I. EL PROMETIDO DE AKANE.
Habían pasado dos semanas y media desde la partida de Akane hacia Francia. Las otras prometidas de Ranma no paraban de acosarlo, no pasaba día en que se recibieran extraños paquetes, especialmente comida, nada mal para Genma aunque en varias ocasiones resultó afectado por los ingredientes especiales muy particulares de la menor de los Kuno. Ranma tuvo mucha paciencia, pues las chicas no eran lo único que los molestaba, Happosai no perdía la oportunidad de andar por ahí intentando que se probara una de sus prendas preferidas, no sin antes darle un buen baño de agua fría, ya sea con cubeta o tirándolo al estanque. Y Ryoga, pobre Ryoga, al enterarse que su amada Akane se había ido armó toda una escena, digna de una Oscar. Lo pero era que no actuaba, eso era lo que en realidad sentía.
No cabía duda que la partida de Akane había afectado no sólo a la familia, sino también a los relacionados con ella. Ya se le extrañaba.
Era una tarde de miércoles, bastante calurosa. Por extraño que pareciera ninguna de los prometidas de Ranma se había aparecido en todo el día. Esto daba cierto aire de tranquilidad, aunque bien es sabido que las tres locas enamoradas, o más bien obsesionadas, se podía esperar cualquier cosa.
La familia, incluido Ryoga que decidió quedarse y esperar el regreso de Akane, se encontraba en la mesa dispuesta a tomar sus alimentos. Todo transcurría con la normalidad acostumbrada, Genma y Ranma peleando, y Hapossai haciendo de las suyas, cuando unos gritos bastante familiares se escucharon en el jardín que se fueron acercando hasta llegar al comedor. Tres usuales figuras hicieron acto de presencia. La bella amazona, la manipatica gimnasta y la experta cocinera, todas con su objetivo bien definido.
"Ranma, veo que tienes visita" comentó Nabiki mientras terminaba su tazón de arroz.
"Más chicas lindas" y antes de que el viejo libidinoso pudiera acercarse a estas tres bellezas, fue recibido por tres golpes que lo pusieron en órbita.
"A usted no lo queremos" gritaron las tres al mismo tiempo, ocasionando que desapareciera de la vista de todos por un buen tiempo.
"Ukyo, Shampoo, Kodachi, es un placer tenerlas de visita" Kasumi las saludó con su habitual cortesía, "Por favor tomen asiento"
Todas obedecieron, rodeando al antes mencionado.
"Y díganme" comenzó Suon, "¿A que debemos el honor de su inesperada visita?"
"Venimos a hablar con Ranma" señaló Ukyo.
"Eso es lo que tienen haciendo desde hace dos semanas, deberían buscar mejores excusas" murmuró Nabiki, "aunque parece ser que esta vez será algo interesante lo que vamos a escuchar"
"Ya no podemos esperar más, Ranma mi amor" indicó Kodachi con su suave y tierna voz, "han sido dos semanas demasiado agotadoras"
"Ni que lo digan" contestó Ranma sin distraerse de su plato.
"Esto es serio" Ukyo le arrebató el objeto de distracción, dejándolo con medio bocado. Sólo así pudo llamar su atención, "Así esta mucho mejor. Necesitamos..."
"...que tomes una decisión" Shampoo se aferró a su brazo muy provocativamente. Esto molestó a las otras dos presentes que no dudaron en armar un gran alboroto. La tranquilidad de esa tarde había llegado a su fin.
"Ya basta" gritó molesto Ranma, mientras los demás permanecían expectantes. Al mismo tiempo las acciones pararon, "¿A qué se refieren con decidirme?"
"Verás, Ranma" trató de explicar Shampoo, "queremos acabar con esto de una vez por todas"
"Ya era hora" comentó Soun aliviado.
"Lo que queremos decir es que ya es hora de que decidas a quien de nosotras quieres como esposa"
"¡QUE!" fue la expresión de todos los presentes.
"Ahora si que estas en problemas, Saotome" susurró Ryoga al oído de su amigo.
