Antes que nada me gustaría agradecer las alertas y el comentario que recibí, me hizo mucha ilusión. Para ser mi primera publicación aqui no está mal. Gracias de verdad por leerme


Los personajes de esta historía no me pertenecen y la gran mayoría de los datos hístoricos están documentados y son veridicos


CAPITULO 1

· Ofrecer amistad a quien pide amor es como dar pan al que muere de sed (Ovidio)

-Bella te voy a echar tanto de menos… la casa está muy sola sin ti

En el Aeropuerto Internacional de Washington Alice despedía a Bella

Se habían conocido en el instituto en un pueblo llamado Forks cuando Bella se había mudado con su padre tras la trágica muerte de su madre en un accidente de tráfico. En aquel pequeño pueblo Bella había encontrado en Alice y su alegría el apoyo necesario para salir a flote tras una situación tan difícil.

Alice era una chica menuda, con un estilizado cuerpo. Su tez era pálida ,probablemente por la poca incidencia del sol en esta debido a su lugar de origen, Forks. Esta blancura impoluta de su piel era resaltada por su oscuro cabello, corto a la altura de los hombros, normalmente estructuradamente despeinado, con cada punta apuntando en una dirección, un corte a la última como todo lo que ella poseyese. Sus ojos azules enmarcados por unas oscuras y tupidas pestañas eran inquietantemente profundos y magnéticos, acompañados por su pequeña nariz redondeada y sus finos labios componían en su rostro una armonía perfecta. La belleza adolescente que aún poseía era francamente tranquilizadora.

La compañía de la pequeña chica era como un chute de adrenalina en vena, completamente incansable, con sus movimientos elegantes y vivaces sería capaz de despertar incluso a un comatoso. De carácter afable, sincero y comprensivo Alice tenía el don de estar siempre en el lugar oportuno, a la hora adecuada

Desde que se conocieron ambas chicas habían sido inseparables y al llegar a la universidad, aunque estudiaban carreras distintas habían decidido alquilar un piso juntas en donde continuaban viviendo.

-Alice, eso no te va a servir, no vamos a comprar un perro o un gato

-Vamos, como puedes pensar así de mi, eso no es lo que quería decir- la morena se hizo la ofendida-destrozailusiones, mala amiga – murmuró

-Tal vez porque te conozco y se que cualquier escusa es buena para que vayas de compras- Bella, reía ante los pucheros que comenzó a poner su amiga

-Me voy a la cafetería y así os dejo intimidad para que os despidáis tortolitos- Alice besó a su amiga y tras un efusivo abrazo se alejó camino del establecimiento con aire elegante y señorial en cada uno de sus movimientos.

El chico musculoso, alto y moreno que había estado junto a ambas chicas se acercó a Bella y la tomó por la cintura dándole un calido y tierno beso en los labios para seguidamente abrazarla. Ella no llegaba a ser consciente de lo importante que era para él. Habían sido amigos desde la infancia cuando visitaba a su padre Charlie, divorciado de su madre, todos los veranos en Forks. Al mudarse de nuevo al pueblo su relación se había hecho más fuerte y habían estado muy unidos.

Cuando Jacob se marchó para estudiar en el extranjero dejó un enorme vacío en el pecho de Bella, que solo fue llenado de nuevo cuando volvieron a reencontrarse por casualidad en Washington a la vuelta del chico. Desde entonces habían comenzado con su relación amorosa y ambos creían estar hechos el uno para el otro.

-Jake, te voy a extrañar. Ya no me quiero ir- Bella sabía que era su trabajo y lo disfrutaba, pero en ocasiones le resultaba difícil viajar continuamente, dejando atrás a sus seres queridos por largos periodos de tiempo

-Bella, cariño, no digas tonterías- él deslizó una de sus grandes manos hasta la mejilla de Bella y la acaricio con ternura- vamos, sabes que te encanta y que sin ti están perdidos, eres la mejor. Además, piensa que esta vez no es tanto tiempo, tan solo serán dos meses y cuando vuelvas nosotros te estaremos esperando

-No quiero ir, me mandan al culo del mundo. Mike es bueno, él solo podría hacer el trabajo, además seguro que no encontramos nada- en ocasiones como esta Jacob la miraba y aún le parecía contemplar a aquella niña de seis años enfurruñada porque se le había roto la muñeca

