Capítulo 1

Era primavera y la cantidad de trabajo que tenía Relena era suficiente para levantarla desde temprano hasta muy pasada la noche. Estaba aún presentando los procesos de producción para dos nuevas colonias que estarán más allá de lo que actualmente se ha llegado, pues el proyecto Terra que haría el planeta Marte habitable ya se estaba llevando acabo y se terminaría en un par de años, antes de que esto se realizara Relena estaba presentando el proyecto Estrellas que planteaba la producción de diferentes colonias en lo que sería el camino hacia Marte.

Esa mañana caminaba desde el auto hacia el edificio en el cual se llevaría a cabo su presentación, como ella era la encargada debía revisar que hasta el último detalle estuviera listo.

- ¡Relena! - se escucho detrás de ella, lo que hizo que el preventor que la acompañaba se diera vuelta tan rápido como ella para ver quien la llamaba.

- Señorita Darlian... - pregunto el preventor al ver a tres chicos que la saludaban desde lejos.

- Esta bien, los conozco y no son peligrosos - dijo Relena con una sencilla sonrisa para acercarse a los tres chicos. - Duo, Quatre y ... - menciono en forma de saludo, pero se había olvidado del nombre del tercer chico, no había tenído nunca contacto largo con él, sólo sabía que era otro piloto como los dos anteriores.

- Trowa - respondio el rubio que estaba vistiendo una ropa semiformal que se parecia a la que siempre usaba, pero algo más oscura - Es un placer verla, señorita Relena.

- Siento mucho haberlo olvidado - se disculpo la rubia con el chico del circo quien solamente le sonrio ligeramente, no era como que realmente le importara que recordarán su nombre. - Igualmente Quatre, me encanta verlos - dijo con una sincera sonrisa - ¿Qué hacen en este lugar?

- Quatre tiene que ir a la misma conferencia que usted. Trowa está con el circo en este lugar por una temporada y yo - dijo feliz Duo explicando - decidi tomar mis vacaciones en este lugar - dijo el chico sabiendo que era el mismo caso del año anterior.

- Se me hace conocida esta situación - dijo la ministra con una mano tapando su pequeña risa. Era exactamente la misma que el año anterior un poco antes de que ocurriera el incidente de Marimella, esa vez Duo salio corriendo porque recordó que había dejado el encargo de Heero en el auto. - Por cierto la vez pasada... - mencionó al recordarlo.

- Se lo devolví a Heero al no poder verla después - respondio Duo al entender la curiosidad de la chica - creo que se lo entrego para su cumpleaños pasado - siguio diciendo con una sonrisa, cosa que hizo que la chica se sonrojara un poco al pensar que los tres sabían que el piloto perfecto le había regalado un osito de peluche - el próximo mes es su cumpleaños, no señorita Relena?

- Sí - respondio la chica.

- Entonces deberíamos organizar algo para celebrarlo, le parece? - pregunto Quatre - Sería una buena oportunidad para reencontrarnos con los demás - dijo el rubio tranquilo a lo que los demás sonrieron.

- Suena divertido - Dijo Trowa que se había mantenido en silencio hasta ese momento.

- Entonces queda hecho, ¡el próximo mes celebraremos su cumpleaños con usted señorita Relena! - terminó el acuerdo Duo feliz.

- Esta bien - respondió contenta la Ministra - organizaré y los esperaré en mi mansión ¿o prefieren otro lugar?

- No, está perfecto porque sabemos que no tiene mucho tiempo libre - respondió Quatre preocupandose por la Ministra - La llamaré unos días antes para ayudar en lo que pueda.

- Entonces esperaré su llamada. Ahora debo irme chicos, espero que estén bien. - Se despidió la chica y se fue en dirección a su reunión.

Desde ese momento se habían puesto a buscar a las fuerzas preventivas que tenían que ir a la fiesta, aunque comenzaron con los que claramente serían más díficiles de ubicar Heero y Wufei. Aunque el segundo no fue muy complicados e encontrar, después de llamar a Lady One y preguntarle donde estaba Sally, ahí mismo encontraron al chino. Lo más díficil fue convencerlo de asistir a la reunión, ya que como él dijo: "no le gustan esos eventos sociales", pero finalmente por ser Relena la cumpleañera y para mostrarle su respeto acepto ir a felicitarla, no quedarse, sólo felicitarla.

