Los personajes pertenecen a Akira Toriyama.

La chica del café

-

Capítulo 1

.

.

Acomodó su cabello de tal forma que ninguna hebra saltara fuera de la línea de formación que esa mañana él había ordenado mediante un peine con grandes espacios entre sus dientes. Goku esperó que el soldado obedeciera por lo menos dos horas.

Tomó los sacos y las pequeñas bolsas del pedido que debía entregar y los puso en la cama del auto de la empresa y salió rumbo a uno de sus lugares favoritos "Confesiones del corazón" . Goku amaba ese lugar por dos razones; la primera se llamaba Milk y la segunda pan tres leches. Eran dos manjares de los cuales sería feliz si tan solo el primero aceptara una salida con él, no es que fuera idiota o machista por pensar en ella como un manjar… idiota sí lo era. Pero tan solo pensar en poder probar sus labios o permanecer unos segundos eternos en su cuello. Maldición, lo volvía loco.

Rocío loción debajo de sus axilas y sobre su cuello, alisó su camisa verde limón de vestir y subió a la cabina.

—Apestas

Krilin se quejó abriendo rápidamente la ventana.

—Es loción

—Aun así

—Vamos, es para oler bien

—Milk no te hará caso — canturreó con burla — date por vencido

—¡Nunca! —gritó soltando el volante.

Krilin saltó asustado en su asiento golpeándose contra el techo.

—No hagas eso

—¿Hacer qué? — preguntó confundido.

—¡Soltar el volante, tonto!

Chasqueó su lengua restándole importancia. Volvió a soltar el volante.

Milk parpadeó con el cincuenta por ciento asombrada y cincuenta por ciento horrorizada. Volvió a parpadear incapaz de asimilar las palabras de su amigo el duende gruñón.

—¿Qué?

Sin duda las palabras que formaban oraciones dichas por Vegeta parecían de otro idioma.

—Eso

—¿Qué?

—¡Qué finjas ser mi novia! — gritó con las mejillas tan rojas como un tomate listo para comer — ¿Eres sorda o qué? Carajo contigo mujer

—¿Por qué debería hacerlo?

—Para ayudarme — susurró. Milk colocó su mano sobre su oreja con una sonrisa pícara — para ayudarme a conquistar a Bulma — ésta vez hasta Lazuli oyó, por lo cual soltó una sonora carcajada.

—¿Te das cuenta que no funcionará? Si lo piensas, cosa que dudo por falta de materia gris, Bulma jamás se fijaría en un novio mío, si te le insinúas te mandará a cortar flores

—¿No son ustedes unas malditas que se bajan al novio de la otra?— le cuestionó confundido a más no poder.

—Esas son unas perras, nosotras somos amigas

Vegeta se esforzó en comprender lo que Milk le explicaba. Más no lograba entenderlo, según sabía las mujeres eran unas traidoras y más cuando sostenían un lazo de amistad. ¿Qué clase de personas eran Bulma y Milk?

A Bulma no la conocía. Y Milk, ciertamente nunca le había conocido su lado romántico. Es más, Broly era el primer chico que sabía le gustaba.

Sacudió su cabeza. Aún confundido.

—No las entiendo...pero en fin, allá y sus extrañas reglas de amistad

—Si quieres que te ayude con Bulma, lo haré, el tal Yamcha no me convence

—No sé porqué lo hago, tengo mujeres que buscan llamar mi atención. Pero, Bulma, ella tiene algo que me gusta

Milk pasó su brazo sobre los hombros de Vegeta. Gesto que solo ella tenía permitido con él. Sonrió y le picó la mejilla.

—El bicho del amor te ha picado fuerte

—Quizás — no pudo evitar imitar la sonrisa de su amiga — ¿Entonces?

—Ven en la tarde. Ella suele venir a verme a las dos — de pronto la sonrisa se borró de sus labios — ¿Qué gano yo?

—La obra más importante de tu patética existencia ¿Te parece poco?

Alzó una ceja pidiendo una mejor explicación.

—Solo me abres cancha con ella y yo te presento a Broly

Sus ojos se iluminaron de inmediato. Soñando despierta. Por su mente pasaban varias maneras de comenzar una conversación interesante con él, una mejor que la anterior y otras patéticas. Tenía trabajo que hacer

—¿Bruja estás bien? ¡Bruja! Bah Mujeres — cansado de intentar traerla de los sueños prefirió irse del café murmurando también, las posibles formas de presentarse ante Bulma.

Goku entró al local confundido por lo extraño que se comportaba Vegeta, estaba bien que no fueran amigos del alma pero siempre que se encontraban él lo saludaba y Vegeta correspondía ya con una mirada molesta o una mueca de repudio o un gruñido. Esta vez ni reparó en su existencia, iba murmurando unas extrañas palabras de saludo.

Goku se preocupó, quizás finalmente Vegeta estaba perdiendo la razón.

—Milk.— pero la preocupación se desvaneció al ver a la razón primordial del porqué iba al café — Hola

Y fue la voz entusiasta de Son Goku quien lanzó el balde de agua fría sobre sus sueños. Y lo maldijo, como solía hacerlo.

—Vi-vine a dejar tu encargo, Milk

—El encargo es del jefe — aclaró — yo solo hice el pedido

—Y me alegra que lo hayas hecho ¿Sabías que los jueves y sábados soy yo el encargado de tomar los pedidos?

