Get it Right.

Me desaparecí por meses por motivos muy personales y muy dolorosos, pero he vuelto con más de esta historia que tanto me han pedido, creo que es la primera de las que he escrito hasta ahorita de la cual me han pedido tan efusivamente continuación, estoy muy orgullosa de esto.

Les invito a comentar si quieren aún más o si les parece un final apropiado, no se preocupen tengo un one shot planeado y actualmente esto trabajando en "All I ask".

Si ya conocen la página de Fanfics Dramione y la aman tanto como yo, pasen a recomendar mis historias si es que así lo desean y para quienes aún no la conocen les dejo el enlace, ahí encontraran de todo del mundo de dramione, desde notificaciones de historias actualizadas, recomendaciones, te pueden ayudar a encontrar historias, de todo un poco. Y "somewhere only we know" está nominada como mejor historia del año, pasen a votar por favor

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Decidí hacer esto para tener más contacto con ustedes, quizás tener más interacción y poder compartirles muchas cosas que por aquí a veces no se puede.

Ultimo consejo escuchen "Get ir right" de Lea Michele y nos falta un Capitulo para el final

Ahora sí, los dejo leer.

Jenny.


Tres meses atrás había estallado la guerra inminente que terminó con la vida de miles de mortifagos y de seres inocentes, en la que Harry Potter derrotó, finalmente, al mago más obscuro de todos los tiempos.

Si fuera sincero, Draco Malfoy diría que realmente hubiera esperado mejores resultados para sí mismo, ahora se encontraba encerrado en una celda, si bien no era azkaban, estaba atrapado entre cuatro paredes. Se entregó voluntariamente a los aurores, les mostró en sus recuerdos como había sido un doble agente, Theodore Nott había hecho una declaración a su favor al igual que entregó sus recuerdos sobre cómo se comunicaban, varias personas lo vieron atacar mortifagos, lo vieron saludar a Harry durante la batalla, pero el Wizengamot quería hacer un ejemplo de él, ya que su madre había quedado en libertad por la ayuda que le brindó al elegido, para su padre no había escapatoria y él era de los pocos sobrevivientes con un perfil lo suficientemente conocido para hacer un ejemplo para la nueva sociedad.

Theo le había insistido que entregara los recuerdos sobre su relación con Hermione, pero no sentía que era lo correcto si ella ni siquiera poseía aquellos momentos a su lado, solo iba a provocar más daño de lo que ya había hecho, se había enterado de que Potter lo estaba apoyando ante todos los medios y no se perdía ni uno de sus juicios, pero era a ella a quien quería ver.

Durante la batalla la siguió de cerca cuidando su espalda, la única oportunidad que tuvo de verla de frente fue cuando enfrentó a Crabbe y Goyle en la sala de menesteres, obligándolos a dejar al trio en paz para que siguieran con su objetivo, pero uno de ellos, creó un fuego maligno que casi los mata a todos, Potter lo había ayudado a escapar, ella no le dirigió la palabra ni lo volteo a ver, los dejó seguir su camino mientras él iba a apoyar al resto.

Al ver a Hagdrid llevar el cuerpo de Harry entre sus brazos, lo único que quería hacer era correr hacia ella, abrazarla, consolarla, pero había perdido ese derecho desde que se borró a si mismo de su mente.

Desde su último juicio comenzó a contar los días, sabía que había personas en peores condiciones que él, su padre siendo el mayor de los ejemplos; cada día encerrado era una tortura, no era una persona paciente y no lograba entender porque lo estaban reteniendo.

Sentado frente al pequeño escritorio, con un pergamino entre sus manos, tomó una pluma y marcó un día más, según sus cálculos llevaba poco más de tres meses en ese lugar, todos los días tras poner una nueva marca en su calendario, consideraba escribirle a su madre, o a Theo, a quien sea para no escribirle a ella, pero nunca podía escribir nada, no solo por la paranoia de saber que cada movimiento que hacía era vigilado como si fuera Voldemort mismo, había prohibido las visitas y sabía que se estaban hundiendo solo, sabía que estaba alejando a todo el mundo, era su manera de auto castigarse.

Dejó escapar un suspiro, no sabía si su salud mental o lo que quedaba de ella soportaría mucho tiempo ahí, sabía que había hecho lo correcto, desde enamorarse de ella, desde convertirse en doble agente, desde enfrentarse al mundo entero, quizá para muchos lo hiso de una manera cobarde, pero lo había hecho con la mayor cautela en la que lo único objetivo había sido salir vivo de aquel campo de batalla y que ella estuviera viva, libre.