Después de ese díficil contratiempo usaron el tiempo libre que tenían para buscar al piloto perfecto, pero habían pasado dos semanas y sólo habían encontrado pistas falsas que no los llevaban a ningún lado, hasta que se dieron cuenta que no tenían ninguna pista de él, ni modo de contactarlo, ni mucho menos de encontrarselo. Hasta que Trowa aparecio con la noticia de que estaba posiblemente muerto.

Los pilotos estaban desanimados y preocupados, no sólo por la mala noticia sino que también que eran los encargados de entregarle la noticia a Relena, seguro ella se desmoronaría y no sabría como reaccionar, el que se lo dijera tenía que ser muy suave y empático.

- Nadie se lo podrá decir mejor que su propio hermano - pensó Duo golpeando una de sus manos con el puño de la otra, era la mejor idea, sólo tendrían que ir a buscarlo a Marte donde estaba llevando a cabo el proyecto Terra, seguro que con la noticia no tendría problemas de volver a la tierra para comunicarselo a Relena y tal vez se quedaría con ella.

- Pero Miliardo y Relena no estuvieron nunca juntos - continuo el rubio mientras imaginaba como reaccionaría Miliardo ante la noticia.

En la mente de Quatre:

Se ve a Relena saliendo de la ducha nocturna cuando suena su télefono y lo responde, en la pantalla aparece el rostro de su hermano Miliardo desde Marte - Hermano... Buenas noches...- menciona la ministra en forma de saludo - Que extraño es que te comuniques conmigo - termino diciendo con su sonrisa de siempre.

- Es algo puntual Relena - dijo el rubio tan serio como si fuera un robot - quiero que lo tomes con calma y muestra la honorable sangre de nuestra familia Pacecraft cuando escuches esto - tomo un poco de aire y suspiro - Heero está muerto. - se ve que a la ministra se le ecae el mundo en un segundo, la sorpresa en su rostro rápidamente pasa a ser pánico y desesperación.

- Pero hermano ¿¡cómo pudo ocurrir?! - se ve a la ministra gritarle a su hermano en la pantalla - ¿Cómo no hiciste nada para evitarlo Miliardo? - le seguia gritando a su hermano mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.

- No lo sabía hasta que los Duo me aviso y me dieron la obligacón de decirtelo. Bueno ya lo hice. - dijo como si le estuviera informando del clima - se fuerte hermana. - Terminó el conde relampago cortando la comunicación mientras una Relena destruida con la noticia se quedaba llorando en el comunicador.

Fin de la imagen

- Creo que no es buena idea. Me parece que Miliardo es el más parecido a Heero para las noticias - dijo el rubio decepcionado de lo que esperaba que fuera la actuación de Miliardo.

- Si fuera Wufei seguro le gritaría mujer débil cuando llore - respondió Duo pensando quien sabe porque en que el chino podía entregar ese tipo de noticias.

- Buena suerte Duo - dijo con una sonrisa el ex piloto del Hevyarms poniendole una de las manos en el hombro en forma de apoyo.

- ¿Qué? ¿Yo? - respondio asustado el chico de la trenza - No, no y no, creo que el más adecuado el Quatre.

- Vamos los tres, de todas formas deberíamos ver a la señorita Relena para la preparación de la fiesta si esto no hubiera ocurrido - respondió muy tranquilo el rubio - con los tres ahí se sentirá más acompañada y podremos apoyarla.

- Sí, creo que Quatre tiene razón - respondieron los dos dandole la razón al rubio.

Mientras todo esto sucedía Relena se había preparado para la fiesta a su manera: adelantando tanto trabajo como fuera posible, para poder tener la mayor parte del fin de semana libre. Por suerte su cumpleaños era un día sábado así que decidió que lo mejor era invitar a todos para el viernes en la tarde, celebrar de noche y quedarse con aquellos que pudieran hasta el domingo. Pero como era típico en su vida, las emergencias ocurrían y hacían aparecer más trabajo: la destrucción de la colonia X-89007 había preocupado a las personas del espacio y tenía que encargarse de que todas las colonias fueran revisadas y mejoradas para que la catástrofe no volviera a suceder, dar el pesáme a las familias de los difuntos a través de un comunicado oficial que se transmitió en la tierra y las colonias junto al actual mandatario de la Nación Mundial, investigar el incidente y asegurarse de que no fueron terroristas que quisieran acabar con la paz.