-Vamos amor, ¿a quien pretendes engañar? Se que la arqueología es tu vida y no estaremos lejos tanto tiempo, dos meses no son nada. Te llamaré cada noche

-¿Vigilarás a Alice?-Bella comenzaba a ceder, sabía que Jacob tenía razón. Las despedidas siempre eran lo peor, después, una vez en su destino lo pasaba como un niño con una pelota nueva, además Jake y Alice la llamarían y la estarían esperando a su regreso

-Claro que la vigilaré, ¿no lo hago siempre?

La pareja volvió a besarse mientras por megafonía se anunciaba la última llamada para el vuelo 806 con destino al Cairo. Bella debía separarse de su novio para tomar el vuelo que la llevaría al país de los faraones.

- Bella ¿Estas aquí o en otra galaxia?-Mike agitaba su mano delante de la cara de Bella. Los pensamientos de la chica se encontraban rememorando la despedida en el aeropuerto y pensando en el reencuentro que tendría lugar en dos semanas, lejos de las ruinas de Alejandría, donde se hallaba.

El profesor Cullen conjuntamente con la universidad de Washington, había financiado esta excavación con la esperanza de arrojar un poco de luz sobre las míticas y hasta ahora poco estudiadas bibliotecas de la ciudad. Para este proyecto se había decidido poner a la cabeza a las profesoras Isabella Swan y Ángela Weber, ambas especialistas en historia antigua y religiones paganas.

Según lo conocido hasta el momento sobre la institución constaba de dos sedes, una que se hallaba en el puerto junto al palacio Real de los Tolomeos y otra junto al templo dedicado al dios Serapis, el Serapeo.

Ambas habían sufrido trágicas destrucciones, un claro ejemplo era el de la sede Real arrasada por las llamas que consumieron el palacio en una de las guerras entre Cleopatra y su hermano. También la sede del Serapeo había sido objeto de grandes saqueos y remodelaciones, como el cambio de uso que se le dio a tal edificio tras la creciente importancia de la religión cristiana sobre la pagana en el imperio y la retirada de las imágenes relacionadas con este último culto, transformándola así en una iglesia.

Entre las ruinas de la ciudad se podía descubrir el lugar exacto donde se habrían levantado algunos de los edificios más emblemáticos pero Bella trataba de encontrar el emplazamiento exacto de la sede Real de la biblioteca, la más grande y que según las fuentes antiguas guardaba mayor numero de obras. En caso de que se hubiese conservado alguno de los antiguos papiros o tablillas debía recuperarlos y estudiarlos para después entregarlos al museo de la Universidad.

-Perdona Mike, ¿me decías…?-la muchacha no había escuchado nada de lo que el chico le había anunciado

-Hemos encontrado algo, necesitamos que vengas a echar un vistazo- Mike se veía realmente excitado por el hallazgo así que debía tratarse de algo importante

En esta ocasión Bella había encontrado numerosos obstáculos para llevar a cabo su tarea. Los trabajadores contratados por Carlisle para desenterrar los restos históricos, todos de religión musulmana, se habían negado a estar bajo las ordenes de una mujer y además le recriminaban a la joven que no llevase un velo con el que cubrirse.

Para sortear este problema Bella se había visto obligada a esperar bajo una carpa instalada muy cerca del lugar de trabajo y allí seguir estudiando las fuentes antiguas a fin de descubrir alguna pista más que le permitiese llegar a su objetivo. Mientras tanto, había encargado a Mike que fingiese que era él quien dirigía todo aquello en su lugar pero siempre vigilándolo de cerca.

Ambos corrieron bajo el sol abrasador hasta el lugar que el rubio le indicaba.

No esperaban encontrar más que tal vez los cimientos de la edificación y si tenían mucha suerte algún pasadizo subterráneo o salvoconducto donde se habrían logrado salvar algunos papiros pertenecientes a tal biblioteca antes de su destrucción.