No se arrepentía de todo lo que había hecho, si pudiera cambiar algo quizá sería haber hecho más para evitar el sufrimiento de su amada a manos de su tía, hiso lo que pudo en su momento y esperaba que, si bien ella no lo recordaba de la manera en que él lo hacía, por lo menos pudiera perdonarle por la única versión de él que recordaba.

A estas alturas podría conformarse con saber que el mundo que conocía estaba cambiando, que todo su sacrificio había valido la pena, que tanto dolor y ansiedad, todas aquellas veces que pensó en mejor morir, habian logrado algo en el nuevo mundo; negó con la cabeza al saber que esos pensamientos solo servían para consolarse un poco porque de ser verdad, no llevaría tanto tiempo ahí encerrado.

Escuchó pasos acercándose, dejó caer su frente en el escritorio deseando que no fuera el guardia que más odiaba, quien no perdía la oportunidad de recordarle la basura que todo mundo creía que era, al principio no le había molestado ni un poco, seguro de sí mismo y no de la apariencia que mostraba al resto del mundo en modo de defensa, pero con el paso del tiempo, escuchar lo mismo todos los días comenzaba a calar en lo más profundo, se atrapaba a si mismo cayendo en un abismo que sabría no sería fácil escapar.

Gruñó al escuchar como la reja se abría, no quería ser interrogado por milésima vez o quizá el guardia se había cansado de solo atormentarlo con palabras, aclaró su garganta y se disponía a levantar su cabeza de aquel frio escritorio cuando su sangre se heló al escuchar aquella voz.

Sintió sus manos temblar, seguro era una alucinación, un truco de su mente para terminar de enloquecerlo, sacudió la cabeza como si así pudiera deshacerse de la traición de su propia psique, un carraspeó a su lado lo llevó a calmar el caos en su cabeza para comprobar si era real.

-Buen día, Señor Malfoy – dijo con una frialdad que caló hasta los huesos

-Her.. – carraspeó incomodadamente – Granger

-He venido a comunicarle que a partir de ahora es usted liberado con la condición de que deberá reportarse mensualmente al ministerio para una corroboración de sus actividades, al igual de que deberá asistir con un sanador mental una vez por semana y su varita será registrada y se revisará cada hechizo que haga en un periodo de un año ¿acepta los términos?

-¿Qué? No entiendo - ¿Por qué precisamente ella tenia que comunicarle la noticia mas espectacular de sus últimos miserables meses? - ¿así nada más?

-Es la decisión que ha tomado el ministro de magia – contestó con monotonía

-¿Por qué te han enviado a ti?

-No es de su incumbencia, señor Malfoy – exhaló exageradamente – si tanto le interesa, estoy estudiando leyes mágicas y el ministerio me ha permitido estudiar mientras hago practicas con ellos, si me lo pregunta, están desesperados

-Están desesperados por no dejarte escapar, sería una estupidez perder la mujer mas brillante que han visto – bufó y habló sin pensar, la vio sonrojarse, pero con la misma rapidez volvía a su tono profesional

-¿acepta los términos?

-¿seré un hombre libre?

-Así es, con ciertas restricciones, pero libre

-Por fin – susurró – de verdad seré libre por primera vez en mi vida

-¿aceptas? – dijo exasperada – no puedo irme sin que lo diga en voz alta y con claridad

-Acepto todos los términos del ministerio

-Excelente, necesito que firme los siguientes documentos – suspiró- iniciales, fecha y firma en cada una de las hojas.

Se acercó para dejar los papeles frente a él en el escritorio, no supe si fue su perfume o la noticia, pero sintió una sensación de mareo, jamás pensó verla y sentirla tan cerca, en cuanto termino con su objetivo se alejo llevándose consigo su increíble aroma que por tantos meses le dio esperanza y fuerza; se enfocó en su tarea, hasta que dio cuenta de un pequeño detalle

-¿Cuál es la fecha? – preguntó girándose hacia ella, por primera vez vio algo en sus ojos que no fuera indiferencia, pero igual que su sonrojo, se esfumó

-Agosto 18 – él se quedó pensativo mirando a la nada

-¿sucede algo?

