Los personajes son propiedad de Masami Kurumada en su totalidad.
Ara22: Yo sé, al inicio es confuso, pero la intención es crear la confusión de lo que estaba pasando. Eso se resuelve muuuuuucho después. Te lo prometo.
Magi889: Gracias por darle favorito. Se agradece. Espero que te guste como va irse dando la historia.
Sychronicitygirl: Gracias por siempre comentar! Vos sabes parte del relajo que quiero hacer con esto.
Ahora el cap.
Las cosas no estaban mejorando. Mientras quebraba a golpes el "gran pedazo irreverente de agua congelada", Ikki encontró la armadura de cisne, y esta se ajustó a su cuerpo.
-Esto…debería ser imposible, esto…Entonces, ¿Shun y…?- se dejó caer. El solo recuerdo de lo que había visto lo desanimaba…Pero, el pensar en que eso se cumpliría, que se estaba cumpliendo…Que no había manera de evitarlo…Eso lo destrozaba.
Se quitó la armadura y la guardó de nuevo en la caja de Pandora. Iba de regreso a Japón, debía encontrar a Shun.
No importaba cómo, debía evitar a toda costa que lo que "ellas" le habían mostrado se cumpliera. No tenía idea de si había sido a toda intención o un error, pero, lo que fuera, él estaba agradecido, con eso, podría evitar que algo malo le ocurriera su hermano o a otro de sus compañeros.
-Los cosmos no han cambiado…Pero entonces ¿Por qué pasó esto?-
…
Shiryu estaba confundido, había encontrado la armadura del Fénix. Esta le había respondido, era de él, aunque no entendiera nada.
-Debo encontrar a Athena…Ella debe saber algo, podría ayudarme, ayudarnos. Siento el cosmos de todos.-
Se concentró más en ubicar a sus amigos, saber que todos estaban ahí.
-Hyioga y Shun…creo que están juntos, eso es bueno.- se dijo a sí mismo.
Corrió por toda la isla, hasta lograr encontrar una salida, que no lo matara.
…
El castaño intentaba recordar algo, algo que tuviera coherencia. Pero lo único que lograba recordar era que había muerto, que uno de sus mejores amigos había muerto antes que él.
Pero ahora estaba sentado en medio de una habitación que no conocía, pero que al mismo tiempo sentía vagamente familiar, con un recuerdo muy borroso. Sin embargo, no le importaba aquello, le importaba averiguar qué estaba pasando.
-Se supone que yo estaba muerto…Estoy muy seguro de que no ha sido un sueño.- se dijo a sí mismo. –Además, yo ya tenía dieciocho años…Por como me veo, no debo tener más de catorce.-
Se sobresaltó al sentir el cosmos de Shun, también sintió el de los demás, pero, Shun estaba muerto…Su cosmos no debía estar ahí.
-Gareki, ¿te pasa algo?- escuchó a alguien que hablaba al mismo tiempo que abría la puerta.
Era una mujer castaña, una amazona a simple vista. Recordaba algo, vagamente como algo muy lejano.
-¿Gareki?-
-¿Te has golpeado la cabeza?- preguntó ella acercándose.
-No.-
-Entonces estarás medio dormido…¡Ve preparándote que ya te vas!- dijo llevándolo afuera a la fuerza.
Lo esperaba una pequeña barquita de madera. Muchas personas que no recordaba lo despidieron. Entre ellos estaba el que dijo ser su maestro, un hombre de fuerte presencia y estricta mirada. Ya iba dentro de la barca cuando ese hombre lo llamó algo molesto, pero también un poco divertido.
-¡¿No se te olvida algo?!-
Confundido se volteó y vio venir la caja de Pandora.
-¿Cómo…?-
Si antes estaba confundido, ahora lo estaba más. Al ver Seiya la caja de Pandora, vio que era la armadura de Andrómeda.
-¿Qué es…? ¿La armadura de Shun?-
No podía similar bien las cosas, todo estaba demasiado confuso para él. No quería pensar que llevaba esa armadura por la muerte de Shun, pero, el cosmos de su amigo estaba ahí, lejos, pero lo estaba.
También estaba el tema de "Gareki", lo habían llamado así. Con todo eso, si ataba cabos, era una especie de reencarnación, pero…No se supone que tendría que tener recuerdos de su vida pasada, y mucho menos perder los de la actual.
O…Será que él y sus amigos sirvieron tan bien a los dioses que los deificaron…No, los dioses no eran así de generosos…A lo mucho les hubieran dado una paletita de frutas artificiales de dulce…Bueno, no les dieron nada.
Ahora estaba seguro de que se dirigía a Japón, ahí podría encontrar a sus amigos. Por lo menos esa esperanza no desaparece.
…
Ya había algunas cosas. Las identidades actuales de sus caballeros, sus datos personales. Pero como siempre, el par de hermanos le había dado cierto problema.
Pero, ahora su problema más grande era averiguar el error que se había cometido. Se supone que cada quien reencarna sin recuerdos de haber vivido, incluso ella, al ser Athena, solo debería tener los recuerdos como Athena, no como Saori Kido.