Al llegar a la zona de trabajo Bella vio que habían progresado desenterrando una mayor extensión del que suponía sería la planta del edificio, una basta explanada de piedra seguramente procedente de las canteras cercanas al Nilo y que habrían sido transportadas mediante la vía fluvial. Su joven ayudante la escoltó hasta el centro de la misma y allí se arrodilló palpando con los dedos la línea que separaba varías de las losas del suelo.

-Mira Bella, la unión entre ambas placas no está tan suavizada como en el resto del piso, además parece que se mueve al caminar sobre ella, como si no estuviese bien sujeta al suelo. Puede que no sea nada pero podría ser que se tratase del compartimiento que mencionaste aunque si es eso no tengo la menor idea de como podría abrirse- Mike observó el rostro de Bella que se encontraba cercano al suyo y pequeñas gotitas de sudor mojando dos mechones de su cabello castaño que escapaban de su cola de caballo justo a la altura de la frente de la muchacha y deseó apartárselos de la cara y poder rozarla, le parecía aún más atractiva cuando se mostraba tan concentrada

-No es seguro que tal escondite exista pero en algunas de las fuentes antiguas sobre las que he estado trabajando mencionaban algo así, una forma de conservar los papiros más importantes en caso de que algún desastre ocurriera en la biblioteca- Le explicó Bella a Mike que la miraba con la misma emoción y excitación ante la idea que reflejaba la mirada de la muchacha. Sus ojos chocolate brillaban como nunca y de repente la piel pálida enrojecida por los rayos del sol ya no le picaba tanto.

-He dejado lo mejor para el final- el chico se levantó de un salto con una sonrisa extendiéndose por su cara ante la mirada de aprobación de su profesora

Mike seguido de cerca por la profesora Swan se dirigió a una mesa montada a un lado del recinto y le tendió algo a la chica. Ella al tomarlo en sus manos lo identificó rápidamente. Un fragmento de una tablilla de barro de las que se solían utilizar para escribir con anterioridad al papiro y el pergamino. Era un pedazo pequeño pero los símbolos eran fácilmente reconocibles para ella, se trataba de una escritura caldea, tal sumeria o babilónica.

-¿Donde se ha encontrado esto Mike?

-Lo acaban de encontrar los obreros junto a algunos restos de columnas pertenecientes a la antesala. Observa por ti misma, ese no es el único fragmento de tablilla, yo no puedo afirmar si se trata de la misma pero hay más trozos

-Muy bien hecho Mike, estas haciendo un trabajo excelente. Me llevaré estos fragmentos a mi tienda para estudiarlos y ahora mismo llamaré al profesor Cullen para ponerle al tanto sobre nuestros hallazgos, estará interesado en examinarlo todo a nuestra vuelta. Por cierto en un par de horas el sol descenderá y perderemos la luz así que asegúrate de que los obreros hagan rápidamente su trabajo, solo nos quedan dos semanas aquí- Por una parte deseaba por fin llegar a Washington, dejar atrás el calor asfixiante de Egipto y a los obreros demasiado aferrados a su religión, para poder abrazar a Alice, besar a Jake… Por otra no se veía capaz de abandonar aquella tierra tan exótica y apasionante que guardaba miles de secretos con solo girar una esquina

-Si profesora Swan- Mike estaba satisfecho por su buen trabajo. Creía que impresionar a la mujer junto a la que trabajaba era el primer paso para acercarse a ella.

Desde el momento en el que la vio entrar por la puerta del aula durante su primer año en la universidad se había sentido tremendamente atraído por la joven profesora. Mike, en ocasiones, cuando trabajaban codo con codo se sentía tentado de pasar una de sus manos por la piel que su ropa dejaba al descubierto y averiguar si era tan suave como él la imaginaba pero también era consciente de que la profesora era una mujer con pareja y que nunca había mostrado una mínima señal de interés por él.

Bella lanzó una mirada a su alrededor contemplando distraída la gran planicie que se extendía bajo sus pies hasta llegar al mar. En otros tiempos este lugar había poseído dos de los grandes tesoros del mundo antiguo, la biblioteca y su conocido faro.

La joven evocó en su mente una imagen de como podría haber sido el edificio que estudiaba. Esta era tan nítida que casi la veía materializada allí en la arena frente a si.