-Cumpli18 años y ni siquiera lo sabía, el tiempo aquí es extraño, es como si no tuviera inicio ni fin

-Felicidades, creo

-Gracias – se permitió una pequeña sonrisa – creo

Continuo firmando los documentos que lo liberarían de ese infierno, intentando no pensar en la mujer a su lado, no había querido mirarla detalladamente por temor a incomodarla y hacer de toda esa situación aun mas bizarra de lo que ya era, pero si había notado que desde la ultima vez que la vio en la mansión , se veía un poco recuperada, como si por fin había comido algo decente y en las cantidades adecuadas, sonrió internamente al imaginársela comiendo al fin una de sus helados favoritos, si bien ella no se inclinaba por los gustos dulces como él, el helado de pistache era su debilidad, le había parecido extraño al principio, pero al verla tan feliz al comerlo, el también sintió una debilidad por aquel sabor.

Notó que vestía muy profesionalmente, que usaba una ligera capa de maquillaje, no es que lo necesitara, a él le encantaba contar las pecas que adornaban su rostro, le da cierta calma en su peores días, llevaba unas zapatillas de un tacón mediano, que nunca pensó que ella usaría, se miraba bien, pero siempre la imaginó con unos botines cómodos que le ayudaban a resaltar sus piernas que tanto adoraba, sus uñas largas estaba decoradas con un color rojo, bastante sensual y tuve que distraerse para no recordarla en sus brazos sabiendo que ya no podría volver a ser.

-Listo – devolvió los papeles notando su mano izquierda temblar un poco, al notar su atención en ella, rápidamente atrajo los documentos a su pecho

-Esto sería todo, en treinta minutos será escoltado fuera de las instalaciones, su familia ha sido notificada y estarán esperándolo, se le entregarán sus pertenencias y tendrá acceso a un baño y ropa que ha sido traída para usted antes de encontrarse con su familia.

-Gracias – una lagrima traicionera escapó

-Solo hago mi trabajo, buen día - se giró para abandonar la fría celda

-Espera – titubeó a verla responder a su voz, quería decirle tantas cosas, pero no era posible, así que optó por otro tema en lugar del que su corazón le gritaba que hablara - ¿Por qué han cambiado de decisión? Hace apenas un par de semanas, todos estaban listos para condenarme de por vida, ni el mismo Potter podía convencerlos

-No soy la persona indicada para discutir su caso, si tiene preguntas puede consultarlas con su abogado o con el ministro mismo, aunque hacer cita con él tomará al menos unos meses

-Gracias, así lo haré

La vio irse, algo dentro de él se había movido, la fuerza que había perdido y la desesperanza que sentía se había aclarado un poco, ella estaba bien y él era libre, su único objetivo del último año había sido cumplido, si bien sabia que una vez fuera no sería sencillo ni las personas olvidarían tan fácilmente, al menos tendría la oportunidad de emendar sus errores y hacer las cosas bien, ser su propia persona, sin un ser malvado respirando en su nuca, ni su padre remarcándole cada error, cada expectativa no cumplida.

Los guardias llegaron a su celda, lamentablemente al que más odiaba no había perdido la oportunidad de venir a despedirse, gruño sabiendo que tipo de comentarios saldrían de su boca, solo debía soportarlo unos minutos y nunca más lo vería, para su sorpresa el tipo no dijo ni una sola palabra en el trayecto, evidentemente no estaba feliz de escoltarlo a su libertad, pero se había reservado sus comentarios usuales.

Casi lloró de felicidad cuando sintió el agua caliente caer sobre su cuerpo, talló su piel hasta dejarla roja, como si así pudiera borrar los meses en ese lugar, como si pudiera abandonar la obscuridad en esa ducha.

Se vistió con el traje negro que seguro su madre había elegido, era bueno vestirse con su propia ropa, pero llegando a casa se desharía de todo lo negro que tenía, abotonaba su camisa blanca cuando se miró en el espejo, levantó la manga de su brazo izquierdo, la marca se burlaba de él

Su mente lo llevó a su primera noche con Hermione, cuando él quiso apartar su brazo de ella para que no viera su marca y ella besó su brazo con tal adoración que se estremeció

-Esto no te hace quién eres – señalo su pecho y luego su cabeza – esto si lo hace, eres un hombre valiente, Draco.

Eso le había dicho, retumbó como un eco en su cabeza, con determinación doblo las mangas de su camisa blanca dejando a la vista su marca, tomó su saco en su brazo derecho, debía ser valiente tal como ella le había dicho, no escondería quien era, ya no más, cuando dejo de hacerlo se había enamorado del amor de su vida y había sido muy feliz mientras duro, así que si de verdad quería que su vida fuera diferente, debía de actuar mas fiel a si mismo y aquellas promesas que alguna vez le hiso.

