¡Felicis Festum!

Hahahaha supongo que estarán felices por ver el primer capi antes de lo que dije, pero la verdad es que no pude resistirme a hacerlo… Ok lo confieso, ¡quiero más Reviews! Hahahaha aunque conseguí unos muy buenos solo con el prefacio, ¡gracias!

Bueno os voy avisando, ¡esta será una historia lenta! Hahaha pero bueno ya me conocéis, no se preocupen el drama no comienza… Aun MUAJAJAJAJAJAJA

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Son propiedad de sus respectivos creadores. No hago esto con fines de lucro, plagio ni difamación.

Capitulo 1:

"Sueños y Visiones"

Pequeño Hangleton era un pequeño pueblo poco conocido. De esos con una población pequeña donde todos conocían a todos, solo una taberna, una pequeña plaza y un montón de granjas. La única razón por la que los pueblos de los alrededores les conocían era por aquella macabra historia que circulaba por sus alrededores. Aquella que, se decía, había ocurrido en la vieja mansión que coronaba el pueblo desde la colina más alta. Una construcción enorme, elegante y tan vieja como abandonada.

En realidad hacia cerca de trece años que había ocurrido, pero la gente de pequeño Hangleton seguía llamándola La Mansión de los Ryddle.

Los que habían estado allí aun recordaban como la cocinera había bajado corriendo la colina en la mañana, blanca como la cera y sudando en frio, gritando a todo pulmón:

-¡Están muertos! ¡Están muertos!-Clamaba aterrada mientras corría, llamando la atención de todos y despertando a los que aun dormían. Cuando finalmente llego a la plaza ya tenía una multitud mirándola.

-¡Carmen! ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué eran esos gritos?

-¡Están muertos! ¡Muertos!-Repitió aterrada-Yo los he visto. Estaban allí sentados, fríos como el hielo, con los ojos bien abiertos. Y aun llevaban la ropa de la cena.

-Calma mujer, ¿de quienes estás hablando?

-¡De los Ryddle, Sam! ¡Los Ryddle!-

Aquel fue un día en el que la única taberna del lugar, El Ahorcado, hizo su agosto. Todos los del Pequeño Hangleton estaban reunidos allí hablando del asesinato de la familia más rica del lugar. La policía había llegado y levantado los cuerpos, estudiado la escena del crimen y arrestado al único sospechoso.

-¿Dices que han llevado a Frank?-

-Sí, Bryce era el jardinero de la mansión-

-Siempre me pareció un tipo extraño, muy misterioso-

-¿Pero, por que mataría a los Ryddle?-

Aquella era la misma pregunta. Tom Ryddle sénior era un hombre fino, elegante pero no una mala persona, tal vez algo pretencioso y banal, pero todos los ricos lo eran, y además él y su esposa daban trabajo a muchas personas del pueblo como sirvientes en su mansión. Entre ellos, Frank Bryce.

El hombre estuvo en custodia de los investigadores toda la noche, respondiendo preguntas y confirmando hechos. Como era siempre el primer empleado en llegar a la mansión así el ultimo en irse, que vivía en una pequeña casa al extremo de los terrenos de la mansión. Al no poder encontrar ninguna prueba que le incriminara, Frank Bryce fue puesto en libertad.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤¸,

Habían pasado ya casi medio siglo desde aquel siniestro evento y los aldeanos de Pequeño Hangleton aun temían hablar de aquellos siniestros eventos. La mansión, que en su época fue la casa señorial más grande y elegante en un radio de varios kilómetros ahora se encontraba abandonada, tenía varias ventanas tapiadas con tablas o con los vidrios rotos, algunas tejas caídas y la hiedra venenosa crecía extendiéndose por donde le placía.

El jardín que cubría los terrenos que le rodeaban estaba lleno de maleza, con el césped demasiado alto siendo el nido perfecto de serpientes e insectos. Sin embargo, había una sección del jardín que mostraba estar siendo ligeramente atendida. Después de tantos años el viejo Frank Bryce seguía viviendo en la misma vieja casa y haciendo su trabajo como jardinero. Aunque ahora, era prácticamente un anciano con una pierna lastimada, que debía valerse de un bastón para evitar su cojera.