—No, ahora ya sé que días no llamar

—Al contrario ¡Puedes llamar veces quieras!

—Solo deja el pedido donde siempre

•-•

—¡QUÉ NO!

Gritó por cuarta vez. Milk tomó las bolsas de café y las arrojó sin cuidado en una de las gavetas del mueble de cocina. Ofuscada volvió a ver a Goku apuntándole con el dedo.

—Ahí van ¿Captas?

—¡Oh! Van en la cajita pequeña que está pegada en la pared. Entiendo

Milk inhaló y exhaló para intentar calmar un poco la cólera que comenzaba a sobrepasar su límite.

Oficialmente Son Goku era detestable en todo sentido.

—Disculpa que interrumpa tu momento de ira pero acaban de llegar los tórtolos — avisó Lazuli con una mueca de disgusto — atiéndelos tú que yo vomitaré

El café, concuerdo a su nombre era popular en realizar declaraciones o pedidas. Los meseros se encargaban de decorar según analizaban a las personas. Es decir, ni quien solicitaba el espacio sabía que cosas o cómo sería el momento de la declaración, solamente solicitaban día y hora, llegaban y declaraban su amor, si eran correspondidos o no, eso ya era muy aparte.

Milk y Lazuli ya tenían varios eventos en su currículum, el último había sido un escándalo. El novio había pedido la mano a los padres del novio. Usagi y su oso de tres metros a los padres de Misaki.

Sin duda fue emotivo. Incluso Lazuli lo dijo.

—¿Tan pronto? Se supone que llegarían más tarde, no tengo al mesero de gran físico — reprochó haciendo comillas en lo último.

—¿Por qué no se los pides al bruto admirador que tienes? Debes admitir que tiene buen cuerpo

—Nunca. Si le pido un favor pensará que tiene oportunidad

—¿No la tiene?

—En absoluto

Lazuli sintió pena por el chico. Goku mostraba su interés a diestra y siniestra por Milk. Pero eso no era nada para ella. Quiso pegarle muy fuerte con la sartén de los panqueques por ser tan tonta.

—Solo espero que no te encuentres en esa situación también

No le dio tiempo de responder y fue con Goku, el evento era una estupidez sin sentido pero le pagaban unos centavos extras y esos centavos le servían para completar la colegiatura de su carrera. La chica de ojos azules quería ser abogada.

Goku aceptó, media vez Lazuli mencionó a su compañera y amiga, el joven de pelos casi perfectos salió corriendo a cambiarse.

Del baño salió con unos pantalones cortos y con un corbatín en el cuello, no usaba camisa alguna; sus músculos enloquecieron a la audiencia femenina. Milk tuvo que reconocer que esos bíceps no estaban nada mal.

Como casi siempre todo salió bien. Los clientes quedaron satisfechos y la propina generosa en los bolsillos de las meseras.

Media vez terminó todo, Milk corrió a patadas a Goku. No soportaba verlo, sentía repudio con sólo verle una punta de su cabello.

—Estas loca

—Mira quien lo dice, la chica que se rehúsa siquiera ver al enano

—Tsk. Él no es feo — repuso de inmediato — pero es pobre

Krilin se encontraba en las condiciones que Goku, solamente que para su infortunio Lazuli buscaba una billetera repleta de dinero. A Milk le parecía injusto y superficial, pero ella se dejaba ir por el físico de otro así que no dijo nada.

Caminaba por las orillas del parque, justo en la división de la canaleta y el césped que crecía con vida y frescura. Balanceaba sus brazos para mantener el equilibrio mientras un pedazo de lengua salía de su boca. Se miraba adorable.

Y Broly la vio.

Broly era un tipo simpático y atractivo, su punto fuerte se hallaba en la misteriosa mirada melancólica que tenía, no era algo que él hiciera a propósito, era algo natural.

Sin pensarlo dos veces se acercó a ella. Para qué negarlo si sentía atracción por ella.

—Hola

Milk pegó un saltó. Volteó a la dirección de aquella voz suave. Sus mejillas se encendieron como farolitos, su piel blanca como la sal brilló.

—Hola

—Eres la chica del café, ¿Cierto? La de confesiones del corazón

—Sí, y ¿tú eres? — preguntó como si no supiera hasta su talla de calzado.

—Broly Leg, un placer en …

—Milk

—Delicioso — susurró tomando su mano — digo, interesante nombre — besó el dorso de su mano. Milk se sintió mareada.

—Humm, mi madre fue quien lo eligió

El viento revoloteó alrededor de ambos acariciando con el aroma del otro sus fosas nasales. Sin duda las emociones se pusieron a flor de piel.

—¿Quieres ir a cenar, Milk?

—¿Cuando?— respondió de inmediato.

—Ahorita mismo

•-•

Las cosas que no se planean, muchas veces salen bien. Ese pensamiento permanecía presente y vivo en su cabeza, así como la vela encendida al centro de la mesa.

Broly la había invitado a un restaurante en donde cocinaban comida casera. Estofado de conejo era la especialidad de la noche.

—¿Cerveza?

—Si

Cenaban en una mesa cubierta por manteles cuadriculado rojo con blanco, vajilla de porcelana con flores azules y flores en un florero pequeño. Todo era sencillo tal como lo describen los cuentos o salían en las viejas películas de vaqueros.

Con Broly, Milk sentía confianza. No usaba las etiquetas falsas que habían para impresionar a los hombres, en esos momentos, con el chico de su sueños, Milk era ella misma.