Disclaimer: Avatar, la leyenda de Aang y todos sus personajes no me pertenecen, es sólo que les eh cogido un cariño inmenso.
Capitulo 2 INFORMACION
Ya llego. Ya esta en la zona de los hielos perpetuos. Se le ve bien. Camina orgulloso hacia el palacio de la familia real. También se le ve un poco cansado, lleva algunos meses sin poder dormir bien. Al rey y a la princesa les están avisando que él esta yendo a verlos, parecen no muy gratos con su visita, igual lo reciben; después de todo son familia. Entra a la habitación donde están el rey y la princesa Yue, Paku se marcha en cuanto lo ve llegar, sale de la habitación, pero se queda afuera, inspeccionando a los guardias. Dentro de la habitación Zuko conversa con su tío y su prima, él les pregunta sobre el barco, pero el rey le miente y le dice que no es nada importante; él no es tonto y se da cuenta rápidamente de que le están mintiendo, pero también es muy irritable y ya ha perdido los estribos.
Katara sigue de pie enfrente de la habitación, la joven se esfuerza por mantenerse firme ante tanto ajetreo.
- Pero que tanto estará pasando ahí? – Dice en voz baja la chica para si misma cuando escucha los gritos de Zuko-
- No lo se – responde Paku, que se mantenía a un lado de ella observándola sospechosamente- pero será mejor que lo averigüe.
El lleva mucho buscándolas, no es su culpa estar desesperado, tal vez deberían darle mas pistas. Esta bien, hagan las cosas como ustedes quieran, de cualquier forma el seguro lograra encontrarlas. Ouh… parece que el maestro Paku ha escuchado el alboroto y ahora entra a la habitación para ver que pasa. El joven príncipe actúa con precaución y se limita a irse, Yue lo sigue y dejan a Paku y al rey Arnok en la habitación.
- Ese joven parece problemático – le dice Paku al rey una vez que los dos príncipes se han retirado-
- Ha… - suspira el rey – no me sorprende, con los padres que tiene no podía ser de otra forma. Pero los problemas que él da son menores, al menos a él aun lo podemos controlar.
- No hay nada que no se pueda controlar con la determinación adecuada – responde Paku-
El rey voltea hacia él, ese es su hombre de confianza, su mano derecha; si él le da un consejo será mejor que lo tome.
- Maestro, hay algo en lo que necesito su ayuda – dice el rey cambiando su tono a uno mas amable-.
- Le serviré en todo lo que pueda – le responde Paku con humildad-
- Me preocupa mi hija – prosigue el rey – me temo que esta entrando en una edad de rebeldía, ella se esfuerza por tratar de comprender asuntos que siempre le he negado, mas que nunca me preocupa la forma en que querrá gobernar esta región cuando yo ya no este; creo…que lo mejor seria buscarle un prometido, tal vez así entendería mas que tipo de vida es la que deseo para ella.
- Lo comprendo perfectamente señor – contesta Paku sonriente- me encargare de buscar al joven adecuado.
La puerta no había cerrado completamente, si cualquiera de los guardias hubiera guardado silencio y prestado atención hubiera podido enterarse de todo lo que el rey y su consejero habían platicado. Al menos uno de ellos lo había hecho, aquel que tenia los ojos mas grandes y azules, ella era a la única a la que podía interesarle esa información.
Es de noche… vienen barcos sobre el horizonte. Navegan silenciosos entre los pedazos de hielo, los barcos son grandes, navíos imperiales, adornados, ostentosos, la familia real va sobre ellos. No cualquier parte de la familia, en ese barco se acercan los más importantes, el rey y la reina que gobiernan el mundo entero, la cabeza de la familia. La guardia del barco es mucha, todos están atentos, los rebeldes de la zona podrían atacar en cualquier momento.
- Sangre de hielo! – grita uno de los guardias al divisar una sombra que se mueve-.
De repente al barco lo cubre una lluvia de flechas, figuras sombrías salen de lo alto de los icebergs y llegan a los barcos, derriban con movimientos rápidos a los guardias. Algunos guardias logran derribar a algunos rebeldes, todo pasa rápido y, sin que nadie lo advierta un hombre logra penetrar en el cuarto de maquinas, descubre las escaleras y baja hacia los camarotes. Salen guardias a tratar de detenerlo, el hombre los derriba con el movimiento habil y certero de su boomerang, llega a la última habitación, rompe el seguro de la puerta y la habré de golpe. A penas y logra ver su interior… una luz brillante, un haz centellante, un rayo azul lo golpea de frente…
- Kya… - se esculla que murmura con esfuerzo el hombre antes de cerrar sus ojos definitivamente.