Con la cabeza en alto salió a ser recibido por su madre, pero en cuanto la puerta se abrió, sintió como si cien cámaras hubieran tomado su fotografía, ajusto su vista ante los flashes, efectivamente una docena de reporteros lo llamaban mientras trataban de tomar las mayor cantidad de fotos en minutos, los ignoró deseando abrazar a su madre por primera vez en meses, para su sorpresa ella no estaba sola, Potter tenia su brazo entrelazado con ella, la prensa estaba extasiada al ver al salvador del mundo esperándolo junto a Narcisa Malfoy, el interés de Potter por su caso y la familiaridad con su madre era otro tema a tratar después de una buena comida y quizá una vaso se alcohol, ¿a quien engañaba? Después de media botella.

Su madre lo atrapó en sus brazos en cuanto lo tuvo lo suficientemente cerca, la abrazó permitiéndose inspirar su aroma, se sentía seguro por primera vez en tanto tiempo, se giró a Potter cuando su madre lo liberó finalmente de su agarre, para ser una señora que no se ejercitaba con regularidad, tenia bastante fuerza.

-Potter – asintió

-Malfoy - dijo estirando su mano para que la estrechara, su mente una vez lo llevó al pasado, a cuando eran apenas unos niños y él había hecho lo mismo para ser rechazado por el Gran niño que vivió – no te voy a hechizar, no lo haría con tanto publico

-Muy gracioso, Potter – comentó mientras tomaba su mano, era extraño, pero sintió paz, como si al tener la oportunidad de emendar todo ante el azabache pudiera ser el primer paso a su nueva vida, a dejar la obscuridad atrás

-Está bien que estés un poco embobado con tal celebridad presente, pero no es como para que te olvides de tu mejor amigo ¿o sí? - se giró al notar a Theo por primera vez

-Como podría olvidarme de ti, eres mi infierno hecho persona – rio

-Yo también te extrañé, albino

Draco lo abrazó sin importarle por primera vez si se viese vulnerable, Theo lo abrazó con la misma fuerza, nadie en ese mundo podía entenderlo como él, nadie podía entender el peso de su sacrificio y el horror que habian tenido que enfrentar día con día, realmente era su mejor amigo. Al separarse el hombre le sonrió.

-Tenemos tanto que hacer, celebrar tu cumpleaños principalmente

-Un día a la vez, Nott

-Por supuesto, pero no te escapas de tu fiesta

-Me harás arrepentirme de haber abandonado mi celda

-Nunca, por cierto, gran detalle dejar tu marca al descubierto – carcajeó – tu si sabes hacer una entrada ¿o es una salida?

-Soy un Malfoy, siempre hacemos todo a lo grande

Le causó gracia su propio comentario, al fondo pudo notar una figura viendo su reunión, podría reconocerla así estuviera ciego, Hermione lo miraba en la distancia, algo se removió en él al saber que quizá ella no era tan indiferente como lo había hecho minutos atrás o conociéndola, la curiosidad sobre todo lo que era la estaba llamando a saber mas de él, tal como lo había hecho un año atrás, tal como se habian convertido en amigos para luego ser mas que eso.

No se acercaría a ella, no podía después de lo que había hecho, quizá algún día, pero eso día no era precisamente en ese momento, volvió a aterrizar en la tierra, logrando escuchar a su madre de que era hora de irse.

-¿a la mansión? – preguntó con cierto pánico

-Por supuesto que no, aquí el querido Harry nos ha dado hospedaje en su casa mientras vendemos o quemamos ese horrible lugar

-¿Potter? No sé cómo agradecértelo

-No es nada, le debo mas a Narcisa de lo que ella admite, además yo casi no pasó tiempo ahí y un poco de menos silencio siempre es bienvenido

-Les ofrecería mi casa, pero la verdad me he estado quedando en un hotel muggle, no he podido poner un pie en ese lugar

-Eso no es necesario, Grimmuld place tiene suficientes habitaciones, eres bienvenido – palmeó su hombro- cualquier amigo de los Malfoy, es amigo mío, bueno no todos creo

Todos rieron excepto Draco, eso si estaba extraño ¿desde cuando Potter amaba a los malfoys? Algo no estaba encajando, quizá después de dormir en una cama real, aunque no fuera la suya le daría la tranquilidad que tanto necesitaba para comenzar a hacer algo con toda la información que estaba teniendo en tan poco tiempo.