…
Hyioga y Shun localizaron bastante rápido el cosmos cálido y divino de Athena. Cuando lo hicieron, no dudaron un segundo en ir a buscarla y ver si ella estaba bien y, claro, si podía explicarles un poco de lo que estaba pasando.
Llegaron a una casa, muy grande. Hyioga fue el primero en atreverse a tocar a la puerta. Shun parecía algo asustado, por lo menos a los ojos de Hyioga. Miraba hacia todos lados muy nervioso, entonces, el rubio se dio cuenta de algo muy peculiar.
-¿Ya viste tus ojos?- Le dijo medio divertido. Lo hacía más que todo para subirle un poco el ánimo a su amigo, dado que además de estar nervioso, Shun parecía considerablemente asustado y confundido. No es que Hyioga no lo estuviera, pero era en menor medida.
-¿Qué tienen?- también estaba jugando mucho con sus dedos y sus manos.
En cierta manera, a Hyioga le parecía divertido verlo de esa manera, y al mismo lo tranquilizaba. A pesar de estar en "la otra vida" Shun no había cambiado, tampoco él, y esperaba que tampoco los demás. Solo esperaba que Ikki fuera menos irritable y más apegado con ellos.
-Están azules.- dijo acercándose y viéndolo a los ojos.
-Estás muy cerca…- se quejó el menor.
-Lo siento. Nadie nos abre…acabaré derribando la puerta.-
-¡No!- dijo sosteniendo la mano del rubio.
-Calma. Estás muy nervioso, intenta calmarte un poco.-
Pasaron unos cinco minutos hasta que un hombre de traje elegante de pingüino les abrió.
-¿Qué desea, Señor?- preguntó dirigiéndose a Hyioga.
-Necesitamos ver a la joven que vive en esta casa, es importante.-
-¿Necesitamos?- preguntó petulante el hombre. No era muy alto, ya con el poco cabello blanco, con lentes delgados solo con aro arriba, no muy delgado y con arrugas en el rostro y manos.
Hyioga se preocupó, pensó que tal vez no podía ver a Shun, eso no era bueno. Pero, estaba muy seguro de que estaba ahí.
-Sí, por favor.- dijo disimulando su paranoia.
Apretó la mano de Shun como apoyo, pues se dio cuenta de que había empezado a temblar.
-Lo siento, pero, no podemos permitir que la casa Matsumara albergue a personas de tal clase, mucho menos a criminales.-dijo viendo de reojo al peliverde.
Él sabía muy bien que Shun no era ningún criminal, ese hombre se había tomado algo muy fuerte. Además no le gustaba para nada que viera tan mal a su amigo ¿Quién se cree?
-Creo que lo está confundiendo, este chico no es ningún…- el hombre lo interrumpió muy seguro de lo que decía.
-Me temo usted que no lo conoce bien. Es un vago que se la pasa en el parque para dormir, pide dinero a cambio de nada, en un estafador aprovechado.-
-¡Eso no es ser un criminal!- dijo el ruso. Iba a decir más pero Shun lo detuvo negando con la cabeza.
-Yo puedo.- le susurró.
Hyioga se acercó más a él porque estaba susurrando algo.
-Cuando me persiga, tú entras.-
No le comprendió bien hasta que lo hiso.
Shun entró de golpe a la mansión, por debajo del brazo del hombre canoso. Este, como había dicho Shun, entró a la casa persiguiéndolo. Fue entonces cuando Hyioga entró a buscar a Saori.
Vagó un rato perdido buscándola, hasta que escuchó que lo llamaban.
-¡Hyioga!-
El nombrado se volteó y vio a Saori, pero con el cabellos castaño, pero estaba seguro de que ella.
-¡Saori! Shun, lo están persiguiendo.-
Tal vez no es el mejor saludo, pero debía decirle cuanto antes.
-Señorita, este niño se ha…- entró el hombre de la entrada, pero Saori lo interrumpió.
-Déjalo, quiero hablar con él y con este joven. Retírate.- dijo con voz tranquila y autoritaria.
-Sí, señorita.-
Luego de que el anciano se hubo retirado, Saori los dirigió a una especie de estudio, con un sillón de pareja a un lado alejado de un escritorio con una mesa frente a él, el escritorio elegante con una silla que le hacía juego, una libera llena, unas cuatro lámparas y grandes ventanas que llenaban de luz la habitación.
-Me gustaría hacer muchas preguntas, pero, creo que lo más urgente es que tranquilicemos a Shun.- dijo el ruso volteando a ver a Shun que había vuelto a aferrarse a su brazo.
-Shun, soy yo, soy Saori ¿Por qué tiemblas? Vamos, no pasa nada malo. Lo vamos a resolver todos juntos.-
Shun subió la mirada y la vio, sonrió un poco, pero seguía bastante nervioso.
-No pasa nada, Shun. No pasa nada, te lo prometo.- le dijo Hyioga en un intento por calmarlo.