Imponente, un grandioso complejo arquitectónico se levantaba en medio de la llanura que ocupaba la ciudad, rodeado por un maravilloso jardín adornado de plantas y flores mediterráneas: palmeras, flores de colores brillantes... Siguiendo la arquitectura egipcia habría estado precedida por un obelisco del cual ellos comenzaban a encontrar restos y fragmentos diseminados por los alrededores junto a las grandes escaleras de entrada al lugar.

El magnifico complejo constaba de diez grandes salas de investigación, cada una dedicada a un tema distinto. Había fuentes y columnatas, jardines botánicos, un zoo, salas de disección, un observatorio y una gran sala comedor donde se llevaban a cabo con toda libertad las discusiones críticas de las ideas. Todo enmarcado en una arquitectura colosal de formas mayoritariamente rectas y acabados con colores vivos decorado las amplias paredes.

Bella despertó de su ensueño y marcó el numero del catedrático Carlisle Cullen para informarlo de las novedades que se habían producido esa misma mañana. El profesor se mostró tan sorprendido como Bella lo había hecho ante la mención de la tablilla puesto que en las fuentes antiguas de las que ambos tenían conocimiento no se mencionaba que en la biblioteca se guardasen este tipo de documentos.

Tras pedirle a Bella que hiciese un par de fotografías y se las mandase por email cambió de tema para informarla sobre un futuro compromiso. En mes y medio se llevaría a cabo una subasta de objetos históricos entre los diferentes museos y entidades en Washington de manera que Bella debería acudir para adquirir ciertas piezas para la universidad.

-Bella, he accedido por ti y he dicho que acudirías con un acompañante. Puedes ir con Jacob o con tu ayudante, seguro que le será útil ver como funcionan las cosas en ese tipo de actos- le anunció Carlisle

- Claro profesor Cullen, sin problemas

-Bella déjate de formalidades y llámame por mi nombre. Ya sabes, si se produce cualquier novedad dame un toque. Estoy muy interesado en el contenido del nuevo material

-Tranquilo, serás el primero en saberlo todo. Cuídate y adiós

En las horas de trabajo que quedaban Bella se centró en intentar hallar alguna referencia a tablillas guardadas en la biblioteca y frustrada por no encontrar lo que buscaba se decantó por intentar comenzar con la traducción e interpretación del contenido de la misma. Al acabar la jornada había conseguido la traducción del primer fragmento. Se trataba de un texto escrito en arcadio o sumerio y aún solo con las primeras líneas supo que se trataba de alguna leyenda basada en la teología babilónica.

Al llegar al hotel Bella se dio una ducha y se adecentó para bajar a cenar con sus colegas que trabajaban en la excavación de la sede del Serapeo.

Abrió la llave de paso de la ducha y dejó que a la vez que el agua se escurría por el desagüe se llevase con ella las tensiones y dolores de sus músculos agarrotados. Estaba harta del calor, de dormir en un hotel sola y de todos los obstáculos que la vida se empeñaba en ponerle enfrente pero orgullosa de lo logrado, contenta de que en apenas dos semanas más podría reposar entre los brazos de su amado.

Se vistió con unos simples pantalones cortos color caqui y una camiseta de algodón desmangada color arena. Después de alistarse le sobraba tiempo hasta que su amiga Ángela pasase a recogerla para bajar al restaurante decidió ponerse en contacto con su gente.

Al primero que llamó fue a Jacob. Hablaban cada noche y emocionada le contaba los hallazgos del día pero aún así le extrañaba. Extrañaba constantemente su risa grabe y masculina, su cuerpo cálido acurrucado junto a ella en la cama, echaba de menos la cara que ponía al escucharla hablar de su mundo. Alice solía fastidiarlos simulando arcadas cuando los veía acaramelados y les decía lo empalagosos que eran.

Al tercer toque la voz conocida respondió al otro lado de la línea.

-Bella, mi amor, esperaba tu llamada ¿Que tal ha ido el día?

-Ha sido agotador y lo he pasado enteramente deseando escuchar tu voz- dijo tiernamente

-Mi Bella, yo paso los días esperando tenerte cerca de nuevo, no puedes imaginar la frustración de llegar a casa y no verte, es más, hoy he pasado el día entero deseándote y al llegar aquí tu no estas

El rubor se apoderó de las mejillas de la chica al pensar que no había caído en la cuenta hasta el momento en que llevaba dos meses sin que su cuerpo fuese acariciado por las manos de Jacob. En ese instante la realidad la golpeó en la cara y sintió de nuevo el principio de ese calor que había estado ignorando desde que marchó de Washington.