Podría jurar que había dormido 24 horas continuas, le dolía la espalda baja después de tantas horas de no moverse de la misma posición, su mente había logrado callarse y brindarle la paz que anhelaba para poder descansar, la situación es que ahora debía enfrentarse a todo a lo que estaba huyendo, comenzando por saber porque Harry Potter era el mejor amigo de la familia.

Después de una ducha y un cambio de ropa, bajo sigilosamente hacia la cocina, deseando que nadie estuviera despierto para poder evitar el dolor de cabeza que sabría tendría al comenzar con sus preguntas, su misión falló desde el instante en el que se asomó y vio a Potter sentando, bebiendo una taza de té mientras leía el profeta, se detuvo sin saber si retroceder o de una vez hacer lo que debía hacer.

-Solo atacó seres obscuros ¿no lo sabias? – comentó sin apartar el periódico – puede escuchar tu mente trabajar, es bastante molesto

-Potter – asintió mientras se sentaba frente al hombre

-¿té? ¿Quizás Café?, debo tener en algún lado, Hermione lo sigue escondiendo porque según ella, no ayuda con mi ansiedad post guerra, no se lo digas, pero tiene toda la razón – al fin apartó el profeta- tiene terribles efectos en mí, pero es eso o los cigarrillos, lo cual también me lo ha prohibido

¿siempre haces lo que Granger te dice? – preguntó incomodo

Estoy vivo ¿no es así? 10 % es suerte, 10% habilidad y el 80% restante es Hermione – colocó un plato y una taza frente a su invitado – come y responderé todas tus preguntas

Draco lo miró como si le hubiera crecido una segunda cabeza o su cicatriz hubiera desaparecido en un instante ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué nada tenia sentido? Era increíble conectar su vida antes de la guerra, durante la misma, su encierro y ahora con su libertad, era como si no estuviera viviendo su vida, no podía encontrar la lógica al último año de su vida. Estaba a punto de dar todo un discurso sensato ante lo que estaba viviendo, pero de su boca salió sola una pregunta.

- ¿Por qué?

- Tendrás que ser mas especifico que eso – sonrió con descaro

- ¿porque nos ayudas? ¿Por qué no me has matado cuando has tenido un sinfín de oportunidades? ¡sabes lo que soy y aun así aquí estoy! – gruñó exponiendo su brazo izquierdo

- ¿Pretendes que salga corriendo por tu marca? – rio – he visto cosas peores

- Sinceramente, ambos sabemos nuestra historia, deberías ser la ultima persona en querer ayudarme

- Escucha, la guerra ha traído terribles consecuencias y todos, absolutamente todos, hicimos algo de lo que nunca nos creímos capaces, hicimos lo imposible por sobrevivir y sería una terrible perdida, sino aprendiéramos de nuestros errores, además se que no eres tan terrible como aparentas

- ¿Por qué tan seguro?

- Simplemente lo sé y quiero brindarte una segunda oportunidad para que te muestres tal como eres, siendo mi amigo creo que abriremos más puertas ¿no crees? - extendió su mano – por un nuevo comienzo, una nueva amistad

- Eres muy extraño, Potter – tomó su mano – no pierdo nada con intentar

- Excelente, por cierto, deberías de buscar maneras de limpiar tu nombre, es solo un consejo

- No se por donde iniciar

- Seguro pensarás en algo

La primera vez que salió a la calle después de que la noticia de su libertad fuera publicada por todo medio disponible en el mundo mágico, fue la experiencia más bizarra, ciertas personas lo miraban con el odio esperado, otros con un tanto de temor, pero extrañamente algunas personas de la orden que se encontraba por las calles o lograba coincidir cuando visitaban al elegido, le sonreían, se atrevía a decir que con cierto orgullo, lo que francamente lo hacia sentir fuera de lugar, todas esas personas perdonaban demasiado rápido y se olvidaban de sus errores como si fuera cosa de haber olvidado un documento importante o perdido algo insignificante y no haber sido cómplice de tanta tragedia, de dar acceso a mortifagos a howgarts o de no estar presente cuando torturaron a uno de los suyos.

