Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.
Titulo original: A Happy Nightmare
Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh
Traducción: Nerissa Nacreous
Capítulo 2
Cuando Hermione regresó a sus habitaciones, se coloco sus ropas de dormir de nuevo y lentamente se metió en su cama. Sólo cuando fue a colocar su varita en su mesita de noche notó el vial sobre ella. Se sentó y lo tomó. Lo destapó y lo olfateó un poco.
–Poción para dormir sin sueños– pensó. –¿Cómo llegó aquí?
Volvió a cerrar la botella y procedió a examinarla, encontrando una etiqueta que la identificaba como Sueño sin sueños. Ella reconoció la letra de Snape, habiendo temido sus comentarios sarcásticos en sus ensayos por varios años. Sus cejas se dispararon hacia arriba.
¿Cómo demonios fue posible que él pudiera entrar en sus habitaciones en tan corto tiempo, después de su encuentro?
Ella estaba segura que tomó el camino más corto, y además, él no tenia la contraseña de sus habitaciones. Su mente confundida no podía encontrar un explicación, entonces se concentro en algo diferente. ¿Tomaría ella la poción?
Despreciarla sería francamente descortés, pero tomarla después de que ella había leído las consecuencias de estar largamente expuesta a la poción. Estaban lejos de ser agradables: primero se haría dependiente de ella, después completamente adicta. Entre los síntomas de abstinencia se encontraban: insomnio, irónicamente pesadillas, convulsiones, dolores de cabeza, ataques de pánico, ansiedad y cortos cuadros de amnesia.
De nuevo, ella estaba tentada por el prospecto de una noche sin pesadilla alguna.
–Tomar la poción por una noche no va a tener ninguna efecto secundario– razonó para si misma.
De nuevo destapó la botella, esta vez rápidamente acabó con su contenido. Ella recostó su cabeza en la almohada y pronto cayó dormida.
Cuando Hermione despertó a la mañana siguiente, se sintió mejor de lo que se había sentido en semanas. Después de una buena estirada, ella miró el reloj y se sorprendió cuando notó que ya eran las doce con trece minutos del medio día. ¡Había dormido toda la mañana y se había perdido el desayuno! Y si no se apuraba también se perdería el almuerzo.
Después de una ducha rápida se dirigió al Gran Comedor. Mientras caminaba por la entrada de los profesores vio que Snape ya estaba ahí. Él no dio una reacción al verla entrar, estaba comiendo con atención y a cada tanto enviaba miradas molestas a los estudiantes. Sólo unos pocos estudiantes decidieron quedarse en las vacaciones de Pascua pero parecían que podían contrarrestar la falta de estudiantes, riendo fuerte mientras aparentemente uno de sus compañeros contaba una historia.
Durante su comida ella contemplaba como podría agradecerle apropiadamente al profesor Snape. Ella no quería abordarlo en la mesa principal donde todos los estudiantes y profesores podrían escucharla, pero ella nunca lo veía después de cada comida. Un momento después tuvo una idea; tomó el vial vacío, un trozo de pergamino, tinta y una pluma del bolsillo interno de su túnica de profesora.
Ella mágicamente había agrandado los bolsillos al inicio del año escolar. Muy parecido a como lo había hecho con su bolsa de cuentas. Uno de sus bolsillos era tan grande que podría cargar Hogwarts, una historia.
En el pequeño trozo de pergamino escribió "Lo aprecio mucho". Transformo otro trozo de pergamino en cuerda para sujetar la nota al vial. Ella caminó a lo largo de la mesa y se detuvo en medio de la profesora Sprout y Snape para colocar el vial a lado de su codo izquierdo. Sin mucho más que un vistazo al vial él lo tomo y lo colocó en su bolsillo.
Hermione se alejó con la esperanza de que por lo menos él vería su nota cundo lo removiera de su túnica. Una vez fuera del Gran Comedor consideró que podría hacer ahora. Ella todavía tenia un montón de pergaminos que calificar pero consideró que seria un desperdicio gastar su renovada energía en tal tarea. Hermione decidió que en lugar de eso leería un libro. Afuera había una llovizna ligera por lo que se dirigió hacia la biblioteca. Una vez ahí escogió un libro, atrajo unas almohadas de la parte trasera de la biblioteca y se instaló en uno de los sillones.
Severus dejó el Gran Comedor poco después de Hermione. Cuando estuvo en el pasillo revisó su bolsillo buscando el vial. Él había observado a Hermione desde la esquina de sus ojos durante el almuerzo y vio como ella escribía una nota y la unía al vial. Él no había querido que sus colegas se enteraran de lo sucedido. Ellos habrían empezado sin ninguna duda a cuestionarlo con sus preguntas.
Él observó la nota, "Lo aprecio mucho". Una sonrisa pequeña jugueteó en sus labios. Estaba agradecido con el hecho de que la señorita Granger había tenido la sensatez para no agradecerle en público. Se dirigió a la biblioteca. Estaba investigando sobre un grupo de propiedades poco conocidas del melocotón que había encontrado la noche anterior.
Una vez en la biblioteca encontró el libro que estaba buscando. Empezó a dirigirse hacia sus habitaciones pero se detuvo cuando vio a la señorita Granger. Él la inspeccionó. Ella tenía un poco de color e sus mejillas y parecía estar cómoda en su nido de almohadas.
Parecía absorta totalmente en su libro y desconocía su presencia. Repentinamente ella alzó la vista con una mirada de sorpresa cruzando sus facciones.
–Profesor Snape– lo saludó ella.
Él se dio cuenta que nunca le había dado el permiso de usar su nombre.
–Señorita Granger– contestó. –¿Me permitiría acompañarla?
Ella lo observó por un momento antes de aparentemente recuperar sus sentidos.
–Sí, sí por supuesto.
Lo siguió con la mirada, todavía incrédula, hasta que él se sentó y abrió su libro. Él no sabía que lo poseyó. Él iba a llevar el libro hasta el laboratorio de sus habitaciones. Y aunque hubiera escogido la soledad de la biblioteca había muchos espacios para sentarse. ¿Por qué sintió él un impulso de sentarse cerca de donde estaba Hermione?
Él intentó leer pero se encontraba distraído. Mantuvo su mirada en Hermione, quien parecía otra vez enfrascada en el libro y totalmente imperturbable por su presencia. Él no pudo evitar notar que ella había crecido para ser una hermosa joven mujer.
Luego de poco tiempo se rindió al pretender que leía y la miró completamente. De nuevo a ella le tomo tiempo notar su mirada. Ella lo miró interrogativamente. Severus se levantó.
–Sí alguna vez necesita más poción para dormir sin sueños, simplemente llame a mi elfo personal Elora y ella se la proporcionará.
Sus ojos se ensancharon, su sorpresa y confusión evidente.
–Gracias– respondió finalmente– lo haré.
–Señorita Granger– él asintió antes de girarse rápidamente y alejarse. Él pudo sentir su mirada en su espalda. ¿Qué demonios lo había poseído? Decidió que más tarde, esa noche visitaría La Casa de la Distracción para deshacerse de esas tontas nociones que estaba teniendo.
Gracias por leer.