Una noche, el dolor en su pierna era especialmente fuerte, así que fue a la cocina y puso a calentar algo de agua. Una compresa con agua tibia siempre le ayudaba a calmar el dolor. Se sentó en una vieja silla y dejo su bastón a un lado. Mientras esperaba a que el agua hirviera desvió su vista a la ventana, a través de la cual podía ver la vieja mansión de sus antiguos jefes y una pequeña luz provenir de uno de los pisos superiores.

-Vándalos…-Gruño tomando su bastón. No era la primera vez que los jóvenes del pueblo se metían a la mansión para beber, o hacer estupideces entre ellos. Tomo una linterna y salió de su casa camino a la mansión. El camino no era tan accidentado, pero su pierna coja junto a toda la maleza lo hacía bastante incomodo. Llego a la entrada y, efectivamente, la puerta principal estaba abierta.

Adentro todo estaba como siempre, viejo, cubierto de polvo y el aire impregnado con humedad. Sus pasos cojos eran amortiguados en la vieja alfombra, pero podía escuchar leves ruidos provenir de los pisos superiores. Cuando empezó a subir las escaleras los escalones crujieron bajo su peso. No llevaba más que la linterna y su bastón, no necesitaba más para asustar a los mocosos del pueblo. Pero había algo que le preocupaba, como si el mismo aire le estuviera presionando, incluso podía ver su propio aliento a causa de un frio que no sentía.

Llego al tercer piso y noto que era de allí de donde provenía el ruido. Pudo ver una fina línea de luz que se alargaba por la podrida madera del piso, provenía de la habitación que había al fondo. El viejo Bryce camino hacia allí, con su linterna apagada y afinando el oído:

-Mi señor, ¿Cuánto tiempo más nos quedaremos aquí?-Aquella no era la vos de ninguno de los chicos del pueblo, ni siquiera de un joven. Era la vos de un hombre adulto, tímida y acobardada. Le respondió una segunda vos, fría y siseante:

-Una semana, tal vez más. Dentro de lo que cabe este lugar es cómodo y todavía no podemos llevar a cabo el plan. Sería una locura hacer algo antes de que acaben los mundiales de quidditch.

-¿Por qué debemos esperar, mi señor?-

-Porque en este momento numerosos magos están llegando al país para asistir a los mundiales-

-P-pero señor-

-¡Silencio, colagusano!-Le cayó la segunda vos-Ahora necesito llamar a Nagini…-Unos segundos después un agudo silbido viajo por el aire llenando la habitación, el pasillo y calando hasta los huesos del viejo jardinero. No entendía nada de lo que iba todo aquello pero sabía que aquellas personas eran peligrosas. Lo mejor sería irse de allí y hacer como que nunca había visto nada. Pero cuando quiso regresar sintió como algo rozaba su pierna. Cuando bajo la vista apenas pudo evitar proferir un grito de terror. Una enorme serpiente negra como el ónix se arrastraba en el suelo, tocando su pierna coja. Sin embargo el reptil le ignoro y se adentro en la misma habitación donde estaban aquellos hombres-Ahh, Nagini trae interesantes noticias, Colagusano.

-¿Cu-cuales son, mi lord?

-Al parecer hay un viejo muggle, ahí afuera escuchando todo lo que decimos-La sangre de Bryce se helo al escuchar aquello. Pero no tuvo ninguna oportunidad de escapar, la puerta termino de abrirse revelando a un hombre bajo, gordo y con cara de rata.

-A un lado Colagusano, que quiero saludar correctamente a nuestro invitado-El viejo jardinero estaba congelado en su lugar. Vio como aquel hombre llamado Colagusano, intentando ocultar su expresión de asco, retrocedía hasta un viejo sofá individual que había frente a la chimenea encendida. Cuando Bryce tuvo la butaca de frente su bastón cayó estrepitosamente. Abrió la boca y profirió un gran grito. No alcanzo a entender lo que decía aquella cosa mientras levantaba una varita. Vio un segador resplandor de luz verde y oyó un chasquido antes de desplomarse. Cuando llego al suelo, Frank Bryce ya había muerto.

A trescientos kilómetros de distancia, un muchacho llamado Harry Potter se despertó sobre saltado.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤¸,

Harry se hallaba acostado boca arriba mirando al techo. Había estado durmiendo plácidamente en su habitación, cuando de repente un punzante dolor en su cabeza lo despertó. Se sentía agitado y sudoroso. El dolor provenía de su frente, justo de la cicatriz en forma de rayo que tenía desde bebe. No era la primera vez que su cicatriz dolía, pero hacía tiempo que no lo hacía con tanta intensidad. Podía sentir como el dolor menguaba de a poco, pero estaba lejos de volver a conciliar el sueño.

