Por fin el siguiente, aquí os lo dejo, gracias a todos por seguirnos amigos!
2º Extraño encuentro
A pesar de que nuestra pequeña Pudding se acostara muy tarde, se levantó temprano para atender a sus hermanos. De nuevo Kinoishi no aparecía, pero la mew amarilla se dedicó a atender a sus hermanos e ir a trabajar, preocupada, pero a eso se dedicó.
Cuando sus hermanos ya habían comido, y había acompañado a Heicha al colegio, se dirigió al café. –Jo, me quedé dormida con la ropa. Ahora está un poco arrugada.- Pensó la mew amarilla.
-Pudding. Bienvenida. –Decía Ichigo ilusionada, seguro que le había pasado algo con Aoyama.
- ¿Qué te pasó ayer? Te marchaste muy pronto.-Raro, pero fue así, Zakuro se molestó en preguntar. Pues las únicas que se encontraban allí era la mew amarilla, morada, y rosa.
-Mmm… es que tenía que ir a por mis hermanos. –Dijo la pequeña en voz alta a la indiferente Zakuro.- Y además no encuentro a Kinoichi.-Dijo en voz baja cuando Zakuro ya se había marchado.
-¿Y las demás?
- No lo sabemos, pero más vale que vengan pronto. Hay mucha gente.
-¡nanoda!- Pudding se aparentó lo más normal posible, y se puso a trabajar sin descanso, intentando dejar a un lado la preocupación `por Kinoichi.
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Mientras Taruto se encontraba caminando por las calles de la ciudad.
-Estupido gato, por su culpa por poco me meto en un lío con mis compañeros. – Decía el joven ciniclón a regañadientes. - ¡¿Pero donde se habrá metido? – Dijo en un grito que llamó la atención de la gente. - ¿Y ustedes que miráis?- Dijo el pequeño de mal humor mientras seguía su camino.
-Ahora Kish está planeando otro plan. Es que nunca se cansa de fracasar. –Realmente estaba de mal humor, por la discusión que tuvo con los ciniclones el otro día. Por poco lo pillaban hablando con el enemigo. – Esto no puede seguir así, que… e eh? Estás ahí. – Taruto que hasta hace unos minutos había estado hablando consigo mismo de brazos cruzados se dtuvo al ver al gato que buscaba el otro día. – No te muevas. –Dijo mientras corría detrás de él.
Las mew seguían atendiendo a la clientela. Los refuerzos de Mint y Letuccne llegaron más tarde, pero aún así, había mucho trabajo. Pudding estaba preocupada, no por el hecho de Kinoichi, esta vez porque tenía que ir a por sus hermanos.
-Nanoda, tengo que irme.
-Ni hablar, tienes que continuar con tu trabajo. –Decía una mosqueada y agobiada Mint.
-Chicas tengo que ir a por mis hermanos.
-De acuerdo, nosotras cubriremos tu puesto.-Dijo Ichigo apoyada por Letuccne.
-Gracias. – Se despidió la mew amarilla, mientras salía corriendo. Tenía que volver a por sus hermanos, y con un poco de suerte, luego buscar a Kinoichi.
-Maldito gato vuelve aquí. –Decía Taruto con más mal humor aún.
Por otra parte Kish aparecía en un parque, con el plan de destruir a las mews (n/a: cosa que nunca ocurrirá porque le gusta Ichigo)
-Veamos, que ridículo animal tenemos por aquí. – Observando vio como un pequeño gato negro aparecía de entre los arbustos. –Hoy no es tu día de suerte minino.-Dijo mientras arrojaba el kimera sobre él.
Taruto por otro lado seguía al gato entre los arbustos, en un último intento se arrojó al suelo a la espera de coger al gato, antes de salir a la vista de todos, observó como el gato se transformaba en una de las criaturas que Kish solía tener. – O, no, ahora no. – Pensó atonito, el plan de Kish acababa de comenzar.
En el café, cuando ya casi habían acabado, la alerta de las mews se activó.
-Chicas alerta Kimera en el parque norte.
- ¿El parque norte? –Repitieron tontamente.
-Cerca de allí vive Pudding. – Dijo Ichigo.
- Pues a que esperamos? – Dijo una irónica Zakuro.
Dejando el trabajo, y dirigiéndose al parque fueron transformándose, con su típica mew transformación. Cuando llegaron pudieron observar lo que parecía se un felino negro con alas de murciélago y dientes de sable, además de una cola de lagarto que le servía para destruir todo lo que rozaba. (n/a: que imaginación)
Ichigo dispuesta a lanzar su ataque, fue detenida por Kish. Mint y Letuccne fueron a socórrele, mientras Zakuro se encargaba del Kimera, pero allí también estaba Taruto.
-¿Dónde se ha metido Pudding? –Pensaron casi todas a la vez.
-Bien, ya estamos en casa. –Decían los hermanos de Pudding. Heicha la menor, se quedaba más atrás. –Hermanita, Tinoichi no a vueto. – Decía la pequeña.
- No…-Un silencio hubo por parta de la mona, tras sentir como era hora de la metamorfosis. -Heicha, chicos, ahora vuelvo. – Dijo cerrando la puerta tras de sí, y corriendo el dirección al parque.
-Metamorfosis!- Decía la amarilla , mientras recibía la aprobación de parte de sus compañeras, quienes ya estaban un poco agotadas. Pudding lazó uno de sus ataques a la fiera, inmovilizándola. – Ki…Kinoichi.-Se asombró la mew amarilla tras descubrir quién era. – No no puede ser.- Quería negarse la pequeña.