Ranma estaba petrificado, era la pregunta que menos quería responder. ¿Por qué precisamente ahora que Akane no estaba? Era de suponerse que aprovecharían su ausencia y como estaba apunto de regresar debían apresurarse y actuar. Pero que les contestaría, a ninguna la quería como su compañera y las razones sobraban: Ukyo era su mejor amiga y nunca la vería como otra cosa; Shampoo era la más hermosa., pero lo único que lo ligaba a ella era una antigua costumbre amazona y la salvación de su orgullo, no tanto porque estuviera enamorada; y Kodachi, ni pensarlo, lo de ella si era una obsesión, a su juicio ya deberían haberla encerrado en un hospital psiquiátrico.
"Esto va a ser noticia, las ganancias que dejará" pensaba Nabiki.
"Vamos, Ranma, queremos tu respuesta" insitía Ukyo.
"Así es, Ranma, nos encantaría escuchar lo que tienes que decir" el señor Tendo se había convertido en un moustro que echaba fuego por la boca. No permitirá que el honor de su pequeña hija, que estaba ausente, fuera ensuciado.
La tensión podía sentirse en aquella sala, el aire era pesado y las miradas se dirigían hacia una sola persona, que hubiera preferido tener que pelear con los guerreros más fuertes que responder esa sencilla pregunta.
"Hijo, ¿qué estas esperando?" su padre se sentó junto a él.
"Gracias por la ayuda, papá" contestó sarcásticamente.
"Ranma, tienes que responder" amenazó Ukyo.
"¿A quién quieres por esposa?" indicó Kodachi.
"¿A quién eliges? Queremos escucharte" repitió Shampoo.
"Si, Ranma, quiero escucharte" se escuchó una voz que no pertenecía a los presentes, pero les era demasiado familiar. Todos voltearon al lugar de origen de esa afirmación para encontrarse con que ahí estaba ella, de pie en la puerta, observando asombrada la peculiar escena que se llevaba a cabo, "No se detengan por mí, continúen"
"A...A...A...Akane" Ranma se quedó catatónico.
"Hija, estas aquí" su padre aun no salía de su sorpresa, "¿no se supone que regresaría hasta el domingo?"
"Se suponía, pero aquí estoy. Ranma, creo que te estan esperando"
Algo raro estaba sucediendo, la imagen de Akane frente a sus ojos no era la misma, ¿estab sonriendo? Sí, sonriendo y su aura de combate era imperceptible, se encontraba tan tranquila. En otros tiempo hubiera gritado y mandado a Ranma muy lejos, pero ahora su comportamiento había cambiado.
"Ryoga" lo llamó en voz muy baja, "no notas algo extraño"
"¿Extraño?" el también sonreía, ahora que Akane había regresado su vida volvía a tener sentido.
"A quien le pregunté" suspiró, "Bueno...yo.."
"Pero Akane, ¿porqué estas de pie?" Kasumi interrumpió, haciendo que todos cayeran pues estaban a punto de escuchar la tan ansiada respuesta .
"Gracias, Kasumi, pero antes de ocupar mi lugar tengo que presentarles a alguien" giró su cabeza hacia el pasillo, "Vamos, pasa"
Se escucharon pasos firmes acercarse, la expectación ahora se centraba en aquella persina que Akane trajo consigo. La duda no duró mucho, pues entró a la habitación un chico alto, alrededor de 1.80 cm de estatura, con una cabello rubio y largo, amarrado en una coleta, con los ojos azules como el cielo, se veía en buena forma. Vestía un traje color blanco y de muy buena calidad. El público femenino quedó asombrado.
"Y bien, hija, ¿quién es tu amigo?"
"No es mi amigo, papá, su nombre es Ken D'Neuf y como veo que todos están reunidos es una excelente ocasión para darles la noticia"
"¿Qué noticia?" preguntó Genma preocupado, ese tal Ken no lo agradaba demasiado. Por supuesto no era el único que pensaba así.
"Permíteme continuar, dulce Akane" habló por primera vez el dichoso Ken.
"La llamó dulce Akane" pensaron al mismo tiempo Ryoga y Ranma, con una sincronía perfecta. Eso los alarmó.
"Queremos hacerlos presentes de nuestra dicha y anunciar formalmente nuestro compromiso"
"¡QUE!" esta reacción pudo escucharse hasta Timor.