Descubriéndose, quedando solo en su pijama, se sentó al borde de su cama dejando sus pies descalzos descansar en la fría madera del piso. Se llevo la mano a la frente y se limpio el sudor. Se inclino dejando los codos sobre sus rodillas mientras se concentraba. Recordaba haber estado soñando algo antes de despertar. Se exprimió el cerebro pero lo único que conseguía eran ideas vagas: una mansión abandonada, un viejo bastón, una serpiente…

Nada que tuviera un significado especial para él. Lo único era aquel hombre regordete, cobarde y con cara de rata al que llamaban Colagusano, Peter Pettigrew. Aquel hombre que había fingido estar muerto por catorce años, que había escapado el su año escolar anterior luego de descubrir que había sido él quien traiciono a sus padres, sus mejores amigos, para ser acecinados por el mago tenebroso mas malvado de-

Momento. Ahora recordaba una cosa más de su sueño. Una vos. Una vos fría y silbante, podía imaginar que aquella vos provenía de un reptil. Casi podría jurar que quien había hablado había sido Lord Voldemort. Esa era una idea que lo turbaba un poco. Una vez más llevo la mano a su frente y recordó que las únicas veces que su cicatriz había ardido, fueron cuando se enfrento al asesino de sus padres. Básicamente apenas puso un pie en el mundo mágico.

-Pero…-Se dijo mirando a la oscuridad a través de la ventana. ¿Significaba eso que Voldemort estaba por ahí cerca? ¿En Privet Drivet? No, eso era imposible.

Tal vez, solo había sido un mal sueño. Ese verano en con los Dursley estaba resultando particularmente irritante. Como Dudley finalmente había alcanzado su meta de ser más ancho que alto, la enfermera de la escuela le había impuesto una dieta para bajar de peso; y tía Petunia les había impuesta esa misma dieta a todos en la casa por solidaridad con su hijo. Así que había pasado gran parte del verano a punta de porciones diminutas pomelo sin grasa.

De no ser por los bocadillos que le habían enviado sus amigos luego de escribirles pidiendo auxilio ahora estaría al borde de un paro famélico. Pero ahora estaba un poco más preocupado que por su karma que al parecer se empeñaba en impedirle ganar algo de peso.

El dolor en su cicatriz aun lo tenía un poco pensativo. Tal vez podría preguntar, ¿pero a quien?

¿Dumbledore? La verdad no tenía idea de en donde estaría el director durante el verano. No pudo evitar reírse un poco cuando imagino al mago en alguna isla tropical en la playa. Con su larga barba plateada.

Naah, mejor no le escribía. Estaba seguro de que Hedwig lo encontraría, su fiel lechuza jamás había fallado una entrega. Pero sería mejor no mencionarle nada; si escribía diciéndole que estaba preocupado porque la cicatriz le dolía, quedaría como un miedoso.

¿Y sus amigos? Hermione sin duda le aconsejaría que le escribiera de inmediato a Dumbledore mientras ella investigaba un poco acerca de cicatrices producidas por maldiciones. Y Ron, bueno él le consultaría a su padre y también le aconsejaría que le escribiera al anciano director. Y, en el fondo, tampoco quería preocupar a sus amigos. Entonces, ¿a quién?

Entonces, la respuesta le llego sola: Sirius.

Claro, no pudo evitar sentirse un poco tonto por no haber pensado primero en su padrino. Además ya empezaba a tener tiempo sin escribirle. Lo mejor sería solo mencionar el tema como parte de la carta. De inmediato se levanto y busco pergamino, pluma y tinta, se sentó frente al escritorio y encendió la lámpara:

"Querido Sirius:

Creo que ya hace tiempo que no te escribo, lo siento, pero esta dieta de pomelo, zanahorias y lechuga está empezando a afectarme. Gracias por enviarme ese pastel, ¡y qué pedazo de ave! Casi que no entra por la ventana. Espero que estés bien, donde quiera que estés. Ya sé que estamos a mitad del verano pero ya quiero regresar a Hogwarts.

Por cierto, esta noche me ha pasado algo rarísimo, sabes la cicatriz me ha estado doliendo un poco. Ya sabes que la última vez que me paso fue porque Voldemort estaba en Hogwarts. Pero es imposible que él este por aquí cerca. ¿Sabes si es normal que las cicatrices producidas por maldiciones duelan? Igual ya se me ha pasado.