-¿Estas solo?- preguntó mientras una idea acudía a su mente

-Si ¿y tu?

-Estoy sola, recostada en la cama…- intentó utilizar su tono más sensual aunque no estaba muy segura de haberlo conseguido

-¿Que llevas puesto, cariño?- Al otro lado de la línea Jacob, que comenzaba a comprender lo que su novia le insinuaba, se sentaba cómodamente sobre el sofá de cuero dispuesto a dejarse llevar por la imaginación y la voz incitante de Bella

-Llevo…- la chica pensó que la ropa que lucía no era muy provocativa así que decidió inventarse una respuesta mejor- Tu camiseta, esa que tanto te gusta ver sobre mi, debajo me he puesto el conjunto que me regalaste

-Ese negro de encaje que hace que tus pechos se vean tan apetitosos- el chico se relamió los labios ante la perspectiva de ella luciendo ese modelito ante sus ojos. Solo de imaginar aquello sintió como el pantalón le comenzaba a resultar molesto.- ¿sabes? Si yo estuviese ahí esa camiseta duraría poco sobre tu cuerpo

Bella tras escuchar aquellas palabras no pudo evitar una risita tonta provocada por los nervios y la excitación de lo que estaba a punto de acontecer

-Y…¿Que harías?- se interesó, dispuesta a seguir al pie de la letra las indicaciones que le diese Jacob

-Te abrazaría con fuerza y te daría uno de esos besos que se que te vuelven loca- Bella acariciaba con sus dedos ligeramente humedecidos sus labios mientras con los ojos cerrados evocaba una imagen de Jake

Él era un joven de la misma edad que Bella, realmente alto y fornido, con una espalda ancha y complexión fuerte. Cada uno de sus músculos estaba perfectamente delineado por el intenso entrenamiento físico auto impuesto, dentro de la férrea cárcel de sus brazos Bella sentía que el mundo podía explotar y ella estaría segura.

Su pelo era de un negro intenso y brillante, largo recogido en una coleta le daba más el aspecto de un motorista que el de un agente de la ley y su mandíbula cuadrada le confería un aire duro. Sus rasgos eran aún aniñados cuando sonreía, mostraban su ascendencia quileute y sus ojos oscuros siempre parecían brillar alegres. Poseía una bonita tez bronceada y unos labios carnosos y suaves. Aunque sin duda alguna a Bella una de las partes del cuerpo de Jake que más le gustaba era su redondeado y prieto trasero, cosa que nunca confesaría a nadie aún bajo tortura.

El oficial de policía Black podía parecer un tipo amenazante a primera vista dado su tamaño, pero nada más lejos de la realidad. Era una persona alegre y soñadora con un gran corazón, leal, honesto y el cual bromeaba constantemente. Cuando sonreía, cosa que ocurría la mayor parte del tiempo se le formaban unos pequeños hoyuelos en las mejillas y sus ojos parecían refulgir con luz propia.

-Imagina que yo paso mis manos por detrás de tu cuello pegándote a mi, acaricio tu espalda con las uñas, después tus brazos- Jacob la interrumpió

-Dejo que mi manos traviesas se posen en tus muslos para ir subiendo poco a poco, muy poco a poco, ¿me sientes Bella?- las manos de la muchacha habían comenzado a recorrer el camino que se le indicaba

-Aja- ¿que más podía decir?