Los ingenieros a cargo le aseguraron que no era más que una falla mecánica de la colonia, pero había algo que la hacía dudar de eso, por lo mismo en ese día estaba en el espacio en un trasbordador viendo el trabajo de investigación de la colonia destruida. Sólo miraba a través de la ventana como varias personas con trajes espaciales recolectaban los restos que parecían importantes y los llevaban a una gran nave en la que se encontraban los ingenieros a cargo de decifrar la falla que había sufrido. El día anterior había estado en esa gran nave revisando el trabajo de todos, mencionar su preocupación y específicamente dejar las indicaciones de lo que exhaustivo que debía ser la investigación para dejar conforme a los mandatarios de las colonias.

Después de un día ahí, decidió que no había nada que ella pudiera hacer en ese lugar, por lo que volvió a la Tierra. Aprovecho el viaje de varias horas de vuelta para seguir con los documentos que tenía que entregar y leer para las reuniones del día siguiente y sub siguiente y por un segundo pensó que debía poner un alto a la gran cantidad de trabajo que tenía. Estaba cansada, hace unos días que se sentía algo resfriada y con algunas molestías en la garganta. En su casa había tomado algunas pastillas para eso, pero parece que no había surgido mucho efecto. Tal vez era porque no había descansado nada desde que exploto la colonia.

- Creo que dejare el trabajo por hoy y me iré a mi casa - Dijo en voz alta mientras se tocaba ligeramente la frente para tomar su temperatura.

- Entonces le avisare a su chofer que la espere en la platarforma de aterrizaje, si no le molesta - dijo el Preventor que la acompañaba.

- Muchas gracias. - respondió la ex reina, aunque se quedo pensando que no sabía su nombre. Siempre era igual, seguro que cuando llegaran a la tierra él se iria a otra parte y en el auto junto a Peigan estaría otro preventor que la escoltaría hasta la casa, estaba siempre acompañada de alguno, pero no dejaba de sentirse sola, pues antes de llegar a conocerlos le cambiaban al acompañante.

El viaje duró 5 horas de regreso, no fue un gran problema porque se había levantado tan temprano como usualmente lo hacía, llegando a la Tierra a las 11 a.m. se preparó para dejar la nave, tomo algunos de sus papeles y los comenzó a ordenar hasta que el preventor que estaba junto a ella la ayudó. - Muchas gracias - Respondió ella al gesto que estaba haciendo, no lo conocía, pero él estaba haciendo que el gran tiempo que estuvo afuera de su casa se hiciera algo más agradable.

- Yo me encargaré de esto, señorita Darlian, creo que debería descansar, no se ve bien - le hizo notar el preventivo. Por primera vez se dio cuenta de que realmente debía estar enferma para que alguien que a penas la conocía se diera cuenta. Le agradeció nuevamente y espero a que él terminara de recoger los documentos, no eran muchos, los suficientes para que entrarán en una sola carpeta y así fue como el preventivo lo hizo, terminan estiro su mano y ayudo a la Ministra levantarse de su asiento y se retiraron de la nave hacía la limusina que debía estarla esperando.

A unos metros de la nave estaba Peigan junto a su limusina rosa, pensó que tal vez era tiempo de cambiar su color por un simple negro o verde oscuro, pero eso lo decidiria en otro momento. Junto a su mayordomo se encontraban los tres pilotos gudams, seguro estarían ahí esperandola para organizar la fiesta que se acercaba, camino hacía ellos contenta, verlos y pensar en la reunión con todos le levantaba los ánimos.

- Buenos días a todos - saludó la Ministra mientras el preventivo junto a ella hacía un ligero saludo con la cabeza y le entregaba los documentos al mayordomo.