Te enviare esta carta en cuanto Hedwig regrese, estará por ahí cazando un poco. Saludos a Buckbeak.

Con cariño, Harry"

-Sí, así está bien-Se dijo una vez que leyó la carta. Sonaba seguro, así mantendría a Sirius en calma y él mismo se sentía más tranquilo. Incluso ya sentía como el sueño volvía a invadirlo. Bostezo mientras se estiraba a todo lo alto que era, miro por la ventana y apenas alcanzaba a ver la farola que alumbraba la calle. De seguro que Hedwig aun tardaba, así que doblo la carta y le dejo sobre el escritorio. Ya la enviaría por la mañana.

Así que apago la luz y volvió a acostarse, eran cerca de las dos de la madrugada. Mientras volvía a cubrirse con las sabanas no puedo evitar recordar, Sirius no era el único al que no le había escrito en un tiempo. Con ese último pensamiento volvió a dormirse. Esta vez su sueño fue diferente.

No soñó con mansiones ni serpientes. Estaba él, flotando solo en la oscuridad rodeado por un poco de niebla. Forzó un poco más la vista y miro a su alrededor; sobre su cabeza podía ver las estrellas pero no había luna. ¿Significaba eso que estaba en algún lugar con el techo abierto?

-No veo nada…-Murmuro mientras intentaba ver más allá; entonces escucho una vos que silbaba en su oído:

-Eso se puede arreglar-Dijo la vos. Entonces, en su mano, apareció una antorcha como las que había en Hogwarts. La levanto y de inmediato se encendió en un fuego azul. Entonces se dio cuenta, no estaba flotando en la nada, estaba de pie en el mar. Sobre el agua. Sin duda era noche de luna nueva, oscura de pocas estrellas. No estaba seguro, así que volvió a hablar:

-¿Dónde estoy?-Dijo, pero esta vez la vos no dijo nada-¿Qué hago aquí?-Esto último lo dijo sin pensar. Y parecía ser que aquella misteriosa vos esperaba a que hiciera las preguntas correctas.

-Mira un poco más allá, a tú derecha-Escucho. Y así lo hizo. A lo lejos podía ver unas luces; dio un paso vacilante y se dio cuenta que no se hundía, entonces camino un poco más hasta que pudo distinguirlo: un barco. La luz de la antorchar que llevaba parecía hacer brillar la silueta. Parecía uno de esos cruceros de lujo que anunciaban por televisión. Pero no estaba seguro, había algo que le ponía nervioso. Como si cada fibra de su cuerpo le advirtiera a no meterse allí solo, ni siquiera a acercarse.

-No comprendo…-Le dijo a la voz. Entonces escucho lo que parecía ser una tenue risa, podía imaginar una dama reír así tras el dorso de su mano-¿Qué es tan gracioso?

-Tienes razón, tal vez es muy pronto-Dijo la vos con un tono conciliador. Entonces la niebla del mar empezó a juntarse sin viento y a arremolinarse a su alrededor-Esta bien, descansa por ahora, mi pequeño joven maldito.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤¸,

El sol tenía poco de haber salido y la mañana aun se sentía fresca con un poco de bruma.

En un pequeño pueblo la actividad apenas comenzaba. Algunas personas se encontraban ya en el mercado, otros empezaban a abrir sus tiendas y en algunos lugares el aire ya se encontraba lleno con el aroma de pan fresco. Mientras la bruma seguía levantándose del bosque que colindaba con la entrada principal al pueblo, un joven de unos catorce años venia con dirección al poblado.

Había pasado la noche en la intemperie, siempre prefiera dormir en lugares apartados. Así se aseguraba que el viento se llevara su aroma y los monstruos no pudieran rastrearlo tan fácilmente. Pero la noche anterior había tenido un extraño sueño y le traía algo inquieto, pero antes necesitaba comer algo.

-Mmm-Por suerte al ser tan temprano no había demasiadas personas. Eligio una pequeña posada para desayunar.

-Aquí tienes pequeño-Le dijo una mujer de avanzada edad poniéndole una bandeja en frente.

-Gracias-Respondió él chico. Tomo la taza y le dio un pequeño sorbo al café.

-Eres muy pequeño, ¿Dónde están tus padres?-Pero la mujer que le atendía no había dado ni un paso para dejarlo.