¡Merlin! el mismo ministro de magia lo miraba como si le ocultara un secreto, había un cierto brillo en sus ojos que lo hacía sospechar que había algo más detrás de todo su proceso legal. Por último estaba ella, Hermione Granger, la mujer que amaba y no podía decirlo, la mujer que ahora ni visitaba la casa de su mejor amigo por no verlo, no la había visto desde aquel día en su celda, pero no por eso no estaba al tanto de ella, leí miles de veces cada articulo que la mencionara, a pocos meses de iniciar con la reconstrucción del mundo mágico, ella estaba queriendo cambiarlo todo, proponiendo leyes, encargándose de los juicios, estudiando y practicando todo aquello que su brillante mente pudiera absorber, no le sorprendería que se convirtiera en la persona mas joven en ser elegida como ministro de magia, todos sabían que tenia las habilidades, la inteligencia y la elocuencia para la magnitud del puesto, esperaba que lo consiguiera, aunque sabía que probablemente ese era su objetivo final, aprender desde abajo hasta llegar a la cima, ella siempre trabajaba por lo que quería, todo lo que era se lo había ganado.

Si bien no podía estar con ella, podía sentir orgullo y felicidad por todo lo que estaba haciendo; por su parte, había comenzado con sus planes tal como se lo había conseguido Harry, porque si, ahora le llamaba por su nombre y en ocasiones reservaba el Potter para cuando lo encontraba irritante, dos meses habian transcurrido viviendo bajo el mismo techo que el azabache y se podría decir que en efecto, eran amigos, gracias a él su madre se reconecto con su hermana y ahora siempre su pequeño sobrino Teddy se encontraba en casa, fue extraño los primeros encuentros con su familia, pero ahora se encontraba extrañando al niño cuando no lo veía.

Su vida había dado un giro de 180 grados en un par de meses, había inaugurado una nueva área en san mungo especializada en salud mental, había contratado a los mejores profesionales, había invertido una gran cantidad de dinero, tal como él, miles de personas tendría pesadillas, ataques de pánico y un sinfín de trastornos originados por su acercamiento con la muerte.

Había sido criticado e incluso la primera semana nadie puso un pie en esa área, hasta que Luna Lovegood acompañada de su padre habian hecho una cita y posteriormente contaron la maravilla de lugar que tenían a su disposición, a los días Potter hiso su aparición y las personas comenzaron a llegar como si de una oferta se tratara. Su apellido había quedado grabado en algo que construía en lugar de derribar todo, posteriormente, las becas Malfoy se hicieron públicas, dirigidas solamente para niños mágicos con padres muggles, tanto sus materiales, libros, uniformes y todo lo necesario para que se adaptaran a su nuevo mundo, seria cubierto por su familia.

Y finalmente, el lugar que mas le llegaba al corazón, pero que había decidido mantener en anonimato era una casa Hogar para los huérfanos de la guerra, se había unido con Theo para construir y dirigir aquel lugar, si bien no podía cambiar el pasado, podía ayudar a aquellos pequeños a tener una oportunidad, una segunda oportunidad, justo como la estaba teniendo.

Es así como casi cinco meses después de haber sido liberado, comenzaba a sentirse como el mismo, el dolor iba disminuyendo cada día, las personas no lo odiaban tanto como esperaba, seguía viviendo con Potter, a pesar de que le dijo que ya había abusado de su hospitalidad, de verdad que los gryffindors podrían ser bastante tercos, pues el hombre les dijo que no aceptarían que se fueran y luego los chantajeo con que no podía estar en una casa con tanto silencio, había algo de slytherin en ese hombre, lo sabía.

Todo parecía fluir y mejorar en su vida, todo parecía indicar que estaba en buen camino, haciendo lo correcto, sabía que debía disculparse con Hermione, ella no recordaba nada de lo vivido a su lado y creía que sería bueno hablar con ella sobre lo que, si recordaba, su terrible actitud hacia ella.

Como si fuera cosa del destino en cuanto comenzó a pensar en ella mientras caminaba hacia el orfanato en diagon alley, la vio parada jugando con sus manos como lo hacia cuando estaba ansiosa. Potter la mencionaba seguido, pero nunca le decía nada más allá de como estaba o que estaba haciendo en el ministerio, el sabia por las revistas que había rumores de un noviazgo, nunca leía esa basura pero aun así las compraba con la esperanza de que esos rumores fueran falsos o de saber quien era la persona afortunada, a decir verdad, mencionaban a Ronald Wesley, lo cual le parecía una tontería, el muchacho se había ido a Rumania con su hermano por meses, regresó poco después de que lo liberaron y ocasionalmente lo miraba en casa de Potter, siempre había sido un mal educado, así que no esperaba nada de él, se llevó una sorpresa cuando lo saludo, no eran amigos, pero se hablaban de cosas como el clima y quidditch, nunca mencionaba a Hermione, así que no podía ser verdad.