-Ya…ya no siento…- se aferraba cada vez más al brazo de Hyioga, escondiéndose detrás de su espalda, por eso el rubio podía sentir como su corazón se aceleraba y como temblaba.
-El cosmos de Ikki.- terminó Saori. –Te seré sincera y te diré que no sé por qué ya no está.-
Shun estaba a punto de quebrarse en llanto. Hyioga se giró y lo abrazó mientras le lanzaba una mirada de desaprobación a la castaña. No podía decirse una cosa así de esa manera, podría haber tenido más tacto para eso. Todos sabían cuánto apreciaba Shun a su hermano, como sufría al no saber de él, pero ahora Saori le dice que no sabe por qué no sienten su cosmos, aun sabiendo la causa más obvia.
-Sabes como es Ikki, de seguro está bien. Debe de estar metido en uno de esos volcanes raros.-
Shun rió un poco y se limpió las lágrimas.
-Tienes razón, eso debe ser.-
A Saori se le hizo un nudo en el pecho, Ikki ya no era el caballero del Fénix, no tendría porque estar en los volcanes.
Pero, ya había visto como reaccionó Shun ante la probabilidad de haber perdido a su hermano, temía que reaccionara peor si le decía otra cosa.
Además, quería explicarles a todos juntos eso de las nuevas constelaciones guardianas. No era algo que pudiera decir a la ligera.
-Vamos a esperar que todos estén aquí. Entonces hablaremos más tranquilos.- dijo la castaña.
-Bien. Cuando estemos todos ¿Ves, Shun? Todos vamos a estar juntos de nuevo.-
-Sí.-
Pasaban los minutos y les seguían las horas. Era normal, desde que sintió su cosmos por primera vez, Hyioga supo que no estaban cerca. Ahora sentía que se acercaban…Todos menos Ikki, no lograba ubicar su cosmos sin sentirlo. Estaba preocupado, pero debía permanecer tranquilo, si él se alteraba, Shun estaría más nervioso de lo que ya estaba.
Cansado de tanta espera, se dejó caer en el sofá, junto a Shun. Suspiró de cansancio y terminó recostado en el regazo del peliverde.
-Saori, haznos el favor de explicarnos un poco de lo que está pasando ¿Sí?- dijo viendo a la castaña con un solo ojo abierto.
-Por favor. No entiendo nada…Yo, se supone…-El rubio le interrumpió molesto porque Shun siguiera insistiendo tanto es eso.
-¡Deja de pensar en eso! ¡No estás muerto, porque estás aquí conmigo!-
No muchos segundos después de haberlo dicho, se arrepintió. Shun estaba muy sensible por lo de Ikki, gritarle no era una buena idea.
Shun le sonrió nervioso y habló un poco divertido.
-Los siento…Es que todo es muy raro.-
Eso alivio un poco a Hyioga, su amigo estaba más tranquilo y había sonreído.
…
No había demasiado que recordar. El peliverde tenía unos cuantos recuerdos borrosos, pero eran más que todo ser perseguido. Por el momento era todo lo que vagamente se situaba en su confundida mente.
Llegó un momento mientras iba junto a Hyioga que dejó de sentir el cosmos de su hermano. No puedo evitar temblar y sentirse inseguro. Además de sentir un remordimiento en su conciencia por sentirse de esa manera; recordaba que Ikki le había dicho una vez que no debía preocuparse demasiado, y mucho menos dudar ante las dificultades.
Luego recordó que esa misma noche murió y la culpa se le pasó.
Después de haber encontrado a Saori, no fue mucho el cambio. No le dio ninguna explicación para la situación de Ikki, y no parecía querer explicar nada.
Por lo menos Hyioga tenía delicadeza, porque Saori es directamente franca, tanto que resultaba un poco insensible verla sentada sin inmutarse por ninguna de las constantes preguntas de Hyioga.
-Shun, estás muy callado.- dijo ella luego de un rato.
-Sigo tratando de buscar a mi hermano. Y tratando de comprender lo que está pasando.-
…
*En algún lugar*
-Esto no puede seguir así.- dijo la mujer de largos cabello castaños.
-Eso ya lo sé. Pero, ya no podemos hacer nada, confiemos en él para evitarlo.- dijo el pelirrojo.
-No podrá. Por mucho que lo quiera.-
-¿Y el niño? ¿Morirá por nuestra culpa? ¿Lo hará el otro?-
-Debes dejar de…-
-¡NO! No puedo simplemente dejar pasar la muerte de una persona, si quiera un animal, por mi culpa y seguir viviendo.-
-Pues eres superior, aprende a hacerlo.-
-No entiendo cómo puedes ser así. Por lo menos compadécete de ello, todos sufrirán de una u otra manera.-
Notas: ¿Les gustó? ¿Los deje picados? Bueno, espero que si les gustara. Me gusta la idea de cambiar un poquito los roles, porque siempre ponen a la mujer buena y sensible y al hombre como patán, así que lo hice al revés. Espero poder actualizar pronto, dejen sus opiniones y muchas gracias por leer!