-Viajo solo-Respondió secamente el joven. Su tono fue algo seco y hasta con un dejo de agresividad, pero lo suficiente para dar a entender que quería estar solo. Tomo un trozo de pan y le dio una mordida mientras recordaba su sueño de la noche anterior.

Flash Back:

Se encontraba solo, nada nuevo. No estaba seguro de en donde, era de noche. Estaba parado sobre césped, rodeado por finos matorrales cortados y atendidos, rosales, tulipanes, y si su vista no le engañaba un par de pavos reales. Aquel debía ser el jardín de alguna mansión.

Miro sus manos y se encontró con una pequeña antorcha. Era extraño, pero si estaba allí debía ser por una razón. Al parecer al sentir sus deseos de explorar la antorcha se encendió en fuego verde, era brillante y muy diferente del fuego griego. Empezó a caminar y confirmo sus sospechas, se encontraba en el jardín de una gran mansión. No estaba seguro de que buscaba pero siguió caminando y cruzo el arco de entrada. Al parecer en el interior se llevaba a cabo una clase de reunión, el lugar estaba prácticamente en penumbras alumbrado apenas por una cuantas velas. Por un instante se preocupo de que los asistentes, vestidos en túnicas negras con mascaras que se asemejaban a calaveras, se percataran de su presencia pero ninguno de ellos lo hizo.

Sospechaba que esa antorcha tenía algo que ver. Entonces, mientras miraba a su alrededor uno de los encapuchados se levanto y hablo:

-Ya es suficiente-Dijo con vos profunda y arrastrando las palabras-Debemos esperar un poco más. La final de los mundiales de quidditch será el lugar perfecto para recordarle a todo el mundo mágico que seguimos aquí.

El semidiós se quedo allí mirando y escuchando los murmullos en aprobación de todos.

No se enteraba muy bien de que iba todo aquello. ¿Qué tenían que ver aquellos hombres con la guerra? ¿Quidditch, que era eso? ¿Y que se referían con eso de "mundo mágico"? Aun así todo aquello le daba mala espina. Y como para terminar de asegurar el mal augurio una vos le susurro al oído:

-De ahora en adelante tendrás que esforzarte mucho mas, hijo de Hades-Escucho-Ahora la guerra tomara un nuevo rumbo.

Fin del Flash Back

Aquella vos silbante y la antorcha. No podía estar muy seguro pero casi podía asegurar que la diosa tras aquel sueño era Hécate, diosa de la magia y la niebla. Pero no tenía tiempo, justo al despertar había recibido un mensaje de parte del campamento, le necesitaban allí. Pero ahora se encontraba algo apartado y necesitaría mucha energía para transportase por las sombras. Al menos solo le costaría la mitad del esfuerzo, a donde iba apenas empezaba a anochecer y eso le facilitaba el traslado.

Una vez se interno suficiente no pudo dejar de pensar en el mensaje iris. Es cierto que eran de lo más prácticos, pero no podía dejar de extrañar las cartas. La idea de tomarse el tiempo y escribirle a alguien le parecía un gesto de lo más notable. Y eso le recordaba, hacía tiempo había tenido esa costumbre. Incluso aun recordaba la dirección.

-"Quién sabe, tal vez…"-Mientras pensaba iba caminando, justo cuando cruzo por la sombra de un viejo roble se dejo engullir por la oscuridad. Y su próximo paso fue fuera de las sombras nocturnas bajo el montón de rocas que en el campamento llamaban El Puño de Zeus-"Le escriba..." Ahhh…-Se dijo luego de bostezar, por ahora se dirigía a su cabaña para dormir un poco-Ya será mañana…

Continuara…

¡YEIH! Capitulo uno subido antes de las fiestas, es mi regalo para todos n_n

Pero no se preocupen, ¡para la primera semana de enero será el capi 2! Sin embargo no se confíen, pueden darme ánimos con sus Reviews, y no olviden su colaboración para mi alcancía de Reviews n_n recuerden, ¡son 1000!

Jajajaja espero que les haya gustado este capi. Ahora me tocan mis vacaciones por navidad y a vosotros igual ¡COMED MUCHO! ¡BEBED MÁS! ¡Y DEJAD REVIEWS!

¡Buon Natale! ¡Merikurisumasu! ¡Joyeux Noel! ¡Felicis Festum! ¡Kala Christougeme!