Negó con la cabeza para concentrarse en ella, estaba tan hermosa como la recordaba, su cumpleaños había pasado, le mando un regalo anónimamente, algo sencillo, una pulsera con el dije de una estrella supuso que lo tomaría como un regalo mas de sus miles de Fans que sabia tenía.

La vio cambiar el peso de su pierna izquierda a la derecha, estaba impaciente, a veces se odiaba por conocerla tan perfectamente, estaba cansada y seguro lo único que quería era irse a casa a descansar, estaba a punto de irse para no parecer un Stalker cuando vio a Weasley llegar corriendo a su lado, la abrazó y luego la tomó de la mano guiándola hacia adelante.

Sabia que debía irse y seguir con su tarde, pero sus pies se movieron sin su permiso, siguiéndoles hasta que entraron a una pequeña tienda, una joyería, contó hasta cincuenta en su mente, acercándose casualmente al ventanal para tener una mejor vista.

La mujer detrás del mostrador les había entregado una pequeña caja negra de terciopelo, su corazón comenzó a palpitar queriendo escapara de su pecho cuando Hermione, tomó el contenido de esa caja, era un anillo.

Sonrió de tal manera que no pudo moverse, como si estuviera paralizado, vio como se lo colocó en su dedo anular izquierdo y asintió exageradamente, girándose una vez mas a la mujer. Sus piernas reaccionaron, alejándose de ahí lo mas pronto posible, la había perdido.

Sabía que algún día pasaría, sabía que le dolería, pero no de tal manera, como si veinte cruciatus lo atacaran a la vez, se detuvo a dos calles de llegar a su destino, estaba agitado y, a decir verdad, quería vomitar.

Se recargó en la pared de aquel callejón, tratando de controlar su respiración, escuchaba voces como zumbidos lejanos, le tomó un par de segundo entender que se estaban dirigiendo a él, eran tres hombres con sus varitas de fuera.

-Pensábamos que nunca aparecerías

-No se quienes son y no quiero problemas- dijo queriendo alejarse

-Hubieras pensado en eso antes de ser un maldito mortifago – escupió uno de ellos

-De verdad no quiero problemas, con permiso – intentó una vez mas

-¿no me reconoces? – preguntó uno de ellos

-Ya les dije que no

-Seguro recuerdas a mi hermana

-No se dé qué hablas – le tembló la voz

-Yo te recuerdo perfectamente – gruñó

Entonces lo reconoció, los habian enviado a asustar a una familia esperando atraer a Potter, Theo y él habian intentado proteger a la familia de la destrucción de su hogar, lamentablemente el padre de Goyle iba con ellos, sus padres habian sido torturados y los mataron frente a sus dos hijos.

Theo estaba entrando en pánico, le habian dado la orden de matar a la chica, así que él intervino y les dijo que antes de matarla quería divertirse con ella, su hermano gritó e intentó acercarse a ella, Draco quería vomitar.

La encerró en la habitación, esperando tener el tiempo suficiente para que escapara antes de que el resto de su grupo terminara con ellos, la chica tembló cuando lo vio quitarse la mascara

-¿sabes quien soy?

-Malfoy – tembló

-Si, no quiero hacerte daño – se hincó frente a ella – ¿Cómo te llamas?

-Clarissa

-Bien, Clarissa, si ambos queremos salir vivos de esto, necesito que me ayudes ¿esta bien?

-¿Por qué quieres ayudarme?

-Porque nadie merece vivir de esta manera, no pude hacer nada por tus padres

La chica lloró desconsoladamente, le palmeó el hombro mientras pensaba como podían salir de ahí.

-¿tienes tu varita? – ella negó, sacó una de su bolsillo y se la entregó – no te garantizo que funcione, pero es mejor que nada, saldremos y le haré una señal a uno de mis compañeros que esta de nuestro lado, el distraerá al resto y tu me atacarás impidiendo que yo pueda retenerte, correrás lejos de aquí hasta el punto donde puedas desparecer

-¿Y mi hermano?