-Las voy subiendo, acariciando toda tu piel. Rozo la piel de tus caderas, tu vientre, sigo hacia arriba quitándote la camiseta.-Bella obedeció deshaciéndose de su camiseta

-Yo dejo pequeños besitos empezando en tu clavícula, después pasando hacia la base de tu nuca. Acaricio poco a poco con mi lengua desde tu cuello hacia tu pecho lamiendo cada centímetro de él- Los pantalones del muchacho eran ya dolorosamente pequeños mientras escuchaba la voz sensual de Bella por lo que decidió quitarselos

-Por encima de esa fina tela masajeo tus pechos con mis manos, cálidos, tersos….- Jacob era capaz de escuchar la respiración agitada de Bella y los suspiros de placer- pellízcate los pezones cariño, suavemente, imagina que son mis dientes.- esta vez si se escuchó un gemido audible

-Desabotono tú pantalón, meto mis manos en su interior bajando por tus nalgas hasta rozas tus muslos. Te acaricio por encima del boxer…

-Bella- la voz de Jacob al otro lado de la línea tembló- una de mis manos se desliza de nuevo por tu firme estomago, trazando círculos hasta llegar a tus caderas donde doy un pequeño mordisco, tal y como se que te gusta. Bajo con los dientes muy poco a poco tu ropa interior, rozando con mi nariz tus piernas largas y torneadas.

-Desabrocho mi sujetador y al recostarme sobre ti mientras nos acariciamos, mis pezones rozan contra tu pecho. Termino de desnudarte, y agarro tu miembro con mi mano, acariciándolo despacio, matándote poco a poco

-Si que lo estas haciendo Bella- La respiración de Jacob era dificultosa mientras se masturbaba al ritmo que su novia le había indicado- mete un dedo dentro de ti cariño, ¿estas muy mojada?

Bella iba a contestar cuando unos suaves golpes en la puerta la hicieron regresar de la parcela de cielo que estaba compartiendo con Jacob a la realidad.

-¡Un minuto!- dijo dirigiéndose al visitante que aguardaba al otro lado de la puerta mientras recogía su ropa, vistiéndose de nuevo- Amor, creo que deberemos dejar esto para otro momento, no he tenido en cuenta la hora y la cena…

-Tranquila Bella, saldré a correr a ver si logro aliviar esto con el aire fresco- respondió el quileute entre risas- de todas formas ha sido… interesante. Besos mi amor, cuídate y ya sabes que espero mañana tu llamada. Te quiero, buenas noches

-Yo también te quiero, buenas noches

Tras vestirse y echar un vistazo rápido al reflejo del espejo para asegurarse de que estaba presentable abrió la puerta esperando encontrarse con su compañera, Ángela. Cual fue su sorpresa al ver ante si no a su colega si no a su becario, Mike

-Vaya, hola Mike ¿Y Ángela?

-Le dije que fuera adelantándose mientras yo te avisaba. Estaba cansada. Han tenido un día duro y me ha parecido considerado…

-Si, esta bien- dijo Bella aún recuperando el resuello y con las mejillas aún sonrojadas por la excitación

En el salón del hotel ya los esperaban todos sentados. Ángela y su compañero Ben Cheney se veían muy acaramelados sentados uno junto al otro en la mesa. Cuando ella vio a Bella la saludó y les indicó dos sitios libres junto a ella. Ambos se sentaron y cuando el camarero apareció ordenaron la cena.

-¿Que tal lleváis el trabajo Ángela?-preguntó Bella mientras con el tenedor escarbaba entre los restos de comida que quedaban en su plato

-La verdad es que no estamos teniendo mucha suerte. Hemos sufrido ya unos cuantos accidentes, grúas que se estropean, obreros que se lesionan. Además esta mañana ha habido un percance, al intentar poner en pie todas las partes de la estatua del dios una de las partes se ha soltado cuando estábamos subiéndola en la grúa y…- Parecía que cada vez que estaban cerca de algo nuevo pasaba algún incidente y comenzaba a creer que no eran simples accidentes

-Esos fragmentos pesan toneladas. ¿Ha habido heridos?

-No, únicamente ha ralentizado el trabajo. Y vosotros ¿como vais?- preguntó Ángela amablemente mientras esperaban el postre

-No nos podemos quejar, al parecer no iba muy errada en mis teorías. Además hoy hemos hecho un hallazgo increíble- Bella relataba a sus compañeros lo que habían encontrado mientras intentaba librarse de las zarpas de Mike.

El rubio se había pasado con el vino durante la cena y había decidido ceder el control de su cuerpo a las hormonas. Comenzó rozando las manos de la castaña aprovechando la mínima ocasión. Después su atrevimiento fue más allá, sus garras se posaron sobre la rodilla de la joven, para comenzar a ascender hasta los muslos.