"Así es familia, Ken es mi prometido"
Habían pasado dos semanas y media desde la partida de Akane hacia Francia. Las otras prometidas de Ranma no paraban de acosarlo, no pasaba día en que se recibieran extraños paquetes, especialmente comida, nada mal para Genma aunque en varias ocasiones resultó afectado por los ingredientes especiales muy particulares de la menor de los Kuno. Ranma tuvo mucha paciencia, pues las chicas no eran lo único que los molestaba, Happosai no perdía la oportunidad de andar por ahí intentando que se probara una de sus prendas preferidas, no sin antes darle un buen baño de agua fría, ya sea con cubeta o tirándolo al estanque. Y Ryoga, pobre Ryoga, al enterarse que su amada Akane se había ido armó toda una escena, digna de una Oscar. Lo pero era que no actuaba, eso era lo que en realidad sentía.
No cabía duda que la partida de Akane había afectado no sólo a la familia, sino también a los relacionados con ella. Ya se le extrañaba.
Era una tarde de miércoles, bastante calurosa. Por extraño que pareciera ninguna de los prometidas de Ranma se había aparecido en todo el día. Esto daba cierto aire de tranquilidad, aunque bien es sabido que las tres locas enamoradas, o más bien obsesionadas, se podía esperar cualquier cosa.
La familia, incluido Ryoga que decidió quedarse y esperar el regreso de Akane, se encontraba en la mesa dispuesta a tomar sus alimentos. Todo transcurría con la normalidad acostumbrada, Genma y Ranma peleando, y Hapossai haciendo de las suyas, cuando unos gritos bastante familiares se escucharon en el jardín que se fueron acercando hasta llegar al comedor. Tres usuales figuras hicieron acto de presencia. La bella amazona, la manipatica gimnasta y la experta cocinera, todas con su objetivo bien definido.
"Ranma, veo que tienes visita" comentó Nabiki mientras terminaba su tazón de arroz.
"Más chicas lindas" y antes de que el viejo libidinoso pudiera acercarse a estas tres bellezas, fue recibido por tres golpes que lo pusieron en órbita.
"A usted no lo queremos" gritaron las tres al mismo tiempo, ocasionando que desapareciera de la vista de todos por un buen tiempo.
"Ukyo, Shampoo, Kodachi, es un placer tenerlas de visita" Kasumi las saludó con su habitual cortesía, "Por favor tomen asiento"
Todas obedecieron, rodeando al antes mencionado.
"Y díganme" comenzó Suon, "¿A que debemos el honor de su inesperada visita?"
"Venimos a hablar con Ranma" señaló Ukyo.
"Eso es lo que tienen haciendo desde hace dos semanas, deberían buscar mejores excusas" murmuró Nabiki, "aunque parece ser que esta vez será algo interesante lo que vamos a escuchar"
"Ya no podemos esperar más, Ranma mi amor" indicó Kodachi con su suave y tierna voz, "han sido dos semanas demasiado agotadoras"
"Ni que lo digan" contestó Ranma sin distraerse de su plato.
"Esto es serio" Ukyo le arrebató el objeto de distracción, dejándolo con medio bocado. Sólo así pudo llamar su atención, "Así esta mucho mejor. Necesitamos..."
"...que tomes una decisión" Shampoo se aferró a su brazo muy provocativamente. Esto molestó a las otras dos presentes que no dudaron en armar un gran alboroto. La tranquilidad de esa tarde había llegado a su fin.
"Ya basta" gritó molesto Ranma, mientras los demás permanecían expectantes. Al mismo tiempo las acciones pararon, "¿A qué se refieren con decidirme?"
"Verás, Ranma" trató de explicar Shampoo, "queremos acabar con esto de una vez por todas"
"Ya era hora" comentó Soun aliviado.
"Lo que queremos decir es que ya es hora de que decidas a quien de nosotras quieres como esposa"
"¡QUE!" fue la expresión de todos los presentes.
"Ahora si que estas en problemas, Saotome" susurró Ryoga al oído de su amigo.