-Trataré de sacarlo de aquí también, pero primero tu ¿esta claro?

-Si – tragó saliva – Gracias

-Otra cosa – rompió un poco la blusa de la joven, pasó una de sus manos por el cabello para despeinarla – ni una palabra de esto a nadie, absolutamente nadie puede saber quien te ayudo ¿esta claro?

-Perfectamente

Salieron de la habitación, Draco la empujó bruscamente hacia la sala, el hermano de la joven enrojeció y comenzó a gritar, Malfoy lo ignoró, había dejado su cara al descubierto para que Theo pudiera verlo, asintió levemente, tan rápido y delicadamente que nadie hubiera podido entenderlo, excepto una de las pocas personas que lo conocía como la palma de su mano.

La mujer le lanzó un stupefy, fue lanzado hacia la pared, su cabeza chocó contra el concreto y todo comenzó a girar, desde el piso donde había terminado vio como Theo había lanzado un bombarda en dirección de Goyle, lo había matado en segundos.

El hermano de la chica logró zafarse y comenzó a correr detrás de ella, lo ultimo que vio antes de que todo se volviera negro fue como la mujer intentó regresar por él, su hermano se lo impidió arrebatándole la varita, continuaron corriendo, pero Dolohov apareció y le lanzó un avada a la mujer, después todo se apagó.

-Tan vil eres que no recuerdas a cada una de tus victimas

-Clarissa no fue una de mis victimas

-¿Cómo te atreves a mencionarla?

No supo en que momento el hombre se le había acercado tanto hasta que sintió un frio metal penetrar su abdomen, enfocó su vista en aquel lugar, vio la sangre manchar su camisa, retiro la daga y la volvió a incrustar en otra zona.

-¿estás loco? Sabes lo que te pasara si me matas

-Nadie sabrá que he sido yo

-Yo no lo hice nada a tu hermana

-No te creo ¡esta muerta!

-No fue mi culpa – gritó para después escupir sangre

-No te conformaste con tocarla

-Nunca hice tal cosa – escuchó su piel romperse en una parte superior, su momento había llegado – mira en mis recuerdos ¡anda!

-Lo único que quieres es distraerme para que no acabe contigo, no puedo creer que te hayan dejado libre con todo lo que has hecho ¡eres una mierda!

-¡Mira ahora!

El hombre se negó haciendo uso de su poca fuerza, se enfocó en aquella noche, utilizando legeremancia permitió que sus recuerdos invadieran la mente de su atacante. El chico dejó caer la daga al suelo, abrió los ojos impactado

-Estas mintiendo - susurró

-No – carraspeó perdiendo consciencia – desearía haber podido hacer mas

Sintió el sabor metálico de su sangre en la boca, era tanto el odio del joven frente a él que la magia no lo había parecido suficiente aliado en su misión, una daga con veneno seria lo que acabaría con su vida, algo tan muggle. Debía ser una especie de castigo irónico, que no solo el amor de su vida era todo aquello que decía odiar y su muerte seria marcada por lo mismo, aunque quizá esa ultima parte se lo merecía, no culpaba al muchacho, de estar en su lugar probablemente buscaría venganza igual que él.

Se deslizo hacia el piso, dejándose caer, sus piernas no podían sostenerlo más, sintió las manos desesperadas del joven intentando frenar su sangre que brotaba sin medida, intentaba cerrar las heridas con magia, pero lo hacía torpemente, escuchó que uno de los otros salía corriendo en busca de ayuda.

Su madre sufriría, Potter quizá lo extrañaría, Teddy preguntaría por él y Hermione ni lloraría, tal vez era algo bueno, así no debía verla casarse con otro, verla formar una familia, aunque se perdería verla como ministro de magia, sería una lástima; pero en sí, el mundo podía continuar sin Draco Malfoy.

Sentía tanta sangre acumulada en su garganta que quería moverse para no ahogarse, pero no se lo permitían, escuchó un grito ahogado y unas delicadas manos tomar su cabeza, no podía enfocar su mirada, sus parpados se sentían muy pesados, podía jurar que escuchaba como sus latidos se iban haciendo torpes y lentos.

-Draco

Escuchó su nombre en una conocida voz, intentó abrir los ojos para ver a la dueña, pero no pudo, pensó en ella, si se iría para siempre quería hacerlo con ella en su mente, pensó en la torre de astronomía, en su olor, sus caricias, su sonrisa y se dejó abrazar por la obscuridad.