- Buenos días señorita, esperamos que haya estado bien su viaje - respondió el rubio en el nombre de todos los presentes.

- Fue un buen viaje, no deja de sorprenderme lo lindo que es el espacio y como se ve la tierra desde ahí - Mencionó la chica feliz de haber vuelto.

- Señorita Darlian - llamo su atención el preventor que la acompañaba - Estos son... - intento preguntar con algo de vergüenza.

- Sí, ellos son los pilotos de los gundams - dijo ella anticipandose a su pregunta y presentándolos levantando una de sus manos - ellos cuidarán bien de mí desde ahora, puedes volver a tu casa con tu familia, ya haz pasado muchos días fuera de casa por mi culpa. Muchas gracias por las atenciones - agradeció como siempre con una leve inclinación en forma de agradecimiento, era una princesa después de todo, los modales nunca debían perderse.

- Muchas gracias - dijo el soldado formalmente y se despidió de los presentes para luego retirarse. Los tres chicos se quedaron mirando a la chica con una cara de confusión, como si quisieran preguntarle acerca de él.

- No lo conozco mucho, me acompaño en este viaje - respondió la chica rapidamente - fue muy cortés en todo momento. ¿Nos vamos ya a la mansión? Podremos hablar más tranquilamente ahí - dijo la chica cambiando de tema y animando a todos a subirse al auto.

Los pilotos simplemente no respondieron nada más, ella era así. Subieron al auto en silencio, los tres pensaron en lo mismo, es bueno verla feliz, pero habrá que darle la noticia. En el viaje la chica trato de poner algunos temas de conversación, pero ninguno funcionó mucho. No era normal que el piloto del deathsyde fuera tan callado y que el reservado Trowa fuera el que más hablara con la celebrada durante el viaje.

Llegando a la mansión se dieron cuenta de lo cambiada que estaba desde la última vez que estuvieron ahí, ahora estaba más decorada con plantas y algunas nuevas esculturas. - Luce mucho mejor en primavera - les hizo notar la Ministra, ya que en esa época todas los árboles y arbustos estaban dando flores de todo tipo. El auto se detuvo frente a la puerta y los pilotos fueron los primeros que descendieron del automóvil. El rubio ayudó a la ministra a bajar dándole su brazo, ella se agarro de él hasta quedar bien firme en sus propios pies.

Juntos entraron a la mansión de Relena y se sentaron en el comedor mientras las criadas le servían una taza de té a cada uno.

- Supongo que la fiesta los trae por aquí, no? - pregunto finalmente la dueña de la casa acercando la taza a su boca. Tomo un sorbo del líquido, pero lo que debía ser una respuesta feliz por parte de Duo se convirtió en silencio. Miró a su acompañantes y los vio a los tres serios y algo cabizbajos - ¿Qué sucedió? - pregunto bajando la taza preocupada.

- Bueno... - comenzó a hablar el chico de pelo largo en trenza - Estoy seguro de que sabe sobre el incidente de la colonia la semana pasada - continuó el chico con voz seria. Claro que lo sabía, era ella la que andaba apagando el incendio y las críticas que eso había provocado. Pero que tan malo pudo haber pasado ahí para que ellos estuvieran así.

- Señorita Relena... ¡ le tenemos malas noticias! - dijo rápidamente el rubio, asustando la chica y callando al trenzado.

Relena no entendía nada, se suponía que tenía que ser una fecha alegre, pero ahora llegaban con malas noticias. Tal vez su fiesta no iba a llevarse a cabo. Pero que pensamiento más egoísta el que estaba teniendo, lo más importante en ese momento era pensar en que mala noticia podría ser. Ninguno de los tres hablaba y ya la estaban poniendo nerviosa, sus caras demostraban que no sabían cómo empezar y en su mente un gran número de situaciones desafortunadas le vinieron a la mente, más ninguna podía ser tan terrible como para que ellos mostrarán esas caras.

- Vaya, ¿ya se enteraron del nuevo grupo de terroristas? - se escucho una voz sería detrás de ellos - Que rápidos chicos - Los tres se dieron vuelta a ver quien era el dueño de la voz que les hablaba casi con sarcásmo.