-Pudding cuidado. – Decía Ichigo tras ver como Kish al liberar al animal, hacía que su compañera recibiera un fuerte coletazo. – Pudding. –Dijo Ichigo preocupada. – ¡Lo pagarás! – Decía mientras iba a atacar a Kish.
Pudding se puso furiosa cuando definitivamente, tras comprobar que era Kinochi a quien habían utilizado. Tras aquello, cortando la pelea de Kish e Ichigo, lanzó uno de sus ataques al ciniclón, pero este le devolvió su propio ataque, haciendo que la mew amarilla quedara atrapada, mientras se asfixiaba.
-Pudding. –Las mews querían ayudar, pero no podían por culpa del animal y de Kish, y un poco también por Taruto, que seguía peleando con Mint, hasta que vio la escena y se alejó de la pelea. No sabía qué hacer, la liberaba o no, sería entonces la segunda vez que le haría un favor, no podía permitírselo, y mucho menos que una de los suyos lo viera.
Mientras Pudding notaba como se asfixiaba, seguía furiosa por aquello.
Por otro lado Ichigo, conseguía lanzar su súper ataque al animal, mientras el resto de las mews peleaban con Kish. Taruto seguía sin saber qué hacer, hasta que observó que la mew amarilla estaba tomando sus últimos sorbos de aire. Entonces destruyó, aquella especie de flan que la envolvía, pero ella ya estaba inconsciente. Por suerte para el pequeño ciniclón, Kish estaba demasiado ocupado para darse cuenta. Aún así, este no se acercó al cuerpo.
-Maldita sea. –Se dijo Kish a regañadientes. Antes de que siguieran atacándole, desapareció en su tele transporte. La fiera se volvió a convertir en gato, y se fue corriendo de allí.
-Pudding. –Mint era la primera en acercarse, seguida de las demás. La mona se movía lentamente, y se alzaba.
-Pudding estas bien?
-Te encuentras bien?
-Dinos algo?
(n/a: -Algo. XD)
Pudding seguía furiosa, y llegó un momento en que no pudo controlarla. Taruto que seguía allí sin moverse, se vio obligado a retroceder, cuando la mew amarilla quiso pelear con él. Pudding necesitaba desgastar su rabia, al ser Taruto el único ciniclón que estaba allí, y al estar transformada todavía, pegó un salto hasta llegar a este.
-Pudding a donde?
- Es Taruto. –Decía Zakuro, mientras observaban como entre pelea y pelea se alejaban rápidamente en dirección a la ciudad.
Pudding, intentaba golpear, mientras Taruto esquivaba y retrocedía. Hasta cierto punto le pareció cómico, hasta que recibió un arañazo en una de sus mejillas. Fue ahí, cuando ya estaban en la ciudad, cuando este la agarró bruscamente de las muñecas y la detuvo.
-¡Ah! Basta suéltame, ¡maldito! –Gritó Pudding en un último desahogo. Lo que pasó a continuación es que dejó caer todo se peso, haciendo que Taruto tuviera que aterrizar en uno de los altos edificios de Tokio. Permanecieron de pie, hasta que Pudding se dejó caer de rodillas, y comenzó a llorar, lágrimas que se mezclaron con la lluvia.
Taruto permanecía de pie en frente de ella sin saber qué hacer. Lo único que hizo, fue olvidar por un momento que eran enemigos, y preocuparse por la mew amarilla. Se rebajó a la altura de ella, quedando también de rodillas. –Pu…Pudding. –Dijo muy bajito. Ella levantó un segundo la mirada llena de lágrimas, para luego bajarla de nuevo y seguir llorando. –Pu…hmp.-Taruto no sabía reaccionar en estas situaciones.
Fue Pudding al que procedió a actuar, limpiándose la lágrimas, intentó mantener la compostura, para decir sin mirar – Lo siento. Entonces la transformación desapareció, y estaba dispuesta a marcharse.
-Eres una tonta. –Gritó Taruto. -¿Por qué haces esto? Piensas marcharte sin más, tanto te molesta que hayan utilizado a tu gato. ¿qué más da? Eres una tonta, tonta, tonta, ¡tont..!
-¡Cállate! –Un relámpago acompañó las palabras de Pudding. – ¡Yo no puedo evitar llorar!-Decía la pequeña creyendo que el que su amigo le dijera tonta era por ese hecho.
- ¿Y quién te dice que no llores? –Dijo Taruto con su normal talante.
-Yo… no entiendo. – Pudding no entendía que era lo que ocurría, las lágrimas empezaron a brotar solas, pero ella no quería seguir llorando, así que no hubo llanto.
- Vamos… Pudding.- Decía Taruto en modo reproche, por que otra vez comenzaba a llorar. Ella de nuevo cayó al suelo de rodillas, frente a Taruto, y entre las lágrimas, una pequeña sonrisa aparecía en su cara.
- De que te ries? –Decía el chico un poco mareado.
- Me has… llamado por mi nombre. – Dijo sin abrir los ojos.
- Eh? Tonta. – Dijo a la vez que bajaba hasta donde ella. La pequeña lo abrazo, y él le devolvió el abrazo. Aunque fuesen enemigos, y tuvieran un comportamiento extraño a veces, a Taruto le gustaba desahogarse de aquel mono, cuando se dio cuenta de lo que estaba pensando negó con la cabeza. Pudding solo pensó una cosa –Taru-Taru
qUE les pareció? le gustó más largo, espero que sí, y Marta espero que te guste, algunas de mis invenciones, interbanciones, llamale como te de la gana. Perdonen las faltas de ortografía, el siguiente está por venir!
Antes de la continuación una pregunta, ¿quieren el beso de Taru y Pudding? Espero sus respuestas, adiós y tengan un buen día
