Capitulo 2: Amanecer

Me desperté con los primeros rayos de sol. Un calorcito invadía mi cuerpo a la vez que un dolor en mi trasero se hacía presente. ¡Me estaba clavando el marco de la ventana en el coxis! Con cuidado me levante de la ventana y como pude camine hasta mi cama. Me senté en esta despacio, observando mi cuerpo en el espejo. Mis piernas pálidas cubiertas por un pequeño pantalón corto de color blanco. Mi torso escondido tras una camiseta corta de color verde pistacho y mi cabello corto. Lo había cortado hace poco. Ahora me llegaba por debajo de los hombros, un par de dedos quizá. Lo acaricie con la mirada triste. Añoraría mis coletas. Cuando se me paso el dolor, me aproxime hasta el armario, no sin antes mirar el reloj de la mesilla. Las seis y cuarto.

Me encogí de hombros y me metí en el cuarto de baño. Quince minutos después estaba en la cocina duchado y ateclado. Sin hacer ruido, me prepare un sándwich de queso y llene una botella de cola. Lo metí todo en una mochila y me aproxime a la salida de mi casa. Volví a mirar el reloj. Las siete menos cuarto. Cogí la chaqueta de chándal que estaba colgado en el recibidor, mi pelota de futbol y la mochila. Abrí la puerta y la cerré una vez estuve fuera. Me rasque la cabeza. Camine por el pasillo del edificio hasta llegar al ascensor. Apreté el botón. Espere unos doce segundos y las puertas se abrieron, haciendo que mi mirada se posara en la persona que había dentro. La casera. Rodee los ojos sin que se diera cuenta y la salude por cortesía.

-Buenos días pequeño.- Fruncí el ceño. Odiaba que me trataran como un renacuajo. – veo que te vas a entrena. Que te lo pases bien. – Me sonrió. Le devolví el gesto y antes de salir me volvió a habar – recuérdale a tu madre que tiene que pagar este mes.

La sonreí forzosamente. Mi madre llevaba sin trabajar todo el verano. Yo me encargaba de que la casera tuviera su dichoso dinero todos los meses. Trabajaba por las mañanas y por las tardes ayudaba a Tobitaka en su restaurante. Gracias a él pudimos irnos de vacaciones mi madre y yo.

Llegue a la entrada del edificio y salí a la calle. El sol iluminaba bastante la avenida. Comencé a caminar sumergido en mis pensamientos. Pensando en que pronto volvería a verte. Shindo…

hey! aqui esta el segundo capitulo. Aqui todava no se ve nada importante, pero tranquilos... ya llegara!

un beso enorme y dejadme algún rew!