteles, tiendas, restaurantes, Shopping, empresas. Niños, adultos, adolescentes, bebes y ancianos. Se parece mucho a la Capital del Norte. Una sonrisa nostálgica cruzo sus labios. Recordó cuando era niña. Los viajes al parque, su padre tratando de enseñarle teorías de tecnología en vano porque ella no prestaba atención y comenzaba a correr por todo el laboratorio. De repente un recuerdo surgió golpeándola muy duramente.

Las cenas familiares.

Su respiración comenzó a volverse más dificultosa con recordar cada momento. Se recordaba a ella, a su padre pero, ¿Por qué? ¿Por qué no podía recordar a…?

-Bulma ¿Enserio te sientes bien?- pregunto de nuevo parando en una cabina de peaje y ella solo atino a asentir con la cabeza desviando su mirada de la suya. Pasaron alrededor de veinte minutos más y Bulma comenzaba a fastidiarse. "¿Cuánto faltara?" pensó con el ceño fruncido.

Sus pensamientos fueros interrumpidos al sentir detenerse el auto. -¿Qué sucede?-

-Ya llegamos- comunico finalmente bajando del auto, al instante Bulma lo imito y bajo también. -¿Te gusta?- pregunto a su hija

La ojiazul quiso hablar, peno ninguna palabra salió de su boca, el lugar era extraordinariamente extenso. Hermosas rejas de color blanco rodeaban toda la casa, pasto verde y corto liberando un exquisito aroma a naturaleza. Una enorme casa con paredes ovaladas pintadas de color blanco junto con sus grandes y pequeñas ventanas, los pequeños y grandes detalles estaban pintados de color azul junto con el respectivo logo de nuestra empresa, la Corporación Capsula. Pequeñas flores amarillas decoraban la entrada de la que de hoy en adelante, sería su nuevo hogar.

- Pedí una casa bastante amplia para que pudiesen trasladar nuestros laboratorios así nos ahorraríamos en viajar hasta la otra capital para obtener nuevos prototipos- le informo con una gran expresión de alegría en su rostro. La chica solo atino a devolverle la sonrisa confirmándole su contento.

Junto con la ayuda de algunos empleados, bajaron todas las cosas de los camiones, colocándolos en la gran sala, grandes y pequeñas cajas habían por doquier. Más fue la sorpresa de la joven cuando vio llegar otro camión un poco más grande que el anterior, los empleados fueron bajando estas nuevas cajas y llevándolas hacia otro lugar. "¿Qué tendrán esas cosas?" se pregunto con curiosidad y vio entrar a su padre con ello, así que no cabía duda de que era nada más y nada menos que su nuevo laboratorio.

Subió a su nueva habitación, un poco más grande que la anterior. Paredes blancas, un gran ventanal que daba vista a la casa de junto, que obtuvo su atención al acercarse. Pudo oír muy débilmente a dos personas charlando y desafiándose una a la otra y luego oír golpes que suponían que eran de cuerpo a cuerpo. Decidió no darle importancia y se dispuso a ordenar sus cosas.

Paso más de cinco horas colocando cada cosa en su respectivo lugar, excepto la pequeña y misteriosa caja que la coloco debajo de su cama por seguridad. Movió por ultimo su mesita de noche dando por terminado su trabajo. Soltó un suspiro y cayó de espaldas a su cama, realmente estaba muy agotada, sintió unos golpes en la puerta y ella respondió para que pudieran ingresar.

-Vaya vaya que eres rápida- bromeo su padre. –Mañana comenzaras la preparatoria, aquí está la dirección y los papeles de ingreso, por ser nuevos aquí te llevaran para que sepas el recorrido si es que quieres ir sola, tienes que estar allí unos 15 minutos antes de que empiecen las clases- dijo y ella solo asintió con la cabeza. –Se que estas cansada, te dejare tranquila para que puedas descansar, hasta mañana cariño- se despidió colocando un beso en su frente.

Observo los papeles por un momento, no los leyó. Solo eran puras palabras de papeleo de instituto por eso no le dio importancia y los dejo en su mesita de noche. Miro su celular. Las 8 PM. Aun era temprano así que bajo a la cocina, tomo una manzana y se fue al jardín. Mientras disfrutaba de su deliciosa fruta pudo oír más murmullos de la casa de junto. 'Eres un idiota, ¿Por qué te comiste toda la comida?... Lo siento, es que tenía hambre…'. Luego se oían mujeres. '¿Cómo puedes ser tan tragón?... Ahora tendré que cocinar más'.

"Vaya que son eufóricos" pensó mirando de reojo la casa. Dio media vuelta y volvió hacia su habitación. Se coloco su top de dormir y se adentro debajo de las sabanas.

-Mañana será un largo día- soltó con desgano la joven con ojos azules.

N/A: Eh aquí un nuevo capítulo! Gracias a los que siguen esta historia y dejaron review! Nos vemos en el próximo capítulo! *-*