Ranma estaba petrificado, era la pregunta que menos quería responder. ¿Por qué precisamente ahora que Akane no estaba? Era de suponerse que aprovecharían su ausencia y como estaba apunto de regresar debían apresurarse y actuar. Pero que les contestaría, a ninguna la quería como su compañera y las razones sobraban: Ukyo era su mejor amiga y nunca la vería como otra cosa; Shampoo era la más hermosa., pero lo único que lo ligaba a ella era una antigua costumbre amazona y la salvación de su orgullo, no tanto porque estuviera enamorada; y Kodachi, ni pensarlo, lo de ella si era una obsesión, a su juicio ya deberían haberla encerrado en un hospital psiquiátrico.
"Esto va a ser noticia, las ganancias que dejará" pensaba Nabiki.
"Vamos, Ranma, queremos tu respuesta" insitía Ukyo.
"Así es, Ranma, nos encantaría escuchar lo que tienes que decir" el señor Tendo se había convertido en un moustro que echaba fuego por la boca. No permitirá que el honor de su pequeña hija, que estaba ausente, fuera ensuciado.
La tensión podía sentirse en aquella sala, el aire era pesado y las miradas se dirigían hacia una sola persona, que hubiera preferido tener que pelear con los guerreros más fuertes que responder esa sencilla pregunta.
"Hijo, ¿qué estas esperando?" su padre se sentó junto a él.
"Gracias por la ayuda, papá" contestó sarcásticamente.
"Ranma, tienes que responder" amenazó Ukyo.
"¿A quién quieres por esposa?" indicó Kodachi.
"¿A quién eliges? Queremos escucharte" repitió Shampoo.
"Si, Ranma, quiero escucharte" se escuchó una voz que no pertenecía a los presentes, pero les era demasiado familiar. Todos voltearon al lugar de origen de esa afirmación para encontrarse con que ahí estaba ella, de pie en la puerta, observando asombrada la peculiar escena que se llevaba a cabo, "No se detengan por mí, continúen"
"A...A...A...Akane" Ranma se quedó catatónico.
"Hija, estas aquí" su padre aun no salía de su sorpresa, "¿no se supone que regresaría hasta el domingo?"
"Se suponía, pero aquí estoy. Ranma, creo que te estan esperando"
Algo raro estaba sucediendo, la imagen de Akane frente a sus ojos no era la misma, ¿estab sonriendo? Sí, sonriendo y su aura de combate era imperceptible, se encontraba tan tranquila. En otros tiempo hubiera gritado y mandado a Ranma muy lejos, pero ahora su comportamiento había cambiado.
"Ryoga" lo llamó en voz muy baja, "no notas algo extraño"
"¿Extraño?" el también sonreía, ahora que Akane había regresado su vida volvía a tener sentido.
"A quien le pregunté" suspiró, "Bueno...yo.."
"Pero Akane, ¿porqué estas de pie?" Kasumi interrumpió, haciendo que todos cayeran pues estaban a punto de escuchar la tan ansiada respuesta .
"Gracias, Kasumi, pero antes de ocupar mi lugar tengo que presentarles a alguien" giró su cabeza hacia el pasillo, "Vamos, pasa"
Se escucharon pasos firmes acercarse, la expectación ahora se centraba en aquella persina que Akane trajo consigo. La duda no duró mucho, pues entró a la habitación un chico alto, alrededor de 1.80 cm de estatura, con una cabello rubio y largo, amarrado en una coleta, con los ojos azules como el cielo, se veía en buena forma. Vestía un traje color blanco y de muy buena calidad. El público femenino quedó asombrado.
"Y bien, hija, ¿quién es tu amigo?"
"No es mi amigo, papá, su nombre es Ken D'Neuf y como veo que todos están reunidos es una excelente ocasión para darles la noticia"
"¿Qué noticia?" preguntó Genma preocupado, ese tal Ken no lo agradaba demasiado. Por supuesto no era el único que pensaba así.
"Permíteme continuar, dulce Akane" habló por primera vez el dichoso Ken.
"La llamó dulce Akane" pensaron al mismo tiempo Ryoga y Ranma, con una sincronía perfecta. Eso los alarmó.
"Queremos hacerlos presentes de nuestra dicha y anunciar formalmente nuestro compromiso"
"¡QUE!" esta reacción pudo escucharse hasta Timor.
"Así es familia, Ken es mi prometido"
