Capitulo II "Al lado de ella"

Las horas habían pasado bastante lentas para todos desde que trasladaron a la misteriosa mujer al castillo, aquella fiesta de hacia un rato había acabado por los acontecimientos sísmicos y el pánico que tenían los invitados pues el peligro había pasado, según ellos, ahora lo que estaba en boca de todos era la llegada de aquella persona pues la mayoría de los habitantes de la ciudadela y del castillo miraron lo que encontraron en el lugar de impacto, pero fue tan rápido que nadie supo a ciencia cierta que fue todo ese desfile de soldados y encabezándolo la propia princesa; debía ser algo de suma importancia, se decían unos, otros con miedo sentían que las criaturas del crepúsculo volvían y así sucesivamente los chismes volaban y de aquel castillo nada salía, ni siquiera los soldados más entrometidos sabían que ocurría ahí.

Y si todos pensaban que dentro del castillo estaban al tanto de todo, se equivocaban, estaban aún más intrigados pues la tenían a tan solo unos pasos detrás de una puerta cerrada y celosamente cuidada; buena parte de la servidumbre del castillo y algunos soldados estaban ahí esperando noticias, ¿Cuál era su apariencia? ¿Quién era? Y lo más importante de todo ¿Por qué rayos estaba dentro de ese objeto?, esto último se supo por el temeroso capitán que estaba a cargo de la operación, pero nada más eso sabían.

Los únicos que sabían lo que ocurría eran los que estaban dentro de aquella habitación, el capitán de la guardia, el médico y la princesa, a nadie más le permitían la entrada, y aunque en principio había un alboroto detrás de la puerta se fueron calmando dejando una vez más el lugar en un silencio intranquilo; las horas fueron pasando y de uno a uno se retiraron quedando solo la princesa en la habitación aun cerrada para los demás curiosos del castillo pues según ella si la habitación estuviese llena de personas preguntando y acosando la pobre mujer quizás entre en pánico o algo así.

La tenue luz del crepúsculo entraba por el ventanal iluminando la parte de la habitación, Zelda se encontraba mojando una toalla y con ella limpiaba las mejillas de la extraña mujer, de alguna manera se sentía curiosa y no quería apartarse de su lado mientras recordaba las palabras del médico volvía a mojar la pequeña toalla blanca "Nunca había visto algo así, quizá no despierte nunca", resonaba en su mente aquellas palabras

— ¿Qué hacías dentro de ese objeto?— le preguntaba dejando el trapo húmedo en su frente, no dejaba de contemplarla era hipnotizaste por decirlo de alguna manera, pero lo que le intrigaba era aquella piel azul que cubría su cuerpo, aunque el medico dijo que pudiese ser una extraña enfermedad en la piel o su propia piel, ella no lo sentía seguro en sus palabras y descarto esa opinión creyendo que quizá era algún traje pues al tocarlo se sentía como si fuese uno muy ajustado. —Sé que te recuperaras, yo te cuidare— le decía.

Las horas se pasaron volando y la oscura noche no se hizo esperar cubriendo todo Hyrule; ya a tales horas todo el personal del castillo se encontraba preocupado por su princesa, pues no había bajado a cenar y no informaba nada nuevo desde hacía un buen rato, entonces decidieron intervenir. La niñera de toda la vida de la princesa decidió hablar con ella, quizá a ella si le haga caso pensaba la mujer, acercándose finalmente a la puerta toco firmemente

—Princesa, ¿Me permite pasar? —

Pero no hubo respuesta alguna, esto le asusto ¿Quién sabe que le podría hacer esa mujer desconocida? Así que no espero y entro rápidamente gritándole.

—¡Princesa!, ¡Princesa! ¿Dónde está? ¿Está bien? —

El cuarto estaba un poco oscuro y su desesperación le llamaba a voltear el lugar para encontrarla, pero su intranquilidad desapareció como llego pues enfoco su mirada hacia la cama donde la mujer misteriosa seguía dormida y la joven princesa…

—Oh, majestad, se ha quedado dormida—soltó una risa al verla en esa posición, cruzada de brazos y sentada en la silla aun lado de la cama como si custodiara a aquella mujer; ya era tarde para despertarla así que simplemente la arropo y se fue más tranquila…Y así paso la noche al lado de ella.