De una vez, el capitulo 2
Capitulo 2
Riza Hawkeye aun no se acostumbraba de todo a la casa de Roy Mustang. El trabajo era excesivo para ser la casa de un hombre tan solitario a pesar de ser un afamado alquimista militar. Amanecía lavando el piso, continuaba con las ventanas. Más tarde, junto a Havoc, planchaba la ropa del señor, después con Rebecca y María preparaba la comida del alquimista, mientras el anciano Grumman supervisaba las tareas.
Pero sin duda, la tarea favorita de Riza era limpiar el estudio del amo, pues mientras limpiaba, podía ver las investigaciones alquímicas que su jefe hacía, e incluso, a veces, como hoy, tiene tiempo de hojear alguno de los libros en busca de una respuesta a su más grande duda. Seguido de esto, normalmente arregla el cuarto del señor Mustang. Comienza por llenar la jarra de agua fresca, luego su trabajo es tender la cama. Desde su primer día está encomendada de ello, pese a no ser aun parte del personal de confianza, dado que Furey, el mozo encargado, tuvo que ir a casa de sus padres a una reunión de familia. Normalmente no ha encontrado ni la más mínima cosa irregular, hasta hoy.
Mientras jalaba las sabanas, de la cama cayó un pañuelo manchado de carmesí. Riza lo examino, efectivamente era sangre. Ella lo dobló y lo guardo en su delantal, lo lavaría ella misma aunque lavar las prendas del señor no estaba en sus funciones. Después, llevó las sabanas al servicio de lavandería. Más tarde ayuda a preparar la cena del señor. Ella lleva la charola hasta la puerta del comedor, pues en la puerta espera Havoc, otro de los mozos. Aun no puede hacerse a la idea del porque los hombres adinerados no pueden ir ellos mismos por su comida a la cocina y que deba acompañarlos de pie alguno de sus sirvientes.
De cualquier manera, se escapa antes de la cena para ir al estudio del jefe a hojear un libro que le llamo la atención. Es el momento más oportuno, puesto que el señor esta cenando y los demás sirvientes están terminando sus labores. NO sabe cuánto tiempo ha estado leyendo, pero cuando se percata del tiempo, por la ventana, puede ver al señor Mustang entrar a una sala fuera de la casa principal. Lo que no sabe, es que así como ella lo observa, él puede hacer lo mismo con ella, pero parece no importarle, puesto que da media vuelta y entra en el salón.
Al llegar a la cocina, se encontró con Rebecca, el ama de llaves, quien era morena, alta y un poco eufórica en su pesimismo; y María, seria, cabello corto y un distintivo lunar debajo de su ojo derecho; quienes se habían retrasado en sus tareas y apenas se encontraban cenando. Riza se sentó a acompañarlas, no había comido aun, tampoco.
Se sirvió un plato y converso un poco con sus compañeras.
— ¿Que opinan del señor Mustang? ¿Qué es lo que hará solo, tanto tiempo, en la sala de atrás?
—Recordando quizás, hasta el año pasado solía tener juntas con los altos mandos o invitaba a sus colegas a analizar estrategias o técnicas de no sé que en ese lugar.
Respondió rápidamente después de darle un trago a su té.
—Quizás haya algún conflicto en el país, tal vez este buscando la manera en que se logre llegar a un acuerdo sin necesidad de recurrir a la alquimia.
—O tratando de buscar la manera en que sus pesadillas, terminen. ¿Yo que se? Sólo sé que extraño un poco las fiestas de apuestos caballeros fumadores de tabaco, pero lo que no extrañare nunca era el exceso de trabajo.
—Pues yo no entiendo por qué seguimos teniendo tanto trabajo si cuidamos de un solo hombre.
Se atrevió a decir María, comentario que Riza refuto.
—A mí no me importa trabajar duro.
—Pues a mí, sí.
—El señor Mustang es un hombre amable, con solo verlo uno se da cuenta. De todos los lugares en que he estado, su casa es la mejor.
—Si así fuera, podría despertar mas tarde.
—Entonces, buenas noches. —respondió la joven Hawkeye levantándose de la mesa y dirigiéndose al fregadero para lavar su plato. Ante la mirada inquisidora de sus compañeras. —Aquí me siento segura, es todo.
Dijo antes de dirigirse al cuarto que compartía con María. Durmió plácidamente, el descanso era la recompensa a un largo y duro día de descanso, sin embargo, aproximadamente a las 2 de la mañana, un grito escalofriante la visito desde la realidad a la calma de su inconsciente. Sobresaltada, tardo un par de segundos para reaccionar y levantarse de la cama, tomar sus zapatos y correr a averiguar sobre lo que ocurría.
Apenas había bajado la escalera, cuando oyó las pisadas, alcanzó a ver los pies del hombre que acababa de entrar por entre el barandal, y cuando se acercó lo suficiente en la escalera, la puerta del despacho se cerró.
Definitivamente, el señor Mustang es un hombre extraño… pero sumamente ¿encantador?
Espero que vaya interesando la trama, fue basada en la pelicula de mary Reilly, pero no logro encontrarme el libro para adaptarlo mejor. Actualmente me estoy leyendo (otra vez) el libro de Stevenson, para integrar al fic. Obviamente, algunas situaciones y temas cambian, para que encaje con el universo de fma.
Nos leemos. Comentarios y criticas son bienvenidas. :D