En tierra firme, no muy lejos de ahí, una mujer sostiene con su mano la mano de su muy pequeño hijo y con su vientre sostiene la vida de su aun mas pequeña hija, mientras espera que su marido regrese…
- ¡Padre! – exclama el joven al despertarse.
Una pesadilla. No le sorprendía, su madre le había contado tantas veces esa historia, no, la verdad es que se la había contado muy pocas, pero había quedado en su cabeza para siempre. Su padre, muerto de una forma tan inexplicable, no podía ser verdad que la familia real tuviera magia, el destino no podía favorecer a gente como esa.
Sokka se matenia pensativo escondido entre las dunas de nieve, de repente vio acercarse a la princesa Yue. Era verdad, no toda la familia real era tan mala.
- ¡Zuko! ¡Zuko! – le decía Yue a su primo mientras lo seguía – ya déjate de esto y escúchame un momento, por favor.
- ¡Que! – le responde Zuko molesto deteniéndose y girando hacia ella-.
- Se responde mande – le corrige ella con un gesto amable-
La princesa solo recibe una mirada sarcástica.
- No tienes por que ponerte así – prosigue la princesa- mi padre puede ser una persona difícil, pero tu tampoco eres muy cooperativo.
- Tienen información que yo necesito – dice Zuko con aire de frustración- he pasado ya dos años en esta búsqueda y todo el tiempo ustedes pudieron haberme ayudado.
- Tampoco es como si tú nos hubieras pedido ayuda – le responde Yue muy seria-
Pero la actitud de su prima solo logra enfurecer más al muchacho.
- Te puedo ayudar si quieres – le dice Yue dudando un poco –
Zuko la mira esperanzado, pero en un segundo nota que a ella no la mueve simplemente la caridad.
- ¿Que quieres? – le reponde –
- Intercambiar información – le dice ella mientras observa a su alrededor para cerciorarse de que nadie los vea – es obvio que a los dos nos ocultan cosas.
La princesa no era muy buena revisando el terreno, pues a Sokka le basta agacharse un poco entre las dunas para poder seguir escuchando la conversación.
- Ahora más que nunca – dice Yue con precaución – creo…que realmente existe la magia.
- Si no existiera yo estaría ahora donde esta mi hermana – responde Zuko con recelo-
- ¿Que es lo que te mandaron a buscar? – le pregunta Yue como si fuera algo que había querido preguntar desde el principio-
- Nuestra familia poseía magia – respondio el muchacho- eso es un hecho; pero se no fue retirada hace unos años, demasiados para que tu o yo lo recordemos, pero…al parecer esa magia lo otorgo y lo quito algun tipo de deidad o espíritu…algún tipo de…dios.
- ¿Buscas un dios? – preguntó Yue incrédula-
- Tres para ser exacto – prosigue Zuko esforzándose por parecer coherente- los antiguos escritos las describen como tres diosas de la fortuna, se supone que la familia real las cuidaba para que ellas siguieran otorgándonos sus dones; pero debio pasar algo que lo arruino. He estado investigando estos últimos años, pero solo he encontrado una serie de símbolos extraños en las ruinas antiguas; parte de esos símbolos los llevaba el barco que entro ayer al puerto de esta zona; llevo semanas siguiéndolo, no es un barco normal, apareció en medio del mar, en una nube de humo.
Yue continuaba mirándolo incrédulamente, pero no podía dudar que había algo de místico en todo lo que estaba pasando.
- ¿Y bien? – le pregunta Zuko-¿ que es lo que esta pasando?
Yue dudó un segundo, pero le respondió.
- El barco que atacaron los rebeldes – dijo la joven – por nuestras fuentes, parece que solo llevaba un cofre pequeño, de los que se usan para entregar las cartas de la realeza; pero…estaba vació.
La cara de decepción del muchacho.
- En su lugar – prosiguió la chica- apareció una carta en mi habitación.
- ¿Apareció? – preguntó el joven con un poco mas de ánimos-
- Apareció, justo así, en una pequeña nube de polvo – siguió la princesa- de no haberlo visto con mis propios ojos no lo hubiera creído.
- Y donde esta ahora? – preguntó el príncipe –
- La tiene mi padre – dijo la chica arrepintiéndose de habérsela dado – la guardara en las bodegas, seguramente en la que esta escondida debajo de la principal.
- Gracias – le respondió Zuko – se que te arriesgas al ayudarme.
- Esta bien – le contestó con amabilidad la princesa- no eres el único que atraviesa una situación difícil.
La verdad es que Sokka también desearía poder agradecerle por la información.
